Los cosos de al lao

25/Oct/21

Las crisis suelen ser un círculo vicioso. San Lorenzo no sólo vive la sabida crisis económica, financiera y futbolística sino que también atraviesa una de identidad de tamaño colosal. El último semáforo rojo encendido es perder sobre la hora el clásico contra un rival al que no hace mucho alcanzaba con tirarle la camiseta sobre el field.

Nunca en mis años de conciencia estuve tantos partidos sin ganarle a estos cosos de Parque Poquitos. Jamás en estos 32 años de vida (29 de conciencia plena) y sentirme desde la cuna hincha de San Lorenzo había vivido una racha tan nefasta con ellos y con el hermano riachuelense, lo que marca que hoy no sabemos ni quiénes somos, les hemos ganado partidos insólitos con gol de cada tipo que después terminó tirando currículum en algún kiosco, que estar desde 2017 sin ganarles y haber cortado hace poco una racha de 5 años sin ganarle al hermano de la ribera me parece algo irrisorio y grave. Aclaro que es sin demeritar el trabajo que es dignidad, pero nadie sueña con ser kiosquero de chiquito, los sueños son de pantalones cortos y gritos desaforados de cara a la tribuna azulgrana que en el alarido desata una avalancha furiosa (bueno, les conté el mío desde que puedo patear una pelota, que sigue siendo el mismo pero sin posibilidad de ser cumplido jamás). El hecho no es no ganar sino la forma en la que se pierde, más propia de victorias nuestras que de ellos.

San Lorenzo logra empatarlo faltando poquito y enseguida se pierde el segundo, y ahí nomás desaprovecha la oportunidad de jugar con el miedo ancestral de los hijitos a los colores. Lo ya expuesto en varias crónicas en este último año del clima caldeado lógico después de comer mierda y de bastante tiempo de una caída estrepitosa que redunda en estos equipos llenos de pibes que juegan obligados a salvarnos sin haber tenido rodaje previo por decisiones espantosas a la hora de contratar futbolistas. El clima espeso y los insultos a la cúpula dirigencial son una manifestación de algo que no solo sucede en el campo de juego. Se maneja el fútbol sin tener una planificación de plantel, jugadores, técnicos e ideas que genera este penoso presente futbolero ¿Qué tenemos? ¿A qué queremos jugar? ¿Cuál es la impronta que le queremos poner a nuestros equipos? ¿Cuántos pibes suben de manera ordenada para que la situación no se los coma? ¿En qué puestos falta jerarquía? ¿Qué clase de jugadores traer? En síntesis, desde dónde nos queremos plantar para volver a competirle a Boca, River y algún colado más en estos tiempos que sufrimos fuertemente las consecuencias de malos manejos económicos. Decidir un camino para salir de este pozo y fijar un horizonte generando estructuras que nos saquen de este loop. Los problemas de dinero siempre empiezan a reflejarse en el fútbol, porque es el que genera los ingresos y egresos más fuertes, y las apuestas que pueden ser ganarse la lotería o quedar con números rojos.

Aunque nos empeñemos en resaltar que el fútbol femenino anda bien, que el futsal femenino y masculino pelean todo, que el vóley te sale campeón y que hasta su actual abandono (como un nene con un juguete viejo) el básquet ganaba todo lo que jugaba la realidad es que lo único que nos importa como hinchas es esa conexión primitiva con la pasión que nace desde los 11 hombres que visten este manto sagrado que soñamos con vestir nosotros, que nos regaló algún familiar muy querido cuando éramos niños o que elegimos. Todas las otras disciplinas deben funcionar, pero en el ánimo del club prima el fútbol masculino que es lo que cuando gana te alegra, te saca la pena o como una vez me dijo mi viejo te hace olvidar que no tenés para comer. Somos más que 90 minutos, pero esa frase también marca el peso gravitatorio en el ánimo general de la pelotita ¿Y saben qué? Está bien, nadie se hizo hincha de San Lorenzo por otro deporte que no sea el fútbol masculino.

San Lorenzo tuvo las más claras en el primer tiempo en los pies de Uvita, sin brillar, sin siquiera jugar bien. Por momentos fue un equipo que de haber golpeado primero podía ganar en ese reducto con pánico. Es obvio que Montero no era todo el problema, está enumerado más arriba, está enumerado en otras crónicas y los otros problemas son solo síntomas, pero es evidente que cualquiera es mejor DT y mejor opción que el uruguayo que fue un gran futbolista pero no ha dado la talla como técnico y menos para dirigir a un San Lorenzo que lleva varios torneos profundizando su crisis. Para experimentos era mejor dejar a Romagnoli que cuando tuvo que dirigir dejó en claro un par de cosas: que pone a los jugadores donde van y cuando le tocó armar los equipos sacó a varios de los refuerzos que supuestamente él había traído. Esto no es militancia por el Pipi DT, a mí también me gustaría que venga Heinze, Crespo o Cousillas, pero este fierro caliente no lo agarra cualquiera… Perdón la barbaridad pero no todo el mundo tiene las bolas, ni el compromiso (y está bien, no son hinchas) para dirigir en medio de un incendio arremolinado como el actual con un plantel bastante pobre y lleno de pibes a los que les pesa la situación. Yo creo que el mayor problema futbolero es la falta de viveza de varios de los grandes, porque es normal que los juveniles sean verdes. Cuando empatás un partido que viene mal y enseguida te perdés el segundo, si sos un poco pillo para jugar te ponés ordenadito con dos líneas de 4 compactas en la puerta del área y cuando la tenés tocás sin atacar y te haces faulear, lo más probable es que en ese juego ellos que son hijos, venían de banca por presente futbolístico y toda la vida nos han tenido miedo, firmaran el empate. Agrego que encima hasta en ese juego de conformismo capaz tenés una contra y los mandás a dormir. Todos queremos ganar pero a veces la sangría se corta con un puntito que te deje tiempo de buscar una mejor sensación, pararte y sumar puntos en lo que queda para encarar el año que viene desde alguna mínima certeza.

En el segundo tiempo Sabella lo pudo poner en ventaja, Pittón enseguida del empate también nos pudo hacer pasar al frente pero no sucedió y cuando un partido te da señales tenés que verlas; siempre un partido te da señales para ganarlo o para perderlo, por lo general en el fútbol se te avisa antes que suceda. Las señales del partido fueron claritas, cuando tenés las más claras y las errás es difícil que ganes por eso si empataste siempre es mejor no perder.

Otro golpe tremendo para San Lorenzo en un fútbol que es síntoma de problemas mucho más profundos. Perder con Huracán es tocar fondo, más cuando tu rival en un partido sin visitantes te canta “no tengas miedo podés cantar” marcando falencias graves, graves en serio de las que nos reiríamos a carcajadas con otro resultado. Festejaron estos cosos de al lao, está bien que festejen pero nosotros no podemos perder con ellos, nunca, a nada.

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