Desde hace un tiempo el movimiento de mujeres en Argentina viene marcando la agenda en torno a varias temáticas de ampliación de derechos. Primero fue el reclamo “Ni una Menos”, en relación a los femicidios, y luego el debate planteado en torno a la despenalización del aborto. En el ámbito del deporte también hay expresiones: el pedido de Fútbol Femenino Profesional se encuadra en esa perspectiva. Nuestro club, San Lorenzo de Almagro, abrió en 2018 una discusión interesante en torno al Cupo Femenino en la Comisión Directiva y la Asamblea de Representantes de Club, las dos instancias más importantes de la institución.

Si bien La Soriano no tiene representación directa en ambas instancias, visto y considerando que somos una agrupación nacida en los últimos años y que no ha participado de los últimos comicios, como socias y socios de San Lorenzo participamos presencialmente de las reuniones: nos parece importante estar, comunicar a la comunidad azulgrana lo que allí pasa. Y llegamos a una conclusión evidente: al día de hoy la CD y la propia Asamblea son -hasta ahora- espacios culturalmente “expulsivos” a la participación de las compañeras. Esto no es solo en torno a las sillas de representación, sino además en el público que se da cita en la CD, espacio abierto a la presencia de socios de la entidad. No es un ámbito ameno a la participación de las socias, algo que evidentemente requiere un trabajo de fondo, político y también cultural.

En ese sentido nos parece correcta la iniciativa, lanzada meses atrás, de parte de la dirigencia, de impulsar el Cupo Femenino en torno al porcentaje de socias de San Lorenzo. Se trata de un caso de “discriminación positiva”: se otorga un determinado porcentaje a un sector que de otra manera vería complicado su arribo a estas instancias. Sucedió en el Congreso de la Nación: en 1991 se determinó un porcentaje de 30%, a través de la Ley 24.013. Aquella fue la primera ley de cupo sancionada en América Latina, que marcó el ejemplo de lo que luego sucedió en otros parlamentos de la región. En 2017 nuestro país dio un paso más: a raíz de la Ley 27.412 se estableció un sistema de paridad de géneros (50% y 50%) tanto en los organos legislativos nacionales como subregionales (el Congreso de la Nación y el Parlamento del Mercosur, Parlasur).

¿Por qué, si a nivel nacional existe desde 1991 un antecedente directo, en los clubes estamos tan atrasados? Hay muchas variables que lo explican: conservadurismo, prejuicios y sobre todo, cierto machismo que todavía se sigue evidenciado -de formas explícitas e implícitas- en las instituciones deportivas de nuestro país. Sin embargo, creemos, es hora de aprovechar el impulso de la sociedad para lograr que nuestro club esté a la altura de los acontecimientos históricos. Queremos un San Lorenzo del Siglo XXI: abierto a las y los socios, participativo, de debate y trabajo. Porque creemos que San Lorenzo es más que 90 minutos, apoyamos el Cupo Femenino en nuestra institución y nos ponemos a disposición de las diversas iniciativas que se propongan para hacer realidad esta importante ampliación de derechos.