Maldición iba a ser un día hermoso

7/Ago/21

Está difícil Santa Fé. No me acuerdo la última vez que ganamos allá pero tengo la sensación de que ha pasado bastante tiempo. Esta vez San Lorenzo se volvió con una goleada en contra. Fue derrota 4-0 ante Unión.
No sé que escribir sobre el partido porque después del segundo gol de ellos se miraba las imágenes sin pasarlas por el filtro de la razón. Como cuando estás y no estás. Incrédulo y semi-catatónico frente a la TV. La mañana había sido de sol, una hermosa jornada, con una temperatura agradable mostró de golpe unos dientes negruzcos y se tornó en mambo negro. El Ciclón hizo un partido espeluznante. En el arranque San Lorenzo intentaba salir por abajo pero más lento que de costumbre, jugando mal, falto de conexión y lucidez. A medida que el partido fue pasando se fue descomponiendo, perdiendo confianza, orden y hasta por momentos parecía un equipo cansado. Cuando vino el segundo gol la simbiosis entre mi desorden interno y el rendimiento del equipo era total. Con el primero todavía estaba eso de aferrarse a mejorar porque peor no se puede (Spoiler Alert: Sí se puede estar peor). La jugada del primero de ellos nace de un mal control de Ángel Romero sobre la banda, continúa con Torrico tirándose con el pie y finaliza con Gattoni llevándosela por delante y abriendo el marcador. Bueno, un tropezón no es caída, que sé yo, todavía se puede. Esas cosas que surgen desde el genuino optimismo de estar vivos. Lo mejor del ser humano. Ahora cuando Unión metió el segundo en esa jugada de afuera hacia dentro por la izquierda, con una defensa que perdió por completo la compostura, quedando desordenada fue cuando vino el mazazo. Enseguida hicieron el tercero y se terminó el primer tiempo. No tengo ni idea quien los hizo. Esta no es una crónica soriana, esto es una catarsis facundiana. Más que esto no puedo hacer, no puedo analizar mucho el partido (aunque cuando lo hago es de caradura). Solo puedo intentar ponerle palabras a mi sentir. En otro momento podía decodificar mi sentir ante estos resultados como ira, pero desde hace un par de años ni idea, es un sentimiento mucho más silencioso, templado pero no por eso menos negativo, sino que todo lo contrario es algo que sin dudas es peor que estar iracundo.
Unión venía siendo de lo peorcito del campeonato y San Lorenzo venía de una semana impresionante después de la aprobación de la Ley de Rezonificación. Concentración en la Legislatura, el festejo con la aprobación y la caravana a Boedo con la alegría de poder imaginar el futuro. Muy flechita para arriba. Estaba todo dado para ganarlo y coronar una semana increíble. Así que nos comimos 4 de visitante porque la vida no es una película de Disney y la de San Lorenzo menos. Habrá muchas cosas que analizar, mucho que mejorar en la semana, mucho que laburar porque esto recién arranca pero hoy el equipo dió varios pasos atrás, hizo mal lo que venía haciendo bien e hizo peor lo que ya venía haciendo mal. Da bronca pero nos viene pasando seguido comernos una goleada con un equipo random de alguna provincia. Tengo esta cosa optimista de no querer dejar que me termine de cagar el día la goleada, tal vez sea un intento fútil de tomarme las cosas de otra manera, tal vez esta catarsis este sirviendo o tal vez ese sentimiento tan negativo pero calmo me invada horriblemente en un rato nuevamente. Igual aunque se intenten formas saludables de procesarlo la horrible verdad es que fueron 4 y pudieron ser más.
No sé que nombre ponerle a este ensayo catártico pero tampoco sé cómo se llama lo que siento, parece decepción pero no, ella es como más vertiginosa. Tampoco es que terminó el partido y me deprimí. Pero bueno después de esta semana no puedo dejar que ese sentimiento me inunde. Así que ya fue. La semana que viene jugamos con Talleres en Córdoba, ojalá el Ciclón recupere la memoria y vuelva al triunfo. Este espacio me ha servido, espero que ustedes también, sino acudan a profesionales que han estudiado para eso, tienen matrículas y saben. La salud mental es muy importante.

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