Caña Legui

23/Jun/22

San Lorenzo ganó un partido importante en varios aspectos. Para la pelea abajo, para la confianza de los pibes y para el camino de Rubén Darío. Fue un 2 a 0 trabajado, que se festejó sólo al final y nos deja una pequeña sonrisa.

Santiago nos visitó dos veces en el Bajo y nos hizo 4 por visita; hace muy poquito, Juniors, el flamante campeón de la superlocura, cayó en este mismo estadio con claridad.

El juego

Gatoni capitán y el carismático Batalla en el arco.  El silencioso Luján y el grandote James. Siro con Perruzi en el centro. Jalil y Nico en los costados. Braida y Cerutti delante de ellos y Adam de 9. Los ídolos y referentes, Ortigoza y Torrico, afuera.

Durante el primer tiempo no pasó mucho. San Lorenzo encontraba espacios jugando de contra, algo que también viene haciendo de local. Central Cordoba complicó con la pelota parada y el empuje de su gente. Bareiro parecía estar en otra sintonía. Cuando la jugaba pedía pase, él enganchaba, cuando había que tocar, la paraba. Braida se tropezaba con la pelota, ponía voluntad, pero no encontraba esa sensibilidad con el balón, ni cierta entereza espiritual. Con esa mirada semiabierta, entre Nestor Kirchner y Thom Yorke, Rubén vió algo extraño y rápidamente sacó a Perruzzi y puso a Gray. Jalil fue de doble 5 y el pibe a la derecha. Hubo un mano a mano para Central Cordoba que Batalla atoró con solvencia. San Lorenzo sintió que lo podía ganar si resolvía bien alguna contra.

El segundo tiempo comenzó con la misma tónica. El San Lorenzo de los pibes estaba bien plantado y encontraba espacios y sólo Braida y Bareiro faltaban a la cita. Entonces a los 8 minutos Insúa puso a Leguizamón.

Como un pingo campeón

Había un famoso Jockey de apellido Leguisamo (hasta el mismísimo Carlos Gardel le dedicó una pieza) que inspiró la creación de una bebida que otrora fue famosa. La caña Legui. En su etiqueta había unos dibujos de Turf con caballos y carreras. La bebida es dulce, como la emoción que nos dio este pibe.

En la primera que tuvo hizo el gol. Apenas 3 minutos después de su ingreso.

No sólo hizo el gol sino que pifió dos veces en la misma jugada. La gracia de los mágicos. Primero para ejecutar una pelota que Bareiro no supo bajar y después cuando el Pocho, rápido, se la dio de cabeza luego de la extraña carambola que Legui había ejecutado. Le dio con el tobillo y a cobrar. Otro gol del pibe.

A 5 minutos del final agarró la pelota a 80 metros del arco y corrió por derecha. En ese momento del partido donde estás bien pero te pueden embocar en cualquier momento. La tiró larga, fue pasando, se llevó a su marca a la rastra hasta la misma línea de fondo y le sacó un penal que Delfino tuvo que consultar al Var para sancionar. Bareiro cambió todo lo que hizo mal por un gol festejadísimo que puso cifras definitivas. Sólo quedó otra intrépida corrida de nuestro héroe. Esta vez por izquierda.  Llegó al área y pateó al pecho del arquero. Volvió a correr 70 metros con la pelota. Ojalá no lo vendan mañana.

Legui hizo un jugadón por derecha y otro por izquierda. El otro día hizo un gol por el centro. No quiero despertar de este sueño ¿Es real Iván Leguizamón?

Todo está guardado en la memoria

Hace años que San Lorenzo viene penando por no apostar a sus juveniles. Por no soportar los traspiés del proceso madurativo. Por sucumbir ante el murmullo y el exitismo del mundo moderno. Quienes tomaron las decisiones, sobre todo. Por traer jugadores de cuarta para taparlos. Sin siquiera poder pagarlos ¿A quién se la habrá ocurrido traer a Melano? ¿A Román Martinez? ¡Vergini!

El ciclo Insúa empezó con un partido flojo. Otro difícil donde supo empatarlo y uno que nos dejó un sabor muy raro. Porque jugó bien un rato, hizo 3 goles, estaba ganado por dos y casi lo pierde. En Santiago jugó bien, ganó claramente y está invicto. La jugada de Batalla salió bien, mostró seguridad. Con Torrico damos ventaja. Rosané se afianza y hay que dejarlo jugar. No es indispensable Origoza para dar pases. Gattoni ya es una realidad y los pibes que juegan en la defensa responden. Ayer Luján y el otro día Hernández. Siempre James. El Pocho se siente importante, sólo le falta el gol y lo de Leguizamón es una ilusión, un espasmo entre tanta chatura.

¡Que se quede Marta a jugar con él!

Viene un partido muy complicado el domingo con Tigre. Es un equipo que está armado y sabe a lo que juega. San Lorenzo también deberá vencer a sus propios fantasmas y la necesidad de romper la racha de local. A Legui le van a sacar la ficha y le van a empezar a pegar, como hacen con Martegani.

Inserte sticker místico de Rubén Darío.

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