Meses: marzo 2019

El final es en donde partí

Los supermercados chinos y los quioscos de la 1-11-14 no vendieron tanta cerveza como es habitual. El alikal para los trasnochados de anoche y un juguito de frutas o bien un agua saborizada: nadie recomienda la gaseosa por la mañana. Amanecidos los cuervos y las cuervas se acercaron al Bidegain para ver al equipo de Almirón. En este extraño momento de tensa calma. San Lorenzo fue duramente sancionado por el comité de la agarola que considera apócrifos nuestros libros contables.

En el verde pañuelo apareció ese equipo de jóvenes del club que tanto ilusiona las almas del sanlorencismo. No es lo mismo que el Perrito Barrios quiera tirar una finta mágica y le rebote en el otro pie y se vaya cual blooper afuera que le pase lo mismo a un jugador X que no voy a nombrar para no herir suceptibilidades pero que uno no tiene la certeza de si está donde está porque hay un representante misterioso que trajo al DT (entonces atrás te traigo todos estos paquetes que tengo guardados acá en el depósito). Con los pibes en la cancha no hay suspicacias posibles. Si yo hago pan y queso y tengo que elegir entre Merlini y el jugador X no tengo dudas a quien elijo.

Los cuatro defensores del club (Rojas, Senesi, Ferrari, Herrera), el lobito Insaurralde, Nahuel Barrios y el Tanque Gaich y el partido fue más o menos igual (o un poco mejor) que los que disputa el equipo “titular”. San Lorenzo tuvo la pelota todo el tiempo, profundizó muy poco pero pudo haber convertido en aquella primera mitad. Como un amante de los números perfectos Jorge logra que sus jugadores armen triángulo sobre triángulo y vayan construyendo simetrías por todos lados. Sin embargo en el fútbol hay un arte mágico llamado gambeta que es la clave con la que se abren las puertas de la vida.

Sin gambeta no hay chance de gol. Tuvo una Fértoli en un córner y tuvo una Insaurralde en un tiro cruzado. 0 a 0 y al descanso.

El segundo tiempo fue un calco del primero. Cuatrocientos ochenta y cinco pases laterales, doscientos cincuenta centros  mal tirados desde tres cuartos, un puñado de situaciones de gol para cada lado y no mucho más. Gimnasia defendiéndolo con todo y San Lorenzo tocando sin profundidad. Debe ser sencillo enfrentar a San Lorenzo. No hay que hacer nada más que pararse en el área y cabecear centros. Gimnasia aprovechó una huevada de esas que signaron todo el ciclo Biaggio y luego de ganar una dividida salió rápido de contra y antes de que San Lorenzo se acomode a los cambios el morocho Hurtado le ajustó un poquito la cuerda a nuestro enflaquecido cuello. Salió Senesi y Ariel Rojas y entraron Gonzalo y Reniero.

El camino era este Jorge. Apostar a continuar el proceso anterior. Rentería también juega cagado. Nadie podía sospechar que el ciclo Lammens-Tinelli iba a terminar en un espiral de permanencia y sufrimiento.

Cuando todo parecía encaminarse a una derrota desesperante la figura de nuestro mediodía, el chico Herrera, enganchó, pateó de afuera del área, ya sobre el pitido final y con toda la fortuna del mundo logró el empate tras un desvío en un defensor.

Lo positivo es haber vuelto a servirnos del azar. Como con Central.  Sobre la hora se rescata un punto. Buen partido de Poblete y en general de todos los pibes (buena aparición de Alexis Díaz). Fértoli no se tiene que caer, tiene que seguir intentando e intentando. Esto es fútbol. El técnico no cambió a los laterales y uno de ellos empató ¿Obra divina? ¿Otro milagro de Jorge de Bajo Flores? 


Enzo Maqueira: “Poner un pie en Boedo es entrar en otra realidad”

"En algunas tertulias en la web y en los programas de estudio de profesores se habla de una nueva camada de escritores argentinos. Hablan, pero no los leen. De ese montón de jóvenes escribas irreconocibles, Enzo Maqueira es el que más se destaca. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, sabe escribir y sobre todo tiene un gran don para todo novelista que se precie de tal: sabe de qué escribir y cómo hacerlo". Es la definición que Washington Cucurto da de Enzo Maqueira (1978, Buenos Aires), a raíz de su libro "Electrónica" (2014), en el que describe con agudeza los problemas urbanos de la clase media argentina, su relación con la trascendencia, las muertes, las drogas, el sexo, el reviente, las salidas.

Enzo es hincha de San Lorenzo, compilador de "Cuentos Cuervos", y suele ver los partidos del Ciclón desde la Platea Sur del Pedro Bidegain. Como todas y todos, sufrió la larga sequía de partidos sin ganar y ahora se toma revancha. En este ida y vuelta con La Soriano, habla de su temprana vinculación con el club, repasa sus inicios en la escritura, y da cuenta de su relación con Boedo, Soriano y el mundo de la literatura.

¿Cuál es tu primer recuerdo de San Lorenzo? ¿Se vincula en algo con el mundo de las letras? ¿Tiene un origen familiar/barrial?

 

Hay una foto en algún cajón de la casa de mis padres: soy yo, a los ocho o nueve años, posando con una pelota de fútbol, el short y la camiseta de San Lorenzo. Esa foto es mi primer recuerdo. Es que al principio no me gustaba el fútbol y San Lorenzo era nada más (y nada menos) que el club del que era hincha mi papá y, por lo tanto, también yo. Pero eso era todo. Me había puesto la camiseta y la pelota para la foto. Después hay otro: un domingo, de paseo con papá, me mostró el solar donde había estado el Gasómetro (creo que todavía no habían construido el Carrefour). Y el tercer recuerdo más antiguo fue cuando por fin me empezó a gustar el fútbol, y con papá escuchábamos por radio los partidos de la Liguilla 1991 que le ganamos a Boca, goles de Carrizo en la primera final y del Yaya Rossi en la segunda. Por entonces yo tenía 13 años, y San Lorenzo -que era una pasión heredada-, se convirtió en mi pasión también.

 

¿Cómo y cuándo empezás a escribir? ¿Qué fue lo que te motivó? ¿Qué contexto político-social había en ese entonces?

 

Poco tiempo después de que mis maestras de Primaria me enseñaran a combinar las letras, ya quise escribir algo parecido a la literatura. Creo que me motivó ser un chico bastante tímido, retraído, que se sentía ajeno a sus compañeros. Como dije, no me gustaba el fútbol; y no era lo único que no compartía con ellos. En general, era un chico bastante raro. Me aislaba y me sentía incomprendido, y tampoco comprendía a los demás. Todo eso fue en el contexto de un colegio católico de varones, en el final de la dictadura y el comienzo de la democracia. Sentí más la opresión de la primera que la liberación de la segunda. El clima en el colegio era bastante marcial. Creo que mi tendencia a aislarme y el contexto opresivo y represivo sentaron las bases para que necesitara expresarme a través de la literatura.

- Electrónica (2014) y Hágase usted mismo (2018) tienen elementos comunes: la juventud que ya deja de ser tal para los protagonistas, problemas familiares de diversa índole, la pregunta sobre la trascendencia, los vicios, etc. ¿Son dos novelas continuadas? ¿Estás trabajando en algo que pueda terminar una trilogía?

 

No están pensadas como novelas continuadas. Son parte de una obra que, sin que nunca me lo propusiera, está yendo por ese lado: una especie de testimonio de las obsesiones de los hijos de la clase media aspiracional. Mi educación formal e informal, incluso mi educación sentimental, floreció en el menemismo. Mi familia hizo el recorrido hoy utópico desde la pobreza hasta el departamento propio, el Renault 12 y el viaje a Miami. Clarín fue nuestra Biblia. Éramos "la gente". Y no importa qué escriba, cuál sea el tema, cuáles los personajes o las motivaciones, todo eso aparece, lo busque o no.

- Osvaldo Soriano fue uno de los escritores más grandes que dio este país. Y además fue un fanático de San Lorenzo, que intentó, cada vez que podía, camuflar sanlorencismo en crónicas, cuentos, novelas. ¿Qué valoración tenés sobre su obra y su legado?

 

Todo lo que leí de él, que no fue tanto como se merece, me emocionó, me hizo pensar y todavía lo recuerdo. Son tres pilares en la valoración que uno puede hacer de un autor. Quizás nunca me impactó, como sí lo hicieron algunos otros autores. Pero sin dudas Soriano está presente cada vez que un penal se alarga más de la cuenta, o cuando busco referencias de los vínculos entre literatura y periodismo, o cuando intento comprender una época.

- ¿Con qué otros escritores/as cuervos tenés vínculo? ¿Se comunican después de los partidos, como supo hacer Fabián Casas con Viggo Mortensen?

 

Tenemos un grupo con los autores de Cuentos Cuervos, la antología de relatos escrita por y para hinchas de San Lorenzo que salió en 2014 (y con cuyas regalías compramos varios metros cuadrados para la Vuelta a Boedo). Este último tiempo nos cansamos de putear, pero ahí estamos. Con Horacio Convertini, además, compartimos un chat de la Platea Sur. También muchas veces nos sentamos juntos. Lo mismo con Carlos Santos Sáez, poeta y editor, mi compañero de cancha desde hace diez años. Y nos cruzamos más de una vez con Haidu Kowski. Otros que veo seguido son Loyds, Carlos Battilana, Luciana de Luca, Santiago Craig, Diego Paszkowski. Con Marcelo Luján, que vive en España, estamos siempre en contacto.

- San Lorenzo tiene un fuerte arraigo con el barrio de Boedo, del cual fue expulsado durante la última dictadura cívico-militar. ¿Qué es para vos Boedo, que supo ser también el nombre de un grupo de los intelectuales más destacados del Siglo XX de nuestro país?

 

Una tierra mítica. Nuestro paraíso perdido. Cuando pienso en Boedo, pienso en que es uno de los últimos barrios donde todavía uno puede ver vecinos tomando mate en la vereda. Tiene algo de familiaridad, de calma, que me provoca mucha nostalgia de una Buenos Aires que ya no existe, pero que vive en esas calles. Poner un pie en Boedo es entrar en otra realidad, en un mundo que no salió tan mal como esperábamos.

- Del 5 al 14 de Julio próximo competís en la Semana Negra de Gijón, el festival de literatura policial más antiguo de España, con "Hágase usted mismo". ¿Qué expectativas tenés? ¿Te pone más nervioso concursar o ver una tanda de penales del Ciclón por Copa Libertadores?

 

Nada en la vida me puso más nervioso que una tanda de penales de San Lorenzo (excepto cuando los pateaba Ortigoza), así que no creo que eso cambie. Tengo pocas o nulas expectativas. No soy un tipo acostumbrado a los premios, ni siquiera a las nominaciones. Hace años que no participo de ningún concurso. Este caso fue una excepción y estoy tan sorprendido como si hubiera sido un gol del Roli Escudero.

Ping Pong:

Matias Lammens

Un gran presidente. Una persona en la cual confío. Un tipo honesto y comprometido.

Fabián Casas

Nunca lo sentí como una gran influencia, pero me paso citando poemas o frases suyas. A la larga me di cuenta de que sí, que fue una especie de hermano mayor para mí y para buena parte de mi generación.

Claudia Piñeiro

Una gran persona y una talentosa escritora. En el último tiempo, además, una escritora comprometida. Claudia vino a terminar con esa idea muy retro posmoderna de que los escritores no tienen que comprometerse con su realidad. Recuperó el legado histórica de grandes como Cortázar o Lugones, por citar sólo a dos de tantos.

Viggo Mortensen

El mejor actor del mundo. El yanqui más amado. El cuervo más famoso. Además es lector, escribe y dicen que es un tipazo.

Julio Cortázar

Un padre literario. Una influencia. Una ética. Una filosofía. Tengo un cuadro con su imagen y le hablo seguido. O eso quiero creer.


Caballeros del Zodíaco

El San Lorenzo de Almirón tiene una energía muy pisciana: cuesta mucho diferenciar el adentro del afuera, se mezcla, no se sabe si los que jugaban en Rosario eran los titulares o los suplentes aunque todo indicaba que era el equipo muletto. El pisciano generalmente puede ser muy bueno en varias cosas, aunque tal vez le cueste generar un todo convincente y claro. Suelen tener variados problemas de comunicación y una clara tendencia al escabio y la poesía. Durante la primera mitad fue dominado por uno de los peores equipos del campeonato. Salió a jugar como embriagado de conceptos. A partir de los 20 minutos pudo empezar a hacer algo de pie y a controlar el balón con la lentitud y la previsibilidad que tanto lo caracteriza.

Este tema del 5 de contención con los dos creativos, este tema de camuflar con los laterales la falta de dinámica de dos jugadores como Botta y Castellani, o como Belluschi y Martinez es un tema que los sanlorencistas venimos padeciendo desde hace por lo menos dos gestiones en el banco. Este tema se cargó varios jugadores ya: expuestos e indefensos en la dinámica actual lo más probable es que todo el mundo le caiga a Bottita, o al rasta o a Castellani o a Mussis o a Mercier o a Moyanito y una larga fila de chiflidos. Fue un 0 a 0 esperable en el cual prácticamente no rematamos al arco. Loaiza y Herrera fueron lo mejorcito.

Vale la pena repasar la fatídica serie con Nacional de Uruguay del año pasado. El pampita puso aquí un 4-4-2 férreo y peleador con Mouche y Botta por los costados y Reniero y Blandi arriba. Ganó con una claridad que los biaggianos recordamos como uno de los grandes hitos de la gloriosa gestión de Claudio Darío. Luego fue a Uruguay con estos sistemas inventados, combinado con la falta de experiencia y la dura realidad de una eliminación vergonzante y autoinflingida. Los procesos en San Lorenzo no vienen acumulando ladrillo sobre ladrillo: son todas paredes nuevas.

En La Soriano hacemos gala de la alternancia porque sentimos que de alguna manera tenemos que soslayar esta  falta de continuidad que hay en nuestros procesos con los directores técnicos, en la sinuosa marcha de la economía nacional (proteccionistas, oligarcas y liberales) y en la simple cuestión de que hay una grieta que nos divide entre abogados de Almirón y detractores de Almirón. Nuestra línea editorial es pluralista y democrática.

Como si estuviera leyendo esta crónica, el mister llamó a Fertoli, movió el esquema y a los 2 minutos casi el chico Herrera tuvo una chance tras un gran toque de Loaiza. El cambio hizo que el equipo deje de presionar y se refugie en su campo sin prácticamente poder sostener la posesión del balón. Por suerte Central no era el Barcelona. La entrada de Ortigoza para el local produjo lo más claro de Central cuando puso una mágica pelota para Zampedri que Torrico desvió milagrosamente.

San Lorenzo no hizo absolutamente nada para ganarlo: los extraños cambios de Almirón hacen que este cronista no llegue a convencerse ni de que es un chanta ni de que es un genio incomprendido del fútbol, alguien que ve algo que los demás no vemos. Alguien como Neo, el de Matrix. Por noveno partido sacó un lateral y puso otro ¿Será una cábala? ¿Una forma de desperdiciar un cambio para que los suplentes que están trotando no se ilusionen que van a entrar? Se defendió en su campo y apostó por algo que no sucedía. No sucedía y nada parecía hacer sospechar que sucediera y sucedió: tuvo una contra sobre la hora y ganó el partido. Román puso la bocha sobre la alfombra larga para que Salazar se redima de la cobarde decisión que había tomado minutos antes y pudiendo vencer todos sus miedos, ya resuelto en sus múltiples formas el Príncipe de los piscianos, tranquilo y apacible, detuvo el balón y tocó a la red. A los pisicianos les gusta viajar, desenvolverse en lugares exóticos y por eso Nicolás anota solamente de visitante y en remotos y diferentes parajes ¡Grande Nico: habías jugado un partido horrible pero te amo!

Los melones se acomodan andando. El frondozo y pisciano mundo interno de Almirón es un misterio para este cronista. Hoy San Lorenzo se llevó un premio que no mereció y que simplemente consiguió porque enfrente hubo un equipo que hizo mejor las cosas pero que está pasando un momento peor. Se enfrentaron los sobrevivientes de Hiroshima contra los de Chernobyl; los rotos versus los descosidos; se enfrentó uno al que le falta una mano con uno al que le faltan los dientes. Por primera vez en mucho tiempo San Lorenzo ganó de pedo un partido. Eso es lo más importante, torcer ese designo maléfico que algún Dios pagano, católico, el destino o la cuestión astral viene signando uno y cada uno de nuestros pasos.


Descarga eléctrica

Lo primero que tengo que hacer es jurarles algo: esta crónica iba a ser escrita, no importaba cuál fuera el resultado de hoy. Luego de las últimas dos derrotas, versus Argentinos y Boca, nos fuimos en silencio, porque sinceramente ya no sabíamos de qué disfrazar los disgustos. Tampoco es que nos rendimos rápido, porque, antes de esos dos, entre el Dr. Gamallo y yo alcanzamos a cronicar cerca de diez lamentos consecutivos. Pero llegó un momento en que metíamos la mano en el baúl de las desgracias y nos dimos cuenta de que las habíamos usado todas. Una cosa es repetirse en las buenas, a costa de triunfos y alegrías, y otra es darse la cabeza contra la pared cuando son todas pálidas. Pero esta tarde habíamos decidido que ya era tiempo de bancarse la que viniera y poner la otra mejilla si hacía falta. Por suerte, o por los influjos del Papa Francisco, ganó San Lorenzo, y estamos como si hubiésemos salido campeón de algo. Yo telefoneé a un par de amigos, a ver si nos íbamos a festejar a San Juan y Boedo, pero me dijeron que me calme.

Ok. Hablemos de fútbol, como decía Quique Wolff mientras acariciaba a “la caprichosa”. San Lorenzo arrancó el trámite más o menos bien. Me refiero a los primeros diez minutos, no más que eso. El pibe Salazar, con casi nada, demostró que podemos esperar de él bastante más que de sus compatriotas. Tiró un par de pelotas largas e intentó usar las bandas para ganar en velocidad. En una llegó al fondo y sacó un centro de rastrón que no tuvo buen final. Del otro lado, Rentería al menos se acercaba un poco más a lo que uno espera de un jugador de fútbol, rebotando la pelota en dirección a un compañero, intentando amagar para acercarse al área e incluso protagonizando una acción peligrosa, que acabó desviando el arquero rival. Sigue siendo poco, de hecho no ingresó a disputar los últimos 45 minutos de juego. El otro que se quedó en el vestuario fue Fernando Belluschi, que se fue al descanso maltrecho. El enganche, cuyo juego supo enorgullecernos hasta hace relativamente poco tiempo, otra vez brilló por su ausencia, salvo por un remate de media distancia que no contó con la potencia suficiente. De todas maneras, esperemos que el golpe en la rodilla no revista gravedad: no pudo olvidarse de cómo se juega a la pelota.

Lo mejor del partido, para San Lorenzo, llegó a los 30 del primer acto, y el mérito no fue de ninguno de los que tenían puesta la casaca azul y roja. Resulta que a un amigazo de Junior se le ocurrió la excelente idea de golpear con el codo a Damián Pérez, en una jugada que no decía nada, y se fue para las duchas poniendo caritas. El DT de la visita se vio obligado a meter un cambio para reordenar su defensa, y a Boedo le quedaba una horita por delante para tratar de hacer algo esta vez.

En lo que quedó de la primera mitad no lo consiguió, y el segundo tiempo envejecía pronto, y una gota de sudor comenzaba a recorrer la frente de todos los cuervos y las cuervas, en dirección a la sien. Hasta que, de pronto, el apagón del Papa Francisco, la mano de Dios tocando el tablero eléctrico del Bidegain, permitiéndole a la hinchada hacer alarde de su bella voz y a los futbolistas una última reflexión, una bajada de decibeles a tono con la luz y un volver a empezar, como Alejandro Lerner. Y en el arranque nomás de esa suerte de tercer tiempo milagroso se apretó un poquito más, y Junior se vio obligado a replegarse cerca de su área. ¿Claridad? No, gracias, no es lo nuestro. De hecho, estuvimos a esto de perderlo, pero los colombianos sobraron un poco la definición. Nosotros llegamos una vez a fondo y por suerte la pelota cayó en los pies de Román Martínez, un tipo que sabe jugar a este juego. Recibió en el borde del área grande, dominó, amagó el remate, encaró hacia su derecha y definió seco al primer palo. Golazo y descarga.

Pero, claro, a este partido le faltaba la peor parte. La maldición de San Lorenzo, el karma de Almirón: aguantar el resultado en tiempo de descuento. Y nos pasó como esas veces que no sabemos si reír o largarnos a llorar, porque esta vez había que aguantar un descuento de ¡14 minutos! La verdad, no me acuerdo bien qué pasó. En un momento salió Juan Camilo y en su lugar entró Torres, de eso sí me acuerdo. Y así como entró, empezó a amasar la pelotita como si fuera Andrés Iniesta. Perdió un par pero por suerte para él no pasó a mayores. Después, sobre el final, metió una buena habilitación que Fértoli no pudo embocar en el arco (no vaya a ser cosa que ganemos por dos goles, ¿vio?). Coloccini obligaba al público azulgrana a reconocerlo con aplausos, a fuerza de barridas y pelotas recuperadas.

El pueblo cuervo puede dormir en paz, al menos esta noche, después de una tormenta que amagaba convertirse en el diluvio universal. Digamos que el equipo cumplió. Falta que el capitán recupere su nivel. Él también tuvo una para liquidar el trámite, después de un contragolpe bien orquestado por sus compañeros, y falló en la definición. Con un buen Blandi, con un Adolfo en el banco de los relevos, con Poblete y Loaiza alternándose para manejar con firmeza el mediocampo, con un socio que lo acompañe a Román en la creación, con laterales más sueltos, con wines rápidos como Fértoli y Camilo, la cosa debería empezar a caminar. A ver si, con un poco de suerte, los fantasmas se mandan a mudar.


8M: VAMOS POR EL CUPO FEMENINO EN SAN LORENZO

Desde hace un tiempo el movimiento de mujeres en Argentina viene marcando la agenda en torno a varias temáticas de ampliación de derechos. Primero fue el reclamo "Ni una Menos", en relación a los femicidios, y luego el debate planteado en torno a la despenalización del aborto. En el ámbito del deporte también hay expresiones: el pedido de Fútbol Femenino Profesional se encuadra en esa perspectiva. Nuestro club, San Lorenzo de Almagro, abrió en 2018 una discusión interesante en torno al Cupo Femenino en la Comisión Directiva y la Asamblea de Representantes de Club, las dos instancias más importantes de la institución.

Si bien La Soriano no tiene representación directa en ambas instancias, visto y considerando que somos una agrupación nacida en los últimos años y que no ha participado de los últimos comicios, como socias y socios de San Lorenzo participamos presencialmente de las reuniones: nos parece importante estar, comunicar a la comunidad azulgrana lo que allí pasa. Y llegamos a una conclusión evidente: al día de hoy la CD y la propia Asamblea son -hasta ahora- espacios culturalmente "expulsivos" a la participación de las compañeras. Esto no es solo en torno a las sillas de representación, sino además en el público que se da cita en la CD, espacio abierto a la presencia de socios de la entidad. No es un ámbito ameno a la participación de las socias, algo que evidentemente requiere un trabajo de fondo, político y también cultural.

En ese sentido nos parece correcta la iniciativa, lanzada meses atrás, de parte de la dirigencia, de impulsar el Cupo Femenino en torno al porcentaje de socias de San Lorenzo. Se trata de un caso de "discriminación positiva": se otorga un determinado porcentaje a un sector que de otra manera vería complicado su arribo a estas instancias. Sucedió en el Congreso de la Nación: en 1991 se determinó un porcentaje de 30%, a través de la Ley 24.013. Aquella fue la primera ley de cupo sancionada en América Latina, que marcó el ejemplo de lo que luego sucedió en otros parlamentos de la región. En 2017 nuestro país dio un paso más: a raíz de la Ley 27.412 se estableció un sistema de paridad de géneros (50% y 50%) tanto en los organos legislativos nacionales como subregionales (el Congreso de la Nación y el Parlamento del Mercosur, Parlasur).

¿Por qué, si a nivel nacional existe desde 1991 un antecedente directo, en los clubes estamos tan atrasados? Hay muchas variables que lo explican: conservadurismo, prejuicios y sobre todo, cierto machismo que todavía se sigue evidenciado -de formas explícitas e implícitas- en las instituciones deportivas de nuestro país. Sin embargo, creemos, es hora de aprovechar el impulso de la sociedad para lograr que nuestro club esté a la altura de los acontecimientos históricos. Queremos un San Lorenzo del Siglo XXI: abierto a las y los socios, participativo, de debate y trabajo. Porque creemos que San Lorenzo es más que 90 minutos, apoyamos el Cupo Femenino en nuestra institución y nos ponemos a disposición de las diversas iniciativas que se propongan para hacer realidad esta importante ampliación de derechos.