Bambino, el ídolo que violó

10/Oct/18

En el fragmento de una entrevista televisiva, que pueden buscar en YouTube, le preguntan a Malena Candelmo si cree que hubiera sido una persona distinta, de no haber sufrido una violación cuando todavía era un varón pre adolescente. Ella se sincera y dice que siempre piensa en eso: en hasta qué punto ese episodio traumático habrá sido determinante en la conformación de su personalidad y en la identidad que después decidió adoptar. El 17 de octubre de 1987, Héctor Veira fue denunciado por abuso de menores. Malena Candelmo es hoy una mujer trans, pero entonces tenía 13 años y se llamaba Sebastián. A la inmensa gravedad del hecho se sumó la inmediata y total mediatización del caso, y ambos ingredientes configuraron un cóctel fatal para ese chico cuyo carácter apenas comenzaba a formar, como ocurre con cualquier pibe o piba de esa edad. En octubre de 1991, Veira ingresó a prisión para purgar una condena de seis años. 11 meses después, la Corte Suprema de Justicia determinó que la violación, en realidad, había sido “intento de violación”, basándose en nuevas pericias médicas efectuadas a la víctima. Las heridas que el Bambino Veira le había producido a Sebastián, en el ano, para entonces ya habían cicatrizado, y eso fue prueba suficiente para el supremo tribunal, que apuraría el cambio de carátula y pondría al director técnico en libertad.

Inmediatamente volvió a trabajar en San Lorenzo. El Bambino era abrazado por un ambiente futbolero que no acusaba recibo de nada de lo que había pasado. Mientras tanto, en algún rincón oscuro, el pibe Candelmo sufría las secuelas psicológicas de la violación más comentada de la historia de nuestro país, y de la recobrada popularidad de su siniestro violador.

Como hinchas de San Lorenzo, nos jactamos de un compromiso que excede lo que ocurre dentro del campo de juego: habitamos el despojo de la dictadura, resistimos la pretendida privatización del club y encendimos la maquinaria para recuperar los terrenos de Avenida La Plata, el corazón de nuestra historia. Pero, como hinchas de San Lorenzo, tenemos una deuda, con ese joven estropeado y abandonado por uno de nuestros héroes reivindicado incluso hasta hoy: el Bambino que nos sacó campeón en el ‘95, después de 21 años de sequía.

Yo estoy lleno de contradicciones, igual que cualquiera que esté leyendo esta nota. Me hago cargo. Miro los videos del ‘95 y me emociono con el cabezazo del Gallego y con el abrazo entre el Bambino y Orteguita mientras decía “vamos Pampa, vamos Pampa”,  porque creía que él había cabeceado al gol. No soy un paladín de la buena moral ni me la doy de nada. Lo que propongo es que deberíamos reflexionar, y tal vez hacer un mea culpa, quienes creamos que nos cabe esa responsabilidad. Después de salir campeón con nosotros, Veira se fue a dirigir a Boca, y cuando venía a jugar al Gasómetro le dedicábamos un cantito que todes recordamos: “Esta es tu hinchada, la que siempre te bancó. Esa hinchada, te gritaba violador”. Yo era pibe y tengo la sensación de cantarla con el pecho inflado de orgullo, por esa fidelidad que demostraba tener nuestra hinchada y que entonces me parecía un gran valor. Hoy puedo decir cabalmente que eso que cantábamos era una vergüenza y una canallada. En todo caso, si la hinchada de Boca efectivamente le había gritado violador, bienvenido sea que en ese momento haya habido una hinchada que se atrevió a gritar las cosas como fueron, escrachando a un tipo que había violado a una criatura y haciéndole pasar, aunque sea, un mal rato, hasta que volvía a encontrar refugio bajo el techo del banco de los suplentes.

Tampoco significa que la hinchada de Boca era pionera en cuestiones de Derechos Humanos, porque está claro que esos cantitos a favor y en contra del Bambino cabían en el marco de una disputa futbolera, de esas que suelen obturar la capacidad de razonamiento de los que están inmersos en su tribuna. Si Veira hubiese sido ídolo de Boca y no de San Lorenzo, seguramente los roles hubiesen sido invertidos. Pero, insisto, nos toca hacernos cargo de ese papel tristísimo que nos tuvo como protagonistas durante muchos, muchos años. Al que le quepa el saco, que se lo ponga. Y también insisto en esto: que no se trata de juzgar los sentimientos o los impulsos que supimos tener. Quizá se trate, más bien, de pensar cómo serían las cosas ahora, si tuviéramos que reaccionar frente a una situación de ese calibre. Ahí puede haber una respuesta, a la hora de ensayar una autocrítica por todo ese daño del que, decididamente, fuimos cómplices.

Y, mientras escribo, pienso otra vez en ese cantito, vuelvo a recordarme cantándolo. Esa época estaba a años luz de la actualidad, en cuestiones de género y en la empatía que socialmente se podía esperar con la víctima de un abuso sexual. “¡Esa hinchada te gritaba violador!”, cantábamos, pretendiendo negar un hecho nefasto que había sido largamente probado. Incluso una sobrina del Bambino terminó presa por falso testimonio, porque durante el juicio había declarado su presencia en el departamento, queriendo desmentir la versión de Candelmo.

Soy un defensor acérrimo de nuestra hinchada, no por llevar más gente que otra, no por alentar más ni por correr a nadie, sino porque estoy convencido de un compromiso social y político que está estrechamente ligado con el devenir de nuestra historia y con la identidad barrial que tenemos como club. El día que la Vuelta a Boedo se consume definitivamente, ese compromiso azulgrana se sentirá a flor de piel, acaso como nunca. Mientras tanto, yo, personalmente, voy a estar más orgulloso todavía de la hinchada cuerva si empezamos a enterrar a un ídolo cruel e injustamente venerado. Los muchachos del Grupo Artístico de Boedo ya dieron el primer paso: debajo de la popular ya no está el mural que homenajeaba al Bambino, porque fue tapado. En su lugar, pintaron el instante maravilloso del gol que nos consagró en Rosario esa vez. Sigamos el ejemplo. Seamos mejores personas.

15 opiniones en “Bambino, el ídolo que violó”

  1. Soy colombiano, siempre tuve curiosidad de este episodio pero nunca había entrado a investigar en él. Siempre me pregunté cómo un tipo que viola a un niño y que lo judicializan por eso puede seguir con su vida de entrenador como si nada, y cómo hubo una cantidad de gente que hizo de cuenta que no hubiese pasado nada de nada. Terrible. Felicitaciones por tu autocrítica, a ti mismo y a tu hinchada. El primer paso siempre es reconocer el error, y más allá de que cómo hinchas no tienen un gran impacto en las decisiones del club (Aunque bueno en Argentina como que la Barra Brava sí tenía mucho impacto en ese entonces, no sé si ahora también) el error fue la aceptación general a un tipo que realmente tiene un trastorno mental muy delicado.

    Saludos

  2. Soy periodista y destaco la buena narración y claridad de lo que queres expresar. Felicitaciones por la nota: bien argumentada y muy persuasiva.

  3. Que asco que me da ese tipo , hoy se cuestiona todo pero a los verdaderos delincuentes no se los cuestiona , éste tipo tendría que haber quedado olvidado y sólo recordado como un VIOLADOR , arruinandole la vida a un chico de 13 años, la justicia una vergüenza , desde el 87 al 91 cuestionando si era o no culpable y como sucedieron las cosas , sólo porque era famoso , 11 meses nada más cumplió de la condena que encima era bajísima por el aberrante acto , la verdad me da vergüenza como argentina

    1. Totalmente Fiorella lo que pasa que tenia un lado muy atractivo este deleznable sujeto era un conquistador caia simpatico no era un gil vamos a decir no se era un ganador aparte ese titulo de San Lorenzo estuvo rodeado de mistica y era un equipazo jugaba re bien en mi generaba mucha empatia por aquel entonces el Bambino no era Hector Veira era el Bambi y bueno hoy que no esta y pienso en el me genera un profundo rechazo su persona y como arruino la vida de un nene de trece años

  4. Venía leyendo bien hasta el ¨todes¨. Abandoné porque no leo textos con falta de ortografía. Espero haga un curso de lenguaje y aprenda a escribir bien.

  5. Es increíble que les moleste más que escriba “Todes” a lo que se está hablando: la violación de un pibito. Son de manual estos giles conservadores

  6. Consternada quedé con ese caso que me enfureció en su momento y ahora revivo con el asco que me provocó Veira.
    El niño entonces le pidió un autógrafo y Veira le dijo que lo acompañara a su departamento, en la calle Doblas y Rivadavia, lugar donde concretó la VIOLACION
    Los jueces de sentencia obraron influidos por Sonia Pepe, pareja del VIOLADOR, que tenía sus contactos.
    El hecho fue probado porque las pericias determinaban que el niño de 13 años, tenía heridas en el ano.
    El 17 de octubre de 1987 Héctor Veira fue denunciado por abuso de menores.
    El niño Sebastian Candelmo sufría las secuelas psicológicas de la violación más comentada de la historia de nuestro país, y de la recobrada popularidad de su siniestro violador.
    En octubre de 1991, Veira ingresó a prisión para purgar una condena de seis años. 11 meses después, la Corte Suprema de Justicia determinó que la violación, en realidad, había sido “intento de violación”, basándose en nuevas pericias médicas efectuadas a la víctima. Las heridas que el Bambino Veira le había producido a Sebastián, en el ano, para entonces ya habían cicatrizado, y eso fue prueba suficiente para que el supremo tribunal, apurara el cambio de carátula y pusiera al director técnico en libertad.
    Mi opinión: las nuevas pericias ordenadas por la Corte Suprema SON NULAS, porque se realizan 4 años después de cometido el aberrante delito y existen pericias realizadas inicialmente que determinaron las HERIDAS EN EL ANO DEL NIÑO.En consecuencia NO CORRESPONDE el cambio de carátula y Veira no debió ser puesto en libertad.

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