Un nudo más en la garganta

19/Mar/22

A cancha llena San Lorenzo recibió a su clásico rival: el minúsculo Club Atlético Huracán de Parque de los Patricios. Fue un 0 a 0 con gusto a poco, que se pudo ganar, que San Lorenzo mereció ganar. No por un escándalo, no porque arrolló a su rival. Sino porque fue un poco más, tuvo la mejor chance y defendió dignamente.

Hace 8 partidos que no les ganamos, acumulamos 5 años sin ganar un clásico de local, Kudelka lleva 7 partidos dirigiendo contra San Lorenzo y está invicto, los puestos de arriba parecen cada vez más lejanos y los rostros de los cuervos y las cuervas después del partido no mostraban mucho más que desazón. Porque el gol estuvo ahí, y no cayó. Se nos quedó atragantado.

Instalado el marco general pasemos al partido propiamente dicho.

En el primer tiempo se vio un San Lorenzo sólido individualmente. Tal vez el único ausente a la cita fue el Uva, alicaído y falto de confianza. El tándem por izquierda funcionó bien. Rojas, Mercau y Ricardo se encontraban. Martegani claro y vistoso, Yeison golpeándolo todo. Lo mejorcito de Cerutti en mucho tiempo. Como si hubiera un visor en el balde para poder ver. Logró rematar al arco a los 23, tras un pase de Ricardo.

Hasta allí todo había sido con Huracán especulando y San Lorenzo haciendo una propuesta. Usted podrá decir que no del todo sólida. Pero propuesta al fin. El Pocho logró algunos desbordes y cuando llegaba a ilusionar metió terrible y heroíca corrida en defensa y se lesionó (ingresó Braida en su lugar).

Fue un primer tiempo típico del futbol argentino. A cara de perro, como yendo a la verdulería con billetes de 10 y monedas. Huracán jugaba mal pero San Lorenzo no podía plasmarlo en llegadas.

En los primeros 20 minutos del complemento les hicimos sentir la localía. Martegani tiró una finta de play station ni bien comenzó. Entró al área dando tacos y girando y probó al primer palo sin suerte.  A los 15´ Centurión tuvo una muy clara que besó el palo derecho de Díaz. Martegani robó y condujo, aguardó la diagonal de Braida y en el momento exacto sirvió para Ricardo. Estaba bastante solo… dos minutos después los históricos y recién ingresados Ortigoza y Blandi se encontraron, pero Nico no pudo. Luego el lineman, quien seguramente no ama el fútbol, anuló un gol de Ricardo. Toda esa efervescencia vino impulsada de las tribunas. Repletas de entusiasmo, de un gol que estaba al caer.

Ahí se nos pinchó el globito. El shock inicial de los cambios de Pedro fue contrarrestado por los cambios de Frank. Huracán salió del fondo. Amenazó, pero no llegó a dar miedo. San Lorenzo se desinfló y se fue quedando sin piernas. Al final casi casi con una del pibe Leguizamón tras otro pase del 20. Pero ese gol que estuvo al caer, no cayó.

San Lorenzo de a poco muestra algo más orgánico, se entiende a lo que juega. Veremos si la maduración de la idea de Pedro se traduce en algunas victorias seguidas. Si los intérpretes son capaces de traducir esa idea en superar rivales y hacer goles. Si los goles y las victorias traen paciencia. Ahora tiene una buena oportunidad con Tucumán y Junín. Hay muy poco recambio. Tal vez haya que apostar por guardar alguna otra carta más, además de Ortigoza, para los segundos tiempos. Hoy los cambios ayudaron a producir un movimiento y luego estancaron al equipo. Centurión se agotó por izquierda cuando entró Ortigoza por Fernández Mercau, tal vez era más sensato correr a Martegani. Blandi quiso y quiso, pero no pudo nada. Braida tuvo un partido para olvidar rápido.

Fue una tarde hermosa, de cancha llena. Pudo ser un gran desahogo. Y fue un nudo más en la garganta. 0 a 0, y no mucho más.

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