Tocando fondo

8/Nov/21

San Lorenzo volvió a perder y no pudo sostener la pequeña mejora en el juego que tuvo la semana pasada. Fue 2 a 1 contra Vélez Sarfield, quien no nos ganaba desde el 2014 y que en términos generales no mereció tampoco quedarse con los tres puntos. El equipo de Monarriz tuvo un segundo tiempo con mayor protagonismo en el juego, pero las desconcentraciones en los momentos claves, la falta de ideas a la hora de buscar el gol y los errores individuales abonaron a sumar una nueva derrota y dejar al Ciclón en el puesto 24 de 26 equipos.

Desde el arranque sabíamos que el partido iba a ser difícil, el equipo de Liniers tiene una obsesión con San Lorenzo y su público fantasías en relación a nuestra rivalidad. Teniendo en cuenta que desde hace muchos años no nos ganaban, que estaban con posibilidades de tener hinchas en la cancha (siendo un club que desde su nacimiento se preparó para vivir una pandemia y cumplir con el aforo), y sabiendo la distancia que existe en la tabla de posiciones entre los dos presentes futbolísticos, todo indicaba que la presión en los primeros minutos iba a ser fuerte. A pesar de eso, el Ciclón no duró ni dos minutos con el arco en 0. El conjunto local pudo en el primer minuto del partido, salir con la pelota desde abajo, colocar un cambio de frente de izquierda a derecha, pasar en velocidad al ataque y colocar un centro preciso al medio del área para que Lucas Janson entrara solo y cabeceara con mucha fuerza la pelota al fondo de la red. Dos minutos de juego y Flores y Zapata ya habían dejado absolutamente solo al único jugador contrario que entraba por el centro del área.

Con el gol prácticamente desde el vestuario la tarde se ponía negra y más de uno en sus hogares dudó en apagar la TV y volver a la sobremesa larga del asado del domingo. Sin embargo, el desarrollo del juego se fue emparejando. Primero fue un córner desde la derecha, en donde Zapata ganó en altura y la pelota se fue cerca del travesaño. Y luego, a los 17 minutos vino el empate momentáneo. Nicolás Fernández Mercau recuperó una pelota desde el fondo, y a diferencia de otros jugadores a pesar de recibir empujones y diferentes intentos de falta, siguió con el balón para adelante, como Totín con la esponja. Las ganas de jugar que tiene el juvenil y lo bueno que es tratando la pelota es una caricia al alma ante tanto desconcierto. Con ese empuje se llevó el esférico hasta pasar la mitad de la cancha y abrió para Martegani, quien con su pierna zurda sacó un muy buen centro, que no pudo alcanzar primero Di Santo, y que antes de que le quede a Uvita Fernández por el segundo palo, el defensor de Vélez, Francisco Ortega terminó atropellando el balón y mandándolo al fondo del arco.

San Lorenzo empataba el partido, era 1 a 1 y por un rato pensamos que la historia podía ser otra. Los locales buscaban, pero no eran claros. El veterano Mancuello intentó un gol olímpico que se fue cerca del travesaño. San Lorenzo no generaba peligro, pero tenía la pelota. Los laterales eran claves para el desarrollo del juego, y aunque le falta siempre un poco de prolijidad para cubrir los espacios, la presencia de Gordillo en el medio anulaba a los juveniles habilidosos contrarios. Pero el primer tiempo no se iba a ir sin dos clásicos de los últimos tiempos, un gol que se come Torrico y un mano a mano que desperdicia Uvita.

Primero, a los 29 minutos fue el gol de Vélez. Un gol infantil, casi igual de ingenuo que el primero. En este caso, Hoyos pateó largo, Flores despejó mal una pelota que, para un central que juega en primera, la verdad llama la atención. La pelota le quedó a Janson, que en el amor debe estar mal, pero en el juego ligó todas, porque desde ahí sacó un remate que no fue ni muy esquinado ni muy fuerte, pero le picó al Cóndor Torrico justo a la altura de su mano y termino siendo gol. Una vez más, a San Lorenzo le convierten desde afuera del área y con la complicidad del arquero. Sin hacer mucho el partido estaba en ventaja para los locales.

Al poco tiempo y para demostrar que todavía Torrico es un gran arquero, el Cóndor voló y le sacó un lindo cabezazo de sobre pique a Mancuello. Aun así, las dudas sobre su absoluta continuidad como titular en el arco del Ciclón siguen en pie. Pero eso no fue todo en las clásicas tardes de San Lorenzo. Antes de que termine el primer tiempo, Torrico sacó largo, Di Santo anticipó el cabezazo y la pelota quedó para que Uvita peleara la posición con el defensor de Vélez. El Uvita, siempre luchador, ganó con el cuerpo y encaró al arquero. Pero una vez más su remate se encontró, como en varios otros partidos del campeonato, con la humanidad del portero contrario. El primer tiempo se terminaba, San Lorenzo entró dormido a la cancha y en su mejor momento se dejó meter un gol infantil.

Durante la segunda etapa la posición de la pelota fue claramente favorable al conjunto azulgrana. Entre Fernández Mercau y Ortigoza se manejó la pelota delante de la mitad de la cancha, pero a diferencia de algunos momentos del primer tiempo, la combinación por derecha entre Palacios y Herrera no tuvo un solo resultado positivo. Antes de que se cumplieran los 10´, Palacios y Martegani salieron del terreno y entraron en su lugar Cerutti y Barrios.
Desde ese momento el principal foco de ataque del Ciclón fue por izquierda, apostando a que la dupla Mercau y el Perrito pudieran hacer la diferencia. El resultado no fue el esperado y lo único que consiguió San Lorenzo en el segundo tiempo fueron varios tiros libres cerca del área y córners a favor. Uvita tuvo un buen remate de tiro libre cerca de la medialuna, pero la pelota pegó en la barrera y, aunque el desvío complicó al arquero Hoyos, éste logró sacar el remate. Los chicos de Vélez no podían hacer pie para el contragolpe, y hay que decir qué, a la joyita de ellos, que ya la tienen vendida, el colombiano Gordillo lo pudo anular bien hasta que salió de la cancha. En un córner a favor de San Lorenzo el partido se picó. El arquero Hoyos repartió piñas impunemente y debió ser expulsado, pero el equipo que hoy viste nuestra camiseta además de ser malo con la pelota se caracteriza por ser bastante “verde” y de aquella trifulca nos llevamos tres amarillas mientras ellos sólo recibieron una.
Sobre el final Vélez tuvo algunas, aunque ninguna muy clara. Fernández Mercau sacó una pelota casi en la línea con un fuerte remate que por suerte se fue por arriba del travesaño. Luego de esa, el conjunto local descubrió las bondades de nuestra defensa y logró entrar con pases hasta dejar habilitado a Orellano, quien sacó un buen remate que con oficio sacó el Cóndor Torrico. El cambio de Sabella por Flores terminó de desordenar a San Lorenzo. En un extraño movimiento táctico, el colombiano Gordillo pasó a jugar de dos. Monarriz intentó copar la mitad de la cancha con mejor pie, pero el ingreso del juvenil no terminó aportando eso y a su vez se perdió la recuperación en la mitad de la cancha. Aún así y desde un tiro libre, fue Sabella quien tuvo una de las últimas posibilidades de gol, cuando el arquero Hoyos despejó con los puños una especie de centro-remate que casi se cuela en el primer palo.

De esta manera, el Ciclón volvió a perder puntos y a desperdiciar los malos resultados de los contrarios, que todavía lo dejan con chances de ingresar a la Copa Sudamericana. Y es que a pesar de perder 4 de los últimos 5 partidos, todavía estamos a seis puntos de entrar a esa copa, aunque se siguen perdiendo oportunidades. El equipo mostró algo más de actitud y capacidad para tener el balón bajo control. Pero la falta de ideas para generar situaciones de gol es evidente. Gran parte del segundo tiempo el Pocho Cerruti y el Perrito Barrios agarraban la pelota y se encerraban para ganar una falta. La falta de precisión en las paredes y pases filtrados son una constante de este plantel. Quedan sólo cinco partidos de este fatídico torneo, parece difícil, pero es necesario dejar de perder puntos de esta manera, aprovechar las que se tienen y dejar de regalar un gol por partido.

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