Lunes otra vez

14/Sep/21

Al San Lorenzo de Montero se le escapó sobre el final el clásico en un lunes atípico. Fue 1-1 contra Racing, en un partido que tuvo poco, pero que estuvo cerca de romper la mala racha que acumulamos contra el conjunto de Avellaneda. Con planteos cerrados en ambos equipos, los goles llegaron desde afuera del área, lo que deja en evidencia la falta de creatividad ofensiva en los dos. Aún así, en un San Lorenzo con muchos pibes, de recambio y con pocos jugadores de renombre, es de destacar que en términos generales no era injusto si se robaba los tres puntos. En un partido por momentos chato, sobresalieron las actuaciones de Nicolás Fernández, Alexis Sabella y Donatti.
Los lunes en general suelen ser tristes, pero este era todavía peor. Al comienzo de la semana se le sumaba un resultado electoral inesperado, un viento frío y violento que nos alejaba de la esperada primavera y una posible probabilidad de lluvia, que por suerte no llegó. En ese contexto, el clásico entre San Lorenzo y Racing venía a cambiar la rutina, con la esperanza de que el Ciclón pudiera volver a la victoria. Para eso, el uruguayo Montero volvió a parar en cancha un 5-3-2 con muchos laterales y con algunas ausencias importantes de los últimos partidos, como lo son el expulsado Uvita Fernández y el lesionado Zapata.
En los primeros minutos la única combinación que el conjunto azulgrana realizó, fue por el costado izquierdo entre Nicolás Fernández y Sabella. Aunque por el mismo costado Racing tuvo la más clara, cuando desbordaron luego de una buena pared y el cabezazo de Coppetti se fue por el costado izquierdo del arco de Torrico. Minutos más tarde, luego de una buena salida de Fernández, el Pocho Cerruti se encontró con un mano a mano en el área rival, pero que a la hora de rematar el balón se topó con la humanidad de un defensor blanquiceleste. A los quince minutos Nicolas Fernández se animó a pegarle desde afuera del área y la pelota se fue cerca del travesaño. Inesperadamente San Lorenzo buscaba mejor.
Luego de eso, Racing tuvo un tiempo más la pelota, pero pasados los 25 minutos no existían jugadas de peligro en ninguna área. Un mañoso Pocho Cerruti logró aprovechar un lateral en ofensiva a favor del Ciclón y se las ingenió para dar una media vuelva y sacar un potente remate que contuvo Arias sin problemas. A fuerza de “Los Pibes”, que por momento empujaban al resto del equipo, el Ciclón comenzó a tener la pelota en ofensiva al final de primer tiempo. Por otro lado, en defensa el equipo sostenía una noventosa línea que jugaba al límite del offside, pero que hasta el momento se mostró efectiva ante los ataques del conjunto de Avellaneda. A los 44 minutos, una vez más la dupla Fernández-Sabella hizo de las suyas, cuando Nicolás habilitó a Alexis quien intentó tirar un centro al área, pero el rebote en el defensor contrario llevó la pelota al córner. Sin mucho más se fue el primer tiempo.
El comienzo del segundo fue sin cambios y bastante más dinámico, ya que tanto el equipo local como el visitante tuvieron de inmediato dos buenos remates desde el borde del área, aunque el del visitante Domínguez fue más peligroso. A los 4 minutos del complemento, Cerruti se quedó caliente por cómo le fue Mena en la jugada anterior, y lo barrió fuerte desde atrás, ganándose la primera amarilla del conjunto azulgrana. En tarjetas estábamos iguales también, ya que a los 38’ del primer tiempo Nery Domínguez se había ganado la suya.
Pero a los 12 minutos el marcador se iba a abrir, para premiar al que más intentó en el conjunto local. El “Gordo” Ortigoza buscó con una pelota en profundidad habilitar al Pocho Cerruti por arriba, el mal control lo dejó a Herrera habilitado, quien busco romper el arco de Arias con un fuerte remate, pero la pelota rebotó en varios jugadores de Racing saliendo lisita afuera de la misma. Allí le quedó servida al juvenil Sabella, quien cargó la barra con todo y sacó un remate perfecto que entró abajo al lado del palo izquierdo de Arias. Un remate hermoso que desató el grito de gol con furia de los allegados y de todo el plantel del Ciclón. San Lorenzo se ponía 1-0 y era hasta el momento, dentro de todo justo.
Úbeda de inmediato mandó a la cancha al 10 de su equipo, Matías Rojas, mientras que, por el conjunto local, el ídolo Nestor Ortigoza dejó su lugar para que entre el colombiano Yeison Gordillo. Racing no podía entrar con claridad, por eso intentó con varios centros llovidos y unos minutos después tuvo un muy buen cabezazo de Correa que se fue cerca del palo izquierdo del Cóndor. A los 22 minutos Peruzzi pecó de ingenuo y al no terminar de acompañar una pelota al córner, dejó que Coppeti recupere el balón de forma insólita, y ante la posible situación de gol, Yeison Gordillo cortó la jugada de peligro con un tiro libre que le costó una tarjeta amarilla. Por suerte, el tiro libre fue mal aprovechado por el conjunto de Avellaneda, pero el cinco recién ingresado iba a estar condicionado el resto del partido. En la tribuna el frío era cada vez más grande, pero se compensaba con los gritos ante cualquier despeje o recuperación de los jugadores azulgranas. Corrían los 25 minutos cuando Agustín Hausch entró a la cancha por el Pocho Cerruti de buen partido. A los 32’ Racing tuvo un tiro libre en el borde del área con mucho peligro. El rebote en la barrera se gritó como un gol, me imagino que en sus hogares paso lo mismo. Los últimos minutos fueron de absoluto nerviosismo. Montero se peleó con todos los árbitros para que entraran a los 44’ Alexander Díaz y Agustin Martegani, por Di Santo y el ovacionado Alexis Sabella. Racing seguía buscando con pases entre líneas, pero cuando la pelota lograba pasar a los defensores locales, la jugada quedaba anulada por el fuera de juego.
Se iba el partido y parecía controlado, pero era lunes y era un montón para la lógica cuerva arrancar la semana así de bien. Peruzzi regaló un tiro de esquina en el minuto final. A los 93’, Racing ejecutó el córner pasado y el rebote lo tomó de sobre pique Nery Domínguez, quien seguramente si le pega 80 veces a la pelota desde ese lugar, 79 se van afuera, pero la única que iba a entrar, la realizó en el final de este partido. La pelota entró potente, no tan esquinada, pero pasando por debajo de una infinidad de piernas y llegando a la red del arco de Torrico, que no pudo hacer nada para despejarla. El partido se moría y al Ciclón se le escapaban dos puntos cuando el partido se ponía 1-1.
De esa manera terminó un nuevo clásico, con un gusto amargo, principalmente porque la victoria se escapó sobre el final. Es verdad, que desde que San Lorenzo se encontró con el gol retrocedió mucho y no pudo hacer valer ningún contragolpe. Es cierto también, que durante el resto del partido el conjunto local no fue superior ni tuvo claras ocasiones de gol. Pero si vemos el partido anterior contra este equipo (el subcampeón del torneo), si vemos la película desde el comienzo del exilio de los jugadores diferentes (y conflictivos), el balance es un poco más optimista. Hoy el equipo visitante no fue superior. Los pibes que hasta hace unos meses le llevaban el agua a las estrellas paraguayas, no sólo juegan, sino que se animan, la pisan, encaran. El funcionamiento de Montero es extraño, pero pareciera compensar un equipo que venía desequilibrado en defensa y con jugadores lentos para el retroceso. Hoy se vio una de las mejores facetas de Donatti en San Lorenzo y sus dos laterales vestidos de centrales no desentonaron en esa línea de tres última. Lo que sí falta es jerarquía en el medio y en el ataque. Pero tanto lo de Rosané, Sabella y Nicolás Fernández es más que destacable para el pozo del que veníamos. Nos quedamos con un sabor amargo, pudo ser un muy lindo antilunes después del golpazo electoral, pero no se pudo. Igualmente la semana recién comienza, como este proceso de los pibes, y esperemos que más temprano que tarde, nos puedan devolver la alegría.

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