Meses: agosto 2018

Así es la vida

Mágico y azarozo deporte, maléfico y artero ¡Emotivo balompié, maldito sea el día que te comencé a amar! Este cronista tenía el goce calculado. Una invitación para que todos los que no creen en la pampaneta se suban: todavía hay tiempo. Si el irascible Mouche no hubiera definido con una masita fina de la Savona, como con un pañuelito de dulce de leche y pionono, o si tal vez en esa furtiva contra del primer tiempo Blandi hubiese devuelto el balón al medio en vez de intentar ese disparo a-la-Batistuta que terminó en el túnel subfluvial… tal vez si en esa última jugada quien quiera que haya perdido al enano ese que empató el partido, otro sería el cantar.
El vaso medio lleno nos dice que nos cagaron a pelotazos todo el segundo tiempo, que hace 12 años no ganamos en esa cancha y que Unión no pierde de local desde hace 15 partidos. Pero qué bronca gente: hasta el yeta del relator dijo que nos estábamos llevando 3 puntos muy lindos.
Poco había pasado cuando a los 11 minutos el mayor de los Rojas cabeceó para despejar un córner del local. Sonaron campanas y la luna llena en el cielo anunció que el mal que tanto nos vino aquejando comenzaba a sanar. Esta simple cuestión de lograr cabecear los centros de los rivales es mucho más que una anécdota floreada de quien suscribe. La pelota salió disparada y Mouche encabezó un contrataque letal. Aguantó la pelota y en el momento indicado filtró el balón hacia la posición del Príncipe Reniero. La tiró larga: nos paramos de nuestras sillas. Enganchó y cruzó para Blandi quien homenajeó a Pipo Gorosito con un centro en comba para que nuestro pequeño Príncipe cabecee en palomita convirtiendo al gigante de Nereo Fernández en un estéril expectante del tanto. Golazo. Una estrella fugaz cruzó por el cielo de Boedo y cuentan los que la pudieron ver que pasó exactamente cuando los dos Nicolás se abrazaron.
San Lorenzo tuvo otra contra en la cual Reniero volvió a mostrar su tremenda categoría. Esta vez Blandi quizo ser Batistuta y no devolvió el balón. Esto ya lo dije. Tuvo una Unión en la cabeza del viejo Jony Bottinelli. Por suerte cabeceo al medio.
Enorme primer tiempo del náufrago Coloccini y en general de todo el equipo. Lució muy concentrado y metido en cada pelota.
Hay teóricos del fútbol que hacen de la superioridad moral una bandera. Se supone que San Lorenzo es más que Temuco, porque es más grande. Se supone que Boca le va a ganar a todos 4 a 0 y después resulta que si no le regalan un penal no puede convertir. Se supone que existe un fútbol donde la gente cambia de frente y todos la paran de pecho con elegancia. Incluso lo supone gente que cuando juega al fútbol grita pidiendo un lateral y es capaz de pegarle una patada a uno que le tiro un caño: qué le vamos a hacer. Lo que es real es que el fútbol en Argentina es sacrificio, sacrificio, concentración y aprovechar cada pequeño error del rival. Y más sacrificio.
El segundo tiempo fue un parto (en sentido figurado, por supuesto). Navarro se tiró para un lado y se tiró para el otro. Atajo una, dos y tres. Todos pelotazos cruzados de un equipo que conoce el cajón en el que juega y que te mete a pelotazos. Así es la vida. El referí inventó un penal para el local y Navarro fue y lo atajo con un ojo. Tremendo lo del arquero, ojalá siempre atajara así.
Hubo situaciones para ganarlo y hubo situaciones para perderlo. San Lorenzo lastima y sigue mostrando que es un equipo capaz de generar situaciones de gol con contraataques. Eso se trabaja. Sigue sufriendo mucho los envíos aéreos y no tiene esos jugadores capaces de parar la bocha y hacer correr el tiempo. Ahora le dicen defender con la pelota. Madurez, sapiencia. ¡Paciencia cuerv@s!
Este torneo es de una paridad lastimosa, que duele y obliga a los que buscan en el fútbol un espectáculo de sutil belleza un refugio en las series prepagas de Netflix.


El vuelo de la Pampaneta

Amantes de la exigencia lírica y el desencanto constante miran con cierta desconfianza al hombre mediterráneo. Tal vez lo juzgan porque no posee esa labia de doctorado que poseen otros expertos en posesión de balón y previsibilidad futbolera. Son estilos, formas de vida. Hay noches y noches.

En el comienzo del partido Nacional salió a demostrar que es un equipo grande del continente, copero, con jugadores de jerarquía. Tuvo el balón y volvió a mostrar este asunto de los comienzos de los partidos: damos un look dubitativo. A medida que San Lorenzo hizo pie en la cancha logró controlar la pelota y hasta puso a su defensa a jugar en el mediocampo: como le gusta a los guardiolistas. El mágico de Pereyra volvió a enviar un poético balón pasado directo al pecho de Reniero. Bocha cruzada, rebote en Erramuspe y a cobrar. 20 minutos y San Lorenzo comenzaba ganando el partido. Como es costumbre en la doctrina Biaggio, no necesitamos tener el balón, ni dominar el trámite. San Lorenzo es vertical, veloz, con poca transición. Es dueño de un pelotazo frontal que viene lastimando rival tras rival. Tal vez eso no le guste a la gente: preferiría ver toques laterales ininterrumpidos o posesión estéril de pelota. En una impresionante presión alta Salazar congestionó la salida de Nacional y a los 32 produjo otro gol de San Lorenzo. El pujante e incisivo Blandi anotó el 2 a 0. Tercer partido en la temporada en la que hacemos 2 goles en el primer tiempo.

Buen primer tiempo de los laterales: Pereyra juega como si tuviera 10 años en primera. Salazar viene en franco asenso, dejó la mochila en su casa y se liberó: parece ser ese jugador que fueron a buscar los especialistas. San Lorenzo pudo hacer uno o dos goles más. El mejor primer tiempo del semestre y en el mejor momento posible.

El segundo tiempo comenzó de la misma manera. Con un Nacional enojado y un San Lorenzo que es como esos boxeadores que se hacen los pasivos mientras esperan la oportunidad para meter una buena piña. Era importante de cara al segundo tiempo conseguir que no nos conviertan goles: por la serie y para corregir nuestra principal falencia.

El trámite era normal: los charrúas empujaban y el Ciclón contemplaba sagaz mientras deglutía oportunidades. De la tribuna bajaba aquel canto sobre levantar los escalones en Boedo y el referí cobró penal. Fue Gonzalo Bergessio quien cruzó el balón lejos de Navarro y llegó el temido descuento.

Los plateistas de la vida se frotaban las manos. El deseo y la mala energía de aquellos que quieren ver caer a Biaggio alimentaron la fuerza de Nacional.

Hubo un tiro libre a metros del área para El Bolso. A quién le importa cuántos minutos iban. No corría el tiempo. Solo el sonido del miedo.

La pelota estaba ideal para que Viudez tire un centro y todos los fantasmas del balón detenido digan presente.

El hombre tiró al arco, la pelota se fue al córner y el córner le cayó a Senesi. El crack corrió con el balón al pie recordando a Gareth Bale, metió un lindo pase largo para que Gudinho encare dude y consiga un penal.

Blandi y 3 a 1. La tribuna recuperó el pulso místico y entusiasta y el ánimo de los jugadores mejoró.

San Lorenzo volvió a convertir goles y ya nadie puede dudar de la suerte o de alguna ayuda del Papa Francisco. Poblete y Rojas han solidificado al equipo. Jugaron todos bien: todo mérito del DT. Reniero y Botta bien. Blandi no para de mojar y los dos volantes centrales tienen carácter e inteligencia. Navarro tuvo la delicadeza de no hacerse ningún gol. 3 a 1 y con justicia. Que nadie lo discuta.

Queda un mes para la revancha y ya nos ilusionamos con lo que se viene. Si alguien conoce alguna manera mejor de llegar a la Libertadores 2019 que ganando esta Sudamericana que se contacte con este cronista: estará por siempre agradecido.


Con lo que cuesta armar un full

No hizo falta regar el cesped. Entre los rayos de sol se divisó una lluvia que pareció ser torrencial y sirvió para que la temperatura descienda lo justo y necesario como para helar a más de uno.

En el día del niño San Lorenzo se enfrentó a Lanus: su bestia negra en los últimos 10 años. Se enfrentaron dos equipos que transitan una trabajosa transición. La visita venía de desperdiciar una ventaja de dos goles y el local venía de levantar una desventaja de dos goles.

Nadie puede hacerse el sorprendido ahora que el peor resultado del futbol dijo presente de nuevo.

Plagados de juveniles saltaron al campo como si lo del día del niño fuese en serio. La pampaneta lució un marcado 4-4-2 con Botta y el Perrito en las puntas y Poblete y el camión Moyano en el centro. Mouche y Blandi confeccionaban una clásica delantera, Senesi y Gonzalo en la dupla central. Fue a los 7 minutos que Lanus tuvo la primera tras una confusa jugada. Los gritos de Mouche resonaban aún por sobre los bombos. El partido parecía estudiado. De ajedrez. El previsible Lanus y el combativo San Lorenzo.

Iban 25 minutos cuando un anticipo con despeje de Senesi se convirtió en un pase con triangulo y un mano a mano de Botta quien resolvió con paciencia (y algo de fortuna) tras una larga carrera frente a Sara. 1 a 0 para los de Boedo. Era cantado que el primero que se equivoque lo pagaba. Así son las cosas hoy día. Lanus siguió inquietando con la pelota cruzada, con cierta facilidad para enviar balones desde los ¾ del campo cuervo, llenando el área de gente en cada aproximación. Una parábola fantástica hizo el balón que envió el debutante Elias Pereyra y el capitán Blandi solo tuvo que empujarla al gol. Parecia demasiado a esa altura: asi es el futbol de hoy. Iban 36 minutos y ganábamos 2 a 0. Algún sentimiento extraño de emparejamiento le debe surgir al Ciclón: como si la abundancia le sentara mal. El arquero Navarro dio un largo rebote a los 41 y permitió que Rivas descontara y Lanus de la nada se vaya al descanso con un solo gol de diferencia.

Un remolino sopló en el Bidegain y la lluvia dijo presente de nuevo. Estaba más helado aún. Sólo un minuto había pasado cuando a San Lorenzo le volvió a doler la cabeza. Thaller cabeceó un envió cruzado y otra vez nos embocaron de pelota parada. Incomprensible situación: con lo que cuesta hacer goles en la superliga Casla convirtió 2 y se dejó empatar. Con lo que cuesta armar un foul, juntar un juego en este paño verde y tener algo para apostar no nos podemos dar el lujo de hacernos un gol por partido y otorgar tantas facilidades en jugadas de pelota parada.

El tramite siguió siendo parejo. Tuvimos algunas chances aisladas mientras ninguno sacaba nítidas ventajas. Lanus tuvo una situación clarísma y el palo jugó a favor de San Lorenazo.

Al conjunto de Biaggio se lo vió mejor parado que otros días, siguen lastimando mucho los envíos aéreos y se sigue incurriendo en errores demasiado costosos ante la visible paridad del torneo nacional. Bien el debut de Poblete, un jugador de carácter y pase automático. Salazar fue de menor a mayor y terminó redondeando un partido bueno. Bien Pereyra.

San Lorenzo necesita imperiosamente recuperar solidez defensiva y comenzar a cerrar el 0 en su arco. No hay muchas posibilidades de construir nada sin esa fortaleza que supimos tener. Para crecer en el juego hay tiempo. A planificar con inteligencia el duelo con Nacional, con convicción.


Fiel a su estilo

San Lorenzo salió a jugar como avergonzado por el hat trick conseguido en los tribunales de disciplina. Desorientado, confundido y atiborrado por el bravo Temuco se refugió e hizo lo que pudo. De no ser por nuestro guardameta en el primer tiempo los verdes bien pudieron empatar la serie. Travesaños, cabezazos, desaciertos defensivos y un sin número de revolcones convirtieron a nuestro golero Navarro en la gran figura del primer capítulo.

San Lorenzo adolece: sabemos que es una etapa muy complicada de la vida. Según la Organización Mundial de la Salud este momento dura hasta los 27 años y nosotros pasamos de ser un equipo de señores mayores a ser un equipo de jóvenes promesas. Los plateistas de la vida podrán agarrarselas con el Pampa o con la dirigencia.
El segundo tiempo no pareció muy diferente al primero. El ciclón defendiendo cerca de su área (y mal) y la escuadra chilena buscando con más actitud que fútbol. Una y otra vez Navarro se revolcó de acá para allá y siguió sacando pelotas.
A los 51 minutos se produjo un milagro: una jugada asociada de la Pampaneta. Para desgracia de todo Boedo el menor de los Rojas no llegó a parar un intrépido pase de Merlini
De ahí en más el partido pareció plancharse: inclusive tuvimos tres chances bastante claras. Dos de Blandi y una del hábil Reniero.
El hecho de que un delantero como Reniero esté jugando de mediocampista no es más que una radiografía cabal del momento del plantel. Cuando a un equipo lo atacan con facilidad y no logra progresar en ataque con soltura es porque no logra hacer pie en el centro del terreno. Y eso no necesariamente es culpa de los mediocampistas: la compra de Alexis y Gudiño no parece resultar, Mussis y Belluschi siguen afuera, Moyano y Rojas solos no pueden. Duelen las partidas de Mercier y de Piris. Se sienten demasiado.
En esta transición habrá que tener conciencia y tranquilidad. Conciencia del momento y tranquilidad para acompañar la consolidación de este joven plantel.
Ya en el descuento y después de un par de chances de Castro llegó el anecdótico gol de Temuco. Todos sabemos que la justicia es subjetiva.
Lo único rescatable de esta serie es el cheque de Conmebol.
Mucho para mejorar ciclón. Mucho para pensar. Mucho para trabajar y muchos interrogantes. Esperemos que la suerte siga de nuestro lado. Ojala contra Lanus encontremos un funcionamiento mejor. Que no decaiga.


"Mi papá murió el año que ganamos la copa"

Por Lucía Santa María

 

Durante mucho tiempo quise escribir un cuento que diga, que explique, cómo fue que eso pasó, cómo fue posible que habiendo tantos años, tantas copas, tantas posibilidades (bueno, eso no) justo ganamos la Copa Libertadores ese año, el año en el que mi papá se murió. Empecé textos, escribí notas en el celular, arranqué hojas de mi cuaderno Rivadavia, siempre sin poder llegar a nada, buscado una respuesta que no estaba en ningún lado.

Si fuese de otro equipo, estas palabras quizás no tendrían mucho sentido, pero yo soy de San Lorenzo, así que pararme en este lugar implica muchas cosas, incluso pensar que el futbol nunca es solo fútbol, sino algo más complejo que va atravesando tu vida, tu historia, tu familia y con eso, todos los momentos que te determinan.

San Lorenzo siempre fue un lugar de pertenencia, generador de una secuencia de imágenes que arrastro desde mi infancia y también de anécdotas que le pertenecen a mi papá, pero que cuando resurgen, hay algo vinculado a la complicidad que las instala como propias. En esos relatos lo imagino yendo al Viejo Gasometro o a cualquier cancha a la que le tocara seguir a San Lorenzo. Puedo verlo en la tribuna visitante, mezclado entre los hinchas rivales porque esa vez no tenía un mango (bah, nunca tenía ) y no le alcanzaba para un choripán, entonces compró una popular visitante que era mas barata y pudo hacer las dos cosas. Porque además de cuervo, gordo siempre..

Viajo mentalmente a ese primer partido en la cancha juntos, una noche recontra fría en la que por supuesto perdimos 3-1 contra Gimnasia de Jujuy, creo que fue en el 98’. Vuelvo a ese campeonato que ganamos en 2001, esa fue la primera vez que vi a San Lorenzo salir campeón en la cancha. Revivo la alegría, los abrazos, la locura de sentir que por fin nos tocaba a nosotros. Me acuerdo de terminar peleando porque ni a mi hermano ni a mi nos dejó entrar a la cancha. Yo tenía 12, 13 años y pensaba que si arrancaba un pedacito de pasto, la felicidad de ese día se iba a quedar conmigo para siempre. Después vinieron un montón de otros partidos, con calor, con lluvia, pero siempre que pienso en mi infancia en la cancha se me viene la misma imagen: mi hermano y yo chiquitos, saltando abajo de la lluvia, eufóricos, y papá tratando de taparnos con una bolsa que había encontrado por ahí, pero nosotros no queriamos evitar esa lluvia, nos sentíamos invencibles.

Y de repente pienso en el campeonato del 2013, el que le dió a San Lorenzo la posibilidad de clasificar a esa copa. Me acuerdo del partido con Velez, de la pelea con mi hermano porque no me quiso llevar a verlo con él y los chicos al club. El calor de ese diciembre, los nervios, la atajada de Torrico, esos ultimos minutos caminando sola por la vereda de mi casa porque ya no aguantaba más. Y después entrar corriendo y ese abrazo que de cierta forma se unía a ese abrazo que nos dimos en la cancha en el 2001, pero esta vez el escenario era distinto, nos abrazábamos en el pasillo de mi casa, sin querer hacernos cargo pero sabiendo que no quedaban más campeonatos juntos.

Así que ese 2014 el destino trazó una gran paradoja, mi papá solo pudo ver uno de esos partidos, el primero, ese que perdimos 2-0 con Botafogo y que claramente no ilusionaba a nadie. Se fue antes de poder ser testigo de esa clasificación agónica, de ver como empezábamos a estar cada vez más cerca, incrédulos pero rendidos ante esa esperanza miedosa de quien puede lograr algo que soñó tanto. El escenario era increible y la ausencia de mi papá lo terminaba de completar. Èl no estaba para resoplar con un pucho en la mano y agarrarse la cabeza de costado, con ese gesto tan suyo que se me arma mientras escribo esto. Tampoco estaba para gritar ese gol de Piatti que empezaba a cambiarlo todo.

Pero el fútbol no es sólo fútbol, nunca es solo fútbol, así que entre todos esos nervios, entre todos esos sentimientos que se iban ensamblando, yo lo sentí ahí conmigo. Lo busqué en cada corner, nuestro para que el gol llegue, de ellos para que la pelota se vaya al estacionamiento. Lo busqué cuando cerré los ojos y Ortigoza pateó el penal. Un poco porque necesitaba de esa complicidad, otro poco porque no me animaba a mirar el arco. Me acuerdo de abrir los ojos en medio de tantos abrazos, darme cuenta de que la pelota había entrado y pensar que solo quedaba aguantar, como siempre. Bancarla toda para defender esa felicidad.

Ese día, ese 13 de agosto, cuatro años antes de que yo pueda escribir esto, ganamos la copa, y digo ganamos porque estoy segura de que él también estuvo ahí, apretando el puño desde algún lugar y llorando sin entender nada como nosotros.

 

https://revistacopenhague.blogspot.com/2018/08/mi-papa-se-murio-el-ano-que-ganamos-la.html?m=1


Un debut con luces y sombras: El ciclón empató con Tigre en Victoria

Por Gonzalo Gamallo

 

El match comenzó recordando aquella tarde contra Godoy Cruz: con un San Lorenzo débil en la defensa y en el aspecto mental del juego. Desconcentrado y errático se dejó llevar por delante por un Tigre que amenazaba y a los 5 minutos concretó con un disparo de Menosi quien al encontrarse solo tras un débil despeje de Gonzalo colocó el balón con maestría en el ángulo. A los pocos minutos nuestro golero Navarro incurrió en todas las fallas posibles en una misma jugada: con el equipo abierto y en posición de ataque jugó un balón débil al centro de la cancha directo al pecho de un rival: habilitación y gol de Gonzalez. Iban 10 minutos y San Lorenzo estaba dos goles abajo. Nos vimos mal y preocupados.
De a poco La Pampaneta se despertó y se metió en el partido. De la mano de Ariel Rojas y el camión Moyano. Tuvo un cabezazo de Reniero muy claro y un tiro libre de casi gol de Ariel Rojas (todavía perdíamos uno a cero). A los 24 minutos luego de una confusa jugada donde se implementó de forma muy criolla el VAR el capitán Blandi descontó tras de una serie de rebotes y de una serie de discusiones de la terna arbitral (y de alguno más que hablaba por handy). Canuto estuvo muy generoso y a los 36 minutos devolvió la gentileza con un toque horrible hacia atrás que permitió a Reniero empatar el partido. Tigre y San Lorenzo intercambiaron golpes y errores y se fueron al descanso con el 2-2.

Durante los primeros 25 minutos del segundo tiempo San Lorenzo mereció ganar el partido. Dos de Botta, una media vuelta muy buena de Blandi, una clarísima de Reniero. Tigre tuvo las suyas y la sensación que quedó es que se podría haber ganado pero el resultado es justo. En este fútbol de hoy es indispensable facturar lo que se genera.
Para destacar lo de Reniero dando una mano en el medio, jugando con soltura y sacrificio. Mouche y Rojas entraron bien al equipo, uno aportando órden y progreso y el otro buscando siempre y generando varias situaciones de gol. La consolidación de Moyano y Senesi: silenciosamente se asientan en primera y demuestran que tienen una enorme jerarquía.
Preocupa la falta de variantes. Tenemos muy pocos mediocampistas y la venta de Piris se siente mucho más que la de Paulo. Ojalá Bellu vuelva pronto y en buena forma y el Pampa tenga la sapiencia y el temple que demostró hasta ahora. Es fundamental recuperar la solvencia defensiva que nos caracterizó en las últimas temporadas: desde allí se puede soñar con un San Lorenzo competitivo que aspire a estar en los puestos de vanguardia. Habrá que ser cautos y entender que estamos en una etapa de transición donde se apuesta a un equipo plagado de juveniles. Ahora a defender el hat trick conseguido en el escritorio contra el bravo Temuco.
¡Vamos ciclón!


Toto responde 02/08/2018

Toto ¿Qué opina de los periodistas deportivos?

Andre, de Balvanera

Opino que tienen que hablar demasiado tiempo de algo que no tiene tanta frescura y que por ende no les queda otra que vender humo sin parar. Lo desgraciado del asunto es que los mismos practicantes profesionales del fútbol consumen mucho de este humo y la ingesta que les provoca tamaña cantidad de monóxido de carbono hace que termine siendo todo una especie de elipsis degradante. Debatir el rol de los medio creo que no es el asunto de esta organización de modo que dejaremos el asunto para más adelante.

¿Que le dirias a los q dicen que el pampa no sabe nada?

Alberto, de Milán

¡Qué bueno que nos sigas desde tan lejos Alberto!Les diría que la modernidad del fútbol que pudimos observar en el Mundial, donde los equipos hacían culto al despliegue físico y a embocar cualquier gol de chiripa que ande dando vueltas, donde el campeón obligaba a su super estrella blonda a marcar y a correr a nuestro querido capitán, donde el susodicho combinado convirtió más del mitad de sus goles de pelota parada, les diría que Claudio Darío es un DT cuyos jugadores se comportan prácticamente en el futuro que acaba de llegar: todos corren, todos meten, todos se sacrifican. Ahí está el poder mágico de La Pampaneta: si usted lo que quiere es conmoverse con belleza y cambios de frente, toques de primera y gambetas en los metros finales tal vez debería dedicarse a ver la Premier League y esas ligas que son beneficiadas con la actual División Internacional del Trabajo.

Toto: ¿Mouche es más que Cerruti que supuestamente era más que el Tito Villalba?

Gustavo, de Barrio Parque

Mire, no lo sé. No porta con mi simpatía a priori pero podemos darle el crédito que se merece cualquier persona que se ponga la camiseta de San Lorenzo. Tito eligió la tranquilidad de la ciudad de Atlanta: lo de Cerruti termina siendo inexplicable aunque imagino que no encontró lo que si encontraron Piatti y Tito. La otra vez vi por televisión la parrilla que se mandó a construir Nacho en su casa de Canadá: imaginate vas a jugar, nadie te putea, si perdés a nadie le va a enloquecer nada, si ganás sos un capo y encima te toca saborear la tostada capitalista del lado que tiene más mermelada. Debe ser difícil para un muchacho como Cerutti vivir en una desierto tal.

¿Toto por qué los putean tanto en Twitter?

Juan Manuel, de Bahía Blanca

No es bueno llevarle el apunte a los puteadores de twitter. Hemos sido injuriados por algunos y está todo bien. Con algunos, de carne y hueso, hemos podido hablar y explicarles que somos un grupo de socios organizados con ideas y ganas de colaborar en la Vuelta a Boedo. Otros no sabemos que existe pero también está todo bien. No queremos generar una onda de ida y vuelta cloacal, para nosotros es interesante contar el día a día del club, darle espacio a las distintas disciplinas que se practican, a través de nuestra comisión de género pelear por que cada día nuestro club sea más inclusivo y le de mayor espacio a las mujeres. Que acá no hay nada raro detrás y que si bien entendemos que no somos una cosa muy usual cada vez hay en más clubes grupos como el nuestro, de hinchas que no están de acuerdo con las S.A. y que se ocupan de velar por los distintos menesteres de cada club. Hay un micromundo divertido detrás del odio en las redes sociales que simplemente funciona como termómetro. Está todo bien.

Toto, me quedé sin trabajo y tengo 3 pibes. No puedo poner plata en el Fidelcomiso ¿De qué manera puedo colaborar con la Vuelta a Boedo?

Camila, de Boedo

Hablar con los vecinos, convencerlos de que no solamente tendrán mucha gente dando vueltas los días de partido, sino que el club tiene un plan de integración del barrio, proyecta una escuela, actividades culturales en el polideportivo y un sinfín de nuevas oportunidades para que los vecinos de Boedo puedan disfrutar en familia.
Participar de la vida activa del club, acercando propuestas. Desde acá podemos afirmar que hay una dirigencia abierta a las propuestas participativas, que cree que San Lorenzo no es solamente un equipo de fútbol que sale a ganar todos los fines de semana: los sanlorencistas creemos firmemente en la función social de nuestro club. En lo importante de sacar a los pibes y a las pibas de la calle. Con los valores que el deporte pregona.

Toto en el mundial me pareció que Messi no se la banca y que es hora de que se vayan todos estos pecho frío.

Fernando, de Barracas

Mire, yo entiendo que en la vida moderna el éxito mueve la aguja. Que ganar es lo único que vale. Que la perspectiva de las cosas está supeditada al mísero valor de la victoria. Yo no creo eso; sí le digo que no entiendo porque estos jugadores boicotearon al inmenso Bauza, porque aparentemente nos les gustaba su estilo conservador y fueron a pedirle al tacticida de Sampaoli que se convierta en el Patón. Hay algo ahí que me rompe bastante la paciencia. Si la idea era jugar cuatro cuatro dos con el estilo que mejor asegure el 0 en nuestro arco entonces el error clave de este proceso de Elminatorias y Mundial fue haber depuesto a Edgardo. Los sanlorencistas sabemos perfectamente de la mística y el carisma de aquel gran conductor. Héroe, genio y figura. La situación actual muestra un claro dominio del fútbol del viejo continente. Borges decía que la democracia era el imperio de la estadística y mire si desde el 98 hasta aquí apenas dos equipos sudamericanos han accedido a la final del mundo, siendo dos veces Brasil y una vez esta generación de Messi y sus compañeros. Yo creo que algún mérito tiene que existir en esta subdesarrollada patria donde el modelo agroexportador de la generación del 80 ha conquistado nuestra lógica de criar pequeños talentos para que se desarrollen afuera.

Toto no entiendo si Tinelli es radical o peronista y si Lammens es como Ibarra o un poco mejor ¿Tenés algo de luz entre tanta oscuridad?

Fernando, de Colonia Suiza

Mire, Matias es de San Lorenzo. De modo que inevitablemente es un poco mejor que cualquiera que no sea de San Lorenzo. Su gestión al frente del club y sus opiniones sobre macropolítica sin dudas lo ubican en el costado progresista del tablero. Como egresado del Nacional Buenos Aires podemos también encontrar otra similitud. Sin embargo seamos claro: todas las personas son distintas y su pregunta sin dudas tiende a molestar.
A Lammens lo operan de todos lados porque justamente no es ni radical ni peronista, no viene del riñón de la política tradicional argentina y eso lo vuelve una enorme oportunidad para desafiar la tan rancia y alicaída credibilidad de los políticos. Al igual que Marcelo, viene de la gestión privada. Tenemos un presidente en el país que también viene de la gestión privada. Pero claro: ninguno de los nuestros ha hecho millones con la obra pública, ni ha forjado su fortuna defraudando al estado, ni por negociados extraños con cloacas ni con la compra de empresas de correo. Ninguno fue beneficiado con la estatización de sus propias deudas. A lo que voy es a que es probable que Tinelli sea peronista, aunque ni los peronistas están seguros de eso. Ser peronista es una cosa bastante ambigua en un punto: mientras deseen la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria lo serán. Yo no tengo dudas que han hecho un gran bien por nuestro club y que si algún día deciden lanzarse a la política llevarán consigo las banderas que de algún modo han sabido acompañar desde San Lorenzo. Aunque claro: todo es posible en este costado del Río de la Plata.