Aullidos de tempestad

20/Nov/21

En una nueva fecha de un torneo que ni tengo idea ya como se llama, San Lorenzo perdió frente a GELP por 1-0. El gol del lobo lo hizo Erick Ramírez de cabeza tras un córner desde la izquierda. El equipo azulgrana sigue coleccionando derrotas, debe empezar a sumar pronto al menos para encarar lo que viene con alguna mínima certeza.

Lo peor es que San Lorenzo está saladísimo. Alguién nos tiró todo el salar de Uyuní por la cabeza. No sólo atraviesa una crisis sino que no pega una, nunca, ni de casualidad. Comete errores pavos, genera poco y cuando consigue hilvanar una de riesgo erra goles insólitos. Pero encima ayer lo que cambió es que generó muchas, Rey atajó todo, hubo tiros en los palos y algún que otro defensor atajando con los pies. La pelota tampoco quiso entrar.

El baterista Monarriz quiso realizar algunos cambios tácticos y sacó a los pibes, dejó sólo a Nico Fernández de volante por izquierda, cambio muy pedido en un montón de ámbitos. En su primer partido en esa posición el pibe que es lo mejor lejos que tiene este equipo, se perdió aunque por momentos se movió de manera inteligente. No es lo mismo ser lateral que mediocampista ofensivo. El tipo de juego en el lateral es un poco más lineal que de carriles, muchas veces se llega a encarar en velocidad cuando mientras tanto el mediocampista tiene otras aptitudes para ocupar carriles internos. Ayer el pibe jugó en un puesto nuevo, mostró algunas cosas interesantes pero perdió un poco de la sorpresa que implica llegar de más atrás. Hay que darle un poco de crédito y seguir probándolo en esa posición porque la adaptación no es instantánea. Por otra parte el gordo tuvo un ratito medio “The Last Dance” cuando se picó el partido con el embutido fino Alemán. Tocó de primera, pisó, se encendió el genio pero no alcanzó aunque por primera vez en mucho tiempo San Lorenzo supo sostener por un rato la pelota y el juego. Donatti se fue al terminar el primer tiempo con una actuación flojita. La roja a Cerutti no parece ser una falta para segunda amarilla. Por su parte Uvita tuvo una muy clara en la que definió muy bien pero luego no gravitó, lo mejor que hizo fue pelearse con el Pulga Rodríguez en lo que prometía un cruce pugilístico de peso mosca apasionante. Ya con la expulsión después de hacer tiempo en todas las pelotas paradas, en cada falta y en cada cambio el lobo de Pipo Gorosito agarró una fisonomía que se condice más con el DT y empezó a tocar la pelota y por suerte no nos hicieron el segundo porque el equipo estaba absolutamente descompuesto. Esa tempestad logró pasar y San Lorenzo en el final volvió a mejorar y tener chances.

Eso del partido en sí pero me quedaron en el tintero algunos comentarios. El primero es que la zona está muy jodida, siempre lo fue, pero el contexto social la hace incluso más complicada. Ayer sin los camiones de gendarmería, Perito Moreno se antojaba algo vacía porque policías de la ciudad no había.  Algo hay que hacer, el club tiene que generar algunas facilidades en la medida que puede hacerlo una institución pero el que tiene el poder de policía es el Estado de la Ciudad de Buenos Aires. El entramado es más complicado. El segundo ya es adentro de la cancha ¿Por qué salieron todos los pibes y volvieron los grandes? ¿Para que pongan la cara ellos? Es llamativo como Rosané desapareció del mapa, como solamente quedó ayer Nico Fernández, creo que Martegani estaba tocado. En ese caso porque Nico es el segundo cambio por jugar un partido un poco tenue en una posición nueva como si la culpa fuera toda suya y no parte de un proceso de adaptación.

No es nada nuevo que la existencia es cíclica, todo es cíclico, todo está en continuo cambio, ahora lo único que parece inmóvil desde hace un par de años es que a San Lorenzo le cuesta ganar, le cuesta hacer un gol, siempre que se distrae lo embocan y en todos los ámbitos las piezas están como torcidas. En algún momento tienen que terminar, todo ciclo tiene ritmos pero parece que el nuestro aún en el vértigo constante de la crisis se encuentra lento como espeso y no cambia de signo. Ya pasará. Deberá pasar. Ojalá pase pronto. Es muy difícil perder tanto, tener una crisis y que eso no influya en el futuro, tiene que pasar pronto. No se puede vivir entre los aullidos constantes de una tempestad que siempre parece hacerse más grande. Siempre que llovió ¿Paró?

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