Hagan sus apuestas

Ya más de 30 días pasaron desde que el Var puso a River en la fatídica y famosa superfinal de un siglo que recién comienza. La superfinal de un siglo horrible será.
Piedrazos, lluvias y, en el medio, los únicos que deben haber suspirado son los miembros de nuestro cuerpo técnico y los jugadores. Un tiempo más para amalgamar la idea no venía mal; de qué serviría probar este nuevo y atrapante modelo de San Lorenzo y someterlo a un hipotético mal paso en el clásico de barrio más grande del universo. De nada: para darle de comer a la runfla que sueña con vernos caer.
La ansiedad tuvo un pequeño bálsamo cuando nos dijeron que podíamos ir a MDQ a ver a nuestro querido San Lorenzo. Y como si la bosta esa de Boca- River no fuera suficiente, vinieron los principales líderes del mundo y chuparon a toda la policía para sí. Sin su gloriosa hinchada saltó a la cancha entonces el equipo del mudo Almirón.
Lo primero que vale la pena rescatar es que el DT usó ropa deportiva: este cronista banca las camperas. ¿Qué mierda tendrán que ver los trajes y la etiqueta con el fútbol? Nadie lo sabe. Vas a la cancha, está todo meado, los policías te empujan, la gente está sacada, pero los técnicos están de traje ¿A quién se le ocurre?
San Lorenzo jugó 25 minutos que deben enorgullecer a don Jorge. Por la mañana discutíamos si el equipo era más ofensivo o más defensivo que el de Biaggio: en los papeles salía un volante y entraba un defensor. Los dos laterales se encontraron visiblemente más cómodos en esta situación de partir desde el mediocampo para atacar y retroceder hasta la posición para defender. A Biaggio le tiraron 950.000 centros.
Reniero tuvo 3 chances para convertir durante la primera etapa. Una a los 13, tras una jugada hermosa que hizo delirar a los amantes de la belleza. Dos toques por aquí, dos toques por allá, todo a dos toques: ese es el mejor aderezo que le puso Almirón a este panchito. La bocha fue y se estroló en el travesaño. Luego a los 22 y a los 30. Situaciones claras. El chico un día de estos se va a despachar y va a empezar a hacer goles sin parar. Su mechón rubio no lo ayudó.
San Lorenzo jugó 25 minutos casi muy buenos y luego la merma física se hizo evidente. Tuvo una Aldosivi en los pies del reggeatonero Ozuna que no fue gol por muy poco.
El método del DT requiere gran despliegue y buen control de balón. Hay que tocar y buscar el espacio. Circulación y ocupación del territorio, mostrarse, pedir el balón.
Durante el segundo tiempo pasó de todo menos aquello que tan famoso lo hizo a Jorge. Nunca tuvimos ni la circulación ni la destreza que tanto lo engalana. Nos hicieron un gol lindo a los 4, dedicado a todo el menottismo aspiracional. Toqueteo por derecha, desborde, centro, un poco de orto y el muchacho Villalba entró de frente y le pegó con alma y vida. Lo empata el tanito Ferrari en un gol de pelota parada: hacía como 25 años que no metíamos un gol de pelota parada. Como tocado por la varita mágica desoye el mandato del sistema al minuto 20. En vez de privilegiar la tenencia y todo ese tipo de detalles que nada aseguran en la vida revoleó una pelota hacia la misma nada. El balón sobró al líbero de Aldosivi y nuestro misionero teutón Gaich aprovechó y dio vuelta el partido.
La vida es cruel y paradójica: ¿qué le hubieran dicho al pampita si sacaba al 9 para poner otro volante de marca? Así, colgado del travesaño y todo, no pudimos aguantar el resultado. El negrito Chávez nos empató el partido sobre la hora. Es una pena que no esté en nuestro club.
El debate está en la mesa.
San Lorenzo ha mejorado en algunos aspectos y ha empeorado en otros. Por momentos mostró cosas buenas pero siempre por breves lapsos. El planteo de hoy lució más cómodo a prácticamente todos los jugadores. La idea del DT seduce pero, como todo en la vida, no garantiza nada. Necesita rodaje, crédito y acompañamiento. Se lo daremos, que nadie tenga dudas.
En nuestro país esta discusión es vieja: están los que creen que el fútbol bello otorga más posibilidades de ganar y estamos los que creemos que el fútbol bello da más posibilidades para perder. Hagan sus apuestas, cuervos y cuervas pero por favor: no subestimemos más al fútbol defensivo.


Sí se puede

El pampa en otra vida debe haber sido uno de esos boxeadores que hacían durar las peleas para mantener en vilo a la audiencia. Otra vez San Lorenzo guardó para el final una emoción y esta fue para que los tres puntos queden en casa.
Claudio Darío impuso algunas modificaciones. Abondonó el estático 4-3-3 para pasar 4 4 2 con Rojas por izquierda, Mussis e Insaurralde en el centro y Botta partiendo desde la derecha hacia un lugar desconocido y mágico.
Cuando la mano viene mal es importante entregar una muestra de sapiencia y capacidad de adaptación.
En los primeros 9 minutos pasó de todo: a San Juan le anularon bien un gol en offside, Reniero tuvo una tras una gran habilitación de Botta, el tano Ferrari salió y perdió, Senesi salió y perdió y Villaruel abrió el marcador para la visita. Cuando todos pensamos que la noche se oscurecía vino un hermoso centro de Pereyra que rebotó Reniero para que el capitán Blandi facture la única chance que tuvo en toda la noche. 1 a 1 en un pestañeo. No pasó demasiado en lo que quedó de aquella primera mitad. Mussis estaba errático y al ciclón le costaba salir y exponía su debilidad para defender pelotas aéreas en cada balón detenido en contra. El cambio de esquema le permitió a San Lorenzo aprovechar un poco mejor el ancho del terreno y no estar tan desnudo a la hora de defenderse.
El complemento se desarrolló como si no existieran ni los mediocampos ni los arcos. Ambos equipos iban frontalmente hasta tres cuartos y no lograban pasar de allí. El gasto lo hacía San Lorenzo quien manejaba la pelota un poco mejor. Saltó a la cancha Belluschi por el fatigado Rojas y Travieso Hernández hizo lo propio en lugar del ovacionado Insaurralde.
Puntito para el DT: iban 85 minutos cuando Salazar trepó como un tractor por la banda derecha y tocó atrás. Extraordinario cambio de frente de primera de Fernando el 16 y atención. El Travieso entró solo por izquierda y como quien corta una lima para adornar un trago de Gin Tonic tajeó el balón con cara externa y logró cruzar con fuerza la pelota haciendo estéril la estirada del experimentado Ardente.
2 a 1 y locura desatada en el Pedro Bidegain.
Ayer nomás el último de la tabla le dio vuelta con uno menos el partido al primero. Todo un síntoma de esta Superliga. No parece haber nunca grandes favoritos en ningún partido y la noche de anoche no fue la excepción.
No debo haber sido el único que al leer la formación a la tarde suspiró con incertidumbre.
La sugestiva visita de Beccacece de anoche no hace más que agigantar el olor a ciclo cumplido que hay en torno a la figura de Biaggio. El pampeano promovió 9 jugadores de inferiores y consolidó a otros dos. Un equipo entero nuevo. Logró clasificarnos a la Libertadores del año próximo. Le vendieron todo. Sin ningún tipo de piedad. Titulares, suplentes y jugadores caros. Todo. Y el hombre fue, puso la cara y sale a disputar los partidos con hidalguía.
Desconozco si alguien recuerda la influencia del cabezón Ruggeri en el armado del equipo campeón de 2001 pero será válido recordarlo a Pampa cuando este equipo que armó se consolide y sea una sensación. No tengan dudas cuerv@s, hay muy buen material. Salvo ese lapsus de los primeros 10 minutos Senesi jugó su mejor partido y fue un verdadero líder dentro de la cancha. Insaurralde mostró cosas muy buenas y demostró tener una gran soltura. Salazar jugó muy bien también y Pereyra además de ser un excelente lateral en ataque puede ser un sólido defensor. Una seguidilla de triunfos podría ayudar a recuperar a aquellos jugadores que están en un nivel bajo. El torneo es una locura y falta muchísimo: no se apuren en despedirse del Pampita. El hombre va a dar pelea hasta el último round.


Sensibles

Recuerdo que para un futbolista amateur como yo era una tortura jugar a la mañana. Y aún dura el miedo, la sensación y el sobresalto de la pesadilla de Godoy Cruz. Tormenta mental.
El primer tiempo fue abominable. Banfield se esforzaba por no hacer nada y San Lorenzo se auto infringía dolor. Practicamente solos, como en los últimos partidos, nos hicimos un gol. Moyanito tocó sin ningún sentido alguno hacia el Polaco Gaich, el balón volvió. La hicieron mal y le quedó servidita al menor de los Rojas para despejar. El joven tuvo varias opciones recomendables desde lo conceptual, desde los fundamentos del futbol. El balón le viene de derecha a izquierda cruzada, con cierta velocidad, pero fácil. Pudo girar y salir de zurdo tranquilamente. Pudo girar y reventarla para arriba. Pudo intentar despejar como hizo pero hacia el campo rival. La jugada siguió luego de que apurado Gabriel patee para la zona desde la que venía el balón. Directo al puntero izquierdo de Banfield quien toca rápido para Sporle, lateral de Banfield. Llega Mouche con valentía a apremiarlo. Se barre. Parece heroico. El susodicho lateral hace un rodeo y lo gambetea como a un cono. El 37 se desentiende. Toda esa pasividad se concreta con la tibieza con la que nadie presiona a Datolo. Este se toma un café y se come dos medialunas, patea una vez, lee la parte de política de Clarín, camina con la pelota, twitea un mensaje evangelista mientras patea magistralmente sin que nadie lo presione. Mete el gol desde un ángulo imposible y entre mil piernas. El primer tiempo dejó la sensación horrenda de que ya no necesitamos dominar y no necesitamos que nos dominen. En un punto somos libres.

Confundido, ausente y pasivo. Asi se lo vió a CASLA.

Toda una metáfora de la adolescencia.
Durante el segundo tiempo estuvimos en partido hasta que fue expulsado nuestro capitán Gonzalo. Dos amarillas bastante tontas y concatenadas con un gol de córner de Cvitanich. Nos podrían haber goleado, podrían habernos convertido en Lanús o en el Velez de los últimos años.
El momento es delicado.

Los refuerzos cada vez juegan peor y hay una seguidilla de lesiones que complican todo. Se lesionaron Poblete, Coloccini, el menor de los Rojas, el capitán Blandi. Senesi hace una de Piqué y una de Luiz Fernando. Reniero por momentos está en onda Messi cuando está en esa onda Piatti de no me molesten no pienso tocar la pelota. El Pampa te deja afuera al 3 suplente y se lesiona el 3. Genial. Merlini juega acelerado, parece Tinelli cuando conduce el programa. Belluschi y Mussis están volviendo y da la sensación que son indispensables.

El equipo repite sus defectos. La falta de confianza de los jugadores se acrecienta partido a partido. El sistema de juego es rígido y no da ningún tipo de resultado. Tal vez el Pampa desea estar a la moda y jugar con tres delanteros y salir desde abajo. No lo sé. Quizás intenta contentar al paladar negro de los ricos aspiracionales que creen que el fútbol es una construcción semántica. El equipo no está pateando al arco y defiende mal.

El fútbol es maravilloso porque por ejemplo al Chavo Fucks le pareció que Mouche jugó un gran partido. Para mi fue la nada misma. Mi primo dice que Moyano no tiene nivel para jugar en primera. Si es tan fácil cortar y tocar rápido no entiendo porque el mayor de los Rojas no lo hace nunca . Uno espera personalidad y liderazgo y el chino languidece. Mi hermana me decía que no podía creer como Salazar se tiró así en una jugada de ataque del rival. La subjetividad lo es todo: estamos jugando mal y al equipo se lo ve apático y enroscado. Estamos muy sensibles.
Hay que meter un volantazo, Pampita querido.


Derrota y afuera

Los que esperábamos ver la consolidación de una idea nos tuvimos que quedar con las ganas durante el primer tiempo. Un año del Pampita en el banco, octavos de final de copa Sudamericana, chárter a Montevideo y parece mentira pero nos enrolamos en un quilombo total.
Arrancó muy bien la pampaneta con una triangulación que inclusive invitó a otorgarle al DT un gran mérito retrasando a Reniero quien devolvió sutilmente una pared con Mouche, centro al fondo y volea de Botta apenas desviada. Un error tonto del mayor de los Rojas con el equipo desplegado en ataque produjo un innecesario contraataque que termino con gol de Zunino. 1 a 0 para el local en 10´. Si había algo que había que impedir era que te metan un gol en los primeros quince minutos. San Lorenzo mostró su peor rostro: no defendió inteligentemente, no se cuidó, sus delanteros extremos siguen sin presionar a los laterales rivales y estos constantemente nos bombardean a centros con nuestra defensa indefensa cerca del arquero. Se mostró desabrido. Ni controló el partido desde la posesión ni se colgó del travesaño con dignidad. Fue sorprendido por la tormenta más anunciada del siglo. Una pena: mostró una cara insípida e incomprensible. Para colmo de males el capitán Blandi se retiró lesionado.
Mucho para conversar. Mucho para replantearse, Pampita.
El segundo tiempo tuvo una tónica parecida. Nuestra escuadra se lució endeble. Sin consistencia, sin liderazgo y con poca fortuna. El fútbol sudamericano es localista y así fue este partido, muy rara y discutible la expulsión a Merlini y todas las divididas para el local. No hay manera de ganar cometiendo errores infantiles como el que desembocó en el gol de Bergessio. Otra pelota perdida en salida agarrando al equipo mal parado, pelotazo, mano a mano y gol. Teléfono para el Pampa. San Lorenzo repitió todos sus defectos y ninguna de sus virtudes. Se lo pudo observar desordenado, con muy flojos rendimientos individuales, sin presionar, defendiendo mal y tarde, desangelado y sin personalidad. Estático frente al esfuerzo del compañero. Dubitativo en la salida. Como en aquella llave con Aguirre contra Lanús por Libertadores fue muy superior en la ida y muy inferior en la vuelta.
Nos traemos un 2 a 0 justo y merecido que pone las cosas en su lugar.
El sueño de pasar la llave y avanzar en la copa, de consolidar este proceso con un técnico del club, con jugadores de las inferiores estaba latente. Es siempre una posibilidad. El proceso del Pampa ha mostrado momentos líquidos que exponen la inmadurez del plantel. O el Pampa no encuentra interlocutores entre sus jugadores más experimentados o el mensaje no existe. Ninguno de ellos es capaz de asumir el liderazgo dentro del campo y manejar los tiempos de un equipo. El equipo ha tenido momentos gaseosos. Ha sido explosivo y ha mostrado su poder de gol y su practicidad para complicar rivales. Con toque y gol, de la nada, como una reacción química.
Seria fácil exponer simplemente a Biaggio y decir que cómo pudo pensar que Alexis Castro iba a comandar al equipo en un momento de tormenta. Pero es real que no hay mucho para poner en el banco. Qué sentido tiene hablar ahora de lo estéril que es Mouche y del llamativo bajón en el rivel del mayor de los Rojas. Poblete jugó mal y el equipo en general se mostró descoordinado y sobrepasado por el marco. Los laterales se muestran frágiles y los hombres que tienen adelante sistemáticamente y sean quienes sean no los ayudan. Perdemos un sin número de pelotas en la salida. Qué sentido tiene ahora entre tanto vacío reparar en que estuvimos tan cerca de algo que quizás nunca nos merecimos. El fútbol es todo presente. Los que esperábamos ver la consolidación de una idea, un camino, un modo de hacer las cosas o al menos una forma de jugar nos tendremos que quedar con las ganas. El tiempo del Pampa ha sido líquido, ha sido gaseoso pero no ha logrado ser sólido. El equipo no termina de aparecer más que por momentos. Dura derrota, Ciclón. Ojalá sirva.


Vencer el tiempo

El cielo estaba azulgrana aún cuando a los 6 minutos Reniero giró mágicamente sobre su eje para habilitar al maguito. Merlini envió un centro que imaginaba como destinatario al inmenso y joven Gaich; sin embargo fue el minúsculo Barrios quien apareció para molestar a su rival y lograr una extraña carambola que sirvió al teutón para que haga lo que mejor sabe hacer. Control y derecha letal.

Los fantasmas parecían disiparse. El San Lorenzo de los pibes ganaba 1 a 0. Uno podía imaginar a todos estos pibes dándose fuerzas, encolumnados detrás de su mentor: el gladiador de la pampa.
Al Pampa le dijeron que este partido era clave, que tenía que ganar. El hombre la paró de pecho y la tiró directamente a la tribuna. Guardó a todos los titulares y puso un equipo que a excepción de Mussis estaba íntegramente formado por jugadores surgidos de las inferiores.
El orgullo de sentirse representada motivaba a la hinchada quien cooptada por el influjo de la juventud gritaba y deliraba como viviendo un instante eterno: el del presente. No hay mañana ni hay pasado en la vida de un gurrumín.
Tal era el nivel de excitación del sanlorencismo que se decidió a jugar con fuego e invocar el maligno nombre del presidente de todos los argentinos. Cosa´e mandinga. Gualicho. Yeta. Mufa.
La estantería se movió y a los 12 minutos pasó una cosa que nos viene pasando. Los defensores se pasaron la pelota sin cesar mientas el resto del equipo se mostraba expectante. La duda en la salida terminó con un córner para la visita. Apenas Patronato había pisado nuestro campo para entonces. Vino el centro y tras un fatídico despeje del camión Moyano otra vez sopa. Centro de tres cuartos y el desagradable bostero de Ledesma nos empataba el partido. Y si esto fuera poco apenas cinco minutos después hubo un platito más por si los nenes todavía tenían hambre. Otro centro de tres cuartos y otro gol de Patronato. A quién le importa quién lo hizo.
El primer tiempo se esfumó entre la impotencia de no poder salir de nuestro campo y la pasión con la que la hinchada entonaba cada vieja canción.
Habría que revisar si en lo que va del año nos convirtieron algún gol de otra manera que no sea con esos centros anunciados donde ni nuestros punteros presionan con eficacia a los lanzadores ni nuestra defensa logra no aglutinarse tan cerca del arquero.
En el descanso sonó la más maravillosa de las músicas. Había esperanza aún en el corazón del pueblo cuervo.

Costó. Fueron 30 largos minutos del complemento que encontraban al local moviendo el balón, apostando a pelotas filtradas para que los atacantes puedan tocar rápido y salir disparados. Alguna que otra aproximación con disparos lejanos de Merlini, una de Gaich pero todo casi. Casi nada.
Biaggio movió el banco. Hizo debutar a la joya Palacios, de 16 años. El más jóven en jugar con nuestros colores. Entró el Travieso Hernandez y entró Mouche. El primero por Moyano y el segundo por el perrito.
Patronato se durmió la siesta del año cuando Mouche apuró ese bendito corner que Reniero logró anticipar provocando el rebote de Bértoli y el tan esperado empate del capitán Gonzalo. Un enorme desahogo recorrió a uno y a cada uno de los que estuvimos en la cancha.

Estamos acostumbrados a los sobresaltos en la última parte de los cotejos nuestros. Pero vaya que Mussis tenía guardado una bella sorpresa, como para que nadie diga que el pampita se enamora de los empates. A los 43 minutos El Travieso encaró como para la barra de un boliche de puerto madero; tiró la bicicleta de Hoffman y miró a su derecha como Ronaldinho en carnaval carioca y tocó a la izquierda para Mussis. El gordo miró la pelota y metió un zurdazo con rosca que rompió el arco del concejal Bértoli. Todo era fiesta. 3 a 2. Primera victoria del campeonato y a celebrar.
En ese amontonamiento donde todos los suplentes y titulares se abalanzaron a festejar algunos temimos por la salud del recuperado volante central. Pero qué emocionante resulta ver en la misma montonera al DT y a sus dirigidos.
Todo comenzó con dulzura, San Lorenzo. Luego se puso amargo y agrio. Dicen que los fabricantes de agua tónica sobreexcitan la bebida con azúcar para lograr lo agrio del sabor. Al final, todo fue dulce de leche. Hermosa tarde noche en el Bidegain en el día de la primavera. Los pétalos de un nuevo San Lorenzo comenzaron a desplegarse.


Pesadilla

Hay una bonita pieza musical de Lenny Kravitz, famosa en los comienzos de los años 90 cuyo título traducido al castellano es “no está terminado hasta que está terminado”. Parece que tenemos que habituarnos a que en los últimos instantes de los cotejos de San Lorenzo siempre pase algo.
San Lorenzo se trajo una dura derrota de Mendoza, no por verse superado por un rival complicado que viene haciendo buenas campañas y que acarrea una racha de 8 triunfos consecutivos como local sino por la calentura que supone perder un partido que estaba prácticamente cerrado y que nos condena a un triste puesto 18 en la tabla general. En un pobre comienzo de campeonato San Lorenzo registra 4 empates y una derrota. Un récord difícil de envidiar para cualquiera.
San Lorenzo jugó un buen primer tiempo donde generó algunas chances, con un afianzado Botta conduciendo, con Mouche jugando con dignidad y con Alexis Castro dando señales de vida. Algunos no quisimos decirlo en voz alta pero era el momento de marcar. Tuvo rápidamente dos chances y se mostraba punzante y capaz de complicar a Godoy Cruz. Gaich tuvo la suya tras una buena habilitación de Botta pero no logró vencer al joven arquero local. Fue parejo e intenso, como lo son prácticamente todos los partidos de la primera división.
En el complemento Godoy Cruz logró asentarse en la cancha y tomó el control del partido sin lograr complicar demasiado a Navarro. San Lorenzo retrocedió en el field y comenzó a sentirse la merma en varios jugadores. Alexis Castro comenzó a diluirse en un mar de impotencia y frustración. Como perseguido por un mal recurrente. Poblete corría a todos pero se mostraba errático en los pases. El menor de los Rojas está condenado a no lograr que ningún centro suyo supere al tipo que lo está marcando. Al mayor de los Rojas cada vez parecen costarle más los partidos evidenciando el escaso recambio con el que cuenta Biaggio a la hora de mover el banco y darle aire al equipo. Te faltan Blandi y Reniero y vos sentís que estás como Popeye sin la espinaca. El pobre Adolfo Gaich se resbalaba y hacía lo que podía. Como contra Unión San Lorenzo demostró su incapacidad para controlar el mediocampo y lentamente cedió el balón hasta lograr no patear prácticamente nunca al arco en todo el segundo tiempo.
Cuando el partido parecía sentenciado vino un centro del mejor jugador del local, un muchacho de apellido Angileri, quien viéndose “apretado” por Guidiño y Salazar y hasta por Poblete consiguió enviar un centro cruzado a pocos minutos del final que el chico Ávalos cabeceó al gol. Película repetida, otra vez sopa.
Uno entiende a un jovencito del club que está haciendo sus primeros pasos en primera que juegue nervioso, que tenga altibajos o que por momentos no dé la talla. Cuesta mucho más con jugadores por los que se ha hecho un esfuerzo económico y que venían a traer determinadas soluciones. La realidad hoy día es que tenemos un plantel muy corto, plagado de jóvenes. Hemos vendido dos titulares con el campeonato ya empezado. Los jugadores que vinieron no vienen de hacer grandes campañas en el Real de Madrid, ni vienen de descollar en sus respectivos clubes. Si esto es responsabilidad de quienes eligen a quien contratar o si tiene que ver con la realidad macroeconómica del club y del país no es este humilde cronista quien lo pueda dilucidar.
Si Gudiño hubiera hecho lo que tenía que hacer, marcar a la persona que le pidieron que marque, molestarlo, esforzarlo con su cuerpo, darle un topetazo, hacer algo más de lo que hizo nos hubiéramos traído un punto que tal vez hoy miraríamos con otros ojos. No porque esté bueno empatar los cinco partidos, sino porque era más acorde a lo que se vio dentro del campo de juego. Ni Freddy Krugger hubiera imaginado una pesadilla como esta: tener que jugarse tanto una sexta fecha contra Patronato de Paraná en nuestra cancha. Así están dadas las cosas.


El espiral

Cuando miramos las planillas con las dos alineaciones fue un poco fuerte. En los papeles River impone respeto. Tiene un 9 por el cual pagaron fortunas, todos sus suplentes son jugadores caros y de algún modo valiosos. Cuenta con tres mundialistas. Según los especialistas tiene el mejor arquero del universo y los alrededores. Tiene un DT que araña a sus rivales. Logra que sus jugadores sean una máquina asesina de jugar a dos toques y pegarle a todo lo que se le ponga enfrente. Gallardo es para muchos el mejor entrenador del país.
San Lorenzo salió a jugar el partido con decisión y pudimos ver un vibrante primer tiempo. No iban 5 minutos y habían tenido una cada uno. Fue Blandi quien le ganó a Maidana y logró asistir al Príncipe Reniero, quien hizo que el mejor arquero del universo y sus alrededores demuestre por qué tanta gente vende humo con su figura. Gran estirada a contrapié para enviar el esférico al córner. Por su parte Pratto recibió de Santos Borré y buscó infructuoso el ángulo de Navarro. Palo y palo.
Quizás conmovida por la noticia de la disolución de los 10 ministerios o preocupada porque sin estabilidad cambiaria se hace muy difícil planificar el viaje a Uruguay para acompañar a la pampaneta en su excursión a Montevideo la hinchada decidió cantar el hit anti Macri.
En la jugada siguiente el referí Baliño omitió un claro penal luego de un violento disparo del Camión Moyano. Como si la vida fuera un espiral. Con el codo Enzo Pérez rechazó el balón.
Luego de una ambiciosa salida del fondo de esas que le gustan a los amantes del fútbol champagne San Lorenzo quedó mal parado y expuesto a la categoría de Juanfer Quintero. Golazo. Iban 40 minutos de llegadas para los dos. River conseguía irse al descanso en ventaja en un primer tiempo muy parejo donde pudimos ver que aquella superioridad moral que parecía tener no era para tanto. Que nuestro Pampa tiene tatuado el fuego de aquel campeonato del 95. Y que mantiene la vieja maña de aparecer en los partidos picantes, contra los rivales grandes.
En el segundo tiempo San Lorenzo controló la pelota pero no lograba lastimar demasiado. River se defendía compacto y amenazaba en cada contra. El tiempo pasaba sin pasar. La gente se impacientaba, algunos insultaban a nuestros nóveles players. Sedientos de sangre dijeron “Almirón… Almirón está sin trabajo…”. Son 3 puntos sobre 12. Esto es un fracaso. Se robaron todo. Que se vayan todos. El Pampa movió el banco. Merlini y el Perrito Barrios saltaron al campo. Fue el maguito quien corrió por izquierda y consiguió un córner. Botta lo pateó en forma espantosa. Un defensor tuvo la amabilidad de darle otra oportunidad a Rubén tras despejar directamente afuera.
Se escuchó con claridad “Andate Biaggio”.
Iban exactamente 965 minutos sin que el mejor arquero del universo y sus alrededores reciba una anotación. Botta volvió a cobrar el tiro de esquina. La pelota viajó lánguida hacia el primer palo. Como una cobra venenosa, El Capitán Blandi picó con su veneno y destrabó el maléfico hechizo del arco embrujado. Armani se quedó sin su récord y todos los fabricantes de humo tuvieron que hacerlo un rollo y stockearlo hasta nuevo aviso. Se acabó esa bobera de decir que a este pibe hace 7 meses no le hacen goles.
Un tal Mbappe… ¿Te suena?
El espiral de Baliño volvió a ensombrecer la noche cuando enceguecida de rencor por el penal no cobrado y porque nos amonestó a medio equipo (mientras condonaba tarjetas a cada gallina que se tiraba sobre un rival, lo pisaba o le metía plancha) la hinchada insultó a la madre de Baliño. Cabe resaltar que la madre de Baliño no tiene la culpa que su hijo sea un referí que tiende a favorecer al poderoso. Acto seguido el tipo va y echa a Reniero. A nuestro inmaculado Príncipe. ¿Casualidad o destino?
San Lorenzo volvió a empatar. Se consolida una columna vertebral con Coloccini, Poblete y Blandi como ejes. Enorme partido de los tres. La tarea de Biaggio no es sencilla y la impaciencia en el ambiente conspira contra los tiempos de maduración de un plantel tan joven. La gente debe estar frustrada o deprimida por algún otro motivo, sino no se entiende. Apostar a los chicos tiene sus riesgos. Tal vez a Moyano y a Pereyra les costó el partido más que otras veces. Es normal, están empezando. Reniero y Senesi son una realidad, eso es una noticia saludable. La lesión de Salazar preocupa porque no hay variantes en ese puesto y sea lo que sea tendremos que improvisar. Mouche está flojito.
La pampaneta se enfrentó a un equipo millonario, peligroso y rimbombante que venía de humillar al genio de Coudet y sus pergaminos de técnico ofensivo de fútbol de ataque. Fue un empate justo con situaciones para que ambos equipos pudieran ganarlo. Son 4 puntos en 4 fechas, no estamos para tirar manteca al techo. Tampoco para subirnos a este espiral de autodestrucción que los exitistas del minuto a minuto están pidiendo.


Así es la vida

Mágico y azarozo deporte, maléfico y artero ¡Emotivo balompié, maldito sea el día que te comencé a amar! Este cronista tenía el goce calculado. Una invitación para que todos los que no creen en la pampaneta se suban: todavía hay tiempo. Si el irascible Mouche no hubiera definido con una masita fina de la Savona, como con un pañuelito de dulce de leche y pionono, o si tal vez en esa furtiva contra del primer tiempo Blandi hubiese devuelto el balón al medio en vez de intentar ese disparo a-la-Batistuta que terminó en el túnel subfluvial… tal vez si en esa última jugada quien quiera que haya perdido al enano ese que empató el partido, otro sería el cantar.
El vaso medio lleno nos dice que nos cagaron a pelotazos todo el segundo tiempo, que hace 12 años no ganamos en esa cancha y que Unión no pierde de local desde hace 15 partidos. Pero qué bronca gente: hasta el yeta del relator dijo que nos estábamos llevando 3 puntos muy lindos.
Poco había pasado cuando a los 11 minutos el mayor de los Rojas cabeceó para despejar un córner del local. Sonaron campanas y la luna llena en el cielo anunció que el mal que tanto nos vino aquejando comenzaba a sanar. Esta simple cuestión de lograr cabecear los centros de los rivales es mucho más que una anécdota floreada de quien suscribe. La pelota salió disparada y Mouche encabezó un contrataque letal. Aguantó la pelota y en el momento indicado filtró el balón hacia la posición del Príncipe Reniero. La tiró larga: nos paramos de nuestras sillas. Enganchó y cruzó para Blandi quien homenajeó a Pipo Gorosito con un centro en comba para que nuestro pequeño Príncipe cabecee en palomita convirtiendo al gigante de Nereo Fernández en un estéril expectante del tanto. Golazo. Una estrella fugaz cruzó por el cielo de Boedo y cuentan los que la pudieron ver que pasó exactamente cuando los dos Nicolás se abrazaron.
San Lorenzo tuvo otra contra en la cual Reniero volvió a mostrar su tremenda categoría. Esta vez Blandi quizo ser Batistuta y no devolvió el balón. Esto ya lo dije. Tuvo una Unión en la cabeza del viejo Jony Bottinelli. Por suerte cabeceo al medio.
Enorme primer tiempo del náufrago Coloccini y en general de todo el equipo. Lució muy concentrado y metido en cada pelota.
Hay teóricos del fútbol que hacen de la superioridad moral una bandera. Se supone que San Lorenzo es más que Temuco, porque es más grande. Se supone que Boca le va a ganar a todos 4 a 0 y después resulta que si no le regalan un penal no puede convertir. Se supone que existe un fútbol donde la gente cambia de frente y todos la paran de pecho con elegancia. Incluso lo supone gente que cuando juega al fútbol grita pidiendo un lateral y es capaz de pegarle una patada a uno que le tiro un caño: qué le vamos a hacer. Lo que es real es que el fútbol en Argentina es sacrificio, sacrificio, concentración y aprovechar cada pequeño error del rival. Y más sacrificio.
El segundo tiempo fue un parto (en sentido figurado, por supuesto). Navarro se tiró para un lado y se tiró para el otro. Atajo una, dos y tres. Todos pelotazos cruzados de un equipo que conoce el cajón en el que juega y que te mete a pelotazos. Así es la vida. El referí inventó un penal para el local y Navarro fue y lo atajo con un ojo. Tremendo lo del arquero, ojalá siempre atajara así.
Hubo situaciones para ganarlo y hubo situaciones para perderlo. San Lorenzo lastima y sigue mostrando que es un equipo capaz de generar situaciones de gol con contraataques. Eso se trabaja. Sigue sufriendo mucho los envíos aéreos y no tiene esos jugadores capaces de parar la bocha y hacer correr el tiempo. Ahora le dicen defender con la pelota. Madurez, sapiencia. ¡Paciencia cuerv@s!
Este torneo es de una paridad lastimosa, que duele y obliga a los que buscan en el fútbol un espectáculo de sutil belleza un refugio en las series prepagas de Netflix.


El vuelo de la Pampaneta

Amantes de la exigencia lírica y el desencanto constante miran con cierta desconfianza al hombre mediterráneo. Tal vez lo juzgan porque no posee esa labia de doctorado que poseen otros expertos en posesión de balón y previsibilidad futbolera. Son estilos, formas de vida. Hay noches y noches.

En el comienzo del partido Nacional salió a demostrar que es un equipo grande del continente, copero, con jugadores de jerarquía. Tuvo el balón y volvió a mostrar este asunto de los comienzos de los partidos: damos un look dubitativo. A medida que San Lorenzo hizo pie en la cancha logró controlar la pelota y hasta puso a su defensa a jugar en el mediocampo: como le gusta a los guardiolistas. El mágico de Pereyra volvió a enviar un poético balón pasado directo al pecho de Reniero. Bocha cruzada, rebote en Erramuspe y a cobrar. 20 minutos y San Lorenzo comenzaba ganando el partido. Como es costumbre en la doctrina Biaggio, no necesitamos tener el balón, ni dominar el trámite. San Lorenzo es vertical, veloz, con poca transición. Es dueño de un pelotazo frontal que viene lastimando rival tras rival. Tal vez eso no le guste a la gente: preferiría ver toques laterales ininterrumpidos o posesión estéril de pelota. En una impresionante presión alta Salazar congestionó la salida de Nacional y a los 32 produjo otro gol de San Lorenzo. El pujante e incisivo Blandi anotó el 2 a 0. Tercer partido en la temporada en la que hacemos 2 goles en el primer tiempo.

Buen primer tiempo de los laterales: Pereyra juega como si tuviera 10 años en primera. Salazar viene en franco asenso, dejó la mochila en su casa y se liberó: parece ser ese jugador que fueron a buscar los especialistas. San Lorenzo pudo hacer uno o dos goles más. El mejor primer tiempo del semestre y en el mejor momento posible.

El segundo tiempo comenzó de la misma manera. Con un Nacional enojado y un San Lorenzo que es como esos boxeadores que se hacen los pasivos mientras esperan la oportunidad para meter una buena piña. Era importante de cara al segundo tiempo conseguir que no nos conviertan goles: por la serie y para corregir nuestra principal falencia.

El trámite era normal: los charrúas empujaban y el Ciclón contemplaba sagaz mientras deglutía oportunidades. De la tribuna bajaba aquel canto sobre levantar los escalones en Boedo y el referí cobró penal. Fue Gonzalo Bergessio quien cruzó el balón lejos de Navarro y llegó el temido descuento.

Los plateistas de la vida se frotaban las manos. El deseo y la mala energía de aquellos que quieren ver caer a Biaggio alimentaron la fuerza de Nacional.

Hubo un tiro libre a metros del área para El Bolso. A quién le importa cuántos minutos iban. No corría el tiempo. Solo el sonido del miedo.

La pelota estaba ideal para que Viudez tire un centro y todos los fantasmas del balón detenido digan presente.

El hombre tiró al arco, la pelota se fue al córner y el córner le cayó a Senesi. El crack corrió con el balón al pie recordando a Gareth Bale, metió un lindo pase largo para que Gudinho encare dude y consiga un penal.

Blandi y 3 a 1. La tribuna recuperó el pulso místico y entusiasta y el ánimo de los jugadores mejoró.

San Lorenzo volvió a convertir goles y ya nadie puede dudar de la suerte o de alguna ayuda del Papa Francisco. Poblete y Rojas han solidificado al equipo. Jugaron todos bien: todo mérito del DT. Reniero y Botta bien. Blandi no para de mojar y los dos volantes centrales tienen carácter e inteligencia. Navarro tuvo la delicadeza de no hacerse ningún gol. 3 a 1 y con justicia. Que nadie lo discuta.

Queda un mes para la revancha y ya nos ilusionamos con lo que se viene. Si alguien conoce alguna manera mejor de llegar a la Libertadores 2019 que ganando esta Sudamericana que se contacte con este cronista: estará por siempre agradecido.


Con lo que cuesta armar un full

No hizo falta regar el cesped. Entre los rayos de sol se divisó una lluvia que pareció ser torrencial y sirvió para que la temperatura descienda lo justo y necesario como para helar a más de uno.

En el día del niño San Lorenzo se enfrentó a Lanus: su bestia negra en los últimos 10 años. Se enfrentaron dos equipos que transitan una trabajosa transición. La visita venía de desperdiciar una ventaja de dos goles y el local venía de levantar una desventaja de dos goles.

Nadie puede hacerse el sorprendido ahora que el peor resultado del futbol dijo presente de nuevo.

Plagados de juveniles saltaron al campo como si lo del día del niño fuese en serio. La pampaneta lució un marcado 4-4-2 con Botta y el Perrito en las puntas y Poblete y el camión Moyano en el centro. Mouche y Blandi confeccionaban una clásica delantera, Senesi y Gonzalo en la dupla central. Fue a los 7 minutos que Lanus tuvo la primera tras una confusa jugada. Los gritos de Mouche resonaban aún por sobre los bombos. El partido parecía estudiado. De ajedrez. El previsible Lanus y el combativo San Lorenzo.

Iban 25 minutos cuando un anticipo con despeje de Senesi se convirtió en un pase con triangulo y un mano a mano de Botta quien resolvió con paciencia (y algo de fortuna) tras una larga carrera frente a Sara. 1 a 0 para los de Boedo. Era cantado que el primero que se equivoque lo pagaba. Así son las cosas hoy día. Lanus siguió inquietando con la pelota cruzada, con cierta facilidad para enviar balones desde los ¾ del campo cuervo, llenando el área de gente en cada aproximación. Una parábola fantástica hizo el balón que envió el debutante Elias Pereyra y el capitán Blandi solo tuvo que empujarla al gol. Parecia demasiado a esa altura: asi es el futbol de hoy. Iban 36 minutos y ganábamos 2 a 0. Algún sentimiento extraño de emparejamiento le debe surgir al Ciclón: como si la abundancia le sentara mal. El arquero Navarro dio un largo rebote a los 41 y permitió que Rivas descontara y Lanus de la nada se vaya al descanso con un solo gol de diferencia.

Un remolino sopló en el Bidegain y la lluvia dijo presente de nuevo. Estaba más helado aún. Sólo un minuto había pasado cuando a San Lorenzo le volvió a doler la cabeza. Thaller cabeceó un envió cruzado y otra vez nos embocaron de pelota parada. Incomprensible situación: con lo que cuesta hacer goles en la superliga Casla convirtió 2 y se dejó empatar. Con lo que cuesta armar un foul, juntar un juego en este paño verde y tener algo para apostar no nos podemos dar el lujo de hacernos un gol por partido y otorgar tantas facilidades en jugadas de pelota parada.

El tramite siguió siendo parejo. Tuvimos algunas chances aisladas mientras ninguno sacaba nítidas ventajas. Lanus tuvo una situación clarísma y el palo jugó a favor de San Lorenazo.

Al conjunto de Biaggio se lo vió mejor parado que otros días, siguen lastimando mucho los envíos aéreos y se sigue incurriendo en errores demasiado costosos ante la visible paridad del torneo nacional. Bien el debut de Poblete, un jugador de carácter y pase automático. Salazar fue de menor a mayor y terminó redondeando un partido bueno. Bien Pereyra.

San Lorenzo necesita imperiosamente recuperar solidez defensiva y comenzar a cerrar el 0 en su arco. No hay muchas posibilidades de construir nada sin esa fortaleza que supimos tener. Para crecer en el juego hay tiempo. A planificar con inteligencia el duelo con Nacional, con convicción.