Sucio y desprolijo

3/Oct/21

La tarde del sábado nos trajo desde Tucumán un empate 0-0 que no fue feo, sino difícil de mirar. Si de traer cosas se trata prefería que desde esa provincia me trajeran un sanguche de milanesa. El partido no sólo fue feo, de escaso nivel técnico sino que también hubo que fumarse los comentarios del resentido de Gustavo López (te manda saluditos Angelito Correa, no te pongas rojito de vergüenza) que entre algunas verdades intentó pintar por momentos a San Lorenzo como el feo y a Atlético como el bueno cuando la realidad es que el encuentro fue bajo hasta desde lo técnico. Fueron 90 minutos de dos equipos que maltrataron la pelota quitándole al deporte más bello todo el anhelo estético y de poesía que a veces dibuja desde las gambetas y la geometría del pase. En síntesis el partido fue un embole, un bodrio gigante, una lenta agonía de 98 minutos que sirvieron para traerse un punto y poco más.

San Lorenzo venía de una victoria por 2-1 a Defensa y Justicia que confirmó ciertas buenas sensaciones que venían del partido con Central donde se fue derrotado pero tuvo 30’ en que el equipo pareció jugar al fútbol con cierta idea y plasmarlo aunque perdiendo en los minutos finales. Frente al colectivero no jugó bien pero ligó lo que no había ligado el partido anterior, con algunas confirmaciones de rendimientos que empujaban un poco el destartalado auto de Montero destacándose el buen andar de Nico Fernández y Rosané, sumando eso a algunos destellos de Sabella y un buen ingreso de Barrios. Todo lo que los últimos partidos significaba una leve mejoría empeoró pero no significó una derrota (algo es algo). De entrada por momentos no se entendía cuál era el esquema, el equipo al salir de atrás intentaba atraer con 3 defensores y los laterales en el medio, con Ortigoza como eje. Siempre se incurre en el mismo inconveniente, si Ortigoza baja ahí tiene que encontrar a Rosané más adelante como opción de pase pero cuando eso sucede hay un hueco enorme entre el medio intentando gestar un ataque y los delanteros, ese hueco lo suele ocupar Cerutti mientras Uvita juega marcadamente de delantero, ayer nadie estaba ahí para intentar un pase más en lugar del acostumbrado pelotazo del medio o los stoppers a Di Santo (tuvo uno de los peores partidos desde su llegada). Lo particular es que por momentos San Lorenzo también tenía una línea de 4 en el fondo lo que creo que aporta un granito de arena a la confusión generalizada. Se defiende con 3/5 o con 4 pero con las dos cosas a la vez creo que solo puede hacer que los jugadores se pierdan en la cancha.

Con esta descripción y todo San Lorenzo tuvo la más clara del primer tiempo en los pies de Uvita Fernández con un tiro raso que el destino mezquinamente eligió que pegara en el palo en lugar de dos centímetros adentro. El primer tiro al arco fue a los 40 minutos del primer tiempo, mientras los locales patearon alguna más pero ninguna de esas fue una distancia menor a 3 metros del palo más cercano. En el segundo tiempo Zapata le tiró un chancletazo a Torrico que de milagro no terminó en gol en contra. No hace falta intentar salir de abajo en todas, no hace falta convertirse en el equipo de Almirón que por momentos regalaba goles insólitos sin que lo ataquen. Basta de este loop interminable del día de la marmota, la pelota es un ente viviente al que no le tenés que tener miedo, ni tratar mal pero tampoco hace falta aburrirla en una secuencia de pases en tu campo porque se enoja y se te cuela en el arco sin esfuerzo rival sólo para castigarte por no tener ni una idea más que esperar que el tiempo pase.

Promediaba el segundo tiempo y uno tendía a creer que incluso jugando feo podíamos ganar en alguna jugada porque el rival también era muy pobre futbolísticamente pero a los 35’, tan solo 3 minutos después de su ingreso Palacios fue justamente expulsado. Julián entró y enseguida pareció tener un arranque de ira digno de Tony Soprano, de esos que luego se daba cuenta que había metido la pata entera en la mierda. El pibe fue con los dos pies para adelante en el medio en una jugada intrascendente con el rival retrocediendo, luego se fue insultándose con algún tucumano y el Ciclón se metió más atrás a seguir esperando que el tiempo pase ya casi sin perspectivas de una contra o hilvanar una jugada. Hasta ese momento entre tanto martirio futbolero, el azulgrana había tenido alguna chance que desperdició por malas decisiones o falta de coordinación en el anteúltimo pase, centros a ninguna parte o malos controles. En la última tuvimos un tiro libre desde el costado izquierdo que ilusionó con la épica de un victoria sucia y desprolija pero en una mala ejecución terminó siendo un empate pobre y feo. Menos mal que terminó y después me fui al cine…

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