Noche húmeda de viernes en Paraná, sin público producto de las medidas de prevención del -ya trending topic mundial- coronavirus. La cancha del local se encontraba en mal estado y el partido arrancó trabado, tosco. Patronato necesitaba ganar para salir de la zona de descenso, San Lorenzo hacer lo propio para prenderse en la lucha por la clasificación a la Copa Libertadores.

En el comienzo del encuentro, el ciclón mal que bien lograba dominar el juego y esbozar algunas buenas combinaciones. Como con Lanús, existieron buenas sociedades entre los Romero y Bareiro, pero el mediocampo seguía inconexo y poco ágil a la hora de frenar los ataques del rival. Sin situaciones de gol en los primeros 20, apenas una buena combinación de Ángel que Bareiro no supo definir, San Lorenzo controlaba sin profundizar. 

A los 24 del primer tiempo y de tiro libre, el jugador Chicco puso un sablazo maestro y la colocó en el ángulo superior derecho de un Cóndor que voló sin éxito. El rival se ponía en ventaja.

El empate no tardaría en llegar. 10 minutos más tarde, el ciclón reaccionó y luego de una exquisita asistencia de Ángel, el perdonado Adam aplicó un autopase por el costado del arquero para luego definir solo frente al arco y poner el 1 a 1. El primer tiempo terminó empatado y con la extraña sensación que genera un partido sin público y con pocas situaciones de gol. San Lorenzo no jugaba lindo y creaba poco, pero era protagonista.

El segundo tiempo arrancó distinto. En el minuto 1, Ángel enganchó en el área y definió de zurda, pero Ibáñez tapó lo que hubiese sido el segundo tanto del ciclón. El encuentro se volvía a trabar y la secretaría técnica jugaba la carta cantada: ingresaba el “tanque” Gaich en lugar de Bareiro, autor del primer gol. 

El tanque le dio aire y entusiasmo al partido, el ciclón buscaba la ventaja. A los 33 ingresaba Menossi, ya parece una obviedad destacar que es él quien ordena mejor que ningún otro el mediocampo y que no debe salir del 11 titular. 

Minutos más tarde, luego de un desborde lírico de Gaich, Oscar frenaba el centro atrás y definía de derecha para poner el 2 a 1. Golazo y abrazo generalizado del plantel que, a 7 minutos del final, se estaba llevando los 3 puntos de Paraná. 

Ahí nomás, minuto 43‘, sucedió aquello que hasta este momento no podemos dejar de mirar en loop: Oscar Romero frotó la lámpara y pateó de atrás de mitad de cancha, la puso donde quiso y anotó el golazo que daría por concluido el evento. Doblete para el intratable.

Mariano Soso, el nuevo DT azulgrana, observó en solitario el partido desde la tribuna. En el próximo de local -si la pandemia no impide jugarlo- tendremos la posibilidad de ver a este moderno estudioso del fútbol dirigir al club que amamos. La vara quedó alta: Tocalli logró 9 de 9 y dejó un equipo ordenado con jerarquías individuales consolidadas y ¿por qué no? algo de fortuna. Tanto Gaich como Bareiro cumplieron y Soso deberá elegir quién jugará el próximo partido en el Nuevo Gasómetro frente al conjunto que dirige Diego Armando Maradona.

Tercera victoria consecutiva, el santo de Boedo tiene aureola y vocación. Avanza, pero al viento de la historia hay que empujarlo. Allá vamos.