Un papá genial

28/Jul/21

Ganó San Lorenzo en la noche del martes, fue 2-0 ante el hijo eterno en su cancha. Los goles los marcaron Gino Peruzzi a los 30 del primer tiempo tras una asistencia de Ángel Romero y cerró la cuenta el enorme, eterno y hermoso Néstor Ortigoza de penal a los 3 minutos del segundo tiempo, tras un foul del arquero Lastra a Julián Palacios. El equipo de Paolo Montero suma su segunda victoria y llega a 7 puntos en un buen arranque de ciclo.
La semana fue un llanto constante de Boca, desde que los durmieron en Conmebol frente a Mineiro e hicieron ese papelón a la vista del mundo no dejaron de operar a través de todos los hinchas de Boca disfrazados de periodistas serios y los fanáticos del billete desde todas las pantallas que pudieron. Riquelme salió a pedir cosas hasta en radio Disney. Quisieron primerear y presionar a Tinelli, AFA, Liga, San Lorenzo, Carla Vizotti y hasta al presidente de la Nación. Todo lágrimas. Pidieron solidaridad, pidieron aplazos, pidieron cagarse en todos los protocolos, quisieron hacerse los piolas cada vez que pudieron y no les salió una. Patalearon e hicieron berrinches justo cuando papá asomaba en el horizonte. Para coronarla después de decirnos que no existimos y que no les importamos hicieron circular un historial berreta que suma cualquier cosa para así tratar de empardar. Pónganse de acuerdo chiquitos. No les importamos o inventan historiales, las dos cosas juntas no se puede.
Así las cosas el Ciclón se presentaba en La Boca con el regreso de los mellizos Romero y la vuelta de Gaby Rojas al lateral izquierdo, salieron Alexander Díaz, Alexis Sabella y Bruno Pittón. El azulgrana paró un 4-2-3-1 con alma de 4-4-2 para jugar a la uruguaya o, como dice el compañero Gamallo, a la italiana. Un equipo ordenadito, que no quiere dejar huecos, intenta desbordar por afuera, asociarse desde los pies de Ortigoza y veremos a partir de hoy con los mellizos como parte fundamental de ese circuito. Después de tanto llanto era una fija que no había que desesperarse, ni pasarse de vueltas buscando un segundo gol antes que el primero. Se intuía también que de arranque Boca iba a tener licencia para pegar y pasó, hasta que el tiempo transcurrió y fue poniendo las cosas en su lugar. Entre Boca y San Lorenzo siempre hubo esa pica de barrio, pero siempre que el terreno se llevó a quien de los dos es más guapo ganamos nosotros porque entre ellos y nosotros siempre fuimos los más guapos, les duela cuanto les duela el historial que se contó toda la vida no miente.
El partido arrancó con cierto empuje, más ganas que otra cosa del equipo local pero San Lorenzo se iba a ir acomodando de a poco en el partido. Cuando iban 9’ el árbitro pareció hacer caso a los pedidos de la transmisión partidaria de Latorre y Gargajo Vignolo cobrando un foul en la puerta del área a pedir de Cardona. El colombiano la tiró ancha y después de eso iba a pasarse toda la noche intentando hacerse el picante pero logrando ser un ridículo.
Iban 12’ cuando el Ciclón anunció que estaba. Entre Bernardi y Fernández se complicaron solos, Uvita y Óscar Romero presionaron, el paraguayo encaró hasta la medialuna y soltó para el delantero que entró al área y ante la salida del arquero definió al palo. Avisaba Boedo.
Por momentos Óscar y Ortigoza intentaban ocupar el mismo espacio en la cancha cosa que en el transcurso del partido fueron corrigiendo, Ángel pareció muy encajonado pero cuando tuvo que aparecer lo hizo.
Cuando llegábamos a los 25´ Cardona tuvo otro tiro libre, tocó corto con Fabra y se le fue afuera por bastante poco.
El reloj marcaba los 30’ cuando San Lorenzo iba a cortar por la derecha, salir con la combinación de Peruzzi, Palacios, Uvita y Ortigoza que la iba a limpiar cambiándola de banda para la subida de Rojas a la izquierda que se asoció muy bien con Óscar y Uvita para llegar casi al fondo. La jugada se iba a ensuciar ahí, Palacios ganó el rebote pero otra vez se iba a cruzar con un pie bostero. Ángel la punteó, la acomodó, la pisó y sacó un centro venenoso con zurda al segundo palo que Peruzzi se iba a encargar de empujar al gol y firmar la ley del ex. El partido se ponía 1-0, el Ciclón se sacaba un poco la mochila de la presión mediática de la semana, y tras una buena jugada colectiva que se ensució al final lograba la ventaja.
Sin profundizar el equipo de Montero iba a crecer y manejar los tiempos del juego. Desde los pies de Ortigoza, las apariciones de Óscar y cierto orden colectivo San Lorenzo era más, ganaba bien y si se decidía a acelerar podía hacer daño. Así se iba el primer tiempo.
Ni bien arrancó el segundo tiempo Óscar Romero la peleó, la bajó y buscó a Ortigoza que exigido la cambió toda para la subida de Palacios quien tocó para Uvita que la rebotó rápido para que el 10 paraguayo meta un estiletazo de zurda en el callejón que se abrió entre Aranda y el recién ingresado Barco. La pelota encontró la carrera de Julián Palacios que iba a primerear a Lastra y cuando el surgido de las inferiores no tenía ángulo el arquero de Boca se lo iba a llevar puesto para que a Fernando Echenique no le quedara otra opción que cobrar penal. El encargado de cobrarlo era ÉL. Ortigoza la tomó, la hizo rebotar un par de veces contra el piso, le susurró algo a la pelota y la clavó en el ángulo ante un arquero que iba a adivinar la intención pero no iba a tener ninguna chance de sacarla. El ídolo y esta noche capitán volvía a marcar con la azulgrana, se daba vuelta y respondía de manera terminante “Conmigo no” ante un intento de mufada de algún bostero. Era el 2-0 que iba a ser definitivo.
Después de ampliar la ventaja el partido no se jugó más. San Lorenzo fue un equipo ordenado que mantuvo la línea de 4 defensores varios metros fuera del área, un poco más adelante la línea de volantes y atoró a Boca con sus delanteros ni bien el local cruzaba la mitad de cancha. El local iba a intentar casi siempre con tiros de afuera que salieron lejos y el Ciclón nunca encontró la jugada para seguir ampliando el marcador. El partido se fue así entre la impotencia de Boca, la bronca del relato partidario, el mate inundado de llanto de Riquelme y el orden del equipo de Paolo que lo ganó bien.
El equipo de Boedo suma así 7 puntos de 9 que hubo en juego. Muestra algunos indicios positivos desde el orden y la actitud, eso puede haberlo sumado el liderazgo de Ortigoza y ciertas decisiones firmes cuando algunos le faltaron el respeto a esto colores por algún llamadito telefónico calentador de oreja de un ex grandísimo número 10. Habrá que crecer de aquí en más desde el juego, consolidar el orden y creérsela, está claro que hoy el Ciclón está lejos de aquello que todos los hinchas deseamos al empezar un campeonato, pero hay que construir y se hace mejor cuando se suman puntos.
El historial queda así con 74 victorias azulgranas, 65 derrotas y 50 empates. Cuenten lo que cuenten seguimos arriba (incluso en su suma falopa). Siguen siendo hijos nuestros como toda la vida y el periodismo sigue yéndose triste a casa después de cada enfrentamiento entre azulgranas y bosteros. Pataleen y hagan berrinche… QUE NACIERON HIJOS NUESTROS, HIJOS NUESTROS MORIRÁN.

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