¿Arranca o no arranca?

30/Ago/21

En una tarde primaveral, esas jornadas que mi abuela miraba el cielo y decía “hoy es un día peronista” San Lorenzo volvió al triunfo. El Ciclón goleó a Patronato en el Pedro Bidegain por 3 goles contra 0 cortando una racha de 4 partidos perdidos al hilo y sin marcar goles. Los autores de los tantos fueron Uvita Fernández, el colombiano Zapata y, desde el punto penal, Franco Di Santo.
Últimamente el mundo San Lorenzo vive pasando de tormenta a incendio y de incendio a inundación, las cosas suceden con una vorágine inexplicable. En el medio de este ciclo tortuoso se dio la salida de los Romeros, los comunicados, las diatribas mediáticas, los cruces televisivos y una constante sensación de un auto que acelera de frente a un paredón o un abismo. Los paraguayos rescindieron no sin polémica, alguien filtró un video y le echó kerosene al fuego. En el medio de todo eso también rescindió Diego Rodríguez en un desmanejo porque lo compramos hace 6 meses para que se vaya gratis hoy, nunca rindió (incluso antes de la maravillosa idea de comprarlo) y terminó costando carísimo. Mientras la saga de rescisiones transcurría, Montero metía un cambio de esquema y cambios de nombres. El azulgrana estrenó esquema con 3 en el fondo, 4 en el medio y 3 arriba… Un esquema medio holandés en el medio del terremoto. Paolo metió quinta y decidió profundizar, como en Los Simpson del pozo sólo se sale cavando. Fue así que paró a: Torrico; Peruzzi, Donatti, Zapata; Herrera, Rosané, Ortigoza, Fernández Mercau; Cerutti, Di Santo y Uvita.
El azulgrana venía siendo un auto destartalado. No llegaba ni a la esquina sin quedarse, con el cambio de esquema, después de las derrotas en fila eligió ser un poco un utilitario, un coche de esos que sin lujos te lleva a donde tenés que ir aunque a veces haya que bajarse a empujarlo. El equipo hoy mostró una cara que en las derrotas no se vio, metió, corrió, luchó y también jugó. Es necesario en este fútbol en el que a nadie le sobra nada ir a trabar cada pelota con la vida. El producto es más lucha y barro que fútbol y San Lorenzo viene de la lucha y del barro, de la garra y el tesón.
De entrada el equipo parecía un poco partido entre los que la sacaban del fondo y los de arriba, había ahí unos metros donde nadie se acercaba para recibir y Patronato acumulaba gente en ese sector. Pero gran parte de la clave del partido estuvo por afuera con Herrera y Fernández Mercau que permitieron que tanto Cerutti como Uvita jueguen un poco más adentro siendo el primero quien fue a ese hueco en donde el equipo quedaba partido siendo clave como descarga por dentro para los laterales y el mediocampo. El Pocho jugó un buen partido con mucha movilidad, siendo bastante incisivo y asociándose bien con Herrera que estuvo más fijado en banda. De arranque cuando iban 3’ apareció del centro a la derecha para meter un buen centro que Uvita no conectó por poco, la pelota iba a derivar en Fernández Mercau que enganchó para adentro y muy bien ante Gudiño que pasó de largo como colectivo lleno. El juvenil cedió para Cerutti quien ensayó un remate que rebotó quedándole a Uvita entre tres rivales, guapeó, se bancó un empujón y definió a lo Romario con el puntín para meterle la pelota entre las piernas a Ibáñez y marcar el gol. Así se cortó una racha de más de 400 minutos sin goles a favor desde aquel gol del mismo Uvita frente a Banfield el 1/8 hasta hoy 30/8.
Con el gol San Lorenzo iba a jugar más tranquilo. Tuvo un remate de afuera del área de Uvita que iba a controlar con facilidad Ibañez. Cuando iban 15’ a Cerutti lo iban a bajar por la derecha después de pelear una pelota, ganar la posición y poner el cuerpo para aguantarla. De esa falta iba a venir el centro muy bien puesto para que Zapata a la carrera meta el frentazo contra el suelo que Ibáñez iba a rebotar para que el colombiano luche y llegue a la pelota y ponga así el segundo encaminando el rumbo.
En 37’ Di Santo presionó en el medio, robó y encaró para el callejón central, Uvita le picó muy bien pero el mendocino no resolvió bien el pase que si acertaba era más de medio gol. Y en la última del primer tiempo otra vez Di Santo galopó pero esta vez por la banda izquierda pero cuando quedó 3 contra 1 no se animó a definirla, quiso ceder para el medio que entraban Uvita y Cerutti solos pero Cobos lo cortó. De manera increíble San Lorenzo se perdía el tercero que ya merecía. Esta fue la última acción del primer tiempo, en que el Ciclón hizo un buen partido, fue superior y también luchó.
Con el segundo tiempo aún en pañales Cerutti apareció por izquierda, para amagar a tocar con Fernández Mercau, pero el Pocho utilizó a su compañero para encontrar un hueco, encaró en diagonal para el área, descargó con Uvita que le devolvió muy bien la pared con ventaja para que su marca lo tenga que correr de atrás. Cuando el delantero se aprontaba a definir, Geminiani le apoyó la mano en el hombro desestabilizándolo y generando que Lousteau señale con su brazo en forma recta para el punto del penal. Fue ahí que se dio una particularidad. Di Santo agarró la pelota y miró a Ortigoza que pareció hacerle un gesto y el grandote se hizo cargo de cambiar el penal por gol con un remate bajo al palo izquierdo de Ibáñez. El equipo de Montero ganaba 3-0. Si la conversación gestual entre Di Santo y Ortigoza fue real (y no un producto de mi colorida imaginación) es para destacarla, el gesto de darle al 9 que venía bajo la posibilidad de meter un gol sirve para levantarle el ánimo y que redondeé un buen partido.
Con la victoria prácticamente consumada San Lorenzo pudo haber ampliado la ventaja en un par de oportunidades como en esa donde combinaron los Nicolás(es) Fernández(es) para que sea Uvita el que ponga un buen centro que Herrera no conectó porque se la peinaron antes para mandarla al lateral. Fernández Mercau tuvo la posibilidad de ponerle el moño a una actuación brillante cuando en posición de enganche robó la pelota en la salida de Patronato, se sacó uno de encima y disparó un remate raso que Ibáñez iba a mandar al corner. Se moría el partido cuando Di Santo la peleó y tocó con Jalil Elías que abrió un callejón para la subida de Herrera quien mandó un buen centro para Peralta Bauer que entraba por el segundo palo pero Ojeda barrió y se la sacó del buche.
El equipo que paró hoy Montero parece pensado como un rastrojero gasolero medio cascado que sin apuro y ante todo pronóstico te lleve a todos lados. Tuvo algunos ratos de ser un auto modelo 2016/17 con el tanque lleno de nafta y con la carrocería brillosa. La figura del partido fue Nicolás Fernández Mercau que no se cansó nunca de correr, de ser opción de descarga de ir hasta el fondo y de volver también. Rosané hizo un buen trabajo aunque silencioso, sin la atención de las miradas y las luces. Hoy San Lorenzo fue un equipo, supo pelear, supo jugar, supo hacer circular bien el balón y ganó, no es exagerado decir que la diferencia pudo ser más amplia. Esperemos que de ahora en adelante el gasolero de Montero pueda seguir superando obstáculos.

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