Meses: junio 2019

El día que creí en un Dios azulgrana

El cielo estaba espeso, plomizo. Se arrimaba una tormenta como la que San Lorenzo atravesaba en aquel 2012 al constante borde del naufragio.

Yo me había sarpado un cachito de escabio la noche anterior a ese domingo de mayo. Jugábamos con ñuls que peleaba el campeonato y nosotros batallando con el descenso. Estaba jodido, había que encomendarse a Dios, pero yo estaba complicado porque era ateo.

Viví el partido entre resaca y malestar físico, solía ir solo en aquellos años. El partido arrancaba, San Lorenzo era más pero Ñuls hacia los goles (eso es el fútbol a veces, se puede jugar bien y no ligar) y terminaba el primer tiempo con un 0-2. La gente alrededor parecía sumergirse en la fe. Yo lo único que sabía es que San Lorenzo en las jodidas siempre se levanta, esa era mi única certeza en ese quilombo. El ciclón es una tromba y en una ráfaga se pone 2-2 con goles de Gigliotti y un héroe sin capa como Carlitos Bueno. El tiempo corre, se nos escapa como el agua entre las manos, con la certeza de no volver atrás. La desesperación me había aferrado a la fe, un diálogo con mis propias contradicciones, en el momento en que Bueno baja un bochazo imposible, Romagnoli se disfrazaba de sí mismo en los primeros años del 2000, desbordaba, tiraba el centro. Gigliotti en un movimiento irrepetible e intentendible empujaba el 3-2. Se ganaba un partido inganable, improbable, infartante y cuesta arriba; una señal de esperanza salida de no sé donde. Mis convicciones religiosas, previas al minuto 41 del Segundo tiempo, se habían ido al carajo. El Nuevo Gasómetro era un hervidero, un grito de desahogo, como un exorcismo masivo, arrimaba el Sol pese al cielo espeso... Si existe un Dios esa tarde también anduvo por el Bidegain.


El trapo que casi queda en Marrakesh

La previa del partido contra el Madrid venía difícil. Un solo supermercado, Carrefour (ejem), y toda la bebida caliente. Esto hacía que extrañara al chino de la esquina de casa. A medida que circulaba el alcohol subía la temperatura.
Para ir a la cancha conseguimos una especie de moto con caja atrás en la que entraban 8 personas y ahí fuimos: la primera loma de burro tuvimos que bajar dos para empujar.
Faltando 20 cuadras para llegar a la cancha nos paró un semáforo y el cuervazo que iba atrás con la bandera era el que estaba más borracho de todos. Entonces no fue difícil para el niño de aproximadamente 8 años robársela y salir corriendo.
En ese segundo se bajaron cuatro y una señorita (que estaba embarazada y no lo sabía todavía) en búsqueda de aquel travieso marroquí.
Esa corrida fue inolvidable, con varios kilos y bebida de más fue difícil atraparlo entre calles laberínticas.La corrida desembocó en un especie de barrio marginal que estaba lleno de gente que se sorprendió al ver 4 personas vestidos enteramente de azulgrana. No tardaron un minuto en rodearnos. Entre insulto va, insulto viene y sin entendernos absolutamente nada, presagiamos un final oscuro.
Fue en ese instante que apareció milagrosamente el conductor de nuestro viaje ynos hizo unas señas que entendimos perfectamente. La traducción fue mas o menos así: "déjense de romper los huevos, vuelvan a la moto que yo les arreglo esto"
Y sí. A los 5 minutos volvió con nuestra bandera. Absolutamente nadie le preguntó como la consiguió, total no íbamos a entender nada.
El viaje siguió y el resto es otra historia.


Ni una menos

El domingo 2 de junio nos encontramos en Ciudad Deportiva para participar del Encuentro de Fútbol Femenino que organizamos en conjunto con #CASLASocial y CASLA Feminista, y de la que participaron clubes del barrio, peñas y la Subcomisión del Hincha. La actividad central fue el torneo relámpago del que participaron 8 equipos, pero tambien sucedian otras actividades en simultaneo: una radio abierta conducida por periodistas feministas que invitaron a todas las organizaciones presentes a contar las diferentes actividades que realizan, un espacio de serigrafia para estampar remeras con diseños y dibujos feministas y otro espacio donde funciono una consejería en salud sexual con compañeras feministas especialistas.

Como integrantes de La Soriano estamos felices de haber participado de esta jornada pensada para visibilizar la violencia machista de la que somos victimas las mujeres y disidencias tanto en el deporte como en todos los ambitos en los que participamos, creemos que es necesario que las mujeres nos organizamos y estemos juntas protagonizando esta lucha para erradicar la violencia de genero de todos los espacios que nos toca transitar a las mujeres