El fútbol va a ser de todes

19/Jun/20

Junio es el mes del orgullo LGTB, en conmemoración de los enfrentamientos en Stonewall entre la policía y la comunidad LGTB en Estados Unidos. Argentina es pionera en la lucha por la igualdad y fue ejemplo para el resto de la región con las leyes de Matrimonio Igualitario -sancionada en 2010- y la de Identidad de género -sancionada en 2011-. Pero a pesar de esto, las instituciones deportivas y especialmente el fútbol siguen siendo espacios históricamente negados al colectivo LGTBIQ: no solo no son incluídxs, sino que son el objeto de burla. 

En este panorama, Mara Gómez espera, una vez que AFA la habilite, convertirse en la primera futbolista trans del fútbol femenino (semi)profesional de primera división. Médicxs, periodistas, jugadorxs y ex jugadorxs, técnicos, entre otrxs muchxs, retoman un debate que no es para nada nuevo en el deporte. Desde la década del 60 que el Comité Olímpico Internacional fue cambiando la reglamentación respecto de los parámetros dentro de los cuales se podían competir. No solamente las identidades trans quedan por fuera de estos parámetros, uno de sus primeros casos fue la velocista Klobukowska a quien se le prohibió competir por presentar un nivel de hormonas masculinas altas a pesar de que luego fue comprobado que genética y biológicamente era una mujer. 

Desde el 2015, el COI, reglamentó que las mujeres trans debían tener una determinada cantidad de testosterona para poder competir, un límite de lo que la institución considera justo. Esto solamente puede ser logrado si las mujeres se someten a terapias hormonales que generan grandes cambios corporales en relación a su fuerza, masa corporal, entre otras.

Nuestra ley dice que debe respetarse la identidad de género autopercibida, sin necesidad de exámenes físicos, hormonales ni jurídicos. Mara, como tantxs otrxs, tiene su DNI que exige que sea tratada como una mujer, igual que cualquier otra. A la espera de que la AFA tome una decisión al respecto de su fichaje, se abre el debate: ¿puede una mujer trans jugar en una liga profesional? ¿es “justo” para sus compañeras cisgénero?. 

Para quienes entendemos el fútbol, y el deporte en sí, como una herramienta de inclusión social no hay ningún tipo de duda de que las discusiones biologicistas no nos llevan a buen término. Así como sostenemos que no hay diferencias físicas naturales que lleven a que un varón sea mejor jugando al fútbol que una mujer, y que el problema es la falta de oportunidades, lo mismo sucede con las identidades trans. Las diferencias en la calidad y cantidad de entrenamiento, de preparación, seguimiento por parte de cuerpos técnicos/médicos, entre otro montón de variables, signan el rendimiento personal y colectivo. 

San Lorenzo es ejemplo en la lucha por la igualdad de géneros: fue el primer equipo en profesionalizar a sus jugadoras mujeres, uno de los primeros en tener cupo para los cargos en Comisión Directiva y Asamblea, en armar un Protocolo de Prevención y Acción Institucional contra la violencia de género y en realizar capacitaciones para todas las personas que transitan el club. Vemos ahora como las más chicas empiezan a tener de ídolas a Maca, Eli, Rocío y a soñar con un día defender la azulgrana, no podemos seguir negando el acceso al juego y al disfrute a ninguna persona más, sin importar su identidad de género. 

PH: Abriendo la Cancha.

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