San Lorenzo de los milagros

16/Jul/21

Las Santitas se quedaron con el campeonato. Sobre la hora le empataron 1-1 el partido a Boca (que ganaba desde el primer tiempo) para forzar los penales y allí vencieron 3-2 para quedarse con el Torneo Apertura. El marcador lo abrió el conjunto de la ribera del Riachuelo a los 19´ del primer tiempo y a los 45´del segundo fue Sindy Ramírez la que puso el empate que transformó la noche en histórica.
En la previa del partido las favoritas a quedarse con el título eran las bosteras, que vienen de buenos rendimientos sostenidos y eran las campeonas vigentes, pero el pronóstico era bastante cerrado en un torneo que fue más parejo que otros. Las azulgranas llegaban sostenidas por la ilusión de dar el golpe, con buenos rendimientos entre los últimos partidos de la fase regular y los de eliminación directa. El entrenador Nico Basualdo repetía el equipo que consiguió el pase a la final el domingo en la victoria contra la UAI por 1-0 en cancha de Platense. Las once azulgranas que saltaban a la cancha con la intención de alzarse con la copa fueron: Bobadilla; Cecilia López, Vidal, Sindy Ramírez, Flor Coronel; Naila Imbachi, Maricel Pereyra; Sabina Coronel, Eliana Medina, Débora Molina; y Macarena Sánchez. Por su parte Boca Juniors iba con: Oliveros; Cruz, Quiñones, Mayorga, Stábile; Huber, Gómez Ares, Vallejos; Troncoso, Ojeda y Y. Rodríguez dirigidas por Meloni-Pizzi.
El arranque del partido lo tenía a Boca mejor parado y a San Lorenzo con un postura un poco más replegada. Mientras las Santitas intentaban encontrar asociaciones, del otro lado había una idea de buen manejo de la pelota pero más directo a jugar a los huecos que quedaban a las espaldas de las laterales con cambios de frente, bochazos largos para la segunda jugada y la idea de llegar al fondo y meter el centro atrás. El trámite del partido fue parejo aunque claramente las acciones las comandaba el equipo que tenía la localía mientras a las azulgranas les costaba hacer pie, por momentos el doble 5 jugaba bastante retrasado y eso le quitaba un escalón en la construcción de juego, eso fue bastante mérito de las rivales que lograron desconectar ese circuito y al elegir atacar las bandas hicieron que las laterales jueguen más contenidas. Obviamente era una final; esos partidos se definen por detalles y se juegan con el corazón en la mano. Muchas veces no alcanza con hacer un buen partido o con ser superadas en el trámite para ganar o perder, a veces el partido te tiene que dar señales para apretar el corazón en la mano e ir al frente a buscar lo que parece que no está escrito de antemano pero está el guión dado esperando materializarse en una película épica. Así lo jugaron las Santitas con más coraje que fútbol, con ganas, con el corazón en la mano y yendo a buscar la épica, la heróica que iba a aparecer sobre el final del juego cuando parecía que la historia ya estaba escrita.
Cuando iban 4´ las de Boca iban a tener la primera del partido cuando una bocha larga en un hueco entre las espaldas de Ceci López y al costado de Maricel Pereyra encontrando a Vallejos que quiso definir al segundo palo de Bobadilla que fue al piso y la rebotó para afuera quedando una segunda jugada que no iba a prosperar.
Iban 9´cuando Gómez Ares puso una pelota en el hueco entre Sindy y Coronel, Vallejos metió el centro atrás, Troncoso metió una pifia que le salió pase y Bobadilla estuvo rapídisima para atorar a Ojeda que sin ángulo y apretada por la salida de la arquera definió mal.
A los 11´ San Lorenzo iba a hacer el primer acercamiento del partido con un tiro débil de Maricel Pereyra que iba a controlar muy tranquila la arquera Oliveros.
El crónometro marcaba 18’ cuando Stábile metió el enésimo pelotazo, la pelota le picó raro a Sindy Ramírez, quedó atrás, no se pudo recuperar y Troncoso se fue mano a mano con Bobadilla que salió para achicarle el arco pero la de Boca iba a definir abajo a un palo y poner el 1-0. Parecía un mazazo y durante unos minutos se sintió como tal pero a veces el fútbol es como en el boxeo: Hay que saber aguantar cuando las rodillas se doblan, mantenerse de pie y volver a ir para adelante.
Cerca de los 21´minutos Bobadilla la pisó en al área e hizo pasar de largo a la delantera que la venía a atorar, todo elegancia de la arquera aunque en el momento de la pisada más de uno necesitó un desfibrilador. A los 37´ Eli Medina metió un caño hermoso para hacer un gif y mandárselo a tus amigos y amigas.
El primer tiempo se iba a ir así, pasando poco más que eso con alguna pelota parada que pareció más peligrosa de lo que realmente fue. Las Santitas no encontraban el juego, les costaba llegar al área rival, sostener la tenencia del balón y Boca manejaba mejor el trámite del partido con un juego sencillo pero bien ejecutado. Igual era una final y a veces también se juegan en otros planos que no son el meramente futbolístico. Quedaba mucho y todavía se podía.
Con los ingresos de Nicole Hain y Rocío Vázquez, las Santitas iban a encontrar mejores sensaciones en el partido, mayor movilidad y un poco más de chispa para pasar la línea final que hasta ese momento parecía una barrera infranqueable.
Cuando iban 3´ Vázquez arrancó en el último tercio del campo rival, se sacó un par de encima y abrió para Eli Medina que desde la línea del área sacó un tiro que controló bien la arquera Oliveros. La capitana fue un poco más arriba con el ingreso de Hain, jugando por momentos de delantera y marcadamente como la primera a la hora de presionar.
Cuando iban 12´ Eli cobró un foul desde la izquierda, metió un centro venenoso que Ramírez no llegó a conectar porque la anticipó la arquera. Avisaba Sindy que habiendo jugado de 5, de 6, hasta de arquera podía tener una noche de gloria ocupando la posición de 9. Ahí hubo algo, un merodeo con el destino, una danza tribal a nivel metafísico con la historia, que sé yo, pero algo hubo.
Ya iban 22’ cuando Mayorga la bajó en el área santa tras un córner y Huber remató ancho desde el punto penal. Se salvaba el arco de las azulgranas ayer vestidas de negro.
Pero a los 26´ iba a llegar un momento bochornoso. Gómez Ares fue mal al piso contra la recién ingresada Milagros Vargas y el ruido del choque se sintió en toda la línea del Sarmiento, desde Moreno hasta Once y por el largo de la Ruta Provincial 7. Era roja directa o al menos amarilla. La juez Salomé Di Iorio no cobró ni foul, dio un pique. La jugada es clara, aunque van a disputar la pelota y llegan exigidas, la mediocampista de Boca es quien lleva en su cuerpo el control de la intensidad del choque y fue con todo como se va en una final pero se pasó de rosca y lesionó a la lateral azulgrana. La jueza estaba dos metros y dio pique, de mínima era foul y amarilla. Un escándalo. A veces me surge la pregunta de porque algunos jueces parecen necesitar el arma homicida, un motivo, un móvil y dos testigos para echar a una jugadora aunque la intención de Gómez Ares no es ir a romper, va mal y muy fuerte. El partido se descontroló un poquito, el clima se enrareció. Nico Basualdo mandó a Flor Salazar a la cancha y adelantó a Sindy. Las Santitas se agrandaron, se sintieron heridas tal vez, con la sangre en el ojo y el partido cambió.
Iban 44’ cuando desde la izquierda Eli encontró a Hain en la medialuna con una bocha larga, controló con el pecho , la acomodó con la derecha y sacó un zurdazo potente que iba a encontrar bien ubicada a la arquera. Enseguida Boca salió mal del fondo ante la presión de Hain que durmió a la mediocampista que bajaba a recibir, tocó rápido con la capitana que con una templanza tremenda, no se puso nerviosa, ojeó todo el panorama y encontró un hueco para meter la bocha a Sindy Ramírez que estaba habilitada por la siesta de la central izquierda del conjunto de la ribera del Riachuelo, que en posición de 9 iba a quedar sola con la arquera, con la historia y con algún libro llamado destino, la paró y ante la salida de la arquera definió de derecha al palo izquierdo poniendo el empate para desatar la locura, el festejo y darle al Ciclón una vida más.
Se venían los penales. La dirección técnica de Boca (Posesión!! Posesión!! JEJE que decís amigo? Largá un poquito al tarambana de Seba Domínguez y todos los que hablan sin haber dirigido a un equipo de baby fútbol) quiso hacer la de Van Gaal con Krull en Brasil 2014, cambiar la arquera para jugar en el plano psicológico. Pero en ese plano el empate de Sindy cuando se moría el partido había determinado claramente un ganador que los penales se iban a encargar de confirmar.
Había que patear los penales que definían quien salía campeón, el aire se ponía espeso, se cortaba con cuchillo, la tensión iba en aumento.
En el primero Alicia Bobadilla estuvo cerca del tiro de Stábile pero pese a rozarla la pelota encontró destino de red.
Eli Medina cambió el suyo por gol con tranquilidad, con mucha clase, como quien en lugar de rematar la suelta al palo derecho con la arquera yendo al otro palo.
Troncoso la tiró por arriba encontrando la red del alambrado y no la del arco. San Lorenzo tenía la chance de ponerse arriba.
Sindy Ramírez abrió su pie izquierdo y la definió bárbaro para transformar el penal en gol y obtener la ventaja.
Huber con poca carrera también falló por arriba del travesaño.
Nicole Hain tomó poca carrera y el tiro le salió poco esquinado para que Tortolo lo ataje.
La misma arquera de Boca ejecutó el siguiente con mucha pericia, fuerte al palo derecho mientras Bobadilla se la jugó al otro.
Débora Molina quiso cruzarla pero se encontró otra vez con la humanidad de la arquera de Boca.
Yamila Rodríguez tomó carrera como para romperle el arco a la arquera paraguaya pero todavía están buscando la pelota ahí por la base aérea de Morón.
Karen Puentes agarró una pelota que quemaba. Tenía la presión de cambiar el penal por gol y el gol por campeonato. La mochila no le pesó, definió al palo izquierdo, esquinado y abajo. Gol y campeonato.
Algo había en el aire desde aquel anticipo de la arquera a Sindy, no se qué, pero se pareció bastante a la mística, a un plano de fuerzas difíciles de comprender para la finitud del raciocinio del ser humano, algo se amplificó con el momento de la lesión de Mili, como si una fuerza arrasadora eligió posarse en algunas jugadoras para torcer el destino y escribir otra página milagrosa de tantas en la historia de este hermoso club.
Las Santitas con mucho amor propio y algo de la suerte que todo campeón necesita se quedaron con el título en un partido trabado, vibrante, en el que pasó de todo, desde lesiones, goles sobre la hora y definición por penales. Salud campeonas, merecido y a festejar…

Vení, vení canta conmigo…

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