Nada por aquí, nada por allá

10/Jun/22

Jueves por la noche y el Ciclón visitaba Rosario. Allí en el estadio Marcelo BielZzZza debía medirse frente a Newell´s.

¿A lo seguro?

El Gallego, con melena al viento y su estampa de rolinga de los ochenta, apostaba el juego a la teórica construcción lenta pero segura que pudiera surgir de los pies experimentados de Ortigoza. El resto de la receta parecía ser orden defensivo de la línea de 5 y desequilibrio individual de Martegani. De los tres pilares del plan solo dijo presente el orden. La idea era tratar de recuperar y de primera intención meterla larga para que corran los de arriba. Si no se podía con eso, jugar con Ortigoza para que hiciera que el equipo mantenga el dominio del balón. San Lorenzo tuvo un primer tiempo donde no pateó al arco aunque prácticamente tampoco le llegaron.  El planteo del local lo incomodó de la misma manera que todos los equipos, le puso un volante que utilizara la espalda de Ortigoza de zona de paso, sin quedarse fijamente. Así desnudó algunos huecos (los que no encontró los tapó el gran partido de Perruzzi en el mediocampo). San Lorenzo solo logró acercarse con pelota parada. James pudo haber empujado al gol un centro desde la derecha de Martegani, pero no llegó a conectar.

La hora del var

El segundo tiempo arrancó complicado. De arranque nomás Trucco cobró un penal imaginario de Gattoni al llamado Pancho Gonzalez y lo expulsó. La cosa se complicaba mucho. Pero llegó la llamada salvadora del Var, que no dio crédito al mamarracho que estaba cobrando el colegiado. No era penal, ni tampoco roja y no hacía falta ir al Var para darse cuenta. Alcanzaba con un golpe de vista honesto. Cuando San Lorenzo parecía que podía ponerle ritmo a su plan de juego; el partido se hizo cortado. Promediando la etapa final hubo una falta durísima de Lema a Jalil Elias en la zona media del campo. Silvio Trucco, en otra joya de su actuación, marcó el siga siga. Como un maestro que te tiene de punto, el Var lo volvió a llamar y tuvo que expulsar al defensor del conjunto rosarino.

A partir de ahí San Lorenzo tenía todo para ganarlo. En la faz defensiva volvíamos a ser 10 vs 10 y en ataque sino nos desesperábamos en la circulación, contábamos con uno más. No sé si hace falta explicar está matemática, todos nos damos cuenta por qué aunque nos pegue de lleno en la nostalgia. Más allá de insinuaciones el Ciclón no hizo mucho por ganarlo. Los cambios del Gallego no fueron a buscarlo en un cotejo que se abrió para eso. Asi y todo Cerutti tuvo en el final la chance de traerse los 3 puntos en su pie pero se le fue alta. El partido se terminó con un sabor agrio en un firmable empate.

Perder el miedo

El Gallego está haciendo lo que puede en un club a la deriva. Está claro que no se puede esperar un campeonato brillante en este momento ¿Será que nadie quiere venir? ¿Será que está extendido en el ambiente futbolero el rumor (fundando en bases científicas) de que el club no paga? Y no se trata de factores externos, este momento es consecuencia de años de desmanejos. Todos los jugadores se van libres por una deuda o a cambio de una deuda, no es algo casual. En este marco caótico Rubén Darío intenta construir desde el orden defensivo una base para que el equipo tenga una certeza desde la cual crecer, sin caras nuevas, con lo que tiene a mano.

Cuando se le abrió la chance de ganarlo no se animó. Hay que perder el miedo. Sin arriesgar no se gana. Tenemos todas en contra: lo peor que nos puede pasar si arriesgamos es quedarnos como estamos. Para el año que viene necesitas un colchón de puntos para no sufrir y para eso sirven más 3 puntos que 1. Este cronista cree que la única solución es jugársela. Entre la espada y la pared prefiero ir para adelante con la chance de clavarme la espada en el cuello, que tener miedo y quedarme en el molde asustado. Solo sirve tener coraje e ir a buscar la salida, porque aunque le mandes coordenadas, la salida no te viene a buscar a vos.

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