Opaco

Otro momento mágico de argentinidad hizo que el partido se demorara una hora por problemas relacionados al vestuario. Argentinos Juniors trajo la negra, dijo que iba a traer la blanca. San Lorenzo ya no usa el clásico y tradicional pantalón y medias blancas (producto de vicisitudes de marketing y la necesidad de inventar modelos destinados a un casi desaparecido consumo interno) y entre negociaciones y la mar en coche se picó el partido.

El primer tiempo fue una auténtica guerra. Hubo amonestados por todos lados. Por lo demás, lo de siempre. San Lorenzo teniendo el balón de acá para allá proponiendo un partido de 21 hombres metidos en campo rival que siempre termina con Coloccini o Senesi de lanzadores y la incapacidad generalizada de preocupar a los rivales. Ninguna llegada de nuestro lado y dos muy claras para la visita. Un mano a mano que el blondo delantero desperdicio lanzando el balón al palo y una atajada mágica de Monetti en la última bola del inicial. Poco para destacar en un partido parejísimo y muy disputado en cada pelota. Violentado por el circo de las cábalas y la idiotez.

Clima feo y pronóstico reservado. Lluvia, dia gris y nerviosismo.

Almirón sacó a Botta y puso a Alexander Díaz quien aportó más que 9 de los 10 refuerzos que trajeron. Por lo menos no juega asustado. Encara como una fiera y se bancó a los dos grandotes esos que juegan en la zaga central del bicho. Argentinos tuvo otra carambola loca desde un despeje que dejó mano a mano al hijo del funcionario del Pro y ex jugador de Boca Mac Allister, quien tuvo tanto tiempo para pensar que la tiró afuera. Dos veces nos tuvieron para knoquearnos y nos perdonaron.

Las tensiones mal encausadas, la frustración del afuera, la incertidumbre electoral y el riesgo país. La pava empezó a hervir en la norte y por todos lados se oían reclamos para el DT, para los jugadores, para los dirigentes. Nunca vi una persona mejorar porque la putean: la falta de respuesta del equipo, las poquísimas victorias del ciclo y el apagado poder de fuego incineraban la mente de desesperadas personas. La histeria del deporte en su máxima expresión. Todo ese tuco se disipó cuando tras un córner el chico Herrera capturó un rebote, envolvió el diario del lunes que hablaba de tragedia, fracaso y depresión y envolvió la pelota con un extraño y magnífico efecto que se metió de emboquillada por sobre la cabeza del arquero. San Lorenzo ganaba 1 a 0, forzaba los penales y el visitante parecía golpeado.

Fiel a su espíritu exitista el hincha de fútbol cambió su perspectiva y comenzó a celebrar, olvidando toda la indignación del mundo exterior. La calesita de las emociones nacionales siempre tiene una vueltita más.

Tiro libre para el bicho: desde la casa más o menos. Todos esos hombres horribles que tanto habían castigado a nuestros jugadores fueron a buscarlo. Increíblemente cabeceó solo el más feo y pelado de ellos, de apellido Quintana. Se tiró el rubio, palo, rebote para el sin cuello Hauche, zapatazo y gol. Yo me muero como viví.

El fanático volvió a insultar a todo el mundo. A los dirigentes, a Moyanito, al DT, a los colombianos, a Dios y la Virgen. Alguno se acordó de Gaich y de por qué no está ni en el banco. Otros reprochaban haber dejado a Insaurralde y a Pereyra sin mundial juvenil. Los silbidos se escucharon fuerte y terminaron por no poder opacar nada, puesto que no había nada por opacar. San Lorenzo es opaco.

La serie fue muy cerrada, contra el último de la tabla y se perdió. Empate en uno y a viajar a Brasil. Si le ganamos acá, les podemos ganar allá. Tampoco son el Santos de Pelé. 


Haciendo pruebitas

Ellos parecían malos. Por donde se los mire. Los centrales revoleaban la pelota asustados. Su mejor jugador tiene un nombre que rima con pedófilo: una letrina. No habían convertido ningún gol en la competición y nosotros no habíamos recibido ninguno. Era obvio lo que iba a pasar.

En medio de esta variopinta situación salió a la cancha el equipo de Jorge. No creo ser el único que no logra entender cuál es el partido importante y cuál no, cuál importa más que el otro. Si los titulares son estos o si eran los otros o si en realidad es todo un plan maestro de Jorge "El Desconcertante".

Los más entusiastas soñaron con un partido de esos aletargados y monótonos a los que nos tiene acostrumbrados caslita. El balón de acá para allá y ni un tiro por lado. 0 a 0 y a sellar la clasificación. Era obvio que no.

Acostumbrados a jugar con un montón de defensores nos sorprendimos con la posición de Peruzzi: wing derecho. Algunos dirán que fue un falso 4: no será este humilde cronista quién diga eso.

También sorprende la virtud que Almirón observa en Salazar jugando con el perfil cambiado.

Como en aquel espejito espejito de la leyenda de Blancanieves: esa belleza solo es perceptible para el sensible y laureado conductor de nuestro equipo. En la era de la auto percepción nadie puede negarle a Jorge el derecho de decir: a mi me gusta ese muchacho jugando con el perfil cambiado.

Pasaron dos cosas solamente en esos 45 miuntos. Un gol típico de los que le convertían al pampita: centro llovido de fácil lanzamiento desde tres cuartos con cabezazo light (perfecto y sorpresivo para el enanito verde) de un jugador de Junior que no vale la pena traer al caso aunque su apellido recuerda a una famosa tribu.

Nos metieron un gol sin demasiado esfuerzo.

Rentería por su parte tuvo una situación clarísima que para su mala fortuna y la de 4 millones de personas, se fue besando el palo. Era de papi fútbol. Toque atrás de Salazar, control (fue muy parecida a la que se comió con Huracán) y definición.

Ojalá el robusto colombiano pueda pronto romper el maleficio que hace que sólo veamos sus limitadas condiciones futbolísticas. Un 9 necesita goles para ser esbelto: un 9 necesita confianza. La gente te trata como te ve, Rente.

Claramente no fue su noche. No parece tener sintonía con los jóvenes. O ellos no la tienen con él. O simplemente es sapo de otro pozo. O por ahí son mis ganas de que le quiten sus privilegios.

Mucho tuvo para hablar Jorge en el entretiempo.

Saltó Gonzalo Castellani y el minúsculo Barrios por Poblete y Peruzzi.

Armó el equipo usual. Con un contención y dos fantásticos en el medio, Salazar y Herrera se definieron como laterales y adelante siguió con la obstinada idea de desaprovechar a Reniero pegado a la raya.

Tuvimos el balón. Ellos no eran la gran cosa. Tenían miedo.

Sólo Barrios nos depertaba cada tanto de la modorra cuando gambeteaba rivales y generaba algo llamado velocidad.

La velocidad es una relación que se establece entre el espacio que recorre un objeto (o persona en este caso) y el tiempo que le demanda. San Lorenzo no tiene nada que ver con la velocidad. Son dos cosas totalmente diferentes.

Gaich ilusionó con diagonales y empujones pero tuvo poco tiempo para mostrarse.

Sobre la hora Rentería selló su mal momento haciéndose echar tontamente un instante antes del pitido final del referí.

Ellos eran malos y nos ganaron con muy poco. San Lorenzo careció de la rebeldía que se necesita. Tal vez por los intépretes. Tal vez por regalar un tiempo con nuevos y asombrosos experimentos. Con extravagancias.

Llegar sin la soga al cuello a la ante última fecha del grupo de Copa es algo inusual para el sanlorencismo. Haber rifado la posibilidad de ganar el grupo también. Una de cal y una de arena.


Compremos a Barrios

En la previa no se sabía quién quería jugar menos este clásico: si Almirón o Mohamed. Ambos han tenido que enfrentarse al comenzar el semestre y tampoco querian hacerlo. La oportunidad de vapulear al clásico rival y ganar un poco de aire en medio de las sinuosas campañas no parecía ser seductor para ninguno de los dos: o parecía imposible. Sin ganas de convertirme en un humano ampliado puedo afirmar que nunca un DT en CASLA empató 3 veces seguidas con el globo. Diría más, nunca un DT no le ganó cada 3 enfrentamientos. Y me animo a otra: nunca vi un San Lorenzo tan metido atrás en el Ducó.

A favor de Jorge El Laureado podemos decir que hace 9 partidos que no pierde ni recibe goles. Desde el papelón en cancha de Boca ha cerrado su arco. Es un punto muy alto y valorable en este fútbol argentino que define los partidos en pequeños descuidos de su rival. El asunto le costó el puesto a Biaggio quien cuando perdió su solidez defensiva vio resquebrajar todo su plan de juego.

El partido fue levemente menos aburrido que el de la ida. San Lorenzo no tuvo una de esas noches calladas y silenciosas en las que toca el balón de lado a lado sin parar ni conseguir profundidad alguna. Como un largo monólogo de Stand Up que no logra hacer reir ni identificación alguna entre la audiencia.

Llamó mucho la atención la conformación del once inicial y del banco de suplentes. Ni Gaich, ni Blandi, ni Insaurralde, ni Salazar. Tampoco estaba Torres. Botta y Rentería de entrada. El banco era Gonzalo, Damian Perez, Poblete, Peruzzi, Reniero y el Tano Ferrari. 2 centrales, 2 laterales, un 5 y un delantero. El equipo no parecía diseñado más que para defenderse y buscar los penales. No logró patear al arco, el arquero rival no atajó nunca un balón durante los 90 minutos. Lo mejor del equipo fue nuevamente el Perrito Barrios. Flojísimo primer tiempo de Loaiza y Castellani. El equipo se vio superado durante los primeros 15 hasta que hizo pie. Sin embargo no logró controlar el partido. Pudo convertir en alguna bartola de Rentería.

El segundo tiempo ya no tuvo al local presionando sino que fue más parejo y aburrido. Entraron Gamba y Barrios para Huracán. Poblete por Castellani (no estuvo a la altura nunca) y Gonza por Román y Reniero por el mágico Botta que estaba empezando a enfintar a propios y extraños con sus vertiginosos cambios de planes.

No se entendió el planteo. En general no se entendió la idea de ir a colgarse del travesaño a la cancha de Huracán. Parece que por momentos Don Jorge no entiende algunas cuestiones que los hinchas de San Lorenzo tenemos muy adentro de nuestro ADN.

Los clásicos son partidos importantes que hay que jugar con los dientes apretados, mucho más con Huracán y con Boca. Todas las respuestas que estás buscando están en el interior del club. Castellani no es mejor que Insaurralde, ni le pesa menos la camiseta. Rentería no está por encima de Gaich. Así como Herrera y Barrios te demostraron que entienden mejor las situaciones del club que Peruzzi y Fértoli.

No somos el Real Madrid ni pobres aspiracionistas como los del rojo: pero no te colgués del travesaño así, amigo. A mi me prometieron que venía un DT lírico y ofensivo y tenemos un experto en cerrojos defensivos.

Sobre el final del match apareció todo el karma que hace de Huracán el club más triste del país. Tiene 25 estrellas que no se saben de dónde salieron. Regaló entradas y no pudo completar ninguna tribuna ¿No tienen un gimnasio techado para jugar? Quizás ese si lo puedan llenar.

Pitana muñequeó y le dió un penal sobre la hora al equipo del turco. Todo el plan horrible de Almirón se puso negro. Si perdíamos este partido jugando con tamaña amargura lo iban a putear de todas las meneras posibles.

Barrios nunca había errado un penal en primera división. Fue, miró al arquero como Ortigoza, canchero y decidido. Nuestro petiso nervioso y fachero arquero esperó hasta el final y como un superhéroe decidido a consagrarse desvió el penal maravillosamente. Esto solamente le pasa a Huracán.

Fuimos a los penales y a favor de Almirón diremos que Rentería definió maravillosamente el de la victoria. Que Monetti atajó otro y que Barrios falló su segundo penal en primera división. Es el momento ideal para comprarlo o bien trocarlo por Torres y Rentería. También les podríamos comprar a Roa y a Gamba. Son 3 jugadores que nos vendrían muy bien y seguramente preferirán dejar de ser por siempre hijos nuestros.


Punto y aparte

Cuando peleaba Tyson la gente se juntaba, compraba papitas, maní y cerveza. Un quesito Adler y un salamín. Una preparación de horas para un evento que finalmente duraba 10 segundos. El grone salía, le daba una viaba a su rival y listo. El partido del viernes a la noche fue todo lo contrario. Fue lento, aburrido, friccionado. Como una navidad con gente que te cae mal.

A despedir a San Martín de Tucumán fue San Lorenzo a jugar su último compromiso en este olvidable campeonato de primera división. Saltó al campo con la mente puesta en el compromiso del martes por Copa Libertadores con su equipo muletto. La vuelta de Botta y de los colombianos Renteria y Torres como lo más novedoso y con el resto del equipo que viene alternando.

Hubo muy poco para rescatar durante la primera mitad. Practicamente sin llegadas en ninguno de los arcos. El minúsculo Barrios fue lo mejorcito, seguido de cerca por Poblete (quien tuvo la más clara con un tiro bombeado que casi se mete por el segundo palo). San Lorenzo tuvo la pelota pero no logró profundizar ni generar situaciones claras de gol, no corrió demasiados sobresaltos aunque hubo una jugada que bien pudo ser penal para el local pero que el referí no pitó desatando la furia del querido y siempre bien recordado Caruso Lombardi.

0 a 0 y al descanso.

El segundo tiempo tuvo una tónica similar al primero.

Barrios metió magia a los 9 minutos: tiró un caño y gambeteó a un rival. Encaró de izquierda a derecha y tocó para que Renteria defina al medio y permita que el golero rival se luzca aunque sea un poco frente a su público. Hubo otra de Botta. Rubén necesita un gol como un paquero necesita el paco. Es tal vez el único de los que juegan para los suplentes al que no se lo termina de identificar nítidamente como un suplente: es un jugador que se puede recuperar o tal vez ubicar en un lugar del terreno donde pueda desplegar mejor su juego. Este cronista sigue creyendo en vos, Bottita.

Pensando en el martes salió el perrito. En tirar alguna finta con diagonal y asistencia. Hacer un amago y clavarsela al Melgar. En seguir alimentando el mito copero del Bidegain.

El partido termino como empezó, con poquitas llegadas y sin ese soporífero dominio del balón de San Lorenzo. Se arrimó un poquito el santo tucumano pero no llegó a asustar a nadie.

Se termino el torneo, el peor de nuestra historia tal vez.

No es poca cosa. Se habla de que se irán muchos jugadores y no está claro si podremos incorporar. El panorama ilusiona en Libertadores y preocupa en torno a la permanencia. Es una verdadera paradoja la que tendremos que afrontar los sanlorencistas y sobre todo aquellos hombres y mujeres que deben tomar decisiones en estas horas. Ojalá se iluminen y acierten. El mercado de pases será clave y nuestro prestigioso DT debe estar con ganas de contar con algun que otro jugador magistral que le de a este equipo (que logra jugar de la misma manera siempre y eso es algo loable) una gambeta, una cosa imprevista, algo que nos permita por fin tener situaciones de gol en medio de este mar de posesión permanente.

El fútbol tiene estas cosas, uno se dispone a disfrutar de un trago, se sienta en su mejor sillón con expectativas y ganas de desenchufarse de la dura realidad nacional y lo que le devuelve la pantalla es una cosa que dificilmente pueda llamarse "espectáculo" sino que se percibe más nítidamente como un "bodrio" o lisa y llanamente como una cosa aburridísima.


El final es en donde partí

Los supermercados chinos y los quioscos de la 1-11-14 no vendieron tanta cerveza como es habitual. El alikal para los trasnochados de anoche y un juguito de frutas o bien un agua saborizada: nadie recomienda la gaseosa por la mañana. Amanecidos los cuervos y las cuervas se acercaron al Bidegain para ver al equipo de Almirón. En este extraño momento de tensa calma. San Lorenzo fue duramente sancionado por el comité de la agarola que considera apócrifos nuestros libros contables.

En el verde pañuelo apareció ese equipo de jóvenes del club que tanto ilusiona las almas del sanlorencismo. No es lo mismo que el Perrito Barrios quiera tirar una finta mágica y le rebote en el otro pie y se vaya cual blooper afuera que le pase lo mismo a un jugador X que no voy a nombrar para no herir suceptibilidades pero que uno no tiene la certeza de si está donde está porque hay un representante misterioso que trajo al DT (entonces atrás te traigo todos estos paquetes que tengo guardados acá en el depósito). Con los pibes en la cancha no hay suspicacias posibles. Si yo hago pan y queso y tengo que elegir entre Merlini y el jugador X no tengo dudas a quien elijo.

Los cuatro defensores del club (Rojas, Senesi, Ferrari, Herrera), el lobito Insaurralde, Nahuel Barrios y el Tanque Gaich y el partido fue más o menos igual (o un poco mejor) que los que disputa el equipo “titular”. San Lorenzo tuvo la pelota todo el tiempo, profundizó muy poco pero pudo haber convertido en aquella primera mitad. Como un amante de los números perfectos Jorge logra que sus jugadores armen triángulo sobre triángulo y vayan construyendo simetrías por todos lados. Sin embargo en el fútbol hay un arte mágico llamado gambeta que es la clave con la que se abren las puertas de la vida.

Sin gambeta no hay chance de gol. Tuvo una Fértoli en un córner y tuvo una Insaurralde en un tiro cruzado. 0 a 0 y al descanso.

El segundo tiempo fue un calco del primero. Cuatrocientos ochenta y cinco pases laterales, doscientos cincuenta centros  mal tirados desde tres cuartos, un puñado de situaciones de gol para cada lado y no mucho más. Gimnasia defendiéndolo con todo y San Lorenzo tocando sin profundidad. Debe ser sencillo enfrentar a San Lorenzo. No hay que hacer nada más que pararse en el área y cabecear centros. Gimnasia aprovechó una huevada de esas que signaron todo el ciclo Biaggio y luego de ganar una dividida salió rápido de contra y antes de que San Lorenzo se acomode a los cambios el morocho Hurtado le ajustó un poquito la cuerda a nuestro enflaquecido cuello. Salió Senesi y Ariel Rojas y entraron Gonzalo y Reniero.

El camino era este Jorge. Apostar a continuar el proceso anterior. Rentería también juega cagado. Nadie podía sospechar que el ciclo Lammens-Tinelli iba a terminar en un espiral de permanencia y sufrimiento.

Cuando todo parecía encaminarse a una derrota desesperante la figura de nuestro mediodía, el chico Herrera, enganchó, pateó de afuera del área, ya sobre el pitido final y con toda la fortuna del mundo logró el empate tras un desvío en un defensor.

Lo positivo es haber vuelto a servirnos del azar. Como con Central.  Sobre la hora se rescata un punto. Buen partido de Poblete y en general de todos los pibes (buena aparición de Alexis Díaz). Fértoli no se tiene que caer, tiene que seguir intentando e intentando. Esto es fútbol. El técnico no cambió a los laterales y uno de ellos empató ¿Obra divina? ¿Otro milagro de Jorge de Bajo Flores? 


Caballeros del Zodíaco

El San Lorenzo de Almirón tiene una energía muy pisciana: cuesta mucho diferenciar el adentro del afuera, se mezcla, no se sabe si los que jugaban en Rosario eran los titulares o los suplentes aunque todo indicaba que era el equipo muletto. El pisciano generalmente puede ser muy bueno en varias cosas, aunque tal vez le cueste generar un todo convincente y claro. Suelen tener variados problemas de comunicación y una clara tendencia al escabio y la poesía. Durante la primera mitad fue dominado por uno de los peores equipos del campeonato. Salió a jugar como embriagado de conceptos. A partir de los 20 minutos pudo empezar a hacer algo de pie y a controlar el balón con la lentitud y la previsibilidad que tanto lo caracteriza.

Este tema del 5 de contención con los dos creativos, este tema de camuflar con los laterales la falta de dinámica de dos jugadores como Botta y Castellani, o como Belluschi y Martinez es un tema que los sanlorencistas venimos padeciendo desde hace por lo menos dos gestiones en el banco. Este tema se cargó varios jugadores ya: expuestos e indefensos en la dinámica actual lo más probable es que todo el mundo le caiga a Bottita, o al rasta o a Castellani o a Mussis o a Mercier o a Moyanito y una larga fila de chiflidos. Fue un 0 a 0 esperable en el cual prácticamente no rematamos al arco. Loaiza y Herrera fueron lo mejorcito.

Vale la pena repasar la fatídica serie con Nacional de Uruguay del año pasado. El pampita puso aquí un 4-4-2 férreo y peleador con Mouche y Botta por los costados y Reniero y Blandi arriba. Ganó con una claridad que los biaggianos recordamos como uno de los grandes hitos de la gloriosa gestión de Claudio Darío. Luego fue a Uruguay con estos sistemas inventados, combinado con la falta de experiencia y la dura realidad de una eliminación vergonzante y autoinflingida. Los procesos en San Lorenzo no vienen acumulando ladrillo sobre ladrillo: son todas paredes nuevas.

En La Soriano hacemos gala de la alternancia porque sentimos que de alguna manera tenemos que soslayar esta  falta de continuidad que hay en nuestros procesos con los directores técnicos, en la sinuosa marcha de la economía nacional (proteccionistas, oligarcas y liberales) y en la simple cuestión de que hay una grieta que nos divide entre abogados de Almirón y detractores de Almirón. Nuestra línea editorial es pluralista y democrática.

Como si estuviera leyendo esta crónica, el mister llamó a Fertoli, movió el esquema y a los 2 minutos casi el chico Herrera tuvo una chance tras un gran toque de Loaiza. El cambio hizo que el equipo deje de presionar y se refugie en su campo sin prácticamente poder sostener la posesión del balón. Por suerte Central no era el Barcelona. La entrada de Ortigoza para el local produjo lo más claro de Central cuando puso una mágica pelota para Zampedri que Torrico desvió milagrosamente.

San Lorenzo no hizo absolutamente nada para ganarlo: los extraños cambios de Almirón hacen que este cronista no llegue a convencerse ni de que es un chanta ni de que es un genio incomprendido del fútbol, alguien que ve algo que los demás no vemos. Alguien como Neo, el de Matrix. Por noveno partido sacó un lateral y puso otro ¿Será una cábala? ¿Una forma de desperdiciar un cambio para que los suplentes que están trotando no se ilusionen que van a entrar? Se defendió en su campo y apostó por algo que no sucedía. No sucedía y nada parecía hacer sospechar que sucediera y sucedió: tuvo una contra sobre la hora y ganó el partido. Román puso la bocha sobre la alfombra larga para que Salazar se redima de la cobarde decisión que había tomado minutos antes y pudiendo vencer todos sus miedos, ya resuelto en sus múltiples formas el Príncipe de los piscianos, tranquilo y apacible, detuvo el balón y tocó a la red. A los pisicianos les gusta viajar, desenvolverse en lugares exóticos y por eso Nicolás anota solamente de visitante y en remotos y diferentes parajes ¡Grande Nico: habías jugado un partido horrible pero te amo!

Los melones se acomodan andando. El frondozo y pisciano mundo interno de Almirón es un misterio para este cronista. Hoy San Lorenzo se llevó un premio que no mereció y que simplemente consiguió porque enfrente hubo un equipo que hizo mejor las cosas pero que está pasando un momento peor. Se enfrentaron los sobrevivientes de Hiroshima contra los de Chernobyl; los rotos versus los descosidos; se enfrentó uno al que le falta una mano con uno al que le faltan los dientes. Por primera vez en mucho tiempo San Lorenzo ganó de pedo un partido. Eso es lo más importante, torcer ese designo maléfico que algún Dios pagano, católico, el destino o la cuestión astral viene signando uno y cada uno de nuestros pasos.


Para dormirse

Un auténtico bodrio protagonizaron San Lorenzo y el pequeño Independiente. El día estaba hermoso, una brisa recorría el Bidegain y los sanlorencistas cumplían el sueño de Fernando Miele: salir bien bronceados. El equipo plantó una línea de 3 con dos laterales volantes (una forma muy elegante de hablar de línea de 5), nuestro Paul Pogba afianzado en el centro del campo, los fantásticos desaparecidos de Botta y Belluschi, el tímido Fertoli y el leoncito Blandi.

Durante el primer tiempo los equipos se midieron, amplios y revolucionarios. Cargados de ideologías. Ambos técnicos son famosos en el ambiente por cultivar un fútbol de ataque, vistoso y ganador. Holan tiene buena labia y es experto en drones. Dicen que inclusive se junta a comer con Moyano y con Macri para hablar de política. Un culto del fútbol.
Durante el primer tiempo hubo un solo tiro al arco producto de la única gambeta en toda la tarde. Loaiza, nuestro Pogba, encaró a campo traviesa y habilitó al tímido Fertoli quien amagó y dejó como un espantapájaros a Britez quien se vió obligado a bajarlo. Penal para San Lorenzo. Se hizo cargo nuestro alicaído capitán: se ve que el coqueteo veraniego con el Gremio lo dejó un poco deprimido. Uno no sabe sino no tiene feeling con el afásico DT (dicen que tampoco la tenía con Biaggio) o si simplemente está como un adicto a la cocaína en pleno proceso de abstinencia. Su droga es el gol. Lo pateó más o menos como yo: anunciado y débil. Atajó Campaña.
Al minuto del complemento el amonestado Britez cortó una contra con la mano y fue expulsado. Sólo a Moyano lo pueden bombear un poco más que a Lammens y a Tinelli. El principal enemigo del gobierno nacional es, fue y será el movimiento obrero organizado. Por su parte el binomio cuervo amenaza desde AFA, desde una eventual candidatura a la ciudad del progresista Lammens y desde la conocida onda peronista de Marcelo Hugo. Así y todo, con un hombre más San Lorenzo fue improductivo, previsible y aburrido. Entró Renteria y demostró que es un jugador muy común.

El fútbol tiene dos aspectos. Es importante defenderse bien y que no te hagan goles y hay que lograr convertir. Puede ser a través del monopolio de la posesión (como intenta Almirón) o a través de la verticalidad (como hacía Biaggio). Lo que es imposible es progresar en el campo rival sin que algún jugador tuyo gambetee al menos a un rival. Mover el balón y nunca sacarse un hombre de encima es igual a no atacar.

Desde que llegaron todos estos maravillosos refuerzos San Lorenzo no ha convertido ni un gol. Con el plantel anterior, ese que no era del gusto del DT por lo menos logró convertir 3 goles (2 a Aldosivi y uno al pincha).

Necesitamos ganar como sea y dejar de esperar 25 minutos en cada programa deportivo para encontrarnos en la tabla de posiciones: cuando pasan el pelotón del décimo al vigésimo y no encontras a CASLA la cosa se pone triste y se te queman los fideos.

Ojalá cambie la mano pronto y logremos dejar de ser este inofensivo equipo que tiene la pelota hasta adormecer a propios y extraños.


La mochila del mochilero

San Lorenzo volvió a decepcionar en su excursión a Varela. Perdió sobre la hora y quedó a pasitos nomás del fondo de la tabla en una situación que comienza ser desesperante. Acuciado por un síndrome peligroso: el de ser endeble para cerrar los partidos.

Las posiciones en la tabla hablaron por si solas durante el primer tiempo. San Lorenzo se vio superado por la presión y la dinámica del equipo del rubio ex ayudante de Sampaoli. Sin generar demasiadas situaciones, pero desbordándolo en todos los aspectos del juego, Defensa lo acorraló y lo tuvo maniatado en gran parte de la primera mitad. El pobre Peruzzi la pasó como el dia que Gaudio dijo “que mal la estoy pasando”. El colombiano Torres parecía desesperado por no dársela a nadie y patear al arco desde cualquier lado. Belluschi erró prácticamente todos los pases y Blandi fue un espectador de lujo. Nada para rescatar en esa primera mitad: una pelota parada y un centro cruzado del colombiano que el susodicho capitán no logró capitalizar. Mucho para reordenar tuvo el laureado DT azulgrana durante el descanso.

El complemento encontró a la visita mejor parada y a Defensa mermado en su insoportable presión. El trámite se volvió parejo; sin embargo, nunca logramos llevar peligro al arco rival. Tuvo una Márquez, luego de una contra ridícula de esas que ya acostumbra San Lorenzo cuando avanza y rifa el balón de manera inexplicable. La pelota pegó en el travesaño. Entró Alexis Castro lleno de ganas de demostrarle al runrún sanlorencista otro motivo para ir al psicólogo. Puso una pelota quirúrgica para otro mano a mano de Márquez que milagrosamente salvó Gonza cuando Monetti ya estaba vencido. Y sobre el final lo de siempre: Belluschi quiso justificar el ingreso de Mouche (no la tocó) mientras comandaba un contrataque que parecía peligroso y entregó displicente al rival que arrancó con una contra letal con todo San Lorenzo mal parado. Todo el tiempo del mundo tuvieron los atacantes de Defensa y muy solo, sin nadie que retroceda con ganas, Márquez tocó suave al costado de Monetti y adiós, a dormir sin cenar otra vez.

Este cronista no tiene ánimos de comparar a los refuerzos con los juveniles que prestamos. Ni de hacer un balance sobre qué sentido tuvo intentar afianzar jugadores del club para ahora traer gente que, en el mano a mano, hombre por hombre, puesto por puesto, no parecen ser demasiado más que los que han sido prestados o relegados a la reserva. Fértoli muestra cosas interesantes y el arquero parece ser bueno.

La mochila psicológica de que te emboquen siempre en los últimos cinco minutos parece agigantarse como para ese mochilero que a medida que trepa sobre el nivel del mar sufre la influencia negativa de la fuerza de gravedad. Agigantando su carga.

Ojalá pronto salgamos de esta ola de amargura, ciclón. Ojalá el famoso Almirón logre plasmar su revolucionaria idea y San Lorenzo deje de ser este equipo anodino que no patea al arco y no defiende bien. Había mejorado con Huracán y hoy se vio superado por una institución que apostó a consolidar un proceso con jugadores propios. Todo lo contrario a lo que hemos hecho nosotres. Tampoco parece tan extraño que el escolta del campeonato le gane a uno de los últimos: sucede que nos cuesta mucho aceptar el lugar que ocupamos hoy en la competencia oficial. Se viene el Independiente de los drones. Es tiempo de levantar cabeza y volver a la senda del triunfo antes que comience la Libertadores.


Hagan sus apuestas

Ya más de 30 días pasaron desde que el Var puso a River en la fatídica y famosa superfinal de un siglo que recién comienza. La superfinal de un siglo horrible será.
Piedrazos, lluvias y, en el medio, los únicos que deben haber suspirado son los miembros de nuestro cuerpo técnico y los jugadores. Un tiempo más para amalgamar la idea no venía mal; de qué serviría probar este nuevo y atrapante modelo de San Lorenzo y someterlo a un hipotético mal paso en el clásico de barrio más grande del universo. De nada: para darle de comer a la runfla que sueña con vernos caer.
La ansiedad tuvo un pequeño bálsamo cuando nos dijeron que podíamos ir a MDQ a ver a nuestro querido San Lorenzo. Y como si la bosta esa de Boca- River no fuera suficiente, vinieron los principales líderes del mundo y chuparon a toda la policía para sí. Sin su gloriosa hinchada saltó a la cancha entonces el equipo del mudo Almirón.
Lo primero que vale la pena rescatar es que el DT usó ropa deportiva: este cronista banca las camperas. ¿Qué mierda tendrán que ver los trajes y la etiqueta con el fútbol? Nadie lo sabe. Vas a la cancha, está todo meado, los policías te empujan, la gente está sacada, pero los técnicos están de traje ¿A quién se le ocurre?
San Lorenzo jugó 25 minutos que deben enorgullecer a don Jorge. Por la mañana discutíamos si el equipo era más ofensivo o más defensivo que el de Biaggio: en los papeles salía un volante y entraba un defensor. Los dos laterales se encontraron visiblemente más cómodos en esta situación de partir desde el mediocampo para atacar y retroceder hasta la posición para defender. A Biaggio le tiraron 950.000 centros.
Reniero tuvo 3 chances para convertir durante la primera etapa. Una a los 13, tras una jugada hermosa que hizo delirar a los amantes de la belleza. Dos toques por aquí, dos toques por allá, todo a dos toques: ese es el mejor aderezo que le puso Almirón a este panchito. La bocha fue y se estroló en el travesaño. Luego a los 22 y a los 30. Situaciones claras. El chico un día de estos se va a despachar y va a empezar a hacer goles sin parar. Su mechón rubio no lo ayudó.
San Lorenzo jugó 25 minutos casi muy buenos y luego la merma física se hizo evidente. Tuvo una Aldosivi en los pies del reggeatonero Ozuna que no fue gol por muy poco.
El método del DT requiere gran despliegue y buen control de balón. Hay que tocar y buscar el espacio. Circulación y ocupación del territorio, mostrarse, pedir el balón.
Durante el segundo tiempo pasó de todo menos aquello que tan famoso lo hizo a Jorge. Nunca tuvimos ni la circulación ni la destreza que tanto lo engalana. Nos hicieron un gol lindo a los 4, dedicado a todo el menottismo aspiracional. Toqueteo por derecha, desborde, centro, un poco de orto y el muchacho Villalba entró de frente y le pegó con alma y vida. Lo empata el tanito Ferrari en un gol de pelota parada: hacía como 25 años que no metíamos un gol de pelota parada. Como tocado por la varita mágica desoye el mandato del sistema al minuto 20. En vez de privilegiar la tenencia y todo ese tipo de detalles que nada aseguran en la vida revoleó una pelota hacia la misma nada. El balón sobró al líbero de Aldosivi y nuestro misionero teutón Gaich aprovechó y dio vuelta el partido.
La vida es cruel y paradójica: ¿qué le hubieran dicho al pampita si sacaba al 9 para poner otro volante de marca? Así, colgado del travesaño y todo, no pudimos aguantar el resultado. El negrito Chávez nos empató el partido sobre la hora. Es una pena que no esté en nuestro club.
El debate está en la mesa.
San Lorenzo ha mejorado en algunos aspectos y ha empeorado en otros. Por momentos mostró cosas buenas pero siempre por breves lapsos. El planteo de hoy lució más cómodo a prácticamente todos los jugadores. La idea del DT seduce pero, como todo en la vida, no garantiza nada. Necesita rodaje, crédito y acompañamiento. Se lo daremos, que nadie tenga dudas.
En nuestro país esta discusión es vieja: están los que creen que el fútbol bello otorga más posibilidades de ganar y estamos los que creemos que el fútbol bello da más posibilidades para perder. Hagan sus apuestas, cuervos y cuervas pero por favor: no subestimemos más al fútbol defensivo.


Sí se puede

El pampa en otra vida debe haber sido uno de esos boxeadores que hacían durar las peleas para mantener en vilo a la audiencia. Otra vez San Lorenzo guardó para el final una emoción y esta fue para que los tres puntos queden en casa.
Claudio Darío impuso algunas modificaciones. Abondonó el estático 4-3-3 para pasar 4 4 2 con Rojas por izquierda, Mussis e Insaurralde en el centro y Botta partiendo desde la derecha hacia un lugar desconocido y mágico.
Cuando la mano viene mal es importante entregar una muestra de sapiencia y capacidad de adaptación.
En los primeros 9 minutos pasó de todo: a San Juan le anularon bien un gol en offside, Reniero tuvo una tras una gran habilitación de Botta, el tano Ferrari salió y perdió, Senesi salió y perdió y Villaruel abrió el marcador para la visita. Cuando todos pensamos que la noche se oscurecía vino un hermoso centro de Pereyra que rebotó Reniero para que el capitán Blandi facture la única chance que tuvo en toda la noche. 1 a 1 en un pestañeo. No pasó demasiado en lo que quedó de aquella primera mitad. Mussis estaba errático y al ciclón le costaba salir y exponía su debilidad para defender pelotas aéreas en cada balón detenido en contra. El cambio de esquema le permitió a San Lorenzo aprovechar un poco mejor el ancho del terreno y no estar tan desnudo a la hora de defenderse.
El complemento se desarrolló como si no existieran ni los mediocampos ni los arcos. Ambos equipos iban frontalmente hasta tres cuartos y no lograban pasar de allí. El gasto lo hacía San Lorenzo quien manejaba la pelota un poco mejor. Saltó a la cancha Belluschi por el fatigado Rojas y Travieso Hernández hizo lo propio en lugar del ovacionado Insaurralde.
Puntito para el DT: iban 85 minutos cuando Salazar trepó como un tractor por la banda derecha y tocó atrás. Extraordinario cambio de frente de primera de Fernando el 16 y atención. El Travieso entró solo por izquierda y como quien corta una lima para adornar un trago de Gin Tonic tajeó el balón con cara externa y logró cruzar con fuerza la pelota haciendo estéril la estirada del experimentado Ardente.
2 a 1 y locura desatada en el Pedro Bidegain.
Ayer nomás el último de la tabla le dio vuelta con uno menos el partido al primero. Todo un síntoma de esta Superliga. No parece haber nunca grandes favoritos en ningún partido y la noche de anoche no fue la excepción.
No debo haber sido el único que al leer la formación a la tarde suspiró con incertidumbre.
La sugestiva visita de Beccacece de anoche no hace más que agigantar el olor a ciclo cumplido que hay en torno a la figura de Biaggio. El pampeano promovió 9 jugadores de inferiores y consolidó a otros dos. Un equipo entero nuevo. Logró clasificarnos a la Libertadores del año próximo. Le vendieron todo. Sin ningún tipo de piedad. Titulares, suplentes y jugadores caros. Todo. Y el hombre fue, puso la cara y sale a disputar los partidos con hidalguía.
Desconozco si alguien recuerda la influencia del cabezón Ruggeri en el armado del equipo campeón de 2001 pero será válido recordarlo a Pampa cuando este equipo que armó se consolide y sea una sensación. No tengan dudas cuerv@s, hay muy buen material. Salvo ese lapsus de los primeros 10 minutos Senesi jugó su mejor partido y fue un verdadero líder dentro de la cancha. Insaurralde mostró cosas muy buenas y demostró tener una gran soltura. Salazar jugó muy bien también y Pereyra además de ser un excelente lateral en ataque puede ser un sólido defensor. Una seguidilla de triunfos podría ayudar a recuperar a aquellos jugadores que están en un nivel bajo. El torneo es una locura y falta muchísimo: no se apuren en despedirse del Pampita. El hombre va a dar pelea hasta el último round.