Perdón y gracias. La crónica de Gonza Gamallo del triunfo ante Unión

Como si le hubieran avisado a Juan Antonio que se venía el corralito, los muchachos pasaron por el cajero y estaban dulces. No pasaron 3 minutos que Oscar tiró un córner fuerte y bien tirado, de esos que hace 5 años que no vemos en el Bidegain y Ángel saltó y frenteó con la guapeza del que mezcla el mate con jugo y lo toma bien frio y a cobrar. Fueron diez minutos de lujo y vulgaridad, de un lado al otro de la cancha. Unión parecía desconsolado, corría la pelota de un lado al otro como un perrito viejo. Menossi, Poblete, tiki tiki, Oscar, los laterales, Senesi, Colocha, todos tocaban y se movían. Todos menos el capitán, quien ofrecía su estatismo al servicio del resto.
Entre los 10 y los 16 minutos San Lorenzo volvió a mostrar esas anomalías defensivas. Esos lapsus en los cuales muestra su fragilidad. Comienza perdiendo pelotas tontas y termina estático y evidenciando que sólo 6 jugadores no pueden contener 10 rivales. "Destape" Navarro tapó una pelota tremenda, de gol, con un chiquito de Unión llamado Comas con la pelota bajo la suela en la puerta del area chica: a su lado el canterano Damián Martinez pedía a gritos la pelota luego de hacer una buena jugada. No fue gol.
Pasó lo peor y otra vez Ángel frotó la lámpara tras una jugada formidable de todo el equipo, de muchos toques, de un lado al otro, como jugaba Almirón pero con el botón de la cámara rápida apretada. Parece que en Boedo hay un ángel que quiere dejar de ser la sombra del hermano. Puso un caño divino para que el Tucu Salazar meta su segunda asistencia consecutiva. Fue Pitón, el gran goleador del semestre, quien paró la pelota y metió un balazo que afortunadamente se desvió y puso el 2 a 0.
Mucha dulzura, azulgrana... El equipo ganaba y cuando entraba en sintonía da gusto verlo jugar, con la precisión y la velocidad que tiene.
El resultado era holgado y transmitia una justicia inexistente. Unión fue enebrando toques y metiendose en campo azulgrana. Comprendió que si a San Lorenzo lo atacás frontalmente lo superas en número rápido y lo complicás. Así las cosas con tres toques precisos nos metieron un bonito gol que nos obligó a pedir la hora e irnos rápido a la ducha. El descanso llegó en el momento indicado. Luego de que nuestro esbelto golero saque otra pelota complicada.
En el entretiempo Pizzi tomó la decisión de sacar a Blandi y poner a Ramirez. La idea de acomodar al 92 de los Romero bien de punta y de sumar gente en el medio no trajo buenos dividendos. San Lorenzo debe mejorar el plan de juego defensivo: ese que la vida misma te lleva a necesitar en determinados momentos. Como con Cerro salió a jugar 20 metros más atrás.
Todo parecía una metáfora del sueldo mensual de un laburante promedio.
Sale del cajero, se pone en ventaja, calcula los gastos que tiene por delante, paga las cuentas, desperdicia su dinero, se queda sin nada, sufre, se deprime, comienza el mes siguiente.
Unión no logró apretar del todo pero el segundo tiempo fue pura incomodidad para San Lorenzo.
Llama la atención la repelencia de Juan Antonio con los 9 clásicos: él, que era un 9 clásico. Llama la atención porque el equipo juega mejor cuando hay un tipo clavado reteniendo a los centrales rivales. Sin esa referencia y extrañando mucho a Belluschi y con la impresión de que Oscar no está para el mediocampo en un fútbol tan físico, todo se hizo cuesta arriba. Tal vez la entrada del otro Pitton debió ser si la idea era ceder la pelota y apostar a una contra que nunca llegó.
El partido se resolvió cuando Poblete guapeó una pelota y tiró una magia frente al canterano Martínez quién agradecido por toda la formación que le brindamos en inferiores cometió una clara falta y fue bendecido con la segunda amarilla.
Pero no fue el único que tuvo ganas de devolvernos algo de lo que hicimos por él. Jonny Bottinelli le tiró un pelotazo al caído Poblete. Amarilla. Al verla en el aire le dijo a Lamolina "¿No ves que me formé acá? ¡echame ya mismo!" .
Y así, en psicomágico acto, se retiraron los formados en el club. Quedará para que reflexionemos los hinchas si aún cuando una persona comete un acto tan noble como hacerse echar para que ganemos tenemos que seguir puteandolo.
Este cronista envía sus más calurosos saludos a ellos dos y a Madelón.
Fue 2 a 1. San Lorenzo sigue siendo puntero y contruyendo un equipo que entusiasma, que aún debe consolidarse defensivamente. Pero que está dulce y tiene viento a favor.


Mejor que parecer. La columna de Gonza Gamallo.

Desde hace bastante tiempo no se veía a San Lorenzo superior a un rival.
No faltará el mufa que diga que Godoy Cruz está jugando copa y que puso un equipo muy verde. Sin embargo hubo sobrados casos durante los últimos años, en Copa Argentina y en el mismo campeonato que hemos enfrentado rivales muy inferiores sin poder dominarlos cabalmente.
El equipo de Pizzi presiona alto y lo hace bien, logra recuperar rápido la pelota y exige a sus jugadores a moverla rápido. Ocupa espacios y encuentra pase: logra posesión y que no te duermas como en el ciclo anterior.
A los 5 minutos se juntaron Pitton y Reniero y construyeron una jugada hermosa con el barbado Peruzzi. Dos paredes, pasa el lateral haciendo un surco, llega al fondo: tira un centro perfecto para que Alexander convierta su gol, el chico pifia pero la número 5 le queda perfecta al perrito quien esquina con fuerza un remate que infla la red. Lindo gol de factura holandesa el del equipo de Pizzi.
San Lorenzo mereció más en aquella primera parte. Muy bien Pitton y el Turbo Maciel. Muy bien Reniero y el Perro. Alexander es capaz de aguantar una heladera con la espalda. Se la recontra banca ¡Hasta el Rúben Botta jugó bastante bien!
Un primer tiempo muy bueno, tanto desde los rendimientos individuales como desde el funcionamiento táctico. Mereció más. Pizzi está parando un 4-2-3-1 que lo muestra bien compensado en todos los sectores del campo.
El complemento comenzó con la misma tónica. Toda la superioridad moral que te hace perder elecciones, que nubla le vista y que confunde las sensaciones se expresó. San Lorenzo estaba para golear. Tocaba, se floreaba, mostraba dinámica y confianza.
La realidad se expresa en un instante. Es sólo un momento, como dice Vicentico. Abrí los ojos y los cerré y perdíamos 2 a 1. Era inexplicable, un balón al fondo del Morro, centro y toque. Pelotazo desde el fondo a espaldas de Peruzzi, una serie de rebotes y gol.
Todo mal. El fantasma del equipo que nunca maduró, otra vez sopa.
San Lorenzo se sostuvo con Reniero y Barrios.
Con la categoria del Turbo (no erró un pase). Pizzi movió las fichas. Puso a Cerruti: un montón de inadaptados chiflaron a Botta. Hay mejores maneras de canalizar la angustia que maltratando a un muchacho que juega lo mejor que puede. La tv lo mostró llorando. Lamentable. No jugó mal Ruben, para nada.
Juan Antonio ubicó a Insaurralde por derecha y a Peruzzi por izquierda: fue el galán Gino quien sorprendió con un cabezazo y empató el partido.
San Lorenzo se encontró con la victoria gracias a un penal inventado por el referí que la última vez que vino al Bidegain hizo una payasada y expulsó a Coloccini.
Fue Blandi, el castigado Nicolás, y ubicó la pelota junto al palo.
Mejor que parecer es ser: San Lorenzo mereció ganar con comodidad un partido que complicó su inmadurez. Sin embargo, con algunas armas leales y la colaboración del juez, pudo sobreponerse y llevarse lo que mereció. En el debe quedará la necesidad de expresar el momento favorable y ese momento lunar de diez minutos en los cuales toda la noche se nos vino encima como un piano que cae desde un edificio muy alto. Cae lento y seguro de destruirse contra el suelo.
Hoy por hoy Barrios y Reniero están para titulares: sería una picardía vender a cualquiera de los dos.
Bien por Juan Antonio: embocó en los cambios y en el planteo inicial. Se nota cómodos a los jugadores y en algunos casos inclusive mostrando su mejor versión desde que llegaron al club.
Ahora a concentrar la energia en embocar un golcito en Asunción y pasar la fase.
No será un miércoles cualquiera.


Pantallita imaginaria

Atragantados de manija y ganas de volver a ver a su San Lorenzo querido los cuervos y las cuervas colmaron las tribunas del remozado Pedro Bidegain para asistir al despegue de este cohete llamado Pizzi; nada más ni nada menos que en un octavos de final de Copa Libertadores.
Ya con ganas de evacuar todo el container de emociones que nos dejó la vuelta al barrio, la partida de Almirón, la llegada de Pizzi, los refuerzos, Lammens, la ciudad y la posibilidad de trepar un poquito en el torneo continental.
Fue un 0 a 0 discreto y disputado.
Desde temprano y ante cada duda miles de fanáticos dibujaban en el aire una pantallita como solicitándole a las divinidades que el señor referí vaya y chequee el VAR y nos de un penal de esos que acostumbran a darle a River. Hubo algo, no tanto, pero hubo algo.
El partido fue parejo, Cerro no regala nada y como poseído por un jeque árabe tiene jugadores taquilleros con desnivelados curriculums.
El San Lorenzo de Pizzi mostró algunas cosas que lo lucen superior al San Lorenzo de Almirón. Presiona más arriba y circula más rápido el balón. Logra recuperar rápido la pelota y nadie juega a más de dos toques. Ya sin el lastre de toda la falopa que trajo Bergamik pudimos ver en acción a los chicos nuevos.
Bien Pitton. Bien parado y fuerte en la marca, inclusive llegó a posición de gol un par de veces. Bien Menossi, pide la pelota, juega, se anima y tiene marca. El 9 Bareiro tiene el partido mas difícil.
Podría jugar yo y sería lo mismo.
Al ciclón le sigue costando mucho superar la valla de los 3/4. Mueve rápido, toca, parece que va a lastimar y todo termina en algún centro intrascendente de Salazar. Sin gambetear rivales es imposible desnivelar. Podría jugar el Beto Acosta, así como está, y sería lo mismo. Debe ser horrible ser el 9 de un equipo que tiene la pelota pero no llega. Blandi entró un ratito y no tocó la pelota. Y no es necesariamente su culpa.
Hubo unas 3 llegadas para cada lado. La más clara de San Lorenzo fue un tiro de Menossi que bien contuvo Carrizo y luego algunas aproximaciones que no llegaron a ser tan claras.
Torrico tuvo dos formidables intervenciones en el primer tiempo. Y cuando se derrumbaba la pared que separa la felicidad de la tristeza, en el promedio del segundo tiempo, Coloccini salvó una pelota de esas que pueden valer mucho más que un gol. Ojalá. Como aquella de Morel Rodríguez en el Centenario. Estiró su blonda cabellera y elevando sus rulos al viento desvió lo que en toda Asunción ya era gol.
Hubiera sido raro encontrarse con un equipo que sea un violín, con tantos jugadores nuevos (especialmente en la zona de ataque) y con técnico nuevo. Flojito lo de Cerutti y apenas correcto lo de Fértoli. Bien Poblete. A Belluschi le puede llegar a costar la velocidad que pretende Juan Antonio. Dependerá de él.
El resultado deja la serie abierta y lista para ir a disputarse allá. Siempre es más fácil meterse atrás y jugar a la contra que tener la responsabilidad de llevar el partido.
Habrá que hacer al menos un gol.
En un momento finalmente se dió: el juez fue al VAR y sorprendió a todes expulsando un jugador de Cerro. Casi nos ganan y casi lo ganamos si el VAR nos cobraba uno de esos agarrones raros. O esas manos imperceptibles.
Todos jodíamos con la pantallita invisible: el futuro llegó a Boedo. Hace rato.


Opaco

Otro momento mágico de argentinidad hizo que el partido se demorara una hora por problemas relacionados al vestuario. Argentinos Juniors trajo la negra, dijo que iba a traer la blanca. San Lorenzo ya no usa el clásico y tradicional pantalón y medias blancas (producto de vicisitudes de marketing y la necesidad de inventar modelos destinados a un casi desaparecido consumo interno) y entre negociaciones y la mar en coche se picó el partido.

El primer tiempo fue una auténtica guerra. Hubo amonestados por todos lados. Por lo demás, lo de siempre. San Lorenzo teniendo el balón de acá para allá proponiendo un partido de 21 hombres metidos en campo rival que siempre termina con Coloccini o Senesi de lanzadores y la incapacidad generalizada de preocupar a los rivales. Ninguna llegada de nuestro lado y dos muy claras para la visita. Un mano a mano que el blondo delantero desperdicio lanzando el balón al palo y una atajada mágica de Monetti en la última bola del inicial. Poco para destacar en un partido parejísimo y muy disputado en cada pelota. Violentado por el circo de las cábalas y la idiotez.

Clima feo y pronóstico reservado. Lluvia, dia gris y nerviosismo.

Almirón sacó a Botta y puso a Alexander Díaz quien aportó más que 9 de los 10 refuerzos que trajeron. Por lo menos no juega asustado. Encara como una fiera y se bancó a los dos grandotes esos que juegan en la zaga central del bicho. Argentinos tuvo otra carambola loca desde un despeje que dejó mano a mano al hijo del funcionario del Pro y ex jugador de Boca Mac Allister, quien tuvo tanto tiempo para pensar que la tiró afuera. Dos veces nos tuvieron para knoquearnos y nos perdonaron.

Las tensiones mal encausadas, la frustración del afuera, la incertidumbre electoral y el riesgo país. La pava empezó a hervir en la norte y por todos lados se oían reclamos para el DT, para los jugadores, para los dirigentes. Nunca vi una persona mejorar porque la putean: la falta de respuesta del equipo, las poquísimas victorias del ciclo y el apagado poder de fuego incineraban la mente de desesperadas personas. La histeria del deporte en su máxima expresión. Todo ese tuco se disipó cuando tras un córner el chico Herrera capturó un rebote, envolvió el diario del lunes que hablaba de tragedia, fracaso y depresión y envolvió la pelota con un extraño y magnífico efecto que se metió de emboquillada por sobre la cabeza del arquero. San Lorenzo ganaba 1 a 0, forzaba los penales y el visitante parecía golpeado.

Fiel a su espíritu exitista el hincha de fútbol cambió su perspectiva y comenzó a celebrar, olvidando toda la indignación del mundo exterior. La calesita de las emociones nacionales siempre tiene una vueltita más.

Tiro libre para el bicho: desde la casa más o menos. Todos esos hombres horribles que tanto habían castigado a nuestros jugadores fueron a buscarlo. Increíblemente cabeceó solo el más feo y pelado de ellos, de apellido Quintana. Se tiró el rubio, palo, rebote para el sin cuello Hauche, zapatazo y gol. Yo me muero como viví.

El fanático volvió a insultar a todo el mundo. A los dirigentes, a Moyanito, al DT, a los colombianos, a Dios y la Virgen. Alguno se acordó de Gaich y de por qué no está ni en el banco. Otros reprochaban haber dejado a Insaurralde y a Pereyra sin mundial juvenil. Los silbidos se escucharon fuerte y terminaron por no poder opacar nada, puesto que no había nada por opacar. San Lorenzo es opaco.

La serie fue muy cerrada, contra el último de la tabla y se perdió. Empate en uno y a viajar a Brasil. Si le ganamos acá, les podemos ganar allá. Tampoco son el Santos de Pelé. 


Haciendo pruebitas

Ellos parecían malos. Por donde se los mire. Los centrales revoleaban la pelota asustados. Su mejor jugador tiene un nombre que rima con pedófilo: una letrina. No habían convertido ningún gol en la competición y nosotros no habíamos recibido ninguno. Era obvio lo que iba a pasar.

En medio de esta variopinta situación salió a la cancha el equipo de Jorge. No creo ser el único que no logra entender cuál es el partido importante y cuál no, cuál importa más que el otro. Si los titulares son estos o si eran los otros o si en realidad es todo un plan maestro de Jorge "El Desconcertante".

Los más entusiastas soñaron con un partido de esos aletargados y monótonos a los que nos tiene acostrumbrados caslita. El balón de acá para allá y ni un tiro por lado. 0 a 0 y a sellar la clasificación. Era obvio que no.

Acostumbrados a jugar con un montón de defensores nos sorprendimos con la posición de Peruzzi: wing derecho. Algunos dirán que fue un falso 4: no será este humilde cronista quién diga eso.

También sorprende la virtud que Almirón observa en Salazar jugando con el perfil cambiado.

Como en aquel espejito espejito de la leyenda de Blancanieves: esa belleza solo es perceptible para el sensible y laureado conductor de nuestro equipo. En la era de la auto percepción nadie puede negarle a Jorge el derecho de decir: a mi me gusta ese muchacho jugando con el perfil cambiado.

Pasaron dos cosas solamente en esos 45 miuntos. Un gol típico de los que le convertían al pampita: centro llovido de fácil lanzamiento desde tres cuartos con cabezazo light (perfecto y sorpresivo para el enanito verde) de un jugador de Junior que no vale la pena traer al caso aunque su apellido recuerda a una famosa tribu.

Nos metieron un gol sin demasiado esfuerzo.

Rentería por su parte tuvo una situación clarísima que para su mala fortuna y la de 4 millones de personas, se fue besando el palo. Era de papi fútbol. Toque atrás de Salazar, control (fue muy parecida a la que se comió con Huracán) y definición.

Ojalá el robusto colombiano pueda pronto romper el maleficio que hace que sólo veamos sus limitadas condiciones futbolísticas. Un 9 necesita goles para ser esbelto: un 9 necesita confianza. La gente te trata como te ve, Rente.

Claramente no fue su noche. No parece tener sintonía con los jóvenes. O ellos no la tienen con él. O simplemente es sapo de otro pozo. O por ahí son mis ganas de que le quiten sus privilegios.

Mucho tuvo para hablar Jorge en el entretiempo.

Saltó Gonzalo Castellani y el minúsculo Barrios por Poblete y Peruzzi.

Armó el equipo usual. Con un contención y dos fantásticos en el medio, Salazar y Herrera se definieron como laterales y adelante siguió con la obstinada idea de desaprovechar a Reniero pegado a la raya.

Tuvimos el balón. Ellos no eran la gran cosa. Tenían miedo.

Sólo Barrios nos depertaba cada tanto de la modorra cuando gambeteaba rivales y generaba algo llamado velocidad.

La velocidad es una relación que se establece entre el espacio que recorre un objeto (o persona en este caso) y el tiempo que le demanda. San Lorenzo no tiene nada que ver con la velocidad. Son dos cosas totalmente diferentes.

Gaich ilusionó con diagonales y empujones pero tuvo poco tiempo para mostrarse.

Sobre la hora Rentería selló su mal momento haciéndose echar tontamente un instante antes del pitido final del referí.

Ellos eran malos y nos ganaron con muy poco. San Lorenzo careció de la rebeldía que se necesita. Tal vez por los intépretes. Tal vez por regalar un tiempo con nuevos y asombrosos experimentos. Con extravagancias.

Llegar sin la soga al cuello a la ante última fecha del grupo de Copa es algo inusual para el sanlorencismo. Haber rifado la posibilidad de ganar el grupo también. Una de cal y una de arena.


Compremos a Barrios

En la previa no se sabía quién quería jugar menos este clásico: si Almirón o Mohamed. Ambos han tenido que enfrentarse al comenzar el semestre y tampoco querian hacerlo. La oportunidad de vapulear al clásico rival y ganar un poco de aire en medio de las sinuosas campañas no parecía ser seductor para ninguno de los dos: o parecía imposible. Sin ganas de convertirme en un humano ampliado puedo afirmar que nunca un DT en CASLA empató 3 veces seguidas con el globo. Diría más, nunca un DT no le ganó cada 3 enfrentamientos. Y me animo a otra: nunca vi un San Lorenzo tan metido atrás en el Ducó.

A favor de Jorge El Laureado podemos decir que hace 9 partidos que no pierde ni recibe goles. Desde el papelón en cancha de Boca ha cerrado su arco. Es un punto muy alto y valorable en este fútbol argentino que define los partidos en pequeños descuidos de su rival. El asunto le costó el puesto a Biaggio quien cuando perdió su solidez defensiva vio resquebrajar todo su plan de juego.

El partido fue levemente menos aburrido que el de la ida. San Lorenzo no tuvo una de esas noches calladas y silenciosas en las que toca el balón de lado a lado sin parar ni conseguir profundidad alguna. Como un largo monólogo de Stand Up que no logra hacer reir ni identificación alguna entre la audiencia.

Llamó mucho la atención la conformación del once inicial y del banco de suplentes. Ni Gaich, ni Blandi, ni Insaurralde, ni Salazar. Tampoco estaba Torres. Botta y Rentería de entrada. El banco era Gonzalo, Damian Perez, Poblete, Peruzzi, Reniero y el Tano Ferrari. 2 centrales, 2 laterales, un 5 y un delantero. El equipo no parecía diseñado más que para defenderse y buscar los penales. No logró patear al arco, el arquero rival no atajó nunca un balón durante los 90 minutos. Lo mejor del equipo fue nuevamente el Perrito Barrios. Flojísimo primer tiempo de Loaiza y Castellani. El equipo se vio superado durante los primeros 15 hasta que hizo pie. Sin embargo no logró controlar el partido. Pudo convertir en alguna bartola de Rentería.

El segundo tiempo ya no tuvo al local presionando sino que fue más parejo y aburrido. Entraron Gamba y Barrios para Huracán. Poblete por Castellani (no estuvo a la altura nunca) y Gonza por Román y Reniero por el mágico Botta que estaba empezando a enfintar a propios y extraños con sus vertiginosos cambios de planes.

No se entendió el planteo. En general no se entendió la idea de ir a colgarse del travesaño a la cancha de Huracán. Parece que por momentos Don Jorge no entiende algunas cuestiones que los hinchas de San Lorenzo tenemos muy adentro de nuestro ADN.

Los clásicos son partidos importantes que hay que jugar con los dientes apretados, mucho más con Huracán y con Boca. Todas las respuestas que estás buscando están en el interior del club. Castellani no es mejor que Insaurralde, ni le pesa menos la camiseta. Rentería no está por encima de Gaich. Así como Herrera y Barrios te demostraron que entienden mejor las situaciones del club que Peruzzi y Fértoli.

No somos el Real Madrid ni pobres aspiracionistas como los del rojo: pero no te colgués del travesaño así, amigo. A mi me prometieron que venía un DT lírico y ofensivo y tenemos un experto en cerrojos defensivos.

Sobre el final del match apareció todo el karma que hace de Huracán el club más triste del país. Tiene 25 estrellas que no se saben de dónde salieron. Regaló entradas y no pudo completar ninguna tribuna ¿No tienen un gimnasio techado para jugar? Quizás ese si lo puedan llenar.

Pitana muñequeó y le dió un penal sobre la hora al equipo del turco. Todo el plan horrible de Almirón se puso negro. Si perdíamos este partido jugando con tamaña amargura lo iban a putear de todas las meneras posibles.

Barrios nunca había errado un penal en primera división. Fue, miró al arquero como Ortigoza, canchero y decidido. Nuestro petiso nervioso y fachero arquero esperó hasta el final y como un superhéroe decidido a consagrarse desvió el penal maravillosamente. Esto solamente le pasa a Huracán.

Fuimos a los penales y a favor de Almirón diremos que Rentería definió maravillosamente el de la victoria. Que Monetti atajó otro y que Barrios falló su segundo penal en primera división. Es el momento ideal para comprarlo o bien trocarlo por Torres y Rentería. También les podríamos comprar a Roa y a Gamba. Son 3 jugadores que nos vendrían muy bien y seguramente preferirán dejar de ser por siempre hijos nuestros.


Punto y aparte

Cuando peleaba Tyson la gente se juntaba, compraba papitas, maní y cerveza. Un quesito Adler y un salamín. Una preparación de horas para un evento que finalmente duraba 10 segundos. El grone salía, le daba una viaba a su rival y listo. El partido del viernes a la noche fue todo lo contrario. Fue lento, aburrido, friccionado. Como una navidad con gente que te cae mal.

A despedir a San Martín de Tucumán fue San Lorenzo a jugar su último compromiso en este olvidable campeonato de primera división. Saltó al campo con la mente puesta en el compromiso del martes por Copa Libertadores con su equipo muletto. La vuelta de Botta y de los colombianos Renteria y Torres como lo más novedoso y con el resto del equipo que viene alternando.

Hubo muy poco para rescatar durante la primera mitad. Practicamente sin llegadas en ninguno de los arcos. El minúsculo Barrios fue lo mejorcito, seguido de cerca por Poblete (quien tuvo la más clara con un tiro bombeado que casi se mete por el segundo palo). San Lorenzo tuvo la pelota pero no logró profundizar ni generar situaciones claras de gol, no corrió demasiados sobresaltos aunque hubo una jugada que bien pudo ser penal para el local pero que el referí no pitó desatando la furia del querido y siempre bien recordado Caruso Lombardi.

0 a 0 y al descanso.

El segundo tiempo tuvo una tónica similar al primero.

Barrios metió magia a los 9 minutos: tiró un caño y gambeteó a un rival. Encaró de izquierda a derecha y tocó para que Renteria defina al medio y permita que el golero rival se luzca aunque sea un poco frente a su público. Hubo otra de Botta. Rubén necesita un gol como un paquero necesita el paco. Es tal vez el único de los que juegan para los suplentes al que no se lo termina de identificar nítidamente como un suplente: es un jugador que se puede recuperar o tal vez ubicar en un lugar del terreno donde pueda desplegar mejor su juego. Este cronista sigue creyendo en vos, Bottita.

Pensando en el martes salió el perrito. En tirar alguna finta con diagonal y asistencia. Hacer un amago y clavarsela al Melgar. En seguir alimentando el mito copero del Bidegain.

El partido termino como empezó, con poquitas llegadas y sin ese soporífero dominio del balón de San Lorenzo. Se arrimó un poquito el santo tucumano pero no llegó a asustar a nadie.

Se termino el torneo, el peor de nuestra historia tal vez.

No es poca cosa. Se habla de que se irán muchos jugadores y no está claro si podremos incorporar. El panorama ilusiona en Libertadores y preocupa en torno a la permanencia. Es una verdadera paradoja la que tendremos que afrontar los sanlorencistas y sobre todo aquellos hombres y mujeres que deben tomar decisiones en estas horas. Ojalá se iluminen y acierten. El mercado de pases será clave y nuestro prestigioso DT debe estar con ganas de contar con algun que otro jugador magistral que le de a este equipo (que logra jugar de la misma manera siempre y eso es algo loable) una gambeta, una cosa imprevista, algo que nos permita por fin tener situaciones de gol en medio de este mar de posesión permanente.

El fútbol tiene estas cosas, uno se dispone a disfrutar de un trago, se sienta en su mejor sillón con expectativas y ganas de desenchufarse de la dura realidad nacional y lo que le devuelve la pantalla es una cosa que dificilmente pueda llamarse "espectáculo" sino que se percibe más nítidamente como un "bodrio" o lisa y llanamente como una cosa aburridísima.


El final es en donde partí

Los supermercados chinos y los quioscos de la 1-11-14 no vendieron tanta cerveza como es habitual. El alikal para los trasnochados de anoche y un juguito de frutas o bien un agua saborizada: nadie recomienda la gaseosa por la mañana. Amanecidos los cuervos y las cuervas se acercaron al Bidegain para ver al equipo de Almirón. En este extraño momento de tensa calma. San Lorenzo fue duramente sancionado por el comité de la agarola que considera apócrifos nuestros libros contables.

En el verde pañuelo apareció ese equipo de jóvenes del club que tanto ilusiona las almas del sanlorencismo. No es lo mismo que el Perrito Barrios quiera tirar una finta mágica y le rebote en el otro pie y se vaya cual blooper afuera que le pase lo mismo a un jugador X que no voy a nombrar para no herir suceptibilidades pero que uno no tiene la certeza de si está donde está porque hay un representante misterioso que trajo al DT (entonces atrás te traigo todos estos paquetes que tengo guardados acá en el depósito). Con los pibes en la cancha no hay suspicacias posibles. Si yo hago pan y queso y tengo que elegir entre Merlini y el jugador X no tengo dudas a quien elijo.

Los cuatro defensores del club (Rojas, Senesi, Ferrari, Herrera), el lobito Insaurralde, Nahuel Barrios y el Tanque Gaich y el partido fue más o menos igual (o un poco mejor) que los que disputa el equipo “titular”. San Lorenzo tuvo la pelota todo el tiempo, profundizó muy poco pero pudo haber convertido en aquella primera mitad. Como un amante de los números perfectos Jorge logra que sus jugadores armen triángulo sobre triángulo y vayan construyendo simetrías por todos lados. Sin embargo en el fútbol hay un arte mágico llamado gambeta que es la clave con la que se abren las puertas de la vida.

Sin gambeta no hay chance de gol. Tuvo una Fértoli en un córner y tuvo una Insaurralde en un tiro cruzado. 0 a 0 y al descanso.

El segundo tiempo fue un calco del primero. Cuatrocientos ochenta y cinco pases laterales, doscientos cincuenta centros  mal tirados desde tres cuartos, un puñado de situaciones de gol para cada lado y no mucho más. Gimnasia defendiéndolo con todo y San Lorenzo tocando sin profundidad. Debe ser sencillo enfrentar a San Lorenzo. No hay que hacer nada más que pararse en el área y cabecear centros. Gimnasia aprovechó una huevada de esas que signaron todo el ciclo Biaggio y luego de ganar una dividida salió rápido de contra y antes de que San Lorenzo se acomode a los cambios el morocho Hurtado le ajustó un poquito la cuerda a nuestro enflaquecido cuello. Salió Senesi y Ariel Rojas y entraron Gonzalo y Reniero.

El camino era este Jorge. Apostar a continuar el proceso anterior. Rentería también juega cagado. Nadie podía sospechar que el ciclo Lammens-Tinelli iba a terminar en un espiral de permanencia y sufrimiento.

Cuando todo parecía encaminarse a una derrota desesperante la figura de nuestro mediodía, el chico Herrera, enganchó, pateó de afuera del área, ya sobre el pitido final y con toda la fortuna del mundo logró el empate tras un desvío en un defensor.

Lo positivo es haber vuelto a servirnos del azar. Como con Central.  Sobre la hora se rescata un punto. Buen partido de Poblete y en general de todos los pibes (buena aparición de Alexis Díaz). Fértoli no se tiene que caer, tiene que seguir intentando e intentando. Esto es fútbol. El técnico no cambió a los laterales y uno de ellos empató ¿Obra divina? ¿Otro milagro de Jorge de Bajo Flores? 


Caballeros del Zodíaco

El San Lorenzo de Almirón tiene una energía muy pisciana: cuesta mucho diferenciar el adentro del afuera, se mezcla, no se sabe si los que jugaban en Rosario eran los titulares o los suplentes aunque todo indicaba que era el equipo muletto. El pisciano generalmente puede ser muy bueno en varias cosas, aunque tal vez le cueste generar un todo convincente y claro. Suelen tener variados problemas de comunicación y una clara tendencia al escabio y la poesía. Durante la primera mitad fue dominado por uno de los peores equipos del campeonato. Salió a jugar como embriagado de conceptos. A partir de los 20 minutos pudo empezar a hacer algo de pie y a controlar el balón con la lentitud y la previsibilidad que tanto lo caracteriza.

Este tema del 5 de contención con los dos creativos, este tema de camuflar con los laterales la falta de dinámica de dos jugadores como Botta y Castellani, o como Belluschi y Martinez es un tema que los sanlorencistas venimos padeciendo desde hace por lo menos dos gestiones en el banco. Este tema se cargó varios jugadores ya: expuestos e indefensos en la dinámica actual lo más probable es que todo el mundo le caiga a Bottita, o al rasta o a Castellani o a Mussis o a Mercier o a Moyanito y una larga fila de chiflidos. Fue un 0 a 0 esperable en el cual prácticamente no rematamos al arco. Loaiza y Herrera fueron lo mejorcito.

Vale la pena repasar la fatídica serie con Nacional de Uruguay del año pasado. El pampita puso aquí un 4-4-2 férreo y peleador con Mouche y Botta por los costados y Reniero y Blandi arriba. Ganó con una claridad que los biaggianos recordamos como uno de los grandes hitos de la gloriosa gestión de Claudio Darío. Luego fue a Uruguay con estos sistemas inventados, combinado con la falta de experiencia y la dura realidad de una eliminación vergonzante y autoinflingida. Los procesos en San Lorenzo no vienen acumulando ladrillo sobre ladrillo: son todas paredes nuevas.

En La Soriano hacemos gala de la alternancia porque sentimos que de alguna manera tenemos que soslayar esta  falta de continuidad que hay en nuestros procesos con los directores técnicos, en la sinuosa marcha de la economía nacional (proteccionistas, oligarcas y liberales) y en la simple cuestión de que hay una grieta que nos divide entre abogados de Almirón y detractores de Almirón. Nuestra línea editorial es pluralista y democrática.

Como si estuviera leyendo esta crónica, el mister llamó a Fertoli, movió el esquema y a los 2 minutos casi el chico Herrera tuvo una chance tras un gran toque de Loaiza. El cambio hizo que el equipo deje de presionar y se refugie en su campo sin prácticamente poder sostener la posesión del balón. Por suerte Central no era el Barcelona. La entrada de Ortigoza para el local produjo lo más claro de Central cuando puso una mágica pelota para Zampedri que Torrico desvió milagrosamente.

San Lorenzo no hizo absolutamente nada para ganarlo: los extraños cambios de Almirón hacen que este cronista no llegue a convencerse ni de que es un chanta ni de que es un genio incomprendido del fútbol, alguien que ve algo que los demás no vemos. Alguien como Neo, el de Matrix. Por noveno partido sacó un lateral y puso otro ¿Será una cábala? ¿Una forma de desperdiciar un cambio para que los suplentes que están trotando no se ilusionen que van a entrar? Se defendió en su campo y apostó por algo que no sucedía. No sucedía y nada parecía hacer sospechar que sucediera y sucedió: tuvo una contra sobre la hora y ganó el partido. Román puso la bocha sobre la alfombra larga para que Salazar se redima de la cobarde decisión que había tomado minutos antes y pudiendo vencer todos sus miedos, ya resuelto en sus múltiples formas el Príncipe de los piscianos, tranquilo y apacible, detuvo el balón y tocó a la red. A los pisicianos les gusta viajar, desenvolverse en lugares exóticos y por eso Nicolás anota solamente de visitante y en remotos y diferentes parajes ¡Grande Nico: habías jugado un partido horrible pero te amo!

Los melones se acomodan andando. El frondozo y pisciano mundo interno de Almirón es un misterio para este cronista. Hoy San Lorenzo se llevó un premio que no mereció y que simplemente consiguió porque enfrente hubo un equipo que hizo mejor las cosas pero que está pasando un momento peor. Se enfrentaron los sobrevivientes de Hiroshima contra los de Chernobyl; los rotos versus los descosidos; se enfrentó uno al que le falta una mano con uno al que le faltan los dientes. Por primera vez en mucho tiempo San Lorenzo ganó de pedo un partido. Eso es lo más importante, torcer ese designo maléfico que algún Dios pagano, católico, el destino o la cuestión astral viene signando uno y cada uno de nuestros pasos.


Para dormirse

Un auténtico bodrio protagonizaron San Lorenzo y el pequeño Independiente. El día estaba hermoso, una brisa recorría el Bidegain y los sanlorencistas cumplían el sueño de Fernando Miele: salir bien bronceados. El equipo plantó una línea de 3 con dos laterales volantes (una forma muy elegante de hablar de línea de 5), nuestro Paul Pogba afianzado en el centro del campo, los fantásticos desaparecidos de Botta y Belluschi, el tímido Fertoli y el leoncito Blandi.

Durante el primer tiempo los equipos se midieron, amplios y revolucionarios. Cargados de ideologías. Ambos técnicos son famosos en el ambiente por cultivar un fútbol de ataque, vistoso y ganador. Holan tiene buena labia y es experto en drones. Dicen que inclusive se junta a comer con Moyano y con Macri para hablar de política. Un culto del fútbol.
Durante el primer tiempo hubo un solo tiro al arco producto de la única gambeta en toda la tarde. Loaiza, nuestro Pogba, encaró a campo traviesa y habilitó al tímido Fertoli quien amagó y dejó como un espantapájaros a Britez quien se vió obligado a bajarlo. Penal para San Lorenzo. Se hizo cargo nuestro alicaído capitán: se ve que el coqueteo veraniego con el Gremio lo dejó un poco deprimido. Uno no sabe sino no tiene feeling con el afásico DT (dicen que tampoco la tenía con Biaggio) o si simplemente está como un adicto a la cocaína en pleno proceso de abstinencia. Su droga es el gol. Lo pateó más o menos como yo: anunciado y débil. Atajó Campaña.
Al minuto del complemento el amonestado Britez cortó una contra con la mano y fue expulsado. Sólo a Moyano lo pueden bombear un poco más que a Lammens y a Tinelli. El principal enemigo del gobierno nacional es, fue y será el movimiento obrero organizado. Por su parte el binomio cuervo amenaza desde AFA, desde una eventual candidatura a la ciudad del progresista Lammens y desde la conocida onda peronista de Marcelo Hugo. Así y todo, con un hombre más San Lorenzo fue improductivo, previsible y aburrido. Entró Renteria y demostró que es un jugador muy común.

El fútbol tiene dos aspectos. Es importante defenderse bien y que no te hagan goles y hay que lograr convertir. Puede ser a través del monopolio de la posesión (como intenta Almirón) o a través de la verticalidad (como hacía Biaggio). Lo que es imposible es progresar en el campo rival sin que algún jugador tuyo gambetee al menos a un rival. Mover el balón y nunca sacarse un hombre de encima es igual a no atacar.

Desde que llegaron todos estos maravillosos refuerzos San Lorenzo no ha convertido ni un gol. Con el plantel anterior, ese que no era del gusto del DT por lo menos logró convertir 3 goles (2 a Aldosivi y uno al pincha).

Necesitamos ganar como sea y dejar de esperar 25 minutos en cada programa deportivo para encontrarnos en la tabla de posiciones: cuando pasan el pelotón del décimo al vigésimo y no encontras a CASLA la cosa se pone triste y se te queman los fideos.

Ojalá cambie la mano pronto y logremos dejar de ser este inofensivo equipo que tiene la pelota hasta adormecer a propios y extraños.