Santo Padre

11/Jul/22

Revivió el Fútbol Argentino.

Sol, fervor, bengalas, un hermoso recibimiento, policía reprimiendo y San Lorenzo ganándole a Boca. Prácticamente podría ser cualquier año de los últimos cien. Ayer en el Pedro Bidegain revivió el animal spirit del fútbol argentino con su punto fijo en el tiempo, su constante más constante. Cuenten todos los historiales que quieran, inventen, fabulen… Se van a morir siendo hijos nuestros.

La tarde empezó picada. Debajo de la titular la policía corrió, cobró desbordada pidió refuerzos de Infantería para reprimir ferozmente y detener gente. Todo a la misma hora que salían los equipos, el humo de colores invadía el terreno de juego, y las banderas flameaban en la Platea Sur.

Ponga huevo sin cesar.

El comienzo del partido fue con San Lorenzo metiendo, jugando a atacar el espacio, con sus laterales volantes y sus extremos. Así el Ciclón salía a jugar el partido con las ideas claras y con la actitud que se requiere para estos partidos. El equipo de Insúa se insinuaba más peligroso. Cerutti obligó por derecha y enseguida se agarró con el multifacético Bareiro que le pedía el pase al medio. El Perrito giró sobre su eje y dejó pagando a su marcador que no recuerdo si era el actor drámatico Varela u otro, y prendió la mecha de un bombazo imposible que Rossi mandó al córner. Pero cuando todo parecía encaminarse bien se empezó a complicar. El colegiado Espinoza cobró mancha sobre un costado, el violeta delantero de Boca, que si usted lo mira muy bien se peina como Gardel, metió un centro para que Rojo anticipe a Jalil y Torrico y ponga el primero para que Boca empiece ganando.

El equipo del Gallego no salió del plan y siguió obligando, lejos de caerse, siguió yendo por los costados hasta el fondo, metiendo y jugando con coraje. Cerutti tuvo el empate, pero otra vez el arquero le ahogó el grito. Enseguida Jalil cazó un rebote en el área y Rossi otra vez metió la mano, pero el rebote le quedó a la figura del partido. Giay se llenó el pie de pelota y puso el empate para que los 4 costados estallaran en un alarido ensordecedor. San Lorenzo estaba vivo, más vivo que nunca.

El hombre contra la máquina

Cuando el primer tiempo se esfumaba llegó la vergüenza para teñir todo de sus colores preferidos (azul y amarillo claro). Rosané en la línea central a la derecha soltó la pelota, y en el recorrido fue Varela el que se lo llevó puesto. San Lorenzo atacó, Cerutti la cambió de banda, el perrito metió pausa y espero a Nico Fernández Mercau que le rompió el arco a Rossi. Segundo alarido de la tarde. La cancha se venía abajo. Espinoza fue al Var a verla, cobró mancha, anuló y amonestó a Siro. Rojo, Óscar Romero, Ramírez y Rossi festejaron. La primera parte se iba con la sensación de que San Lorenzo era más, pero otra vez le metían la mano en el bolsillo.

La historia se repite siempre.

La segunda mitad del match comenzó con Boca manejando la pelota y San Lorenzo dejando venir. Óscar Romero remató un tiro libre que Torrico con las uñas mandó al córner. Enseguida Cerutti fue hasta el fondo y metió un centro para que el multifacético Adam cabeceara al gol, poner el 2-1, dar vuelta el partido, ganar de local y ganar un clásico después de mucho tiempo. El equipo azulgrana iba a cuidar la ventaja, profundizar en su postura de contraataque y pelear el partido. Gattoni, Giay y Leguizamon se pelearon con Villa, Bareiro se dedicó toda la tarde a fajar a Rojo y Zambrano y Fernández Mercau y Jalil Elías se pelearon con Óscar Romero. Faltando 15 minutos, Bareiro pateó un penal afuera y una nube tóxica invadió el cielo celeste. Y del loco Adam, el multifacético pasó a ser Dolores. Todos tuvimos miedo de que se complique el partido, que este año es así, viene complicado. Pero San Lorenzo se metió atrás, aunque tuvo personalidad para seguir peleando el partido. Luego de omitir una roja a ídem tras un hombrazo mala leche a Leguizamon (con Bareiro que es más grandote mucho no se hizo el loco el valiente Marcos, Patrón de estancia, Rojo), Espinoza marcó el final para desahogo azulgrana. Primera victoria de local en el año, primer clásico ganado de local desde aquel lejano 2 a 1 a River en 2017 y no sé cuánto hará que el Ciclón no daba vuelta un partido.

El amor de un padre a un hijo no se puede comparar.

Con actitud, con un plan, con algo de juego y con mucho amor propio San Lorenzo le ganó a Boca y un poquito al VAR. El Ciclón hizo pesar la paternidad. Fernández Mercau y Giay jugaron un partidazo, el perrito fue clave en el rato que gastó el resto, Cerutti jugó un partido correcto, la defensa estuvo bien parada, Gattoni le sacudió a Villa.

Ganó San Lorenzo carajo y a Boca, ojalá esto sea el despegue del equipo del Gallego que empieza a mostrar cosas interesantes dentro de la pobreza que debe gestionar el ídolo.

La historia se repite siempre… Cuenten lo que cuenten, inventen lo que inventen… Amigos bosteros ustedes saben lo que llevan adentro.

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