Meses: octubre 2018

Mate lavado

Terminó el primer tiempo y el núcleo duro de La Soriano salió al balcón a recibir la luz y la calma de un mediodía auspicioso, en una ciudad que se mostraba amigable. El resto del grupo ocupaba el living a sus anchas y aprovechaba para avanzar sobre lo que quedaba del desayuno. Alguien pone la pava para arreglar el mate, las conversaciones versan sobre la vida con un optimismo poco habitual en los últimos tiempos. Es que, después de todo lo que se había hablado en la semana, San Lorenzo se mandó un primer tiempo de novela y no le metimos tres pepas al puntero porque pecamos de buena gente a la hora de definir el par de contras que tuvimos. Antes del gol, incluso, ya habíamos contado dos chances claras para abrir el marcador. Racing no le encontró nunca la vuelta al planteo que puso el Pampa: avanzaba medio a los ponchazos pero perdió siempre la mitad y San Lorenzo jugó a la contra con fuerte convicción. El fondo firme, Mussis guerrero, Mouche metido, el Príncipe crack. Reniero es un valor altísimo que tenemos la suerte de tener en nuestras filas. Cerca de los 30, San Lorenzo atacó fuerte y después de un par de rebotes la pelota le cayó llovida a los pies, como si fuera El Elegido. Le clavó los ojos y no la dejó ni tocar el suelo: “tac”, hizo, y salió a festejar rumbo al banderín del corner.

Las charlas en el departamento se pisaban y la tranquilidad era total. Alguien llama al resto para que nos vayamos acercando porque ya estaba arrancando el segundo. Estábamos en eso, fijándonos de sentarnos igual que antes, cuando alzamos la vista y lo vemos al Licha llevándose el balón y corriendo hacia el arco como venado por la pradera. Ese estado parsimonioso, casi petulante, que se había apoderado de nosotres, como si fuésemos militantes de Bolsonaro, se disipó en 15 segundos. Senesi se apuró y en el afán de tirar la pelota a cualquier parte no hizo más que apuntarle a un rival. El rebote le cayó redondo al 9 que, ya sabemos, es un gran definidor. Navarro pudo haber salido con un poco más de ímpetu, lo cierto es que el partido estaba uno a uno y que Racing se iba a venir envalentonado. Remontar el barrilete en esta tempestad, solo hará entender que ayer no es hoy, que hoy es hoy: dura realidad la que vivimos en Boedo por estos días.

Desde La Soriano preferimos ser cautos a la hora de criticarnos nosotros mismos, sin mirar para otro lado pero tampoco siendo hirientes con gente que, entendemos, quiere lo mejor para el club igual que cada une de nosotres. Antes de criticar, pienso que no está de más volver a aclarar que el Pampa fue elegido para afrontar un momento futbolístico de transición, con muchos jugadores de la vieja guardia que se alejaron en masa y con muchos pibes que fueron asomando partido a partido y que, en muchos casos, parecen estar listos para ser partícipes de un gran plantel. Sinceramente, no sé qué está pasando con el asunto de las lesiones, las sobrecargas y la mar en coche: entiendo de entrenamiento físico tanto como de botánica, pero a esta altura de los hechos me dá la impresión de que hay algo más que mala fortuna: porque no es que San Lorenzo esté atravesando una seguidilla infernal de partidos jugados, ni nada que se le parezca. La idea de plantar un equipo tan alternativo como el que se vislumbraba en la previa también habilitaba la polémica: una polémica que se diluyó después del correctísimo primer tiempo, pero que volvió fortalecida conforme transcurría el segundo. Hubo un click en el partido y ahí creemos que el Pampa falló: sacarlo a Mouche para que ingrese Belluschi, cuando el punta estaba haciendo un juego parejo y cuando Reniero ya había tenido que dejar la cancha, fue una decisión que nos debilitó profundamente. Si antes de eso éramos un equipo liviano, ahí nos convertimos en peso pluma, dependiendo otra vez, exclusivamente, de alguna pincelada del 10. El segundo de Racing llegó un minuto después de esa modificación. Al toque entró Ariel Rojas en lugar del sentido Pereyra y ahí ya nadie sabía a ciencia cierta cómo estaba parado el equipo. Era un gol de distancia, pero, moralmente, el empate no parecía una opción real.

Decimos que el Pampa le pifió en ese cambio porque no es lo mismo defenderse como en el primer tiempo, con esa convicción de salir de contra y lastimar, que quemar todos los papeles y refugiarse media hora a aguantar como sea. Te puede salir, porque en el fútbol cualquier cosa puede salir, pero digamos que no le estás poniendo onda. Y no salió, claro, porque el Rasta es un jugador exquisito pero no te va a salvar las papas todos los partidos. Hay jugadores que confirmaron su bajo nivel y otros que cumplieron un buen partido, como Gonzalo y el pibe Ferrari, que defendieron con determinación e impidieron una derrota abultada y más dolorosa. Gudiño esta vez cumplió. Se viene Temperley, ¿una final? Ponele. Un aliciente, diría. Avanzar en la Copa Argentina es la zanahoria que nos queda y ganarla sería una manera digna de terminar el año. El que viene está la copa importante y mientras tanto hay que seguir dándole rodaje a estos pibes que van a ser el sostén del próximo San Lorenzo. Lo del Pampa parece historia juzgada: antes que caerle con todo el peso, como si fuera un traidor, sería mejor agradecerle por haber puesto el pecho en este momento y ayudar a armar un equipo prácticamente desde cero. Ojalá tenga suerte como DT. San Lorenzo va a mejorar porque hay material. Aparte, no nos olvidemos, peor está el Real Madrid.


Contra todo y contra todos. Los hinchas y unos pocos dirigentes frenamos la privatización de nuestros clubes

Una vez más (seguramente no sea la última), los hinchas y unos pocos dirigentes con valentía dieron la pelea contra el avance privatizador en el futbol argentino. Esta vez fue especial. No fue como aquella votación de Comité Ejecutivo en 1999 que terminó con 34 votos en contra y uno, el de Mauricio Macri, a favor. Eran los años 90 y las privatizaciones parecían ser la solución a todo, es cierto, pero la AFA estaba dirigida por el hombre con más poder de la historia del fútbol argentino y Macri todavía no hacía pie en el fútbol. Hoy Macri es el presidente, tiene mucho peso en AFA y controla los resortes de la justicia. Al menos por ahora el empresario no podrá concretar algo que ya es una obstinación.

Fue todo sólo un rumor, y tal vez haya sido el intento que más posibilidades tuvo de terminar abriéndole la puerta a las Sociedades Anónimas al fútbol argentino. Se decía que en la próxima reunión de Comité Ejecutivo se iba a convocar a una asamblea extraordinaria para reformar el estatuto para permitir su ingreso. Nadie nunca lo hizo oficial. No hubo ninguna declaración institucional ratificando o negando lo que todo el mundo sabía a voces. Se escudaron detrás de un silencio que olía a podrido: una práctica habitual del operador en la justicia del gobierno, Daniel Angelici. Pero al silencio oficial le siguió el silencio de la mayoría de los dirigentes. Rumores de todo tipo y poroteos (siempre extraoficiales) empezaron a preocupar a los hinchas. Los que decían estar en contra del ingreso de las SAD no decían públicamente que iban a votar en contra del proyecto. Circularon versiones de presiones de todo tipo. El anhelo de Macri parecía cerca de concretarse.

Pero la movilización de diversas agrupaciones involucradas en La Coordinadora de Hinchas, de la que formamos parte junto con la Subcomisión del Hincha del CASLA, comenzó a visibilizar el problema Y un grupo valiente de dirigentes salió a dar la cara y se opuso abiertamente. Los cuervos y cuervas tuvimos un rol clave. Una publicación en las redes de Matías Lammens rechazando el proyecto provocó en pocas horas decenas de miles de adhesiones. La declaración de Lammens, casi en soledad, fue crucial; porque era el primer rechazo explícito de un club grande de Primera (días después se sumaría el descargo de nuestro vice, Marcelo Tinelli) y porque contenía argumentos sólidos. Lammens se constituyó de hecho como el líder del grupo opositor.

Las voces de rechazo comenzaron a propagarse y los dirigentes de Vélez, Independiente, Gimnasia, Lanús y varios del ascenso expresaron públicamente su rechazo. Sin embargo, lo que terminó de resolver el asunto fue el repudio generalizado que comenzó a aparecer en forma de cantitos en las canchas. Fue la popular de Vélez la que inició las protestas al grito de “El club es de los socios”. La estocada final la dimos otra vez los cuervos el lunes: “Macri delincuente / San Lorenzo no se vende” prometía ser el nuevo hit del verano, algo que al gobierno no le agradó escuchar.

Finalmente, el martes se conoció que el Comité Ejecutivo no incluyó el tema en el orden del día de la Asamblea Extraordinaria que se realizará el 29 de noviembre. Una gran victoria para aquellos que nos resistimos a la compra-venta de nuestros colores. Una lucha más en la que los cuervos y cuervas nos destacamos. Porque vamos a defender hasta lo último los colores de nuestros padres y abuelos, incluso si intentaran volver más adelante con el mismo proyecto o similares. Porque estamos orgullosos de ser del club bandera de la resistencia contra la privatización del fútbol.


Sergio Maldonado: “San Lorenzo me eligió a mí en un momento que yo lo necesitaba”

Conocimos a Sergio en la Casa de la Cultura, en una actividad organizada por la Subcomisión de DDHH. Tuvo palabras muy elogiosas respecto al club, meses después de haberse hecho socio. No era casual: San Lorenzo fue la primera institución del fútbol argentino que pidió la aparición de Santiago. Luego se juntó con el hincha más conocido del planeta -Francisco- y meses después pisó el Pedro Bidegain y el Polideportivo Roberto Pando.

Antes de irnos de esa actividad le hicimos una pregunta puntual y quedamos en conversar vía telefónica para la web de La Soriano. Semanas después salió una conversación profunda, de esas que te hacen pensar que de verdad somos más que 90 minutos: Sergio enfatiza sobre los valores del club, habla del acompañamiento de socios e hinchas y remarca “la parte humana” de nuestra institución. También da cuenta de la situación actual en relación al pedido de justicia por su hermano. Y agradece. Porque es un tipo que, a pesar de los golpes, sabe agradecer a quienes -como San Lorenzo- estuvieron siempre a su lado.

¿Cómo te vinculaste con San Lorenzo, el primer club que pidió la aparición con vida de tu hermano?

Santiago no era hincha de San Lorenzo. A él no le gustaba el fútbol directamente: no tenía un club. Lo de San Lorenzo es esto que decís vos: fue el primer club que salió a pedir la aparición con vida. Después se generó algo, no se si internamente, con esto de que el Papa es de San Lorenzo. El la recibió a mi vieja: ella y mi abuelo eran de San Lorenzo, mi abuelo iba a la cancha, en los años 50. Se había mudado a Buenos Aires y vivía ahí. Nunca me inculcó que me hiciera hincha de San Lorenzo, yo era hincha de Boca.

Pero sí me di cuenta que me había hecho hincha de San Lorenzo cuando grité el primer gol, la primera vez que fui a la cancha. Eso lo sentí, sentí el cariño de la gente. Sentí a esa hinchada, que no he visto en otro lado: que sean tan originales en las letras y canten tanto. Esa también fue una seducción para volver: yo había descreído un poco del fútbol y con esto de Santiago en diferentes lugares fui sintiendo contención. La contención la recibí de ahí, de la gente que está en DDHH: me pareció que era interesante todo lo que estaban haciendo. Ya el primer día que puse un pie en la cancha sentí ese cariño, no solo de la gente de San Lorenzo, sino de quienes trabajan ahí todos los días. Eso logró una especie de comunión con mi vieja: San Lorenzo me eligió a mí en un momento que yo lo necesitaba.

- ¿San Lorenzo te dio contención? Es un club que siempre tuvo vínculo con los organismos de DDHH

Es una mezcla de cosas. Es esa necesidad de tratar de empezar a estar un poco bien. ¿Por qué digo un poco bien? Cuando pasa lo de Santiago es como que yo personalmente me olvido de un montón de cosas. Y entrás en esa vorágine de pedir primero la aparición con vida, después seguir reclamando saber que le pasó para después poder tener justicia. Las victimas, los familiares, cuando pasa eso empezamos una especie de carrera por vencer a la justicia. Y a veces nos olvidamos de algunas cosas que teníamos nosotros: no digo placeres, pero si distracción. Y una de esas distracciones puede ser la música, el fútbol. A mi me costó reencontrarme: primero fue con ir a un recital, por ejemplo. Pero siempre se fue dando en el marco de estrechar más vínculos con esos sectores que salieron a respaldar o se pronunciaron a favor: se trataba de tener más contención.

- ¿Cómo aparece la figura del Papa Francisco en ese acercamiento con San Lorenzo?

Mi vieja es muy creyente y yo, más allá de haber ido a colegio católico, dejé un poco eso de la religión. Pero bieno, la figura del Papa es algo que trasciende todo eso. Y corta por sobre todo el resto. Eso fue en diciembre de 2017. A mi vieja le hizo muy bien. Y yo vuelvo a la cancha a fines de julio de 2018. Ahí es donde me hago socio y empiezo a ir. Pasó un tiempo, no es que fue enseguida, automático. Se fue generando un vínculo que fue generado por el. Y yo empecé a ver a la distancia todo lo que se había generado en torno a lo de Santiago.

Y digo que fue una elección porque se acercó Tamara de DDHH y ahí fue cuando empezó ese vínculo. Se fue dando: es un club identificado ya con un montón de cosas. Tal vez sea eso que estaba en que tenía que suceder: el Papa, la bandera por Santiago, la charla que di recientemente (en la Casa de la Cultura). Después fui a conocer la cancha de básquet: estaban todos jugando al ping pong, habían otras actividades. Cuando se van haciendo las cosas bien y se mantiene esa esencia de barrio. Por ahí eso es lo que necesitaba.

Y desde el club también me preguntan: “¿Cómo están tus viejos?” “¿Pasó algo en la causa?”. Por eso digo que va más allá de lo futbolístico. Hay seres humanos. Hay una parte humana que no digo que en otro club no esté, pero yo la encontré en San Lorenzo. Tal vez todos los clubes tienen lo mismo y yo nunca lo necesité. Es conmovedor y gratificante.

- ¿Es cierto que te gustaron tanto las canciones de la hinchada que te las bajaste en Spotify para aprenderlas? Contanos un poco de ese acercamiento a las canciones más originales del fútbol argentino.

Después que fui a la cancha, no enganchaba una letra. Yo venía de escuchar canciones menos elaboradas en las canchas. Estas son más complicadas: tenés que andar con una partitura más o menos. Y miraba, pero leía y no encontraba el tono. Y justó encontré en Spotify que había varias, mal grabadas pero que estaban buenas. Así que empecé a escucharlas y ya las otras veces que fui fue distinto. Y ahora las canto solo. Son muy ingeniosas: lo que me llama la atención es el cambio de ritmo que le meten. Arrancan y siguen. No se hace un bache. No hay un silencio. Y esto todo el tiempo, todo el partido, está bueno. La canción de “Si yo fuera presidente”, por ejemplo, tiene más letra que cualquier letra de música. La de “Vamos vamos Azulgrana” es el caballito de batalla mío: “porque nos fuimos a la B, porque volvimos a la A”. También “¿Qué te pasa quemero?”. Me gustan todas: no es “eh andate a la concha de tu hermana”. Hay una previa, una inteligencia en las letras.

¿En qué estado actual está el pedido de justicia por Santiago? ¿Cómo está viviendo tu familia este momento?

Nosotros seguimos insistiendo en que nos aprueben un grupo de expertos independientes que garanticen la investigación. Hoy todo depende del mismo Ministerio de Seguridad. No puede investigar Policía Federal y Prefectura cuando es parte del problema. Todos dependen del mismo Ministerio, a cargo de Patricia Bullrich. La Prefectura que mató a Rafael Nahuel no puede ser la que investigue cuando Gendarmerìa desaparece a Santiago y después aparece muerto. Todos dependen del mismo ministerio. Eso no va. Después tenés quiénes investigan, que son funcionales al gobierno: los mismos fiscales o jueces que deben investigar a Gendarmería lo hacen conmigo y con mi familia. La investigación va por otro lado. Nosotros seguimos pidiendo ampliar puntos de pericia de la autopsia, porque no dice ni cómo ni cuándo ni dónde murió Santiago. Y en base a eso seguir reforzando el pedido que se hizo de intervención de teléfonos. Nosotros seguimos pidiendo cosas y ellos las rechazan. Vamos a la Cámara, nos vuelven a rechazar. Apelamos. Y así estamos. Mientras buscábamos a Santiago nos intervenían el teléfono y nos investigaban a nosotros. Los procesos son largos: nosotros vivimos en Bariloche, la fiscal está en Esquel, la causa está en Rawson, la Cámara para apelar en Comodoro Rivadavia y la Corte Suprema en Buenos Aires. Con ese panorama tratamos de seguir viendo todos los días qué es lo que pasó. Y cuanto más tiempo pasa, más nos alejamos de la verdad.

¿Que querés decirle a los hinchas de San Lorenzo que te apoyaron durante este tiempo y ahora te sienten un cuervo más?

A los hinchas de San Lorenzo agradecerles. A ellos como a tantas otras personas que siempre nos apoyan y siguen manteniendo viva la memoria de Santiago y el pedido de Verdad y Justicia. Pero más que nada a los hinchas por el gran apoyo y por el cariño. Hay que bancar un poco al Pampa Biaggio: es un equipo nuevo, se está reencontrando. Nos quedamos afuera de la Copa (Sudamericana) pero quedan la Argentina y el Campeonato. Así que hay que meterle ahí. Más allá de eso los procesos a veces son largos: uno como hincha es lógico que quiera resultados inmediatos. Pero a veces hay que trabajar a largo plazo. Me parece que se puede esperar y tener un poco más de tolerancia, no como otros clubes donde perdés dos partidos y ya los empiezan a putear. Quedó claro con Patronato, que estuve en la cancha: jugaron los pibes, la gente alentó, los pibes respondieron y terminaron dando vuelta el partido. 


Sí se puede

El pampa en otra vida debe haber sido uno de esos boxeadores que hacían durar las peleas para mantener en vilo a la audiencia. Otra vez San Lorenzo guardó para el final una emoción y esta fue para que los tres puntos queden en casa.
Claudio Darío impuso algunas modificaciones. Abondonó el estático 4-3-3 para pasar 4 4 2 con Rojas por izquierda, Mussis e Insaurralde en el centro y Botta partiendo desde la derecha hacia un lugar desconocido y mágico.
Cuando la mano viene mal es importante entregar una muestra de sapiencia y capacidad de adaptación.
En los primeros 9 minutos pasó de todo: a San Juan le anularon bien un gol en offside, Reniero tuvo una tras una gran habilitación de Botta, el tano Ferrari salió y perdió, Senesi salió y perdió y Villaruel abrió el marcador para la visita. Cuando todos pensamos que la noche se oscurecía vino un hermoso centro de Pereyra que rebotó Reniero para que el capitán Blandi facture la única chance que tuvo en toda la noche. 1 a 1 en un pestañeo. No pasó demasiado en lo que quedó de aquella primera mitad. Mussis estaba errático y al ciclón le costaba salir y exponía su debilidad para defender pelotas aéreas en cada balón detenido en contra. El cambio de esquema le permitió a San Lorenzo aprovechar un poco mejor el ancho del terreno y no estar tan desnudo a la hora de defenderse.
El complemento se desarrolló como si no existieran ni los mediocampos ni los arcos. Ambos equipos iban frontalmente hasta tres cuartos y no lograban pasar de allí. El gasto lo hacía San Lorenzo quien manejaba la pelota un poco mejor. Saltó a la cancha Belluschi por el fatigado Rojas y Travieso Hernández hizo lo propio en lugar del ovacionado Insaurralde.
Puntito para el DT: iban 85 minutos cuando Salazar trepó como un tractor por la banda derecha y tocó atrás. Extraordinario cambio de frente de primera de Fernando el 16 y atención. El Travieso entró solo por izquierda y como quien corta una lima para adornar un trago de Gin Tonic tajeó el balón con cara externa y logró cruzar con fuerza la pelota haciendo estéril la estirada del experimentado Ardente.
2 a 1 y locura desatada en el Pedro Bidegain.
Ayer nomás el último de la tabla le dio vuelta con uno menos el partido al primero. Todo un síntoma de esta Superliga. No parece haber nunca grandes favoritos en ningún partido y la noche de anoche no fue la excepción.
No debo haber sido el único que al leer la formación a la tarde suspiró con incertidumbre.
La sugestiva visita de Beccacece de anoche no hace más que agigantar el olor a ciclo cumplido que hay en torno a la figura de Biaggio. El pampeano promovió 9 jugadores de inferiores y consolidó a otros dos. Un equipo entero nuevo. Logró clasificarnos a la Libertadores del año próximo. Le vendieron todo. Sin ningún tipo de piedad. Titulares, suplentes y jugadores caros. Todo. Y el hombre fue, puso la cara y sale a disputar los partidos con hidalguía.
Desconozco si alguien recuerda la influencia del cabezón Ruggeri en el armado del equipo campeón de 2001 pero será válido recordarlo a Pampa cuando este equipo que armó se consolide y sea una sensación. No tengan dudas cuerv@s, hay muy buen material. Salvo ese lapsus de los primeros 10 minutos Senesi jugó su mejor partido y fue un verdadero líder dentro de la cancha. Insaurralde mostró cosas muy buenas y demostró tener una gran soltura. Salazar jugó muy bien también y Pereyra además de ser un excelente lateral en ataque puede ser un sólido defensor. Una seguidilla de triunfos podría ayudar a recuperar a aquellos jugadores que están en un nivel bajo. El torneo es una locura y falta muchísimo: no se apuren en despedirse del Pampita. El hombre va a dar pelea hasta el último round.


Bambino, el ídolo que violó

En el fragmento de una entrevista televisiva, que pueden buscar en YouTube, le preguntan a Malena Candelmo si cree que hubiera sido una persona distinta, de no haber sufrido una violación cuando todavía era un varón pre adolescente. Ella se sincera y dice que siempre piensa en eso: en hasta qué punto ese episodio traumático habrá sido determinante en la conformación de su personalidad y en la identidad que después decidió adoptar. El 17 de octubre de 1987, Héctor Veira fue denunciado por abuso de menores. Malena Candelmo es hoy una mujer trans, pero entonces tenía 13 años y se llamaba Sebastián. A la inmensa gravedad del hecho se sumó la inmediata y total mediatización del caso, y ambos ingredientes configuraron un cóctel fatal para ese chico cuyo carácter apenas comenzaba a formar, como ocurre con cualquier pibe o piba de esa edad. En octubre de 1991, Veira ingresó a prisión para purgar una condena de seis años. 11 meses después, la Corte Suprema de Justicia determinó que la violación, en realidad, había sido “intento de violación”, basándose en nuevas pericias médicas efectuadas a la víctima. Las heridas que el Bambino Veira le había producido a Sebastián, en el ano, para entonces ya habían cicatrizado, y eso fue prueba suficiente para el supremo tribunal, que apuraría el cambio de carátula y pondría al director técnico en libertad.

Inmediatamente volvió a trabajar en San Lorenzo. El Bambino era abrazado por un ambiente futbolero que no acusaba recibo de nada de lo que había pasado. Mientras tanto, en algún rincón oscuro, el pibe Candelmo sufría las secuelas psicológicas de la violación más comentada de la historia de nuestro país, y de la recobrada popularidad de su siniestro violador.

Como hinchas de San Lorenzo, nos jactamos de un compromiso que excede lo que ocurre dentro del campo de juego: habitamos el despojo de la dictadura, resistimos la pretendida privatización del club y encendimos la maquinaria para recuperar los terrenos de Avenida La Plata, el corazón de nuestra historia. Pero, como hinchas de San Lorenzo, tenemos una deuda, con ese joven estropeado y abandonado por uno de nuestros héroes reivindicado incluso hasta hoy: el Bambino que nos sacó campeón en el ‘95, después de 21 años de sequía.

Yo estoy lleno de contradicciones, igual que cualquiera que esté leyendo esta nota. Me hago cargo. Miro los videos del ‘95 y me emociono con el cabezazo del Gallego y con el abrazo entre el Bambino y Orteguita mientras decía “vamos Pampa, vamos Pampa”,  porque creía que él había cabeceado al gol. No soy un paladín de la buena moral ni me la doy de nada. Lo que propongo es que deberíamos reflexionar, y tal vez hacer un mea culpa, quienes creamos que nos cabe esa responsabilidad. Después de salir campeón con nosotros, Veira se fue a dirigir a Boca, y cuando venía a jugar al Gasómetro le dedicábamos un cantito que todes recordamos: “Esta es tu hinchada, la que siempre te bancó. Esa hinchada, te gritaba violador”. Yo era pibe y tengo la sensación de cantarla con el pecho inflado de orgullo, por esa fidelidad que demostraba tener nuestra hinchada y que entonces me parecía un gran valor. Hoy puedo decir cabalmente que eso que cantábamos era una vergüenza y una canallada. En todo caso, si la hinchada de Boca efectivamente le había gritado violador, bienvenido sea que en ese momento haya habido una hinchada que se atrevió a gritar las cosas como fueron, escrachando a un tipo que había violado a una criatura y haciéndole pasar, aunque sea, un mal rato, hasta que volvía a encontrar refugio bajo el techo del banco de los suplentes.

Tampoco significa que la hinchada de Boca era pionera en cuestiones de Derechos Humanos, porque está claro que esos cantitos a favor y en contra del Bambino cabían en el marco de una disputa futbolera, de esas que suelen obturar la capacidad de razonamiento de los que están inmersos en su tribuna. Si Veira hubiese sido ídolo de Boca y no de San Lorenzo, seguramente los roles hubiesen sido invertidos. Pero, insisto, nos toca hacernos cargo de ese papel tristísimo que nos tuvo como protagonistas durante muchos, muchos años. Al que le quepa el saco, que se lo ponga. Y también insisto en esto: que no se trata de juzgar los sentimientos o los impulsos que supimos tener. Quizá se trate, más bien, de pensar cómo serían las cosas ahora, si tuviéramos que reaccionar frente a una situación de ese calibre. Ahí puede haber una respuesta, a la hora de ensayar una autocrítica por todo ese daño del que, decididamente, fuimos cómplices.

Y, mientras escribo, pienso otra vez en ese cantito, vuelvo a recordarme cantándolo. Esa época estaba a años luz de la actualidad, en cuestiones de género y en la empatía que socialmente se podía esperar con la víctima de un abuso sexual. “¡Esa hinchada te gritaba violador!”, cantábamos, pretendiendo negar un hecho nefasto que había sido largamente probado. Incluso una sobrina del Bambino terminó presa por falso testimonio, porque durante el juicio había declarado su presencia en el departamento, queriendo desmentir la versión de Candelmo.

Soy un defensor acérrimo de nuestra hinchada, no por llevar más gente que otra, no por alentar más ni por correr a nadie, sino porque estoy convencido de un compromiso social y político que está estrechamente ligado con el devenir de nuestra historia y con la identidad barrial que tenemos como club. El día que la Vuelta a Boedo se consume definitivamente, ese compromiso azulgrana se sentirá a flor de piel, acaso como nunca. Mientras tanto, yo, personalmente, voy a estar más orgulloso todavía de la hinchada cuerva si empezamos a enterrar a un ídolo cruel e injustamente venerado. Los muchachos del Grupo Artístico de Boedo ya dieron el primer paso: debajo de la popular ya no está el mural que homenajeaba al Bambino, porque fue tapado. En su lugar, pintaron el instante maravilloso del gol que nos consagró en Rosario esa vez. Sigamos el ejemplo. Seamos mejores personas.


Sensibles

Recuerdo que para un futbolista amateur como yo era una tortura jugar a la mañana. Y aún dura el miedo, la sensación y el sobresalto de la pesadilla de Godoy Cruz. Tormenta mental.
El primer tiempo fue abominable. Banfield se esforzaba por no hacer nada y San Lorenzo se auto infringía dolor. Practicamente solos, como en los últimos partidos, nos hicimos un gol. Moyanito tocó sin ningún sentido alguno hacia el Polaco Gaich, el balón volvió. La hicieron mal y le quedó servidita al menor de los Rojas para despejar. El joven tuvo varias opciones recomendables desde lo conceptual, desde los fundamentos del futbol. El balón le viene de derecha a izquierda cruzada, con cierta velocidad, pero fácil. Pudo girar y salir de zurdo tranquilamente. Pudo girar y reventarla para arriba. Pudo intentar despejar como hizo pero hacia el campo rival. La jugada siguió luego de que apurado Gabriel patee para la zona desde la que venía el balón. Directo al puntero izquierdo de Banfield quien toca rápido para Sporle, lateral de Banfield. Llega Mouche con valentía a apremiarlo. Se barre. Parece heroico. El susodicho lateral hace un rodeo y lo gambetea como a un cono. El 37 se desentiende. Toda esa pasividad se concreta con la tibieza con la que nadie presiona a Datolo. Este se toma un café y se come dos medialunas, patea una vez, lee la parte de política de Clarín, camina con la pelota, twitea un mensaje evangelista mientras patea magistralmente sin que nadie lo presione. Mete el gol desde un ángulo imposible y entre mil piernas. El primer tiempo dejó la sensación horrenda de que ya no necesitamos dominar y no necesitamos que nos dominen. En un punto somos libres.

Confundido, ausente y pasivo. Asi se lo vió a CASLA.

Toda una metáfora de la adolescencia.
Durante el segundo tiempo estuvimos en partido hasta que fue expulsado nuestro capitán Gonzalo. Dos amarillas bastante tontas y concatenadas con un gol de córner de Cvitanich. Nos podrían haber goleado, podrían habernos convertido en Lanús o en el Velez de los últimos años.
El momento es delicado.

Los refuerzos cada vez juegan peor y hay una seguidilla de lesiones que complican todo. Se lesionaron Poblete, Coloccini, el menor de los Rojas, el capitán Blandi. Senesi hace una de Piqué y una de Luiz Fernando. Reniero por momentos está en onda Messi cuando está en esa onda Piatti de no me molesten no pienso tocar la pelota. El Pampa te deja afuera al 3 suplente y se lesiona el 3. Genial. Merlini juega acelerado, parece Tinelli cuando conduce el programa. Belluschi y Mussis están volviendo y da la sensación que son indispensables.

El equipo repite sus defectos. La falta de confianza de los jugadores se acrecienta partido a partido. El sistema de juego es rígido y no da ningún tipo de resultado. Tal vez el Pampa desea estar a la moda y jugar con tres delanteros y salir desde abajo. No lo sé. Quizás intenta contentar al paladar negro de los ricos aspiracionales que creen que el fútbol es una construcción semántica. El equipo no está pateando al arco y defiende mal.

El fútbol es maravilloso porque por ejemplo al Chavo Fucks le pareció que Mouche jugó un gran partido. Para mi fue la nada misma. Mi primo dice que Moyano no tiene nivel para jugar en primera. Si es tan fácil cortar y tocar rápido no entiendo porque el mayor de los Rojas no lo hace nunca . Uno espera personalidad y liderazgo y el chino languidece. Mi hermana me decía que no podía creer como Salazar se tiró así en una jugada de ataque del rival. La subjetividad lo es todo: estamos jugando mal y al equipo se lo ve apático y enroscado. Estamos muy sensibles.
Hay que meter un volantazo, Pampita querido.


La flor de Belluschi

En el último renglón de la crónica de la clasificación frente a Colón, habíamos escrito que qué lástima que no estaba Belluschi. No sé cuándo fue eso, creo que pasaron diez años. También me acuerdo que hablábamos de un equipo que estaba queriendo cambiar de piel, que buscaba esa identidad que siempre reclama el hincha. Se notaba esa búsqueda, se veían las ganas. Bueno, nada de eso pasó en el primer tiempo frente al Pincha. No se buscó presionar la salida del rival para recuperar el balón en campo contrario, no apareció el equipo aguerrido y tampoco se lo notó preciso, ni siquiera en pases de escasa dificultad. Las líneas estaban en una posición mesurada y el enorme Gaich viendo si podía rascar algo por allá arriba. Las dos primeras pelotas que le llegaron fueron contra la raya y el pibe intentó resolver de la mejor manera posible, pero bien podemos intuir que lo suyo tiene más que ver con el área que con el desborde.

Quedó claro, durante el primer tiempo, que en Mendoza se enfrentaban dos equipos que están lejos de su mejor versión. De hecho, San Lorenzo no pasó más calor precisamente porque Estudiantes no aceleró nunca y no lo puso contra las cuerdas. Un córner fue lo más apremiante y Navarro tapó una bocha bárbara. La otra intervención del uno sería ya sobre el final del match, conteniendo sin rebote un tiro libre de la Gata y cuidando la ventaja de dos. A los 20 del primero salió esguinzado el criterioso Poblete y su lugar lo ocupó Ariel Rojas. Hemos visto, posiblemente, lo mejor del ex River desde que viste la casaca cuerva. Botta volvía a mostrarse inestable y fastidioso, sin poder desplegar juego ni hacerse cargo de los potenciales ataques del equipo del Pampa. Cerca del final de la primera etapa, el pibe Gaich agarró una bola en el medio y dedujo que el trabajo colectivo no estaba siendo nuestra mayor virtud, entonces, ¿qué hizo? Metió un ole y encaró derecho por el medio. Agarró abierta a la defensa pincha y el antiguo Braña lo barrió de atrás, por más berrinche que hiciera después. Penal y gol de Mouche, el primero en el Ciclón sin contar el de la serie de cinco contra los de Santa Fe.

Estudiantes lo empató con su receta a los diez del segundo, ganando de arriba en una pelota parada, pero eso no nos interesa tanto. El asunto es que un rato después entró Belluschi a la cancha y San Lorenzo pasó de ser un equipo que por ahí sufre con Cambaceres a otro que si viene el Barsa no sé qué pasa. A Botta se lo seguía viendo incómodo hasta ahí, buscando la pelota contra la banda derecha, a pie cambiado, sin poder resolver rápido porque es más zurdo que Fidel. Pero hete aquí que entró el Rasta y al amigo Rubén se le encendió la lamparita, y empezó a hacer tiki, tiki, y empezó a dar una mano para recuperar, y acá abajo Salazar metía y pasaba al frente como loco, y resulta que de repente había un equipo que atacaba en bloque. Es raro el fútbol, no te voy a decir que no, pero a veces es de manual: cuando entra a jugar un tipo con la claridad de Belluschi, todo se vuelve sencillo.

Colocha salió con un desgarro promediando el segundo tiempo y la mala gamba que estamos teniendo con el asunto de las lesiones no te la puedo creer. En fin. El segundo gol de San Lorenzo fue, quizá, la primera jugada de ataque que combinó precisión y velocidad. Botta lo vio claro a Belluschi y el diez lo puso a correr a Reniero con un pase marca Messi. El Príncipe vulneró la resistencia de Andujar y se desquitó de un mano a mano que ya le había tapado el arquero. Cinco minutos después, Belluschi recupera y mete la contra: la bocha le cae rápidamente a Gaich que se pone a correr y se la lleva raro, igual que en la jugada del penal, al mejor estilo Martín. Es que, como Palermo en sus mejores épocas, el pibe de Córdoba puede parecer que se tropieza, puede parecer que le queda incómoda, pero las estadísticas del partido dirán que él fabricó el penal y que metió el tercero, cruzado abajo.

Estaba claro que si hoy no se ganaba se iba a poner áspera la cosa en el club, independientemente del mayor o menor apoyo que cada uno le manifieste al dt. Pero también es cierto que, en su corta carrera, el Pampa se ha acostumbrado a nadar en estas aguas, y que daría la impresión de que no se va a ahogar así nomás. Dicen los comentaristas deportivos que, cuando ganás, el equipo labura más tranquilo y hay un poco más de margen para mejorar. Digo yo que mientras Fernando Belluschi no se resienta y siga asentándose como la manija de este equipo, todo va a ser un poco más primaveral.