No lo podés perdonar de esa manera

6/Mar/22

San Lorenzo volvió a perder por la Copa de la Liga Profesional y es el único grande que no ganó un partido desde el inicio del campeonato. Fue 0-1 contra River en el Nuevo Gasómetro y el gol gallina lo hizo Paulo Díaz, cumpliendo con la ley del ex. Cuando el marcador todavía se encontraba en cero, Uvita Fernández desperdició un penal a los 30 minutos del primer tiempo que pudo haber cambiado el partido. El equipo de Troglio muestra algunas mejoras, pero no aprovecha las pocas oportunidades que tiene y pierde marcas en momentos claves del partido. Los resultados lo presionan y apenas suma dos puntos de quince en juego.

El marco era ideal, el Nuevo Gasómetro estaba lleno, tanto que la popular local tuvo que cerrar sus puertas porque estaba repleta y lamentablemente esto incluyó algunos disturbios con gases lacrimógenos. Con los cuatro costados de la cancha llenos, San Lorenzo tuvo unos primeros minutos en donde se olvidó de que sólo tenía dos puntos y que enfrente estaba el último campeón y tan temido equipo de Gallardo. Presionó bien la salida del rival y tuvo mayor control de la pelota con un Martegani que no tiene miedo de frenar, gambetear y levantar la cabeza para dar el pase. Aun así, no tuvo ninguna jugada de peligro y las faltas que logró conseguir cerca del área contraria fueron desperdiciadas. Pero a los 20 minutos River descubrió que con tres pases podía llegar al área de San Lorenzo. La pelota fue en profundidad mientras Zapata salía lejos y Gattoni tiraba la ley del offside, Brian Romero corrió perfectamente la diagonal, pero cuando se encontró con Torrico quiso colocar la pelota esquinada y ésta tocó el palo y se fue al banderín del córner. El Ciclón se empezó a caer. Cinco minutos después, el conjunto de Gallardo llegó con una jugada preparada mientras la defensa azulgrana dormía la siesta y Romero volvió a cabecear solo, pero por suerte Torrico voló por el aire y sacó la pelota al costado.

El conjunto de Troglio pasaba sus peores 10 minutos del partido, pero iba a llegar la más clara para nosotros. Centurión y Uvita presionaron bien la salida de la defensa gallina, se llevaron la pelota hasta el área y luego de una serie de rebotes, cuando Braida quiso dar un pase para Uvita Fernández, el defensor Pirez puso la mano y el árbitro no tuvo otra opción que cobrar penal. Luego de discutir con Centurión sobre quién sería el ejecutante, y con la intervención de Rojas como mediador, Uvita tomó la pelota y se encaminó hacia los 12 pasos con ciertas dudas en su rostro. El penal fue pésimamente ejecutado, no fue ni esquinado ni con fuerza y Armani, que sólo atajó 5 penales desde que está en River, apenas tuvo que estirar los pies de su lánguido cuerpo para sacar la pelota del área. Como dijo el mismo Pedro Troglio “A River no lo podés perdonar de esa manera”.

Los ánimos bajaron y el equipo de Gallardo aprovechó esto. Para colmo los de Nuñez se dieron cuenta que por el costado derecho estaba Flores, que ya de central venía mostrando ciertas dudas y de lateral confirmó que tiene pocas habilidades para la primera de San Lorenzo. Pero más allá de caerle al jugador, hay que recordar que ese puesto lo ocupó durante toda la pretemporada un jugador que hoy estaba en el banco de suplentes de River. Difícil poder tener un equipo armado cuando no hay en el plantel un 4, ya que Peruzzi encima de ser malo parece no querer jugar. Difícil es también para el técnico que se entera la semana antes del campeonato que se va su lateral titular y no le traen ningún refuerzo. Algo que ya pasó en esta dirigencia con aquellos que deciden sobre el futbol masculino, cuando vendieron a Piris Da Motta o a Ramirez días antes de comenzar el torneo sin reemplazo. Falta de planificación y organización deportiva y económica nos traen a este presente futbolístico.

Primero fue un palazo de Enzo Fernández que de milagro no entró el arco y luego fue Barco quien no pudo contra Torrico en el mano a mano. El gol estaba al caer, y vino de la mano de un córner a los 36 minutos de primer tiempo. Paulo Díaz, que sabemos tiene muy buena presencia en los córners metió un cabezazo fulminante y pidió disculpas. Antes de terminar el primer tiempo River tuvo otra opción de gol por el costado derecho de la defensa azulgrana. Terminó el primer tiempo, con un gol abajo y con la bronca del penal malogrado.

El segundo tiempo no fue tan emocionante como el primero. A los 16 segundos Uvita llegó hasta el fondo y metió un centro pasadísimo, que terminó de romper la relación que en algún momento tuvo el público azulgrana con el pequeño delantero. River intentó aprovechar el gol a favor para aumentar la ventaja con alguna contra, pero a diferencia del partido con Defensa y Justicia, la defensa azulgrana retrocedió mucho mejor y casi no dejó espacios. Las jugadas de peligro del visitante fueron apenas algunos tiros desde afuera del área y eso que faltando diez para el final luego de los cambios, quedó jugando de lateral por derecha Gordillo (a quién podemos criticarle su desorden, pero no su entrega). San Lorenzo tuvo dos claras a partir de dos tiros libres. Uno a los 19 minutos donde Gattoni bajó muy bien la pelota para la entrada de Zapata, pero González Pirez se la sacó justo para enviarla al córner. Y otra sobre el final del partido, en donde el centro de Ortigoza fue cabeceado por Gattoni, la pelota cayó llovida sobre el área, Armani la fue a buscar y chocó contra Blandi, dejando la pelota servida para Zapata quien la envió adentro del arco, pero el árbitro Fernando Espinoza cobró falta. Para este autopercibido cronista la jugada no fue falta. Armani sale mal y cuando lo ve a Blandi se deja caer. El árbitro vaciló tanto que dejó la mano a medio camino y todos en la cancha dudamos sobre qué estaba cobrando. Los jugadores de San Lorenzo no lo festejaron siquiera, es difícil cuando no te la crees ni vos mismo. El partido fue victoria para River, pero un empate era también un traje que le calzaba al desarrollo de encuentro o por lo menos, no era algo tan descabellado si vemos la posesión de la pelota.

El partido dejó una serie de sinsabores difíciles de procesar. El conjunto de Troglio muestras ciertas mejoras de la mano de Mercau, Martegani, Zapata, Rojas, el esfuerzo de Gordillo y algunas cosas de Centurión. Mención aparte merece la figura del ciclón, el Cóndor Torrico, quien es el arquero de todo el fútbol argentino con más atajadas en este 2022. De acuerdo a las estadísticas de DataRef, en total paró 28 disparos en estas cinco fechas, lo que da un promedio de 5.6 atajadas por encuentro. De a poco aparece el equipo titular y probablemente si San Lorenzo hubiera jugado como ayer en alguno de los otros partidos del torneo hoy tendría más puntos. Sin embargo, la paciencia se agota. En el banco hay poco y nada; y no te queda otra que ganar en Córdoba y el clásico contra Huracán de local para seguir vivos. Vivos ya no sabemos si es intentar estar entre los cuatro mejores o no pelear el descenso. Pase lo que pase institucional y deportivamente, ojalá Troglio tenga tiempo para trabajar en San Lorenzo. Eso de cambiar técnicos cada cinco fechas también nos trajo a esta situación. Situación de la cual algunos deberían hacerse más responsables. Deportivamente el ciclón mereció más o por lo menos su hinchada merecía una alegría. Ojalá ese aliento tenga pronto un premio, pero no hay que perdonar más al rival cuando tenés tan pocas cartas para el juego.

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