“Mi infancia fue adentro de San Lorenzo”

3/Abr/18

Detrás del marcador central que jugó en la Selección y fue elegido como el mejor central de la historia de la Fiorentina junto con Passarella, hay un cuervo que sufre y alienta como todos nosotros. Retrato de Gonzalo Rodríguez, que volvió para salir campeón.

Son las 10 de la mañana de una mañana cálida en las canchas auxiliares que están al lado del estadio de San Lorenzo. El sol arremete contra los que estamos mirando la práctica del plantel profesional, que no parece estar enterado de las altas temperaturas que azotan a la ciudad de Buenos Aires. Mientras buscamos un refugio de sombra que nos permita sobrevivir, somos testigos de la intensidad con la que se trabaja bajo las órdenes del Pampa Biaggio. Tres grupos con tres pecheras diferentes: dos juegan entre sí mientras el restante hace trabajos tácticos en otra cancha. Se corre, se mete, se habla, se festejan los movimientos tácticos, se corrigen falencias. El Pichi le entra al Perro sin querer y le pide disculpas. Botta tira magia entre dos.

La práctica termina y esperamos por Gonzalo Rodríguez. Ni bien nos ve nos saluda afectuosamente y ya nos damos cuenta de lo que lo caracteriza: la sencillez y la humildad. Cuervo hasta la médula, Gonzalo respira fútbol en cada palabra. Se nota que es lo suyo, pero otra pasión lo desvela: la música. Nos vamos a la sala de prensa Osvaldo Soriano y arrancan las preguntas.

EL HINCHA JUGADOR

P: ¿Es muy distinto jugar en el club del que sos hincha?

R: Es mucho más difícil. Igual a mí me pasó de jugar en pocos clubes y de sentirme identificado en todos en los que jugué. Uno trata de ponerse la camiseta y de sentirlo como si fueras hincha. Tanto en Villarreal como en la Fiorentina, en un momento me encariñé tanto con la gente, con la ciudad, que ya te duele igual perder o ver al club en una mala situación.

 

P: ¿Cuál es el recuerdo más viejo que tenés de San Lorenzo?

R: El recuerdo más viejo es venir con mi papá acá al playón,porque él jugaba todos los domingos. Él venía a jugar con sus amigos y yo era chiquito, tenía 4 ó 5 años. Yo me ponía a patear antes de que empiecen a jugar ahí en el playón. Y después a los 6 años empecé con Facundo, venía a entrenar acá. Los domingos la pasaba acá, venía a los quinchos, a la pileta de San Lorenzo. Mi infancia fue toda acá adentro.

 

P: ¿Te acordás del campeonato del 95?

R: Sí, claro. Yo estaba en mi casa, viéndolo. Mi papá quería llevarnos, pero él trabajaba de lunes a domingo y era imposible.

 

P: ¿Ya en esa época sabías que querías ser jugador de fútbol?

R: No, en ese momento jugás porque te divertís. Tenés amigos en común, pero nunca pensás llegar a primera.

 

P: ¿Cómo fue que se te dio?

R: Se fue dando. Hay un momento que hacés un click, a los 15 ó 16 años te das cuenta de sitenés posibilidades de llegar o no. Yo en ese momento estaba convocado en la Sub 17 de la Selección Argentina; fue el momento en que dejé el colegio y aposté todo por el fútbol porque vi que estaba muy cerca.

 

P: ¿Cómo viviste la pelea por no descender, la obtención de la Copa Libertadores y los hitos recientes?

R: De lejos es diferente. Muchos partidos no los podía ver por los horarios. Pero sufría mucho. Yo tengo muchos amigos de San Lorenzo que sufrían y me decían que el club no estaba en un momento muy bueno; todas las cuestiones dirigenciales. Se juntaban muchas cosas y uno que es hincha y que vivió el club sabe que San Lorenzo no es eso. Después cuando se consiguió la Libertadores imaginate que tanto yo como todos los cuervos que conozco estábamos muy contentos.

 

P: Y tomando en cuenta ése pasado reciente y tus impresiones de 2004, cuando te fuiste a España ¿cómo ves ahora al club a más de diez años?

R: Yo creo que se creció en muchas cosas. En temas de inferiores, ahora hay un montón de canchas, canchas en buen estado. Se creció mucho en infraestructura, ahora hay muchas opciones para que venga la familia, para que vengan chicos a entrenar. Conozco gente que viene en los micros que salen desde la sede a hacer gimnasia artística… y eso antes era difícil de encontrar y venía muy poco la gente. Ahora el club siempre lo veo lleno. Se nota que ahora se lo trata bien al socio y eso es fundamental. El socio es el que te acompaña en el año y el que le deja un saldo económico al club.

 

P: ¿Te entusiasma la vuelta a Boedo?

R: En un momento me había entusiasmado mucho. Ahora cuando ves que tarda todo el doble, que es lógico, se estanca un poco todo. Pero obviamente me ilusiona, yo soy del barrio y me encantaría jugar o ver un partido en Boedo. Es el deseo de todos, olvidate.

 

LA EXPERIENCIA EUROPEA

 

P: ¿Qué cambió en relación al Gonzalo Rodríguez que se fue en 2004?

R: La experiencia que vas ganando; no sólo jugando sino compartiendo vestuario con mucha gente, de diferentes países, diferentes pensamientos, diferente fútbol. Eso te va haciendo crecer, vos vas agarrando lo mejor de cada cosa y te hace entender el fútbol de otra manera. Yo tuve la suerte de tener técnicos que dirigieron clubes muy grandes. Tuve al actual técnico de Barcelona (NdeR: Ernesto Valverde); tuve a Pellegrini, que después estuvo en el Real Madrid, tuve a Montella que después agarró el Milan. Tuve técnicos que me enseñaron mucho y me guiaron.

 

P: ¿Qué te marcó de tu paso por Villarreal y Fiorentina? Terminaste sintiéndote muy identificado con esos clubes.

R: En Villarreal estuve ocho años, fue muchísimo tiempo. Yo llegué a mis veinte, entonces pasé una etapa de mi vida personal muy linda, yo crecí en España. Y en la Fiorentina me pasó algo muy curioso, yo llegué después de que estaba todo arreglado para venir a San Lorenzo en 2012 y de un día para otro estaba allá. Yo no venía muy bien en el Villarreal, llegué a Fiorentina y en cinco años terminé siendo capitán del equipo, jugando todos los partidos, la gente me quería mucho. Y terminé teniendo un hijo ahí con una mujer italiana.

 

P: Los hinchas de la Fiore te eligieron en el mejor once de la historia…

R: Sí, había una votación por los noventa años de la Fiore y me eligieron. Estaba Batistuta, Passarella, Baggio, Rui Costa. Tuve la suerte de estar elegido…

 

P: Vos en inferiores jugaste de delantero y sos un central muy técnico con muy buen manejo de la pelota, ¿Te hubiera gustado jugar en otra posición?

R: Me probaron de todo. Yo empecé de delantero y era muy rápido y en un momento los centrales eran muy lentos y Gabriel Rodríguez me mandó para atrás. Fue en la novena, tenía 13, 14 años. Y después en la séptima jugué cinco fechas seguidas en cinco posiciones diferentes: Lateral derecho, de central derecho, de central izquierdo, de cinco y de ocho. Polifuncionaljaja. Te sirve muchísimo porque te da noción de jugar en todos lados.

 

P: Hace poco Giorgio Chiellini, defensor de Juventus, dijo que Guardiola le había hecho mucho daño a la posición de central. ¿Qué opinás de esa declaración?

R: Yo creo que cada central, dependiendo del juego que tenga, se siente más cómodo con algunos estilos de juego. Chiellini es un central muy defensivo; yo me imagino que Piqué, que es un jugador totalmente diferente, no piensa lo mismo. A mí me encanta como quiere jugar Guardiola porque es mi estilo de juego. A un central que con la pelota no es dotado o no le gusta tenerla no le va a gustar como juega Guardiola, le va a gustar como juega el Cholo Simeone.

 

P: ¿Cómo ves el fútbol argentino? ¿Te parece más difícil, más fácil? ¿Te sentís adaptado?

R: Es diferente, es diferente a otro fútbol. Acá se presiona mucho, se corre mucho. Se presiona mucho más que en España, Italia. En Europa es muy difícil presionar porque las canchas están siempre mojadas. Cuando vos querés ir a presionar ya te tocan la pelota, tienen otra manera de jugar más rápida. Acá en Argentina también hay muchos chicos jóvenes que hacen cosas diferentes a lo que se tendría que hacer y te confunde como juegan. Allá ya sabés lo que van a hacer, acá por ahí te sorprenden.

 

P: ¿Qué pensás en relación a la polémica que se armó por los arbitrajes?

R: No, creo que ya está, hay que dejarlo atrás. Siempre los árbitros van a tirar para River y Boca. A mí me pasó en España con Real Madrid y Barcelona. En Italia también. Entonces hay que aceptarlo y tratar de ganar los partidos. Los árbitros se pueden confundir, pero lo que yo no soporto es cuando en el mismo partido cobra una cosa para un lado y para otro lado no la cobra. Eso no lo puedo entender.

 

MÚSICA, MÚSICA, SIEMPRE, SÍ

 

P: ¿Cómo ves tu relación con la música? ¿Te hubieras dedicado a ser músico?

R: Me encanta la música, pero es una carrera muy difícil. A mí me gusta tocar, divertirme con mis amigos. Por ahí si no me hubiera dedicado al fútbol me hubiera gustado.

 

P: ¿En el vestuario qué se escucha?

R: Tuve la suerte de encontrar mucho rockero, somos 4 ó 5 rockeros. Está Belluschi, Angelleri, Quignón, Cerruti que se fue. Cuando vamos al gimnasio se pone Rock, eso me salvó la vida. Sino, no sabés lo que es tener reggaetón todo el día desde la mañana jaja.

 

CORAZÓN Y PASES CORTOS

 

Fabricio Coloccini: Fue un ídolo de chico. Cuando él se fue en 2001, yo agarré la camiseta 32 porque era mi ídolo. Una gran persona y un gran compañero

 

Juan Román Riquelme (compañero en Villarreal): Un loco hermoso. Un crack adentro de la cancha, un distinto.

 

Marcelo Bielsa (lo llevó a la selección mayor en 2002): El mejor entrenador que tuve en mi vida.

 

Matías Lammens: Una persona que le hizo muy bien al club. Tuve la suerte de que él me haya llamado para volver.

 

José Pekerman: Un gran formador de jugadores. Un tipo muy tranquilo.

 

Carlos Tévez: Lo tuve hace mucho de compañero. Un gran jugador; fue una estrella mundial.

 

Lionel Messi (compañero en la selección). El mejor del mundo en el último tiempo (para mí el mejor de la historia es Maradona). Como compañero es muy humilde, una persona normal. Creo que no se da cuenta lo que es.

 

Leandro Romagnoli: El ídolo del club, ganó todo. Cualquier jugador de San Lorenzo quiere ser como él.

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El Papa Francisco, emocionado con la historia de Eber, el cuervo que volvió a ver

30/Mar/18

Días atrás, desde La Soriano y Mundo Azulgrana publicamos la historia de Eber, el niño catamarqueño que recuperó la vista gracias a la Subcomisión del Hincha (SCH) y el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, que lo trasladaron hasta el Hospital de Clínicas de Buenos Aires para su tratamiento y posterior recuperación.

 

La Soriano hizo llegar un escrito con la historia y el reportaje a Lorena Alloni publicado en Mundo Azulgrana al Vaticano, y recibió en apenas horas una respuesta del cuervo más conocido del mundo, el Papa Francisco, conmovido por el accionar de los hinchas azulgranas.

 

“Gracias por tender una mano, gracias por jugarse por la solidaridad. Gracias por lo que hicieron con Eber” dice la carta de Francisco al pueblo azulgrana, emocionado al conocer la noticia tras leer la entrevista a Alloni. “El ya puede ver, deseo que este gesto sirva para que muchos ‘puedan ver’ que el camino de la solidaridad y de la inclusión es hermoso, siembra vida y construye”, continuó el Papa, destacando la labor de los cuervos de la SCH que viajan dos veces por año a Catamarca.

 

“Por favor, les pido que recen por mí” finaliza el texto, enviado por un estrecho colaborador suyo a través de un correo electrónico a la agrupación La Soriano, que vehiculizó la noticia y realizó el reportaje a Lorena junto a Mundo Azulgrana. Con en este envío, Francisco demuestra nuevamente su apego al club de sus amores, San Lorenzo de Almagro, y a las actividades sociales que el club despliega a lo largo y ancho del país. Una carta que emociona a todos los cuervos, por su sencillez y su cercanía. Una carta que quedará en la historia del club, como su nombre, que será el del estadio definitivo en Boedo.

El Papa Francisco se emocionó e hizo llegar un lindo mensaje a Eber y a San Lorenzo.

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Eber, el nene catamarqueño que volvió a ver gracias a San Lorenzo

29/Mar/18

Entrevista de La Soriano y Mundo Azulgrana

 

Hace diez años la Subcomisión del Hincha de San Lorenzo de Almagro apadrina la escuela rural número 298 en El Taco, Catamarca. Este hecho, muchas veces no conocido en el mundo del Ciclón por la vorágine del día a día del club, es un esfuerzo significativo: dos veces por año un grupo de cuervos viajan, apoyados por la dirigencia del club, a llevar donaciones a pleno corazón de la República Argentina, allí donde incluso el Estado muchas veces no llega.

 

Hace poco, a partir de la experiencia de la 298, los cuervos llegaron a la Escuela La Angostura, también en territorio catamarqueño. Allí conocieron a Eber Gutiérrez, un niño que había perdido la visión de uno de sus ojos tras un accidente doméstico. ¿Qué hicieron los cuervos? Movieron cielo y tierra para traerlo a Buenos Aires. Las expectativas de que recupere la visión eran muy pocas, pero San Lorenzo conoce mucho de milagros. Ahora Eber vuelve a Catamarca viendo casi plenamente y con el carnet del club en mano. Conocé esta emocionante historia en este mano a mano de La Soriano y Mundo Azulgrana con Lorena Alloni, una de las cuervas que hizo posible este verdadero milagro (otro más y van…) que enorgullece a todo el club.

 

– ¿Cómo comenzó la experiencia de padrinazgo en Catamarca?

 

– Hace 10 años que la SCH cumple y viaja. Primero se empezó a hacer a pulmón, como siempre, y después por suerte tuvimos la colaboración del club. San Lorenzo es muy grande, demasiado grande. Colaboran todos: los dirigentes, los hinchas, los socios. Dos veces por año nosotros vamos, juntando las cosas para donar. Ellos nos mandan la lista de necesidades, y nosotros viajamos hasta El Taco, Catamarca, a llevarles las cosas. Al principio los viajes eran en auto, en moto, como se podía. Después por suerte se pudo ir armando mejor. Y ya hace bastante que vamos en micro, dos veces al año. Para marzo, o principios de abril, y para fin de año, los primeros días de diciembre.

 

– ¿Cómo llegan a conocer la historia de la Escuela La Angostura?

 

– En la 298 le comentaron a Claudio De Simone que había una escuelita que está, desde Belén, a cinco o seis horas en 4×4. No se puede llegar de otra manera. ¿Qué hicimos? Fuimos a Belén, ahí quedaron los micros. El gobierno de Catamarca mandó las camionetas, que las consiguieron a través de Carlos, el director de la escuelita rural arriba de la montaña. Y viajamos hasta allá, a 3200 metros de altura. Cuando llegamos por primera vez era solamente una casita. Esa casita era el aula, pero también el oratorio y donde ellos dormían. Como están muy alto y en la montaña, el director levanta a los chicos y se quedan de lunes a viernes. Y los vuelve a bajar el viernes. Es una escuela de una comunidad diaguita. Ahí conocimos el caso de Eber.

 

– ¿Qué le pasó a Eber en la vista y como actuó el club?

 

– El año pasado este nene, que va a esa escuela desde chiquito, tuvo un accidente. Cosiendo una zapatilla de lona, se zafó la aguja y se le clavó en el ojo. Perdió casi toda la visión del ojo izquierdo. Y entonces estuvimos hablando con los padres, con el director, para poder traerlo a Buenos Aires a operarlo. Ellos al principio mucho no se animaban, hasta que el nene quiso venir también. Por suerte este año lo charlamos cuando fuimos en abril. Quedamos en que iba a viajar. El doctor Rubén Iglesias, que es el letrado de la SCH, se movió con todo y tramitamos el Hospital de Clínicas. Viajó él junto a su mamá Juana y su hermanita. El resto de la familia quedó en la montaña con el papá. Viajaron, el Dr. Iglesias los tuvo en su casa, lo llevamos al hospital, le hicieron los estudios. Nos dijeron que era muy difícil que recuperara la vista. Había que ponerle un cristal y hacerle unas cuantas cosas.

 

– ¿Y finalmente que pasó?

 

– Le hicieron todos los estudios y ellos volvieron a Catamarca. Después volvieron a viajar para Buenos Aires, terminamos de hacer todos los estudios, los ingresos, todo en el Hospital de Clínicas. Vinieron hace apenas diez días, para la operación. Por intermedio de la dirigencia de San Lorenzo conseguimos el hospedaje, porque esta vez eran muchos días. El Dr. Iglesias se encargó de todo lo que es la parte de hospital. Lo internaron a Eber. La operación salió muy bien. Se le puso el cristal, la lente, que hubo que comprar. Y recuperó bastante la vista del ojo, casi el 80%.

 

– Nos imaginamos la felicidad que tienen ustedes como promotores de esta nueva locura cuerva…

 

– Estamos re contentos. Encima el club nos dio los carnet de socios de los nenes para que se pudieran llevar a Catamarca. Esto es algo súper lindo. Más allá de todo lo que necesitan y donde viven, son de San Lorenzo y nosotros también. Gracias totales a todos los que pudieron hacer esto posible. Y a quienes lo difunden también, obviamente.

 

– Tanto esfuerzo tiene sus resultados. ¿Qué dejan ustedes cada vez que van para allá? ¿Que rol tiene San Lorenzo en esta obra tan importante?

 

– Hay mucha gente que no lo sabe, pero cuando viajamos es una semana. A principio y fin de año. Y nosotros también dejamos trabajo, familia, todo para poder llevarles la leche, las mochilas, los guardapolvos. Todas las cosas de electricidad que necesitan. Todo: llevamos un micro absolutamente lleno. Viajamos 5 o 6 personas. Y no te dan ganas de dejarlos de ir a ver nunca

La obra es de la SCH pero colabora mucho el club. Colabora Matías (Lammens). Colabora Roberto (Álvarez). Todos. Con la ropa también todos los conocidos. Esto es de todos, es de San Lorenzo. San Lorenzo somos todos.

 

– ¿Qué sienten cada vez que viajan?

 

– Es hermoso. La persona que viaja, llega y se pone a llorar: te esperan con toda la escuelita hecha de San Lorenzo, canciones para nosotros. Rezamos antes de comer. Son los orígenes: la bondad, los valores. Es hermosísimo, indescriptible. San Lorenzo es hermoso. Los que vivimos estas cosas sabemos porque amamos tanto a San Lorenzo.

Entrevista conjunta con Mundo Azulgrana a Lorena Alloni, una de las responsables de la emocionante historia por la cual Eber pudo recuperar la vista gracias a San Lorenzo y la SCH

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