Sobre llovido, mojado

4/Abr/22

San Lorenzo volvió a dejar dos puntos importantes de una manera infantil, estúpida e increíble faltando 5 minutos para que termine el encuentro. Fue 1-1 en el Nuevo Gasómetro contra el último del torneo, Atlético Tucumán, y los goles los convirtieron Ricardo Centurión y Ramiro Carrera por la visita. La lluvia, el VAR y algunos cambios de posiciones tácticas, fueron los principales condimentos de un partido que tuvo todo para ser la primera victoria de local de Pedro Troglio pero el equipo no pudo con la presión de empezar a salir del fondo y el trago amargo volvió a sentirse en el final.
La jornada se mostró extraña y hasta las tres de la tarde nadie pensaba que los cuervos y las cuervas iban a volver a sus hogares tan mojados y con un cielo gris y oscuro parecida a realidad azulgrana. Para el comienzo, un sentir nacional se apoderó de las tribunas del Nuevo Gasómetro. Los ex Combatientes de Malvinas fueron homenajeados con gran recepción, los acompañaron granaderos, aviones Jets de guerra y una tribuna que gritó bajo la naciente lluvia “el que no salta es un inglés” en varias oportunidades y con gran entusiasmo.
San Lorenzo salió a la cancha con dos cambios particulares, el primero fue Jalil Elías jugando de lateral por derecha, mientras que Bareiro se posicionó como 9 de área mientras Uvita Fernández se corrió al costado izquierdo, jugando de volante/media punta. La segunda modificación fue más clásica, al ciclón le está costando definir los partidos y generar juego en los últimos tres cuartos. Con Uvita más atrás y sin tener que hacer todo el trabajo sucio de espaldas al arco, se sumó al ataque un jugador que tiene las posibilidades de asistir, recuperar, presionar y hasta llegar al área con mayor oficio que los otros volantes que venían haciendo ese trabajo (Cerruti o Braida). El partido de Fernández fue bueno, metió un pase fenomenal para la corrida de Bareiro en el gol del Ciclón y tuvo varias buenas intervenciones. Lo de Bareiro fue menos parejo. El centrodelantero paraguayo demuestra partido a partido sus claras deficiencias a la hora de bajar la pelota, controlar y dar un pase claro a sus compañeros. Sin embargo, su contextura y su referencia como 9 de área, le hizo muy bien a un San Lorenzo que suele llenar de centro el área contraria, pero con un delantero que mide 1,65. Bareiro tuvo varias, dos con los pies y dos de cabeza que podrían haber sido gol, lo que se mostró como un cambio positivo para el equipo. Por el lado de Jalil Elías el partido fue digno. Me imagino que Troglio vio a un jugador que le falta marca para ser volante central y le falta juego para ser 8 o volante ofensivo. Sin Peruzzi como opción y sin cuatros en el plantel, lo probó a Elías que no hizo un mal partido, aunque se mostró poco como opción para el desborde.
El primer tiempo de San Lorenzo fue bueno. Atlético Tucumán se paró con una línea de 5 en el fondo, entregó la pelota y apostó a encontrar a la defensa del ciclón mal parada para llevarse algo. Ese planteo podría haber complicado un poco más a Troglio, pero el equipo manejó la primera parte sin sobresaltos. Incluso hubo varias jugadas que pudieron abrir el marcador. Primero fue un desborde de Uva que Bareiro llega a rozar con los tapones de los botines y se va cerca del palo izquierdo. Después fue un centro por la derecha que Martegani se lleva por delante y el arquero Campisi saca por arriba del travesaño tras el pique. El Decano al rato tuvo su única jugada de gol, salieron rápido y largo, y terminaron con un rebote desde afuera del área que Torrico sacó al córner. Bareiro tendría la segunda, centro desde la derecha del lateral Jalil Elías y buen cabezazo, pero al medio del arco. San Lorenzo merecía más, pero Centurión no lograba hacer la diferencia y Martegani y Fernández Mercau usaban sus gambetas para la mitad de la cancha, pero no para profundizar el juego.
El segundo tiempo empezó de la mejor manera. Uvita recibió muy atrás un lateral, pero vio un pase perfecto entrelíneas para Bareiro, que realizó una diagonal perfecta. El delantero guaraní entró al área y tomó la mejor decisión desde que viste esta camiseta, y en vez de rematar al arco vio a Centurión entrando solo al área chica, le entregó la pelota y Ricardo la cambió por gol. El VAR nos dejó un rato de incertidumbre, ya que el pase había sido milimétrico, pero el árbitro volvió a marcar el punto central y San Lorenzo se ponía finalmente 1-0.
La lluvia comenzó a sentirse cada vez con más fuerza, pero la parcial victoria ilusionaba al público azulgrana. Después de eso Bareiro se devoró un mano a mano increíble, que por suerte y para aflojar el papelón estaba en offside. Con el resultado a favor, Centurión se sintió más cómodo con la pelota y la visita hacía poco para buscar el empate. San Lorenzo no sabía cómo definir el partido, pero cada tanto generaba situaciones, como un centro por la izquierda, para que Bareiro tenga otra buena situación de cabeza que se fue cerca del palo derecho del arquero y otra con un centro rasante de Braida que Bareiro punteó y se fue lento, pero cerca. En se momento se vio un equipo visitante con muy pocos recursos, que perdía la pelota rápido y se defendía como podía. Pero la labor del local no era mucho mejor, la desesperación por definir el partido lo hacía tomar malas decisiones, sobre todo en los pies de Martegani que hizo varias veces una gambeta de más en vez de darle algún pase a sus compañeros. Aún así, Troglio no movía el banco, parecía querer darle confianza al equipo titular para que cierre el partido. Pero a los 30 el encuentro se opacaba y mandó a la cancha a Ortigoza y a Braida, que le dieron un empujoncito los primeros 10 minutos, pero sobre el final se empezaron a caer. A Ortigoza le costaba la vuelta, y un Gordillo amonestado y cansado no llegaba a hacerle los relevos, no hubiera estado mal acompañar al colombiano con Rosané o alguien que lo ayude a no perder el partido sobre el final.
Faltando 5 minutos la lluvia frenó su intensidad y parecía que el sacrificio valía la pena. Pero San Lorenzo se desconcentró, entregó mal una pelota y los tucumanos llegaron hasta el área contraria, la jugada parecía deslucirse con un remate desde la medialuna, pero la pelota rebotó en Ortigoza y se levantó justo por arriba del cuerpo de Torrico para tocar la red del arco local. Ramiro Carrera fue el afortunado en llevarse un premio inesperado e injusto en el Bajo Flores. San Lorenzo dejaba dos puntos por falencias propias y por falta de fortuna. Sobre el final las estadísticas dirán que Bruno Bianchi se iría expulsado por doble amarrilla. La lluvia ahora más fuerte, el castigo era exagerado, pero probablemente tenga que ver con tantos años de malas decisiones.
Cuando sonó el pitazo final, esa tensa calma que mantiene a los hinchas cantando por el equipo azulgrana fue desapareciendo. Esa cierta empatía que despierta el equipo de Troglio sobre el final no pudo contener los desbordes de mal humor que se sintieron por todos lados. Era una victoria necesaria, para un club que debe ordenar con urgencia todo lo mal realizado en el fútbol durante estos años. Pero no se dio y aunque el fixture por delante es accesible, si San Lorenzo no gana en los próximos partidos, la tormenta será mucho peor que la de ayer a la tarde en el Bidegain.

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