Una linda épica: la crónica de Gonza Gamallo del gran triunfo de San Lorenzo ante Lanús

El San Lorenzo de Tocalli de pronto es una máquina de hacer goles. Hizo 7 en dos partidos, logró dos veces levantar el resultado y otra vez pudo sostenerlo hasta el final cuando el rival te bombardea y te apremia. 

Antes del partido hubo espacio para visibilizar la lucha de las mujeres trabajadoras con un hermoso y simbólico abrazo entre deportistas mujeres de ambas instituciones con los dos planteles profesionales. El cielo parecía emocionarse y todo indicaba que viviríamos una memorable tarde noche. 

Los fanáticos del fútbol aspiracional habrán disfrutado de Lanús ayer. Un equipo serio, con tiempo de trabajo y un nivel de exitismo razonable. Ayer tiraron paredes, venían los laterales desde atrás, te encaraba el 5, Sand devolvía de taco. Era una fiesta. Lástima que nos hicieron un gol de córner y un gol de penal, pero ese detalle lo dejaremos para después.

San Lorenzo repitió esquema. Volvió la tortuga ninja Donatti y Bareiro. Torito por Menossi. 

Durante la primera mitad de aquel primer acto San Lorenzo planteó un partido inteligente y acorde a sus posibilidades. Consiguió sacar un contraataque rápido a los 14 minutos cuando Lanús lo tenía agobiado de buenos méritos y tiros pifiados. Bochazo largo de Herrera para Ángel. El mellizo titular envió un lindo centro para que el bueno de Adam controle y descargue hacia atrás, la pausa justa de Piatti, con gambeta fallida y el bombazo de Torito. Primer acierto de nuestro experimentado doble interino. Gol de Rodríguez. La cancha explotó en un abrazo. Volvía a llover en el Bidegain: no estábamos seguros si cuando llovía ganábamos pero me gustó pensar en eso. Que ahora viene Soso y a mi no me gusta para nada esa idea: el magnánimo enviará sus diluvios que atiborren a nuestros rivales. 

Cuando la fortuna parecía estar de nuestro lado y de la forma más opa posible nos empataron el partido, sobre el final del primer tiempo. Con un córner donde un grandote de 2 metros que no quiero nombrar cabeceó a 20 cms de la línea de gol frente a la estática presencia de Torrico. San Lorenzo se vió superado por momentos, pero con la simpleza de Piatti como bandera logró tener varias chances de gol. Espero que Nacho les enseñe a los mellizos a jugar más simple. Mejorarían mucho, cuando se ven el uno al otro y lo hacen, da gusto verlos jugar. 

Cada equipo con sus armas, Lanús con toneladas de progresismo y San Lorenzo con su sincera frontalidad. 

Seamos justos: con Racing, con Newells y con Talleres no habremos sido el Barcelona que nos merecemos, pero perdimos por goles de bartola. Al descanso empatados. A los pocos minutos del complemento penal para Lanús tras otro centro sin mucha salida del cóndor. Sand y gol. Serán equipazos que juegan el fútbol que le gusta a la gente, pero terminan ganando con goles de córner y de penal. Iban 5 minutos. 

Bareiro jugó un gran partido. Cabeceó todos los saques de arco de Torrico y tuvo su desahogo cuando embocó un cabezazo enviado desde la esquina por el titular de los Romero. Mientras festejábamos entró Oscarcito y Ramírez por Piatti y Palacios.  Fueron muy buenos 8 minutos de San Lorenzo hasta que una estúpida distracción en la salida permitió otro gol de Sand. 18 minutos y Lanús ganaba 3 a 2. 

San Lorenzo puso lo que tenía que poner. Tocalli acertó en los cambios. Entró Menossi por Poblete. Hay que ser inteligente en la vida: si vos pones todo lo mejor que tenés de entrada nunca tendrás la posibilidad de mover el barco si hay tormenta. Con la categoría de los mellizos, el empuje de los laterales, la simpleza de Menossi y la dinámica del incomprendido Ramírez, San Lorenzo encontró el empate en los pies del renacido Bareiro y luego la victoria en la derecha llena de fuego sagrado ya habituada a hacer goles para ganar de Herrera. Fue un 4 a 3 épico y delirante. Algunos se habrán ido a la casa preocupados porque nos hicieron precio o llenos de magia granate. Otros nos fuimos contentos con la muestra de carácter y con este tarro que comienza a aflorar. San Lorenzo ganó un partidazo divertido y espectacular. En el fútbol, como en la vida, mejor que parecer es ser.


Contra todos los males de este mundo

Inconscientes, esperanzados y motivados vaya a saber por qué misterioso designio unas 4 mil almas cuervas se acercaron a la gloriosa ciudad de Mar del Plata a ver a este alicaído San Lorenzo que estrenaba en el banco al interinato del interino: imagínese por un momento si tiene que seducir a alguien. Le dice “venga, acompáñeme a ver a mi equipo dirigido por los interinos del interino”. Posta no suena muy estimulante. A menos que te digan, “vea, el interino del interino es Hugo Tocalli”.
Hace unos meses tuvimos el gusto de conversar por radio con Tocalli, quien es tal vez el responsable de que Messi juegue para Argentina y no para España y nos confesó en aquella amena charla que no quería dirigir mayores: tal vez por eso se demoró tanto su llegada. Quedó bien claro que él era quien estaba junto a la línea de cal mientras que Pipi tenía un hermoso buzo de ayudante.
Contra todos los males de este mundo el equipo de Boedo se impuso 3 a 1 frente al ascendente Aldosivi. Totalmente de pedo, como otras veces nos tocó perder por el mismo tipo de flatulencias.
Tocalli planteó un partido con un clásico 4 4 2 con la intención de revolear el balón desde el fondo para saltear la insoportable presión del europeísta tiburón marplatense. A los 40 segundos hicieron una jugada digna del Ajax, mientras toda nuestra defensa miraba, que casi termina en un gol de taco de un muchacho que prefiero no nombrar. El primer tiempo fue digno partido de 6 pts. Trabajoso, con mucho balón en el aire. Tras un córner llegó la apertura del marcador en la cabeza de nuestro flamante y blondo goleador. Pitton fue capaz de cabecear en el primer palo un primer centro y darse vuelta para retomar su posición en el área chica para capturar un segundo centro finísimo (de zurda) del diestro de los Romero. Tuvo a los 42 otra tras una muy buena jugada colectiva con posesión y circulación de balón de izquierda a derecha que terminó con una increíble habilitación de Coloccini para Herrera. No fue gol por poquito.
Piatti salió con un golpe en el tobillo. Le pusieron hielo. Entró Oscar.
Ni bien comenzó el complemento y todo indicaba que nos íbamos a colgar dignamente del travesaño Herrera capturó una mala salida del local y habilitó a Gaich quien a pura potencia y con una enorme convicción pateó cruzado y logró vencer la débil respuesta del arquero. Al instante salió Angel por Peralta Bauer. Hielo en su tobillo...
Con un torpe movimiento nuestra defensa permitió un simple gol del local que amenazó el menudo y soleado finde en la feliz.
Para colmo cuando Gaich jugaba solo y todo su mojo se encontraba a pura ebullición o explotando de testosterona se torció mal el tobillo y salió llorando.
La imagen era desoladora: en fila estaban Angel Romero, Piatti y Gaich todos con hielito en el tobillo. Gaich lloraba. Y yo lloraba con él.
La historia dirá que pudimos aguantar el resultado y que sobre la hora Oscar se despachó con un soberbio tiro libre digno del astro rosarino al que ya hicimos mención antes.
Gran partido de Herrera, Menossi pierde muchas pelotas pero es fundamental para encontrar pases tras la línea de volantes rival (algo tan simple como dar pases para adelante) y conforma con Poblete (jugó muy bien) un probado y buen doble 5, Palacios se está asentando y es un jugador muy interesante que mete, juega y cambia el ritmo, ilusionan algunos movimientos de Peralta Bauer. Gaich hoy era todo Batistuta y Pitton conmueve con su fé.
Ganó San Lorenzo y eso no es poca cosa. Hay que abrazar a la suerte, porque como dice esa canción tan melosa, es amiga de la acción.


Que pase el que sigue: La crónica de Gonza Gamallo de la caída ante Racing

Poco importa ya lo que pasó en la cancha. San Lorenzo perdió 1 a 0 con Racing de local, los nervios del público explotaron, el equipo se vio superado por la parada, paralizado por el nerviosismo, amontonando jugadores en la cancha y todo indica que otro DT se irá acusado de inútil, incapaz y verde para superar la misión de dirigir futbolísticamente a nuestro amado club.
Vendrá otro. Algún colegiado que supo hacer el curso de DT y tendrá que entrenar este plantel en medio del éxtasis histérico que produce la acumulación de frustraciones, el deseo de mucha gente de ver buen fútbol, gente que busca algo estético, un cambio de frente, una pared, un desborde y una pelota inflando la red.
Honestamente creo que desconocen de dónde viene San Lorenzo y creo que sobredimensionan a dónde va. Pero mi tarea aquí es ser cronista de partidos y no puedo permitirme disgregar sobre el exitismo desmesurado, la impaciencia y la incongruencia de todos los que pidieron por Almirón y por Pizzi y ahora piden por ZIelinsky y por Alfaro. Vendrá un mister o vendrá Caruso, acá no hay que sorprenderse.
Monarriz plantea partidos ideales para ir 0 a 0. En esos momentos estamos expectantes. Más allá de ese tiro en el palo de ese gran jugador de apellido Rojas. San Lorenzo estaba en partido. Tuvo dos aproximaciones y varias contras que no terminaron bien. Angel y Palacios jugaron un buen primer tiempo. Torito y Ramirez estaban bien. Gaich jugó horrible, Coloccini también, a Gonzalo le costó el partido. De una jugada tonta y con lo que cuesta hacer un foul nos metieron un gol de pelota parada. Con todo lo que cuesta en este país todo es dramático que te hagan un gol de pelota parada. En Off Side. Estamos tan mal que no podemos ni ver cómo nos bombearon últimamente.
Muchos fuimos los que pensamos que Reniero había hecho el gol y que una tormenta de caca nos estaba cayendo en la cabeza por designo de los dioses. Esos vengadores y karmáticos señores que se encargan de señalarte los errores. No fue el príncipe destratado. Fue otro muchacho. El golpe se llevó puesto el primer tiempo y no tuvimos más reacción. La gente o se medicó demasiado o no tomó la pastilla antes de ir. La fatalidad se hizo presente y el nerviosismo se apoderó de los jugadores.
Parecemos Independiente: estamos llenos de deseos de grandeza y añoranzas de un pasado de lujos. No podemos asumir la humildad de nuestro club. La gente putea, putea y putea.
Esperemos que en esta lotería de elegir un DT la fichita caiga del lado de la alegría.
Hay muches que nos desean lo peor.
La intolerancia, la impaciencia y el cambio de rumbo permanente no ayudan a nadie. Ni a los Romero, ni a Gaich, ni a cualquier DT que traigas, ni a los juveniles, ni al Torito. Este equipo necesita ayuda, asistencia psicológica. Apoyo de la gente. Puede venir Mandrake. Es lo mismo.
El equipo se defendió demasiado atrás y permitió mucho espacio para que Racing maneje las pelotas. Le cuesta horrores salir, sino emboca un pelotazo no progresa. Cuando retrocede lo hace mal y cuando avanza no logra juntar gente en posición de gol nunca. No patea al arco. Hace como 2 años que San Lorenzo no patea al arco. Los laterales- volantes corrieron 400 kms cada uno al pedo.
No es raro perder con Racing, San Lorenzo nunca es demasiado superado ni supera demasiado a nadie. Eso hace que todo sea peor: Pizzi era horrible, era superado por todos los equipos. Almirón tenía tanto la pelota que se desinflaba.
En el segundo tiempo intentamos apretar con Piatti y Oscar. El Monje amontonó tipos pero no hubo caso. No pateamos al arco y el chileno Diaz se hizo una fiesta. Tocó para acá, tocó para allá.
Se va Monarriz, un tipo que puso la cara por el club cuando los expertos y laureados técnicos que se disputaban los grandes equipos del mundo fracasaron estrepitosamente.
Qué pase el que sigue.


Un milagro más te pido: la crónica de Gonza Gamallo de la derrota en Rosario

Hierven los nervios en cada portal azulgrana y en cada grupo de Whatsapp. Los y las cuervas parecen sentirse destruidos por el ruido del cristal de la ilusión que se rompe. Quizás esperaban ver a los Romero conducir el equipo hacia la belleza. Se ilusionaban con los cambios de ritmo que un baterista como Monarriz puede plasmar en sus jugadores. Uno no sabe si cuando putean al DT por no hacer cambios esperan secretamente que Menossi ingrese, tome el balón, gambetee a cuatro rivales y asista de taco al pequeño Fernandez.

Para este cronista la situación es tal cual prometía ser: San Lorenzo planteando partidos parejos que puede ganar 1 a 0, perder 1 a 0 o empatar 0 a 0. Quizás en el fondo estamos soñando con la escuela del Ajax, con ver a los pibes pararla y jugar tranquilos. Lo que por ahí cuesta ver es que con los laureados y europeístas DT tampoco pateábamos al arco y es más: el equipo ni siquiera jugaba partidos parejos. Era superado por cualquier rival, grande y chico. De local y de visitante. Salía bien del fondo pero transmitía una apatía difícil de sobrellevar.

San Lorenzo perdió 1 a 0 en su visita a Rosario. Tuvo una situación inmejorable a los 14 minutos producto de una trepada de Peruzzi quien tuvo el gol y remató por encima del travesaño. En esa primera mitad tuvimos la pelota, no fuimos profundos ni generamos situaciones pero presionando bien y recuperando rápidamente el esférico. En este tipo de partidos y en esta situación de extrema paridad necesitamos imperiosamente convertir cada pequeña situación que generamos.

Newells tuvo una sola en el segundo tiempo, producto de un bombazo de larga distancia de este pibe que no sé por qué no está en el Sub 23 y se llevó los 3 puntos. El partido fue como una relación plagada de silencios y de cosas que no se dicen. Todo conducía al letargo y hubo un sacudón. Pero nadie pudo decir más nada.

Hay muchas cosas en el debe. San Lorenzo no encuentra juego en el ritmo cancino de los paraguayos. Sólo Ramirez muestra algo distinto cuando pasa a un rival en velocidad y toca. El resto es posesión estéril sin la prolijidad que mostraba Almirón o Pizzi. Lo que muestra ahora es carácter para disputar cada pelota. Es amarrete y combativo, como el futbol argentino. Poco para destacar en las individualidades, importante Poblete aunque por momentos superpuesto con Torito Rodriguez. Uvita no tiene nada de 9. No lo siente, no le sale, no es lo suyo. A San Lorenzo le cuesta avanzar porque su defensa no avanza cuando ataca y los mellizos se retrasan demasiado para comenzar las jugadas. El doble 5 no cumple su función ahí. Oscar es un jugadorazo en tres cuartos y un jugador de correcto para abajo cuando baja a jugar de espaldas. No lo siente, no le sale. Eso que te daba Senesi hoy es agua en el desierto.

Ojalá podamos calmarnos entre los cuervos, apretar los dientes y bajar el exitismo. No estamos para maravillas aunque vimos que el torneo se pudo pelear y que el objetivo de entrar a Copa Libertadores se empieza a complicar: el fixture no acompaña y daría la sensación que somos más débiles con 4 defensores que con 5. Aunque no les guste a los ultraofensivos ni a los dominantes por naturaleza. Podemos pedir la cabeza del DT todo el tiempo de nuestras vidas o podemos confiar en el Papa Francisco y en algún milagro proveniente de las más altas esferas de la vida espiritual.

Así es la democracia, así es la vida, así es nuestra realidad. A apretar los puños y pelear como hicimos siempre a lo largo de nuestra sufrida historia sanlorencista.


Fideos sin queso: la crónica de Gonza Gamallo del empate ante Estudiantes

Amainaba el sol y apenas corría una brisa. El caluroso verano porteño daba una pequeña tregua y los de Monarriz saltaban al regado césped del Bidegain para enfrentar al siempre duro Estudiantes de La Plata.
Ahora que Gallardo empezó a usar la línea de 5 decidimos volver a la de 4: Peruzzi (Herrera está en el sub 23 porque Batista no se atreve a llamar a Montiel), Coloccini y Donati y el atractivo, sensual y comprador Pittón.
Tres en el medio: el torito, Poblete y Ramírez.
Arriba los mellizos y el presidencial Fernández.
El primer tiempo fue verdaderamente horrible. Apenas un cabezazo del debutante Donatti que pegó en el travesaño y no mucho más. Ambos equipos lucían faltos de fútbol, con imprecisiones e inconsistencias varias.
Fue un 0 a 0 con corte de luz incluído que no dejaba nada de tela para cortar. Dos equipos sin profundidad.
San Lorenzo mejoró un poquito en el segundo tiempo. Pateó Oscar, pateó Ramírez. Fue a los 17 del complemento que San Lorenzo enebró una mágica jugada de arco a arco donde Ramírez demostró porque es el jugador distinto: cambia la marcha. Tocó y recibió una pared mágica de Uvita, erró el mano a mano pero en el rebote el infalible Pittón anotó su sexto gol del torneo. Es rubio, ganador y goleador: todo lo que quieren las guachas.
Estaba todo dado: Estudiantes no podía lastimar a nadie hasta que sacaron al fantasmal Cauteruccio.
En la tribuna no nos pudimos poner de acuerdo si el gol se lo come Coloccini o Torrico.
Algunos teóricos dicen que el arquero no salió. Otros en cambio aseguran que el central cubrió horrible al chico Retegui.
Cuestión que sin ningún esfuerzo y con un pelotazo frontal Estudiantes empató y de ahí no se movió el score.
Cuesta todo mucho en este fútbol argentino como para regalar goles.
Donatti estuvo seguro en defensa y mal con la pelota. El torito mostró mucho carácter. A uvita le costó el partido pero participó del gol.
Para conseguir más juego habrá que entregar un 5 de marca aunque por el nivel de entrega que muestran los mellizos en defensa parece una tarea muy dura para el DT. Prácticamente no marcan.
San Lorenzo muestra una cara mejor que con Pizzi sin embargo parece que para campeonar faltan variantes y que de una vez por todas dejemos de hacernos los goles. Fue un 1 a 1 con gusto a poco. Como una cerveza sin alcohol, como los fideos sin queso, como el amor sin besos.


La historia sin fin: La crónica de Gonza Gamallo de la derrota en Avellaneda

De blanco salió al césped de la doble visera el equipo que tanto amamos, por el que penamos y por el que nos alegramos (muy cada tanto). El baterista Monarriz disupuso que la primera juege con el esquema clásico de las inferiores. 3 centrales con Coloccini de líbero y Cachila y Vegini de stoppers; un doble cinco con Poblete y Ramírez; Herrera y Pitton haciendo las bandas; los mellizos flotando y el tanque Gaich arriba.
Los quinieleros y los sociólogos dirán que era un planteo más defensivo: tal vez no erren. San Lorenzo se plantó de visitante a esperar y meter pelotazos de Vergini a Gaich. El primer tiempo fue muy parejo. Hubo una jugada al minuto en la que Óscar Romero remató desviado. Tuvo una Pablo Pérez que pasó muy cerquita a los 28.
Todos los cuervos que estábamos ahí sabíamos que el reloj era nuestro aliado y que en algún momento esa bomba de tiempo llamada "paladar negro" iba a comenzar a explotar.
Algo sucede en los clubes grandes cuando las cosas van mal: la gente no lo puede soportar. Toda una vida de status estallada en un instante de realidad. Como si lo aspiracional y la verdad de la milanesa se chocaran en un aleph de angustia y estupidez.
Gritan los hinchas, insultan, algunos toman pastillas. Otros patean asientos. Otros creen que insultando a ese muchacho de 20 años que corre por el lateral quizás el muchacho de 20 años que aún corre por el lateral levante su nivel.
Y transcurría el primer tiempo como un verdadero clásico: a pierna fuerte, con pocos espacios y con los dos equipos tratando de aprovechar alguna desatención del rival.
Eso ya fue mucho más que lo que mostró San Lorenzo contra Boca y contra Huracán y durante prácticamente todo el ciclo de Almirón y de Pizzi.
En nuestro mejor momento Independiente hizo una jugada muy previsible, lenta y paseó la pelota por todo el campo sin oposición cuerva.
Centro atrás es medio gol, decían los antiguos. Centro atrás de Sanchez Miño y golazo del Romero del rojo.
A los 5 del segundo tiempo encontramos una jugada igual a la del gol de ellos. Centro atrás de Pitton y remate veloz de Oscar. A los 8 Ángel pierde un gol que podría haber detonado la bomba de la depresión del rojo. Gaich pivotea y habilita al mellizo quien con el balón picando y ante un Campaña que dudó en la salida hizo lo peor que podría haber hecho y pateó al bulto. Contra Boca también perdió una chance muy clara para empatar, de cabeza. De ese córner vino un zapatazo de Coloccini al travesaño y todos los ánimos en la cancha del rojo estaban por estallar.
Esa pobre gente de Independiente que vio el descenso tras el gol de Angelito Correa empezó a sentir el fruncimiento de su alma y solos se metían adentro del arco a pedir por favor. Ya tenían el kerosenne listo, los fósforos. Estaban dispuestos a fagocitarse.
Esa pobre gente que tuvo de ídolo a Bochini y ahora se rompe las manos por Nico Domingo: hablemos de devaluación.
Sin embargo a Cachila se le ocurrió anunciar que se iba a tirar al suelo con un pasacalle. Desde la cancha de Racing se podía apreciar que el tipo se iba a tirar al piso en el área innecesariamente. Tardó tanto que a Romero le avisaron por mensaje de internet. Chequeó el mensaje, engachó, penal por mano. Gol de Silvio y ahí sí nos hicieron precio.
Lo único rescatable fue el partido de Herrera y el partido de Ramírez. Gaich no debió salir y en general los cambios no aportaron demasiado.
La estadística no falla: San Lorenzo perdió 7 de sus últimos 8 partidos y no estamos locos si empezamos a revisar los promedios para el próximo torneo con algo más que conciencia.
Sólo Dios sabe si te conviene vender a Senesi para desarmar toda la defensa y después traer 2 centrales malos y muy caros que te obligan a comprar 2 centrales el próximo campeonato.
Ayer San Lorenzo mostró mucho más de lo que venía mostrando. Por lo menos pateó al arco, puso la pata. Sobre el final se lo llevó puesto, sin claridad ni orden, pero con algo más de lo que mostró en los últimos tiempos de la mano de los laureados técnicos que hemos contratado.
Como si aquellas cosas que les enseñan en los cursos de DT no tuvieran validez en nuestro suelo: como la izquierda y la derecha. Para jugar en Argentina hace falta coraje. Lo esquemático, las posiciones fijas y estancas y la rigidez táctica conducen indefectiblemente a una derrota previsible.
Ojalá el próximo técnico sea una persona sencilla que pueda inspirar a nuestros jugadores a jugar con la camiseta de San Lorenzo. Y ojalá pueda sumar muchos y necesarios puntos.


Perdón y gracias. La crónica de Gonza Gamallo del triunfo ante Unión

Como si le hubieran avisado a Juan Antonio que se venía el corralito, los muchachos pasaron por el cajero y estaban dulces. No pasaron 3 minutos que Oscar tiró un córner fuerte y bien tirado, de esos que hace 5 años que no vemos en el Bidegain y Ángel saltó y frenteó con la guapeza del que mezcla el mate con jugo y lo toma bien frio y a cobrar. Fueron diez minutos de lujo y vulgaridad, de un lado al otro de la cancha. Unión parecía desconsolado, corría la pelota de un lado al otro como un perrito viejo. Menossi, Poblete, tiki tiki, Oscar, los laterales, Senesi, Colocha, todos tocaban y se movían. Todos menos el capitán, quien ofrecía su estatismo al servicio del resto.
Entre los 10 y los 16 minutos San Lorenzo volvió a mostrar esas anomalías defensivas. Esos lapsus en los cuales muestra su fragilidad. Comienza perdiendo pelotas tontas y termina estático y evidenciando que sólo 6 jugadores no pueden contener 10 rivales. "Destape" Navarro tapó una pelota tremenda, de gol, con un chiquito de Unión llamado Comas con la pelota bajo la suela en la puerta del area chica: a su lado el canterano Damián Martinez pedía a gritos la pelota luego de hacer una buena jugada. No fue gol.
Pasó lo peor y otra vez Ángel frotó la lámpara tras una jugada formidable de todo el equipo, de muchos toques, de un lado al otro, como jugaba Almirón pero con el botón de la cámara rápida apretada. Parece que en Boedo hay un ángel que quiere dejar de ser la sombra del hermano. Puso un caño divino para que el Tucu Salazar meta su segunda asistencia consecutiva. Fue Pitón, el gran goleador del semestre, quien paró la pelota y metió un balazo que afortunadamente se desvió y puso el 2 a 0.
Mucha dulzura, azulgrana... El equipo ganaba y cuando entraba en sintonía da gusto verlo jugar, con la precisión y la velocidad que tiene.
El resultado era holgado y transmitia una justicia inexistente. Unión fue enebrando toques y metiendose en campo azulgrana. Comprendió que si a San Lorenzo lo atacás frontalmente lo superas en número rápido y lo complicás. Así las cosas con tres toques precisos nos metieron un bonito gol que nos obligó a pedir la hora e irnos rápido a la ducha. El descanso llegó en el momento indicado. Luego de que nuestro esbelto golero saque otra pelota complicada.
En el entretiempo Pizzi tomó la decisión de sacar a Blandi y poner a Ramirez. La idea de acomodar al 92 de los Romero bien de punta y de sumar gente en el medio no trajo buenos dividendos. San Lorenzo debe mejorar el plan de juego defensivo: ese que la vida misma te lleva a necesitar en determinados momentos. Como con Cerro salió a jugar 20 metros más atrás.
Todo parecía una metáfora del sueldo mensual de un laburante promedio.
Sale del cajero, se pone en ventaja, calcula los gastos que tiene por delante, paga las cuentas, desperdicia su dinero, se queda sin nada, sufre, se deprime, comienza el mes siguiente.
Unión no logró apretar del todo pero el segundo tiempo fue pura incomodidad para San Lorenzo.
Llama la atención la repelencia de Juan Antonio con los 9 clásicos: él, que era un 9 clásico. Llama la atención porque el equipo juega mejor cuando hay un tipo clavado reteniendo a los centrales rivales. Sin esa referencia y extrañando mucho a Belluschi y con la impresión de que Oscar no está para el mediocampo en un fútbol tan físico, todo se hizo cuesta arriba. Tal vez la entrada del otro Pitton debió ser si la idea era ceder la pelota y apostar a una contra que nunca llegó.
El partido se resolvió cuando Poblete guapeó una pelota y tiró una magia frente al canterano Martínez quién agradecido por toda la formación que le brindamos en inferiores cometió una clara falta y fue bendecido con la segunda amarilla.
Pero no fue el único que tuvo ganas de devolvernos algo de lo que hicimos por él. Jonny Bottinelli le tiró un pelotazo al caído Poblete. Amarilla. Al verla en el aire le dijo a Lamolina "¿No ves que me formé acá? ¡echame ya mismo!" .
Y así, en psicomágico acto, se retiraron los formados en el club. Quedará para que reflexionemos los hinchas si aún cuando una persona comete un acto tan noble como hacerse echar para que ganemos tenemos que seguir puteandolo.
Este cronista envía sus más calurosos saludos a ellos dos y a Madelón.
Fue 2 a 1. San Lorenzo sigue siendo puntero y contruyendo un equipo que entusiasma, que aún debe consolidarse defensivamente. Pero que está dulce y tiene viento a favor.


Mejor que parecer. La columna de Gonza Gamallo.

Desde hace bastante tiempo no se veía a San Lorenzo superior a un rival.
No faltará el mufa que diga que Godoy Cruz está jugando copa y que puso un equipo muy verde. Sin embargo hubo sobrados casos durante los últimos años, en Copa Argentina y en el mismo campeonato que hemos enfrentado rivales muy inferiores sin poder dominarlos cabalmente.
El equipo de Pizzi presiona alto y lo hace bien, logra recuperar rápido la pelota y exige a sus jugadores a moverla rápido. Ocupa espacios y encuentra pase: logra posesión y que no te duermas como en el ciclo anterior.
A los 5 minutos se juntaron Pitton y Reniero y construyeron una jugada hermosa con el barbado Peruzzi. Dos paredes, pasa el lateral haciendo un surco, llega al fondo: tira un centro perfecto para que Alexander convierta su gol, el chico pifia pero la número 5 le queda perfecta al perrito quien esquina con fuerza un remate que infla la red. Lindo gol de factura holandesa el del equipo de Pizzi.
San Lorenzo mereció más en aquella primera parte. Muy bien Pitton y el Turbo Maciel. Muy bien Reniero y el Perro. Alexander es capaz de aguantar una heladera con la espalda. Se la recontra banca ¡Hasta el Rúben Botta jugó bastante bien!
Un primer tiempo muy bueno, tanto desde los rendimientos individuales como desde el funcionamiento táctico. Mereció más. Pizzi está parando un 4-2-3-1 que lo muestra bien compensado en todos los sectores del campo.
El complemento comenzó con la misma tónica. Toda la superioridad moral que te hace perder elecciones, que nubla le vista y que confunde las sensaciones se expresó. San Lorenzo estaba para golear. Tocaba, se floreaba, mostraba dinámica y confianza.
La realidad se expresa en un instante. Es sólo un momento, como dice Vicentico. Abrí los ojos y los cerré y perdíamos 2 a 1. Era inexplicable, un balón al fondo del Morro, centro y toque. Pelotazo desde el fondo a espaldas de Peruzzi, una serie de rebotes y gol.
Todo mal. El fantasma del equipo que nunca maduró, otra vez sopa.
San Lorenzo se sostuvo con Reniero y Barrios.
Con la categoria del Turbo (no erró un pase). Pizzi movió las fichas. Puso a Cerruti: un montón de inadaptados chiflaron a Botta. Hay mejores maneras de canalizar la angustia que maltratando a un muchacho que juega lo mejor que puede. La tv lo mostró llorando. Lamentable. No jugó mal Ruben, para nada.
Juan Antonio ubicó a Insaurralde por derecha y a Peruzzi por izquierda: fue el galán Gino quien sorprendió con un cabezazo y empató el partido.
San Lorenzo se encontró con la victoria gracias a un penal inventado por el referí que la última vez que vino al Bidegain hizo una payasada y expulsó a Coloccini.
Fue Blandi, el castigado Nicolás, y ubicó la pelota junto al palo.
Mejor que parecer es ser: San Lorenzo mereció ganar con comodidad un partido que complicó su inmadurez. Sin embargo, con algunas armas leales y la colaboración del juez, pudo sobreponerse y llevarse lo que mereció. En el debe quedará la necesidad de expresar el momento favorable y ese momento lunar de diez minutos en los cuales toda la noche se nos vino encima como un piano que cae desde un edificio muy alto. Cae lento y seguro de destruirse contra el suelo.
Hoy por hoy Barrios y Reniero están para titulares: sería una picardía vender a cualquiera de los dos.
Bien por Juan Antonio: embocó en los cambios y en el planteo inicial. Se nota cómodos a los jugadores y en algunos casos inclusive mostrando su mejor versión desde que llegaron al club.
Ahora a concentrar la energia en embocar un golcito en Asunción y pasar la fase.
No será un miércoles cualquiera.


Pantallita imaginaria

Atragantados de manija y ganas de volver a ver a su San Lorenzo querido los cuervos y las cuervas colmaron las tribunas del remozado Pedro Bidegain para asistir al despegue de este cohete llamado Pizzi; nada más ni nada menos que en un octavos de final de Copa Libertadores.
Ya con ganas de evacuar todo el container de emociones que nos dejó la vuelta al barrio, la partida de Almirón, la llegada de Pizzi, los refuerzos, Lammens, la ciudad y la posibilidad de trepar un poquito en el torneo continental.
Fue un 0 a 0 discreto y disputado.
Desde temprano y ante cada duda miles de fanáticos dibujaban en el aire una pantallita como solicitándole a las divinidades que el señor referí vaya y chequee el VAR y nos de un penal de esos que acostumbran a darle a River. Hubo algo, no tanto, pero hubo algo.
El partido fue parejo, Cerro no regala nada y como poseído por un jeque árabe tiene jugadores taquilleros con desnivelados curriculums.
El San Lorenzo de Pizzi mostró algunas cosas que lo lucen superior al San Lorenzo de Almirón. Presiona más arriba y circula más rápido el balón. Logra recuperar rápido la pelota y nadie juega a más de dos toques. Ya sin el lastre de toda la falopa que trajo Bergamik pudimos ver en acción a los chicos nuevos.
Bien Pitton. Bien parado y fuerte en la marca, inclusive llegó a posición de gol un par de veces. Bien Menossi, pide la pelota, juega, se anima y tiene marca. El 9 Bareiro tiene el partido mas difícil.
Podría jugar yo y sería lo mismo.
Al ciclón le sigue costando mucho superar la valla de los 3/4. Mueve rápido, toca, parece que va a lastimar y todo termina en algún centro intrascendente de Salazar. Sin gambetear rivales es imposible desnivelar. Podría jugar el Beto Acosta, así como está, y sería lo mismo. Debe ser horrible ser el 9 de un equipo que tiene la pelota pero no llega. Blandi entró un ratito y no tocó la pelota. Y no es necesariamente su culpa.
Hubo unas 3 llegadas para cada lado. La más clara de San Lorenzo fue un tiro de Menossi que bien contuvo Carrizo y luego algunas aproximaciones que no llegaron a ser tan claras.
Torrico tuvo dos formidables intervenciones en el primer tiempo. Y cuando se derrumbaba la pared que separa la felicidad de la tristeza, en el promedio del segundo tiempo, Coloccini salvó una pelota de esas que pueden valer mucho más que un gol. Ojalá. Como aquella de Morel Rodríguez en el Centenario. Estiró su blonda cabellera y elevando sus rulos al viento desvió lo que en toda Asunción ya era gol.
Hubiera sido raro encontrarse con un equipo que sea un violín, con tantos jugadores nuevos (especialmente en la zona de ataque) y con técnico nuevo. Flojito lo de Cerutti y apenas correcto lo de Fértoli. Bien Poblete. A Belluschi le puede llegar a costar la velocidad que pretende Juan Antonio. Dependerá de él.
El resultado deja la serie abierta y lista para ir a disputarse allá. Siempre es más fácil meterse atrás y jugar a la contra que tener la responsabilidad de llevar el partido.
Habrá que hacer al menos un gol.
En un momento finalmente se dió: el juez fue al VAR y sorprendió a todes expulsando un jugador de Cerro. Casi nos ganan y casi lo ganamos si el VAR nos cobraba uno de esos agarrones raros. O esas manos imperceptibles.
Todos jodíamos con la pantallita invisible: el futuro llegó a Boedo. Hace rato.


Opaco

Otro momento mágico de argentinidad hizo que el partido se demorara una hora por problemas relacionados al vestuario. Argentinos Juniors trajo la negra, dijo que iba a traer la blanca. San Lorenzo ya no usa el clásico y tradicional pantalón y medias blancas (producto de vicisitudes de marketing y la necesidad de inventar modelos destinados a un casi desaparecido consumo interno) y entre negociaciones y la mar en coche se picó el partido.

El primer tiempo fue una auténtica guerra. Hubo amonestados por todos lados. Por lo demás, lo de siempre. San Lorenzo teniendo el balón de acá para allá proponiendo un partido de 21 hombres metidos en campo rival que siempre termina con Coloccini o Senesi de lanzadores y la incapacidad generalizada de preocupar a los rivales. Ninguna llegada de nuestro lado y dos muy claras para la visita. Un mano a mano que el blondo delantero desperdicio lanzando el balón al palo y una atajada mágica de Monetti en la última bola del inicial. Poco para destacar en un partido parejísimo y muy disputado en cada pelota. Violentado por el circo de las cábalas y la idiotez.

Clima feo y pronóstico reservado. Lluvia, dia gris y nerviosismo.

Almirón sacó a Botta y puso a Alexander Díaz quien aportó más que 9 de los 10 refuerzos que trajeron. Por lo menos no juega asustado. Encara como una fiera y se bancó a los dos grandotes esos que juegan en la zaga central del bicho. Argentinos tuvo otra carambola loca desde un despeje que dejó mano a mano al hijo del funcionario del Pro y ex jugador de Boca Mac Allister, quien tuvo tanto tiempo para pensar que la tiró afuera. Dos veces nos tuvieron para knoquearnos y nos perdonaron.

Las tensiones mal encausadas, la frustración del afuera, la incertidumbre electoral y el riesgo país. La pava empezó a hervir en la norte y por todos lados se oían reclamos para el DT, para los jugadores, para los dirigentes. Nunca vi una persona mejorar porque la putean: la falta de respuesta del equipo, las poquísimas victorias del ciclo y el apagado poder de fuego incineraban la mente de desesperadas personas. La histeria del deporte en su máxima expresión. Todo ese tuco se disipó cuando tras un córner el chico Herrera capturó un rebote, envolvió el diario del lunes que hablaba de tragedia, fracaso y depresión y envolvió la pelota con un extraño y magnífico efecto que se metió de emboquillada por sobre la cabeza del arquero. San Lorenzo ganaba 1 a 0, forzaba los penales y el visitante parecía golpeado.

Fiel a su espíritu exitista el hincha de fútbol cambió su perspectiva y comenzó a celebrar, olvidando toda la indignación del mundo exterior. La calesita de las emociones nacionales siempre tiene una vueltita más.

Tiro libre para el bicho: desde la casa más o menos. Todos esos hombres horribles que tanto habían castigado a nuestros jugadores fueron a buscarlo. Increíblemente cabeceó solo el más feo y pelado de ellos, de apellido Quintana. Se tiró el rubio, palo, rebote para el sin cuello Hauche, zapatazo y gol. Yo me muero como viví.

El fanático volvió a insultar a todo el mundo. A los dirigentes, a Moyanito, al DT, a los colombianos, a Dios y la Virgen. Alguno se acordó de Gaich y de por qué no está ni en el banco. Otros reprochaban haber dejado a Insaurralde y a Pereyra sin mundial juvenil. Los silbidos se escucharon fuerte y terminaron por no poder opacar nada, puesto que no había nada por opacar. San Lorenzo es opaco.

La serie fue muy cerrada, contra el último de la tabla y se perdió. Empate en uno y a viajar a Brasil. Si le ganamos acá, les podemos ganar allá. Tampoco son el Santos de Pelé.