Destino final

9/May/21

San Lorenzo quedó eliminado de la Copa de la Liga Profesional de Futbol. Cayó 2-0 de manera contundente e inapelable ante Racing en Avellaneda. Los dos goles los marcó Tomás Chancalay, uno a los 16 de primer tiempo y el otro antes del minuto de la etapa final. Así el equipo azulgrana queda fuera de todas las competencias con una mínima chance matemática en la Copa Sudamericana tirando todo el semestre a la basura. Un papelón como al final de cada uno de los últimos 6 o 7 semestres.
El equipo de Dabove llegó a Avellaneda confiando en que con el empate estaba adentro de los clasificados. Es decir el técnico planteó el partido para ir a buscar el puntito como premio mayor. Al local no le quedaba otra que ganar y a eso fue, a buscarlo de arranque mientras San Lorenzo jugaba un fútbol timorato, sin coraje, aferrándose al 0 en su arco con uñas y dientes. Estos planteos no salen porque, pese a lo que el técnico cree, este equipo no sabe defenderse y lo que mejor hace es asociarse adelante para atacar. Defiende mal, deja huecos insólitos, le llegan por todos los costados y en pelota parada le cabecea en el área hasta Los Grossos. Pobló el medio de gente, el partido se terminó jugando y sufriendo por las bandas. En ataque el equipo fue improvisación y espasmos como siempre desde el inicio de este ciclo, no hay plan ofensivo, no hay táctica ofensiva, ni siquiera hay un laburo visible en la pelota parada. Todos los partidos cuando hay que hacer un gol gasta un cambio en algún lateral, hoy terminó sacando al volante central que mejor le ha rendido para poner a Elías que no se destaca por ser un gran recuperador. Otra decepción.
¿Cómo vas perder un partido definitorio contra un equipo de Pizzi? ¿Quién sos, el Tata Martino? Dabove nunca supo jugar con la presión que tenía el local, no paró un equipo punzante en el contraataque, Palacios y Ramírez jugaron muchas veces sobre la misma banda chocándose entre ellos y dejándole todo el callejón a Mena para lastimar con sus subidas; eso es lo que todos sabíamos que iba a hacer… Todos menos uno.
Pensó todo el partido como si dirigiera a Godoy Cruz en lugar de a San Lorenzo. Después se puede gritar mucho desde la línea, dar indicaciones, hacer gestos pero no alcanza cuando los partidos se plantean mal y con tanto miedo como si enfrente estuviera siempre el City de Guardiola o el Chelsea de Tuchel. La clasificación se empezó a perder cuando el técnico pensó que podía ponerse del lado de algún bando en la disputa obvia que había en el plantel entre referentes de cartón y los Romero. Lo mejor de este ciclo salió de los pies de los mellizos paraguayos (a los cuales el técnico boludeó hasta el cansancio poniendo sobre ellos a Melano o Troyansky) cuando el azulgrana se junta para atacar. No poner a los que mejor juegan es mala praxis y privilegiar a los refuerzos que no demostraron nada para jugar con una camiseta tan pesada como ésta, también. Este bochorno es saca técnico. El Ciclón llegó a la última fecha con todo a su favor; 3 puntos y 2 goles de ventaja y perdió la clasificación desde el planteo cobarde de su DT.
San Lorenzo sufría mientras Racing desbordaba, se asociaba y empujaba. En las manos de Torrico estuvo la esperanza que duró hasta los 96 porque de no ser por el cóndor podían haberse ido al entretiempo dos goles arriba. Cuando arrancó el segundo la defensa salió dormida, cansada, con la almohada en la cara todavía de la siesta y en cinco toques desde que sacaron del medio se pusieron 2-0. A partir de eso el equipo de Dabove recién iba a esbozar otra postura más ambiciosa, más acorde a la historia del club, más a tono con lo que el hincha quiere (que no es un equipo hiperofensivo bobo sino algo que se asemeje a atacar bien) pero para eso tuvimos que estar virtualmente eliminados, de la misma manera que se atacó a Santos recién perdiendo 2-0 y como en Brasil con la serie en desventaja. Una constante reacción tardía y como en las dos oportunidades anteriores no salió. Cada tres meses volvemos a lo mismo de barajar otra vez y empezar de nuevo pero los errores se repiten: mercados de pases pésimos, equipos mal preparados físicamente, planteos tácticos mediocres, jugadores que no dan la talla y supuestas internas en un plantel que no tiene espalda para tener interna alguna. En San Lorenzo fallan todas las patas de la mesa. Esto es así y mientras más rápido se entienda más rápido habrá una solución.
Al Ciclón solo le queda pedir un milagro en la Sudamericana. Torneo que partido a partido el técnico se encargó de descartar para apuntar a esta copa nacional en la que arruinó una levantada bárbara con este planteo de mierda. No le queda otra que apuntar todo a un milagro que parece poco probable, es insólito este semestre y es una mierda este presente de varios años de una pálida atrás de otra. Como si eso fuera poco hay hasta mala suerte como el contagio de tu mejor jugador previo a dos duelos definitorios y así no poder contar con tu ancho de espadas (aunque el técnico lo trató más de una vez como un 2 de bastos y a su hermano como un 2 de copas). Decir que hay que pasar la página parece la salida fácil pero no hay que pasarla, hay que revisarla hasta el cansancio para dejar de repetir los mismos errores que suceden una y otra vez desde aquella eliminación copera del 2017 en la cancha de Lanús. Es un ciclo repetitivo de finales bochornosas que le quitan prestigio a esta camiseta y de esos son responsables todos porque la culpa del técnico siempre es la salida más fácil para no hacerse cargo de las cagadas cometidas. No hay más margen de error para nadie. San Lorenzo merece ser la prioridad de todos y merece que se lo defienda en todos lados dejando la vida por los colores, dentro y fuera de la cancha. Es hora de que todas las partes tomen nota y se dejen de joder que el horno no está para bollos. El hincha está harto de comer mierda.

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