A la italiana

24/Jul/21

Siempre es especial la primera vez en el Bidegain: Paolo eligió vestir a la italiana. Desplegó una tremenda facha y dispuso de un férreo 4 4 2 para recibir a la bestia negra santiagueña. Allí dónde nació la chacarera hay un equipo que nos visitó dos veces y nos hizo 8 goles.
Daba la impresión que achicamos un poquito el campo de juego. Si esto no es producto de mis propias confusiones entonces hemos tomado la más sabia decisión en años.
El presente recuerda al momento de Biaggio al frente del equipo. Muchos juveniles, una propuesta donde la posesión y el fútbol virtuoso no aparecen a primer golpe de vista y sin embargo (por lo menos en estos 2 primeros partidos) San Lorenzo demuestra que no necesita tener la pelota para convertir.
Durante el comienzo del partido se pudo apreciar la tónica generalizada del encuentro. Central Córdoba metía miedo porque el que se quema con leche ve una vaca y llora. A los 8 minutos un muchacho de apellido Gimenez estalló el palo derecho de Torrico. No había un dominio claro de ninguno de los dos, pero nada hacía sospechar lo que sucedió 10 minutos después. Peruzzi remontó la banda derecha con inusitado dinamismo. Tiró un centro que de ningún modo traía peligro, el Uvita de los goles importantes pifió y la bocha le rebotó al central. Quedó a merced de Alexis Sabella, el pibe de Florentino Ameghino. Todo su empeine derecho se llenó de gol haciendo estéril la estirada del golero santiagueño.
Mejor que merecer, es concretar. A esa altura no sabíamos que ese gol valía 3 puntos.
Sobre el final del primer tiempo Torrico tuvo una providencial intervención que bien pudo despertar de la siesta a más de un visitante. A Pittón lo gambetearon como a un poste de luz, centro atrás de Sequeira y anticipo goleador de Lattanzio. La inmensidad de Torrico lo impidió y San Lorenzo pudo ir al descanso con la ventaja.
El complemento mostró al ciclón dispuesto a contraatacar. Como si Central Cordoba lo intimidara con sus pergaminos. A los 17 Galeano se comió un gol increíble luego de desparramar a Ortigoza, tras capturar un rebote. La quiso poner al ángulo y se le fue apenas alta. La suerte existe. Sabella jugó un partidazo. Se puso el casco de bombero y salió a jugar por izquierda frente al desplante de Juan Ramírez. No sólo hizo el gol del triunfo sino que siempre pisó el área y hasta logró un par de buenos desbordes. Fue un partido friccionado, jugado con pierna dura. Tanto que la visita sufrió una expulsión sobre el final.
En el repaso de situaciones de gol Central Córdoba tuvo más. San Lorenzo fue práctico y se supo sostener con algunos buenos rendimientos individuales. Lxs que creían que Ortigoza venía a jugar 20 minutos sepan que jugó los 90 y que siempre fue eje y supo esconderse a descansar cerquita de Yeison. Buen partido de los dos centrales, se estuvieron fajando toda la tarde con los grandotes y no se achicaron. Torrico sacó una pelota de gol y Julián Palacios fue muy importante, tanto por su despliegue como por su juego. Tal vez a los delanteros se los vió un tanto desconectados. Ni Alexander Díaz, ni Uvita entraron en sintonía.
Inevitablemente a medida que se incorporen los jugadores que faltan el equipo debería crecer en recursos para atacar. Hoy vale conformarse con esta idea de ser duros defendiendo y verticales para atacar. El martes toca jugar con Juniors y ojalá Paolo siga encontrando ese extraño equilibrio que tiene. Habla suave y pausado pero está lleno de energía para dar indicaciones.
San Lorenzo le ganó al cuco santiagueño. Ahora toca pensar en los primos de la ribera: ese partido que todos y todas queremos ganar siempre.

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