Pasto mojado

4/Sep/21

En medio de una tensa calma producto de la victoria frente al débil Patronato, San Lorenzo visitó al Platense del querido Leonardo Carol Madelón.

La lluvia proponía resbalones y éstos, confusión. El saneamiento espiritual de los jugadores era palpable. Ya no mostraban ese estilo desinteresado y apático de quien trabaja sin ganas. Más allá que Platense avanzó dos veces con peligro a los 15 y a los 16, San Lorenzo controló la pelota.

O la salida de los mellizos o el cambio de esquema surtieron efecto en el ánimo colectivo. A los 24 el Uvita de los Goles Importantes tuvo un mano a mano, con arquero tropezándose incluido. Fue afuera por muy poco, tras una preciosa habilitación de Di Santo. El doble 5 Ortigoza – Rosané hacía circular el balón y Cerutti andaba de acá para allá encontrando opciones para recibir. Los laterales del club hacían lo suyo y lo único que parecía inquietar a la defensa era la humedad del suelo.

El primer tiempo se fue con Caslita bien parado, habiendo recuperado esa intensidad que lo caracterizó en las primeras fechas, con buenas sensaciones individuales en algunos jugadores y dominando la pelota. No alcanzó para irse en ventaja pero sí para tener la tranquilidad de que tenemos lo mínimo indispensable para competir: ganas.

El comienzo del complemento mostró al local más adelantado en la cancha, inclusive aproximándose desde temprano al arco de Torrico con centros cruzados que obligaron al prócer a revolcarse en el pasto mojado. Dominó con claridad las espaldas de Ortigoza durante el primer cuarto de hora. Tal vez por eso Montero llamó a Sabella y mandó a sentarse al Pocho.

Cuarenta y cinco segundos después la lluvia hizo que se resbale Cardozo dejando en carrera al Uva frente al arco; la vendimia floreció y este enganchó como Messi en aquel gol a Chile por elminatorias, atrás y hace tiempo. Di Santo corrió con el optimismo de quien visita una bodega. La pelota dio en el travesaño sirviendo la mejor copa de Cabernet Franc que Franquito jamás probó. 1 a 0 y ya no llovía. Tal vez era el peor momento del partido para San Lorenzo pero es sabido que este juego no entiende las razones de la lógica

¿Quién podía imaginar lo que sucedería 5 minutos después?

Gentilmente Torrico se hizo un gol a los 22, el tiro lejano de Mansilla y el pasto mojado complotaron contra la respuesta del cóndor. Fue un tiro simple que entró gracias a la impericia del arquero.

Jalil Elias por Herrera y Yeison por Ortigoza para intentar equilibrar el desarrollo. A la media hora del segundo tiempo, el partido estaba muy chivo y para cualquiera.  El chico Hausch ingresó por Rosané a los 36, en el primer cambio ofensivo de Paolo.

Daba la impresión que sólo alguno de los Fernandez podía salvarnos la noche.  Tuvieron un lindo encuentro que terminó en una llegada bastante clara. Desafortunadamente nada de eso sucedió.

Uva fue el mejor del equipo pero se hizo expulsar tontamente de cara al partido con Racing, cuando se jugaba el descuento. Insultó a Vigliano luego de un forcejeo en el mediocampo.

El empate dejó gusto a poco pero fue justo. San Lorenzo muestra una mejoría en perspectiva a las paupérrimas actuaciones de Unión, Talleres y Estudiantes. No alcanza para ilusionarse con mucho pero alcanza para no sentir el desánimo completo que trasmitimos en esos partidos.

San Lorenzo jugó un partido correcto contra un rival débil, y empató 1 a 1.

La lluvia hizo su propio partido, mojando el pasto para ayudar a que los futbolistas hagan eso que nos enamora de este deporte, los goles.

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