Decile como quieras

31/Jul/22

En una hermosa tarde de invierno, San Lorenzo fue a la Paternal a enfrentar a uno de los animadores del campeonato: el Argentinos de Milito. Fue muy de punto a una cancha siempre difícil, Rubén dio el volantazo y sacó a Torrico, mandó a la cancha a Maroni y se trajo una victoria festejada, merecida y bien trabajada.

En líneas generales el partido fue chato, disputado, limpio y hermoso. Nada más lindo que ganar a 2 minutos del final. San Lorenzo contó con las mejores chances y fue inteligente, supo sufrirlo, supo lastimar y se supo defender.

Antes de los 10 minutos había tenido dos chances muy claras. Bareiro es un rara avis: el tipo es goleador del campeonato, viene jugando bien, sin embargo, su confianza parece haberse esfumado en los dos penales errados. Maroni metió una buena bola en cortada para el Pocho quien cedió para Adam. Fue una inmejorable situación frente al arquero rival y definió realmente mal. Cruzado, débil, muy ancho. Luego acomodó su flequillo y siguió fajándose con cuanto central se le cruzaba. Unos minutos después el Perrito apareció por derecha y habilitó al Pocho quien tal vez se apresuró al tirar el centro de primera, para que nadie la empuje abajo del arco. Argentinos era prolijo y parecía europeo. Tocaba, filtraba, triangulaba, pero no pasaba nada.

El primer tiempo se fue así, a San Lorenzo le faltó el gol, pero jugó el partido que tenía que jugar.

Para el segundo tiempo Milito hizo 3 cambios y Argentinos se vino, superpoblando la derecha de su ataque y consiguiendo superioridad numérica. El Gallego (quien fuera muy criticado por los mufas por sus cambios) respondió poniendo a Luján por derecha, sacando a Maroni y centralizando a Jalil. Quizás fue el peor momento de San Lorenzo y sólo se dedicó a defender: antes tuvo otra muy clara Bareriro. Otro mano a mano cedido por Cerutti y definido con suavidad. Con todo el arco a su disposición, la quiso poner por arriba en vez de fusilarlo. Una verdadera masita que fue salvada por un defensor en la línea. Muy mal partido de Adam, preocupante.

Fiel a su estilo edificado en el siglo XX. Insúa hizo un cambio. Nada de andar haciendo ventanas raras de 3 o 4 cambios. Puso a Leguizamón y sacó al alicaído Bareiro. En su primera intervención el joven demostró que esa jugada que tiene de ir avanzando por afuera a los defensores, es cosa seria.

Nuestro querido director técnico llevó el match a donde lo quiso llevar. Lo trabó todo, jugó inteligentemente a la segunda pelota y faltando 5 minutos hizo dos cambios para ganarlo. Puso a Martegani y al hombre que tiene todo para ser un mito: Vombergar. Sólo necesito 3 minutos para darle a San Lorenzo la victoria que mereció y que bien trabajó.

Bomba, Bomberman, Bombita. Díganle como quieran.

Leguizamón volvió a escaparse de su marca con su clásica jugadita de ir adelantando la pelotita. Iban 43 minutos. Lo pasó a Torrent por derecha y con su lucidez a altas velocidades le sirvió al rubio delantero matancero, pero de origen esloveno, un gol hermoso, perfecto y muy festejado.

1 a 0 y los bichitos colorados se querían matar. También los que nos ilusionamos rápido cuando lamentamos esos 4 puntos perdidos contra Arsenal y Unión. Este momento del equipo, al que no le sobra nada, que cuenta con lo que cuenta, pero que es competitivo, astuto y duro de roer es todo mérito de quien lo comanda: Ruben Darío Insúa.

San Lorenzo se encuentra expectante, como venimos diciendo, si logra concatenar algunas victorias seguidas puede llegar a pelear por algo: aunque su único objetivo hoy es sumar, sumar y seguir consolidando a esta camada de pibes.

Bien Batalla, correcto Maroni, determinante Leguizamón. Bien Cerrutti y el Perro. A Hernández le costó mucho con la pelota, pero defendiendo estuvo fiero. En líneas generales San Lorenzo hoy es un equipo, en el sentido amplio de la palabra. Se viene el pincha…

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