Malhumor

12/Oct/21

El fútbol es el único espectáculo performático que frente a la vuelta de la audiencia puede permitirse algún sentimiento diferente a la alegría.
El caldo para la indignación es una sopa que mezcla muchos ingredientes. Frustración acumulada, alguna puteada que quedó en el tintero, mal humor social por la pésima situación económica del país, el mal momento económico y deportivo de la institución, un extraño y desproporcionado sentimiento de superioridad (mal entendido como “la grandeza de San Lorenzo”) y por supuesto la bronca que dan algunas actitudes que rozan la adolescencia tardía. También apareció un perro calcinado en la popular y hubo piñas en Ciudad Deportiva.
Todo era felicidad y vino el minuto de silencio por las víctimas del COVID. En ese momento, y desde la derecha de la popular local se comenzó a putear a Tinelli. La canción prendió rápido en los 4 sectores. Todo un mensaje para el licenciado.
En ese momento comenzó a rodar la pelota y en una jugada de lo más desgraciada se chocaron feo Zapata y Donatti. Estuvieron casi muertos durante unos minutos.
Quizás ya nadie lo recuerde pero San Lorenzo despertó más de un aplauso en aquel primer tiempo. Salió jugando bien varias veces, Ortigoza y Rosané jugaban perfecto entre ellos y lograban mover la pelota de lado a lado rápido y encontrar alguna jugada casi siempre por izquierda, donde la presencia de Fernández Mercau se agigantaba. San Lorenzo preocupó varias veces al último campeón del fútbol argentino con la movilidad de Uva y el Perro. Uvita tuvo 2, una ni llegó a patear (y pareció sentirlo en su estado de ánimo) y la otra donde recibió de frente al arco y la tiró afuera. Zapata tuvo una muy clara a la salida de un tiro libre con el esférico picando y disponible. Remató al bulto. El andar competitivo del equipo tenía apaciguada la tristeza social hasta que en la última jugada dormimos la siesta imperdonable. El Perrito le pidió a Mercau que lo deje tirar un tiro libre, fueron los dos centrales. El tiro libre, frontal y a unos 40 metros del arco, quedó corto. Paolo Goltz hizo de CR7, despejó y corrió toda la cancha para llegar al área y desnudar la tibia vuelta de nuestro conjunto. Nos hizo otro gol más. Colón había tenido las suyas, pero era 0 a 0 y al descanso. San Lorenzo no merecía irse perdiendo.
Allí la indignación y el desánimo volvieron a cobrar centralidad y ya quedó muy poco para el análisis sobre el segundo tiempo.
Paolo sacó a Zapata (quien quedó grogui del choque del principio) y puso a Sabella. En fútbol sacar un defensor y poner un volante no es igual a atacar más. Fernández Mercau quedó parado de 3 clásico y ahí chau, casi no tuvimos aproximaciones al arco.
En determinado momento se decidió cantar contra los jugadores. En primer lugar usó un “Jugadores, a ver si lo entendemos…” lo cual es mucho más amigable que “Jugadores, la concha de su madre”. Digo, es una pequeña diferencia semántica. Con el correr de los minutos el malestar se convirtó en un marcado rechazo a Donatti y Peruzzi, un poco a Di Santo (aunque no la tocaba y no se notó) seguido de un “Vamo vamo los pibe”. Hubo palos para Lammens.
Del juego se puede decir que en una salida fatídica y un desencuentro entre los 3 delanteros, la agarró un tal Meza y la clavó en el ángulo desde 35 metros. Que Martegani tuvo su bautismo de gol y nos dio algo de esperanza con un golazo de afuera del área. Aún con la expectativa de empatarlo, la gente siguió chiflando a Peruzzi y a Donatti, como buscando una extraña reacción. Psicología inversa le dicen.
San Lorenzo no tuvo reacción, la gente no tiene más paciencia y Paolo no ayudó mucho con los cambios.
Perdimos 2-1 de local, calcinaron un perro en la tribuna, la gente puteó a medio mundo y San Lorenzo se hunde en la tabla. Fin del cuento.

La vuelta del público al estadio no fue de la mejor manera. Gonza Gamallo te cuenta todo de una nueva derrota azulgrana.

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Sucio y desprolijo

3/Oct/21

La tarde del sábado nos trajo desde Tucumán un empate 0-0 que no fue feo, sino difícil de mirar. Si de traer cosas se trata prefería que desde esa provincia me trajeran un sanguche de milanesa. El partido no sólo fue feo, de escaso nivel técnico sino que también hubo que fumarse los comentarios del resentido de Gustavo López (te manda saluditos Angelito Correa, no te pongas rojito de vergüenza) que entre algunas verdades intentó pintar por momentos a San Lorenzo como el feo y a Atlético como el bueno cuando la realidad es que el encuentro fue bajo hasta desde lo técnico. Fueron 90 minutos de dos equipos que maltrataron la pelota quitándole al deporte más bello todo el anhelo estético y de poesía que a veces dibuja desde las gambetas y la geometría del pase. En síntesis el partido fue un embole, un bodrio gigante, una lenta agonía de 98 minutos que sirvieron para traerse un punto y poco más.

San Lorenzo venía de una victoria por 2-1 a Defensa y Justicia que confirmó ciertas buenas sensaciones que venían del partido con Central donde se fue derrotado pero tuvo 30’ en que el equipo pareció jugar al fútbol con cierta idea y plasmarlo aunque perdiendo en los minutos finales. Frente al colectivero no jugó bien pero ligó lo que no había ligado el partido anterior, con algunas confirmaciones de rendimientos que empujaban un poco el destartalado auto de Montero destacándose el buen andar de Nico Fernández y Rosané, sumando eso a algunos destellos de Sabella y un buen ingreso de Barrios. Todo lo que los últimos partidos significaba una leve mejoría empeoró pero no significó una derrota (algo es algo). De entrada por momentos no se entendía cuál era el esquema, el equipo al salir de atrás intentaba atraer con 3 defensores y los laterales en el medio, con Ortigoza como eje. Siempre se incurre en el mismo inconveniente, si Ortigoza baja ahí tiene que encontrar a Rosané más adelante como opción de pase pero cuando eso sucede hay un hueco enorme entre el medio intentando gestar un ataque y los delanteros, ese hueco lo suele ocupar Cerutti mientras Uvita juega marcadamente de delantero, ayer nadie estaba ahí para intentar un pase más en lugar del acostumbrado pelotazo del medio o los stoppers a Di Santo (tuvo uno de los peores partidos desde su llegada). Lo particular es que por momentos San Lorenzo también tenía una línea de 4 en el fondo lo que creo que aporta un granito de arena a la confusión generalizada. Se defiende con 3/5 o con 4 pero con las dos cosas a la vez creo que solo puede hacer que los jugadores se pierdan en la cancha.

Con esta descripción y todo San Lorenzo tuvo la más clara del primer tiempo en los pies de Uvita Fernández con un tiro raso que el destino mezquinamente eligió que pegara en el palo en lugar de dos centímetros adentro. El primer tiro al arco fue a los 40 minutos del primer tiempo, mientras los locales patearon alguna más pero ninguna de esas fue una distancia menor a 3 metros del palo más cercano. En el segundo tiempo Zapata le tiró un chancletazo a Torrico que de milagro no terminó en gol en contra. No hace falta intentar salir de abajo en todas, no hace falta convertirse en el equipo de Almirón que por momentos regalaba goles insólitos sin que lo ataquen. Basta de este loop interminable del día de la marmota, la pelota es un ente viviente al que no le tenés que tener miedo, ni tratar mal pero tampoco hace falta aburrirla en una secuencia de pases en tu campo porque se enoja y se te cuela en el arco sin esfuerzo rival sólo para castigarte por no tener ni una idea más que esperar que el tiempo pase.

Promediaba el segundo tiempo y uno tendía a creer que incluso jugando feo podíamos ganar en alguna jugada porque el rival también era muy pobre futbolísticamente pero a los 35’, tan solo 3 minutos después de su ingreso Palacios fue justamente expulsado. Julián entró y enseguida pareció tener un arranque de ira digno de Tony Soprano, de esos que luego se daba cuenta que había metido la pata entera en la mierda. El pibe fue con los dos pies para adelante en el medio en una jugada intrascendente con el rival retrocediendo, luego se fue insultándose con algún tucumano y el Ciclón se metió más atrás a seguir esperando que el tiempo pase ya casi sin perspectivas de una contra o hilvanar una jugada. Hasta ese momento entre tanto martirio futbolero, el azulgrana había tenido alguna chance que desperdició por malas decisiones o falta de coordinación en el anteúltimo pase, centros a ninguna parte o malos controles. En la última tuvimos un tiro libre desde el costado izquierdo que ilusionó con la épica de un victoria sucia y desprolija pero en una mala ejecución terminó siendo un empate pobre y feo. Menos mal que terminó y después me fui al cine…

La crónica de Cafu Amador del opaco empate del equipo de Montero en Tucumán

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Primavera con los pibes

27/Sep/21

El deporte más maravilloso del mundo no conoce la justicia. La semana pasada San Lorenzo jugó bien y pudo ganar y terminó perdiendo. La bonita tarde primaveral del Bidegain nos regaló un partido parejo, disputado, que pudo ser para cualquiera, pudo ser un empate justo y terminó siendo una victoria festejada del azulgrana.Con goles de los pibes Fernandez y Rosané, San Lorenzo logró una linda victoria por 2 a 1. Como en espejo, ambos conjuntos pusieron un esquema parecido. Defrensa es, de alguna forma, lo que San Lorenzo no vino pudiendo lograr. Coherente en la elección de técnicos, tiene una línea futbolística y no depende de grandes nombres para ser un equipo protagonista. Así las cosas, la visita presionó durante los primeros 20 minutos. Eso no parecía inquietar al conjunto de Paolo. No había pasado mucho (una gran atajada de Torri tras un cabezazo) cuando Sabella generó un tiro libre a los 22 luego de embarullarse, casi perderla, recuperarla y sufrir infracción. Fue el Uva. Pateó fuerte a la barrera, le volvió el balón. Pateó fuerte de nuevo: volvió a pegar en una barrera ya desarmándose. Fue en ese agujero por el que pasó el fuerte remate del otro Nico Fernández. Tiró seco, con empeine, como los que saben patear. La pelota voló luego de hacer sapito y se clavó en la ratonera. Un gran gol de esta gran aparición de la cantera azulgrana. El pibe tiene una técnica impresionante y juega con mucho aplomo. En la última del primer tiempo tuvimos otro golpe de suerte. Otra pelota parada, centro fuerte de Sabella, cabezazo de Rosané, carambola y gol ¿Era mucho premio irse al descanso con tamaña ventaja? El complemento fue previsible. Defensa se vino con todo y San Lorenzo se acovachó y perdió presencia, apostando siempre a la contra. Sin embargo, fue el visitante quien descontó de contra tras una salida torpe de San Lorenzo. Pizzini recibió mano a mano a espaldas de Herrera y logró definir por debajo de Torrico. Paolo acertó con los cambios. El ingreso del perrito renovó a San Lorenzo y le dio aire a Di Santo (corrió mucho como siempre, aunque estuvo nublado para resolver algunos ataques). Tuvo la muñeca de sacar a Ortigoza cuando este dejó definitivamente de correr. Si bien Elías se comió un gol increíble que pudo liquidar el partido, por lo menos aportó marca cubriendo espacios. Nunca nada muy determinante lo del muchacho. Se sufrió mucho sobre el final. Hubo dos de Bou que rozaron el mismo palo: incluída la última pelota del partido. Cabeceó solo por detrás y lo erró. Nos está costando defender con concentración los últimos 15 minutos. San Lorenzo ganó sin brillar contra un equipo bastante más armado. Se jugó como quiso en algunos tramos, sufrió en otros y tuvo en su arquero y en la suerte los argumentos restantes. Excelente primer tiempo de Ortigoza, gran partido de Donatti y de Torrico. Solidarios Uvita y Di Santo y decisivos los pibes. Sabella, Rosané, Herrera y Fernandez son cosa seria y merecen protagonismo.Vale reconocerle al charrúa que el cambio de esquema muestra un San Lorenzo mejorado y competitivo. En sus mejores momentos es un equipo corto para defender que se abre como un fueye para atacar.Montero pedía unidad en el equipo, les gritaba “¡Cortos!”, como pidiéndoles que se junten y se amontonen. Ojalá ese sonido y ese grito, contagie al resto del ambiente del club.

San Lorenzo volvió al triunfo, derrotando 2 a 1 a Defensa y Justicia, el análisis del partido lo tenés acá.

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Lunes otra vez

14/Sep/21

Al San Lorenzo de Montero se le escapó sobre el final el clásico en un lunes atípico. Fue 1-1 contra Racing, en un partido que tuvo poco, pero que estuvo cerca de romper la mala racha que acumulamos contra el conjunto de Avellaneda. Con planteos cerrados en ambos equipos, los goles llegaron desde afuera del área, lo que deja en evidencia la falta de creatividad ofensiva en los dos. Aún así, en un San Lorenzo con muchos pibes, de recambio y con pocos jugadores de renombre, es de destacar que en términos generales no era injusto si se robaba los tres puntos. En un partido por momentos chato, sobresalieron las actuaciones de Nicolás Fernández, Alexis Sabella y Donatti.
Los lunes en general suelen ser tristes, pero este era todavía peor. Al comienzo de la semana se le sumaba un resultado electoral inesperado, un viento frío y violento que nos alejaba de la esperada primavera y una posible probabilidad de lluvia, que por suerte no llegó. En ese contexto, el clásico entre San Lorenzo y Racing venía a cambiar la rutina, con la esperanza de que el Ciclón pudiera volver a la victoria. Para eso, el uruguayo Montero volvió a parar en cancha un 5-3-2 con muchos laterales y con algunas ausencias importantes de los últimos partidos, como lo son el expulsado Uvita Fernández y el lesionado Zapata.
En los primeros minutos la única combinación que el conjunto azulgrana realizó, fue por el costado izquierdo entre Nicolás Fernández y Sabella. Aunque por el mismo costado Racing tuvo la más clara, cuando desbordaron luego de una buena pared y el cabezazo de Coppetti se fue por el costado izquierdo del arco de Torrico. Minutos más tarde, luego de una buena salida de Fernández, el Pocho Cerruti se encontró con un mano a mano en el área rival, pero que a la hora de rematar el balón se topó con la humanidad de un defensor blanquiceleste. A los quince minutos Nicolas Fernández se animó a pegarle desde afuera del área y la pelota se fue cerca del travesaño. Inesperadamente San Lorenzo buscaba mejor.
Luego de eso, Racing tuvo un tiempo más la pelota, pero pasados los 25 minutos no existían jugadas de peligro en ninguna área. Un mañoso Pocho Cerruti logró aprovechar un lateral en ofensiva a favor del Ciclón y se las ingenió para dar una media vuelva y sacar un potente remate que contuvo Arias sin problemas. A fuerza de “Los Pibes”, que por momento empujaban al resto del equipo, el Ciclón comenzó a tener la pelota en ofensiva al final de primer tiempo. Por otro lado, en defensa el equipo sostenía una noventosa línea que jugaba al límite del offside, pero que hasta el momento se mostró efectiva ante los ataques del conjunto de Avellaneda. A los 44 minutos, una vez más la dupla Fernández-Sabella hizo de las suyas, cuando Nicolás habilitó a Alexis quien intentó tirar un centro al área, pero el rebote en el defensor contrario llevó la pelota al córner. Sin mucho más se fue el primer tiempo.
El comienzo del segundo fue sin cambios y bastante más dinámico, ya que tanto el equipo local como el visitante tuvieron de inmediato dos buenos remates desde el borde del área, aunque el del visitante Domínguez fue más peligroso. A los 4 minutos del complemento, Cerruti se quedó caliente por cómo le fue Mena en la jugada anterior, y lo barrió fuerte desde atrás, ganándose la primera amarilla del conjunto azulgrana. En tarjetas estábamos iguales también, ya que a los 38’ del primer tiempo Nery Domínguez se había ganado la suya.
Pero a los 12 minutos el marcador se iba a abrir, para premiar al que más intentó en el conjunto local. El “Gordo” Ortigoza buscó con una pelota en profundidad habilitar al Pocho Cerruti por arriba, el mal control lo dejó a Herrera habilitado, quien busco romper el arco de Arias con un fuerte remate, pero la pelota rebotó en varios jugadores de Racing saliendo lisita afuera de la misma. Allí le quedó servida al juvenil Sabella, quien cargó la barra con todo y sacó un remate perfecto que entró abajo al lado del palo izquierdo de Arias. Un remate hermoso que desató el grito de gol con furia de los allegados y de todo el plantel del Ciclón. San Lorenzo se ponía 1-0 y era hasta el momento, dentro de todo justo.
Úbeda de inmediato mandó a la cancha al 10 de su equipo, Matías Rojas, mientras que, por el conjunto local, el ídolo Nestor Ortigoza dejó su lugar para que entre el colombiano Yeison Gordillo. Racing no podía entrar con claridad, por eso intentó con varios centros llovidos y unos minutos después tuvo un muy buen cabezazo de Correa que se fue cerca del palo izquierdo del Cóndor. A los 22 minutos Peruzzi pecó de ingenuo y al no terminar de acompañar una pelota al córner, dejó que Coppeti recupere el balón de forma insólita, y ante la posible situación de gol, Yeison Gordillo cortó la jugada de peligro con un tiro libre que le costó una tarjeta amarilla. Por suerte, el tiro libre fue mal aprovechado por el conjunto de Avellaneda, pero el cinco recién ingresado iba a estar condicionado el resto del partido. En la tribuna el frío era cada vez más grande, pero se compensaba con los gritos ante cualquier despeje o recuperación de los jugadores azulgranas. Corrían los 25 minutos cuando Agustín Hausch entró a la cancha por el Pocho Cerruti de buen partido. A los 32’ Racing tuvo un tiro libre en el borde del área con mucho peligro. El rebote en la barrera se gritó como un gol, me imagino que en sus hogares paso lo mismo. Los últimos minutos fueron de absoluto nerviosismo. Montero se peleó con todos los árbitros para que entraran a los 44’ Alexander Díaz y Agustin Martegani, por Di Santo y el ovacionado Alexis Sabella. Racing seguía buscando con pases entre líneas, pero cuando la pelota lograba pasar a los defensores locales, la jugada quedaba anulada por el fuera de juego.
Se iba el partido y parecía controlado, pero era lunes y era un montón para la lógica cuerva arrancar la semana así de bien. Peruzzi regaló un tiro de esquina en el minuto final. A los 93’, Racing ejecutó el córner pasado y el rebote lo tomó de sobre pique Nery Domínguez, quien seguramente si le pega 80 veces a la pelota desde ese lugar, 79 se van afuera, pero la única que iba a entrar, la realizó en el final de este partido. La pelota entró potente, no tan esquinada, pero pasando por debajo de una infinidad de piernas y llegando a la red del arco de Torrico, que no pudo hacer nada para despejarla. El partido se moría y al Ciclón se le escapaban dos puntos cuando el partido se ponía 1-1.
De esa manera terminó un nuevo clásico, con un gusto amargo, principalmente porque la victoria se escapó sobre el final. Es verdad, que desde que San Lorenzo se encontró con el gol retrocedió mucho y no pudo hacer valer ningún contragolpe. Es cierto también, que durante el resto del partido el conjunto local no fue superior ni tuvo claras ocasiones de gol. Pero si vemos el partido anterior contra este equipo (el subcampeón del torneo), si vemos la película desde el comienzo del exilio de los jugadores diferentes (y conflictivos), el balance es un poco más optimista. Hoy el equipo visitante no fue superior. Los pibes que hasta hace unos meses le llevaban el agua a las estrellas paraguayas, no sólo juegan, sino que se animan, la pisan, encaran. El funcionamiento de Montero es extraño, pero pareciera compensar un equipo que venía desequilibrado en defensa y con jugadores lentos para el retroceso. Hoy se vio una de las mejores facetas de Donatti en San Lorenzo y sus dos laterales vestidos de centrales no desentonaron en esa línea de tres última. Lo que sí falta es jerarquía en el medio y en el ataque. Pero tanto lo de Rosané, Sabella y Nicolás Fernández es más que destacable para el pozo del que veníamos. Nos quedamos con un sabor amargo, pudo ser un muy lindo antilunes después del golpazo electoral, pero no se pudo. Igualmente la semana recién comienza, como este proceso de los pibes, y esperemos que más temprano que tarde, nos puedan devolver la alegría.

La crónica de Nahuel March Ríos del empate azulgrana ante el conjunto blanquiceleste

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Pasto mojado

4/Sep/21

En medio de una tensa calma producto de la victoria frente al débil Patronato, San Lorenzo visitó al Platense del querido Leonardo Carol Madelón.

La lluvia proponía resbalones y éstos, confusión. El saneamiento espiritual de los jugadores era palpable. Ya no mostraban ese estilo desinteresado y apático de quien trabaja sin ganas. Más allá que Platense avanzó dos veces con peligro a los 15 y a los 16, San Lorenzo controló la pelota.

O la salida de los mellizos o el cambio de esquema surtieron efecto en el ánimo colectivo. A los 24 el Uvita de los Goles Importantes tuvo un mano a mano, con arquero tropezándose incluido. Fue afuera por muy poco, tras una preciosa habilitación de Di Santo. El doble 5 Ortigoza – Rosané hacía circular el balón y Cerutti andaba de acá para allá encontrando opciones para recibir. Los laterales del club hacían lo suyo y lo único que parecía inquietar a la defensa era la humedad del suelo.

El primer tiempo se fue con Caslita bien parado, habiendo recuperado esa intensidad que lo caracterizó en las primeras fechas, con buenas sensaciones individuales en algunos jugadores y dominando la pelota. No alcanzó para irse en ventaja pero sí para tener la tranquilidad de que tenemos lo mínimo indispensable para competir: ganas.

El comienzo del complemento mostró al local más adelantado en la cancha, inclusive aproximándose desde temprano al arco de Torrico con centros cruzados que obligaron al prócer a revolcarse en el pasto mojado. Dominó con claridad las espaldas de Ortigoza durante el primer cuarto de hora. Tal vez por eso Montero llamó a Sabella y mandó a sentarse al Pocho.

Cuarenta y cinco segundos después la lluvia hizo que se resbale Cardozo dejando en carrera al Uva frente al arco; la vendimia floreció y este enganchó como Messi en aquel gol a Chile por elminatorias, atrás y hace tiempo. Di Santo corrió con el optimismo de quien visita una bodega. La pelota dio en el travesaño sirviendo la mejor copa de Cabernet Franc que Franquito jamás probó. 1 a 0 y ya no llovía. Tal vez era el peor momento del partido para San Lorenzo pero es sabido que este juego no entiende las razones de la lógica

¿Quién podía imaginar lo que sucedería 5 minutos después?

Gentilmente Torrico se hizo un gol a los 22, el tiro lejano de Mansilla y el pasto mojado complotaron contra la respuesta del cóndor. Fue un tiro simple que entró gracias a la impericia del arquero.

Jalil Elias por Herrera y Yeison por Ortigoza para intentar equilibrar el desarrollo. A la media hora del segundo tiempo, el partido estaba muy chivo y para cualquiera.  El chico Hausch ingresó por Rosané a los 36, en el primer cambio ofensivo de Paolo.

Daba la impresión que sólo alguno de los Fernandez podía salvarnos la noche.  Tuvieron un lindo encuentro que terminó en una llegada bastante clara. Desafortunadamente nada de eso sucedió.

Uva fue el mejor del equipo pero se hizo expulsar tontamente de cara al partido con Racing, cuando se jugaba el descuento. Insultó a Vigliano luego de un forcejeo en el mediocampo.

El empate dejó gusto a poco pero fue justo. San Lorenzo muestra una mejoría en perspectiva a las paupérrimas actuaciones de Unión, Talleres y Estudiantes. No alcanza para ilusionarse con mucho pero alcanza para no sentir el desánimo completo que trasmitimos en esos partidos.

San Lorenzo jugó un partido correcto contra un rival débil, y empató 1 a 1.

La lluvia hizo su propio partido, mojando el pasto para ayudar a que los futbolistas hagan eso que nos enamora de este deporte, los goles.

La crónica del empate 1 a 1 frente Platense por la 10ma fecha del campeonato en la pluma de Gonza Gamallo. 

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¿Arranca o no arranca?

30/Ago/21

En una tarde primaveral, esas jornadas que mi abuela miraba el cielo y decía “hoy es un día peronista” San Lorenzo volvió al triunfo. El Ciclón goleó a Patronato en el Pedro Bidegain por 3 goles contra 0 cortando una racha de 4 partidos perdidos al hilo y sin marcar goles. Los autores de los tantos fueron Uvita Fernández, el colombiano Zapata y, desde el punto penal, Franco Di Santo.
Últimamente el mundo San Lorenzo vive pasando de tormenta a incendio y de incendio a inundación, las cosas suceden con una vorágine inexplicable. En el medio de este ciclo tortuoso se dio la salida de los Romeros, los comunicados, las diatribas mediáticas, los cruces televisivos y una constante sensación de un auto que acelera de frente a un paredón o un abismo. Los paraguayos rescindieron no sin polémica, alguien filtró un video y le echó kerosene al fuego. En el medio de todo eso también rescindió Diego Rodríguez en un desmanejo porque lo compramos hace 6 meses para que se vaya gratis hoy, nunca rindió (incluso antes de la maravillosa idea de comprarlo) y terminó costando carísimo. Mientras la saga de rescisiones transcurría, Montero metía un cambio de esquema y cambios de nombres. El azulgrana estrenó esquema con 3 en el fondo, 4 en el medio y 3 arriba… Un esquema medio holandés en el medio del terremoto. Paolo metió quinta y decidió profundizar, como en Los Simpson del pozo sólo se sale cavando. Fue así que paró a: Torrico; Peruzzi, Donatti, Zapata; Herrera, Rosané, Ortigoza, Fernández Mercau; Cerutti, Di Santo y Uvita.
El azulgrana venía siendo un auto destartalado. No llegaba ni a la esquina sin quedarse, con el cambio de esquema, después de las derrotas en fila eligió ser un poco un utilitario, un coche de esos que sin lujos te lleva a donde tenés que ir aunque a veces haya que bajarse a empujarlo. El equipo hoy mostró una cara que en las derrotas no se vio, metió, corrió, luchó y también jugó. Es necesario en este fútbol en el que a nadie le sobra nada ir a trabar cada pelota con la vida. El producto es más lucha y barro que fútbol y San Lorenzo viene de la lucha y del barro, de la garra y el tesón.
De entrada el equipo parecía un poco partido entre los que la sacaban del fondo y los de arriba, había ahí unos metros donde nadie se acercaba para recibir y Patronato acumulaba gente en ese sector. Pero gran parte de la clave del partido estuvo por afuera con Herrera y Fernández Mercau que permitieron que tanto Cerutti como Uvita jueguen un poco más adentro siendo el primero quien fue a ese hueco en donde el equipo quedaba partido siendo clave como descarga por dentro para los laterales y el mediocampo. El Pocho jugó un buen partido con mucha movilidad, siendo bastante incisivo y asociándose bien con Herrera que estuvo más fijado en banda. De arranque cuando iban 3’ apareció del centro a la derecha para meter un buen centro que Uvita no conectó por poco, la pelota iba a derivar en Fernández Mercau que enganchó para adentro y muy bien ante Gudiño que pasó de largo como colectivo lleno. El juvenil cedió para Cerutti quien ensayó un remate que rebotó quedándole a Uvita entre tres rivales, guapeó, se bancó un empujón y definió a lo Romario con el puntín para meterle la pelota entre las piernas a Ibáñez y marcar el gol. Así se cortó una racha de más de 400 minutos sin goles a favor desde aquel gol del mismo Uvita frente a Banfield el 1/8 hasta hoy 30/8.
Con el gol San Lorenzo iba a jugar más tranquilo. Tuvo un remate de afuera del área de Uvita que iba a controlar con facilidad Ibañez. Cuando iban 15’ a Cerutti lo iban a bajar por la derecha después de pelear una pelota, ganar la posición y poner el cuerpo para aguantarla. De esa falta iba a venir el centro muy bien puesto para que Zapata a la carrera meta el frentazo contra el suelo que Ibáñez iba a rebotar para que el colombiano luche y llegue a la pelota y ponga así el segundo encaminando el rumbo.
En 37’ Di Santo presionó en el medio, robó y encaró para el callejón central, Uvita le picó muy bien pero el mendocino no resolvió bien el pase que si acertaba era más de medio gol. Y en la última del primer tiempo otra vez Di Santo galopó pero esta vez por la banda izquierda pero cuando quedó 3 contra 1 no se animó a definirla, quiso ceder para el medio que entraban Uvita y Cerutti solos pero Cobos lo cortó. De manera increíble San Lorenzo se perdía el tercero que ya merecía. Esta fue la última acción del primer tiempo, en que el Ciclón hizo un buen partido, fue superior y también luchó.
Con el segundo tiempo aún en pañales Cerutti apareció por izquierda, para amagar a tocar con Fernández Mercau, pero el Pocho utilizó a su compañero para encontrar un hueco, encaró en diagonal para el área, descargó con Uvita que le devolvió muy bien la pared con ventaja para que su marca lo tenga que correr de atrás. Cuando el delantero se aprontaba a definir, Geminiani le apoyó la mano en el hombro desestabilizándolo y generando que Lousteau señale con su brazo en forma recta para el punto del penal. Fue ahí que se dio una particularidad. Di Santo agarró la pelota y miró a Ortigoza que pareció hacerle un gesto y el grandote se hizo cargo de cambiar el penal por gol con un remate bajo al palo izquierdo de Ibáñez. El equipo de Montero ganaba 3-0. Si la conversación gestual entre Di Santo y Ortigoza fue real (y no un producto de mi colorida imaginación) es para destacarla, el gesto de darle al 9 que venía bajo la posibilidad de meter un gol sirve para levantarle el ánimo y que redondeé un buen partido.
Con la victoria prácticamente consumada San Lorenzo pudo haber ampliado la ventaja en un par de oportunidades como en esa donde combinaron los Nicolás(es) Fernández(es) para que sea Uvita el que ponga un buen centro que Herrera no conectó porque se la peinaron antes para mandarla al lateral. Fernández Mercau tuvo la posibilidad de ponerle el moño a una actuación brillante cuando en posición de enganche robó la pelota en la salida de Patronato, se sacó uno de encima y disparó un remate raso que Ibáñez iba a mandar al corner. Se moría el partido cuando Di Santo la peleó y tocó con Jalil Elías que abrió un callejón para la subida de Herrera quien mandó un buen centro para Peralta Bauer que entraba por el segundo palo pero Ojeda barrió y se la sacó del buche.
El equipo que paró hoy Montero parece pensado como un rastrojero gasolero medio cascado que sin apuro y ante todo pronóstico te lleve a todos lados. Tuvo algunos ratos de ser un auto modelo 2016/17 con el tanque lleno de nafta y con la carrocería brillosa. La figura del partido fue Nicolás Fernández Mercau que no se cansó nunca de correr, de ser opción de descarga de ir hasta el fondo y de volver también. Rosané hizo un buen trabajo aunque silencioso, sin la atención de las miradas y las luces. Hoy San Lorenzo fue un equipo, supo pelear, supo jugar, supo hacer circular bien el balón y ganó, no es exagerado decir que la diferencia pudo ser más amplia. Esperemos que de ahora en adelante el gasolero de Montero pueda seguir superando obstáculos.

En una semana turbulenta, San Lorenzo pudo conseguir una alegría derrotando 3 a 0 a Patronato.

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Un engendro

27/Ago/21

San Lorenzo perdió 2-0 frente a Estudiantes en su visita guiada a La Plata. Es un bodrio ver a este equipo. Te hacen un gol y ya podés dar por sentado que no lo vas a dar vuelta, no lo vas a empatar y difícilmente encuentres una jugada de peligro. Nada de nada. Menos emoción que una hoja en blanco. Los goles de los locales fueron de Pasquini y Pellegrini.
El azulgrana profundizó el mal momento futbolístico. Jugó muy mal sacando algunos tramos del segundo tiempo, luego del cambio de esquema y la entrada de Ortigoza. El asunto de la semana fue la casi segura salida de los Romeros del plantel dado que el club no puede pagarles sus contratos y los cruces mediáticos entre el Arreceygor-Cetto por un lado y los mellizos por el otro. La verdad es que en términos futbolísticos el equipo fue una cosa espantosa, no pateó al arco, no generó peligro y en 70 minutos de los 90 no dio más de tres pases seguidos. Un equipo que mira pasivamente a los rivales, que no es capaz de pelear los partidos (salvo en algunos tramos), jugadores sin rebeldía, ni siquiera alguien que pueda generar una gambeta, un caño, algo que genere algún tipo de emoción. Apatía es la palabra que define este presente.
Montero tiró el típico manotazo de ahogado que tiran los dt´s azulgranas cuando no le pueden encontrar la vuelta que es defender con línea de 5; Herrera por derecha, Gattoni, Donatti, Zapata en el medio y por izquierda Pittón. En el mediocampo se pararon Rodríguez, Elías y Sabella; es decir el peor tándem de mediocampistas que vi en mi vida en San Lorenzo (que baratos no deben ser) y un pibe del club que es de los pocos que muestra algún tipo de carácter. En el ataque el petiso Uvita Fernández parado de 9 para recibir los centros del gigante Franco Di Santo (este se ve que no es caro y no cobra en divisa estadounidense, o en realidad sabe que no le pueden pagar y está esperando para hacer un juicio y llevarse algo) ¿Por dónde iba a pasar el juego de este equipo? No era difícil darse cuenta que con estos jugadores dependías de la jerarquía de Di Santo para meter un pase o tener una, pero el grandote está en muy bajo nivel o de la movilidad de Uvita porque en el juego era previsible que no había posibilidad de dar 3 pases seguidos y menos para adelante. Porque la apuesta del triple 5 era prenderle una vela a que se iluminara un pibe que recién arranca, ya sabemos que el torito nunca esta donde tiene que estar y que Jalil Elías se cree Toni Kroos pero no puede dar un pase de primera a dos metros sin equivocarse. Y el fondo bueno no puedo decir mucho, parece que los espectadores volvieron a las canchas algunos con el privilegio de mirar desde adentro.
Estudiantes previsiblemente te abre el partido con una pelota parada y lo liquida con un contraataque por afuera y centro atrás para quien llega de frente. En algún tramo del partido San Lorenzo compitió un poco a partir de los pies de Ortigoza, las ganas de Nicolás Fernández Mercau y probablemente cierta fatiga del local. No hubo soluciones mágicas futbolísticas, ni hubo una actitud que demuestre ganas de vestir estos gloriosos colores. Se ve que sacar a las supuestas manzanas podridas que dividían al vestuario no generó unión, compromiso y ganas de sacar esto adelante, más bien estos millonarios con depresión crónica siguieron con apatía y seguirán ganando fortunas con sus sueldos o con los juicios que harán después. Te sacan las ganas de mirar fútbol, la crisis económica que tiene el club obliga a sacarse de encima a los mejores (yo no sé si obliga tanto en realidad, pero quien te va a venir a buscar a tipos que no pueden dar dos pases seguidos, si se van de acá no creo que alguien los vaya a buscar). El presente y el futuro inmediato son oscuros, no se ve la posibilidad de armar un equipo que se comprometa, que luche, que le pegue un par de veces al arco y que gane algún partido; el nivel de juego es muy pobre y cualquier equipo con poco te gana bien, en tres pases te pasan por el medio y físicamente te pasan por encima ¿La culpa siempre es del dt o los jugadores? No, está claro que San Lorenzo es un caos deportivo e institucional pero ponerle un poquito de voluntad…
No puedo hacer otra cosa que una crónica depresiva, eso me transmite ese equipo, me dan unas ganas locas de hacerme una ensalada de cianuro y cicuta o de volver a terapia y empezar un tratamiento psiquiátrico. Que se yo, estoy harto de verlos arrastrarse y perder con cualquiera que junte once.

La crónica de Cafu Amador de una nueva derrota de San Lorenzo. Esta vez ante Estudiantes en La Plata

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El agujerito sin fin

23/Ago/21

Me pasan cosas con este equipo, todas de carácter negativo pero cosas al fin. San Lorenzo vive cayendo en un pozo que parece no tener fondo, lleva así gran parte de los últimos años y se pasa contradiciendo aquella frase popular de “peor que esto no se puede estar”. El equipo de Boedo ayer casi no compitió, pese a algunos esfuerzos individuales Argentinos Juniors con poquito, muy poquito, le ganó 1-0 con un gol de arranque tras una desatención en un corner. Encima el gol de la visita lo hizo Nicolás Reniero como para que el piso de la caída siga corriéndose como aquel relato de Galeano y la utopía; el azulgrana juega y el pozo se corre diez metros más abajo.

El club parece guionado por el manual de marca de las series de Netflix. Todo el tiempo pasa algo, no termina de florecer y resolverse un conflicto que ya aparece otro; todo seguido, todo vertiginoso, todo sin pausa, todo sin un mínimo descanso y sin tiempo para respirar. La saga de esta semana empezó en la derrota frente a Talleres donde el agua ya le había llegado a las rodillas al ciclo de Paolo Montero (de esto hablaremos luego), las discusiones en el aeropuerto y el intento de borrar a los Romero ¿Por parte del DT? Una situación que se repite a lo largo de los ciclos. En algún punto de todos los ciclos de los entrenadores hay una “pelea” con los hermanos ya sea con el técnico o con los “referentes”, los hermanos salen del equipo y el resto demuestra con ganas lo mal que juegan al fútbol, lo pasivos que son para pelear los partidos y hasta el más anti-Romero termina pidiendo por favor que sean titulares. El DT de turno los pone tarde y generalmente hace que Ángel tenga que correr al lateral derecho del rival en lugar de explotarlo en lo últimos metros. Esto ya pasó con Pizzi, Monarriz, Soso, Dabove y ahora se le suma Montero. Los mellizos pueden ser un montón de cosas pero cuando les tiras la pelota de lejos no les rebota 5 metros en el control, eso solo ya los hace mejores que el 90% del plantel. Voy a permitirme esbozar aquí mi opinión sobre estos affaire: Los Romero juegan bien al fútbol, el resto del equipo no. Los hermanos en otra época podrían haber hecho destrozos, tal vez en ciclos con mejores jugadores como el de Guede o Aguirre. Son caros para estar tan mal rodeados. La solución es sacarte de encima la jauría que los rodea o dejarlos, vender a los mellis y que nos resignemos a no ver siquiera una gambetita, un caño o una pisada. Me gusta el fútbol, por eso la decisión me parece simple.

Las acciones del partido arrancaron con Argentinos Juniors y la pelota, mientras San Lorenzo miraba, llegaba tarde a todas las jugadas como si nadie le hubiera prendido el joystick a Paolo, así tocaron de derecha a izquierda y tras un centro de Hauche consiguieron un tiro de esquina desde la izquierda. El centro cayó lejos del área chica pero en la cabeza de MacAllister que conectó sin fuerza, la pelota dio en el palo, el rebote fue para el medio del área donde Nicolás Reniero la empujó como pidiendo permiso y tratando de no hacer ruido para que la siesta de los 4 jugadores azulgranas no se cortara de manera brusca. Todos mirando como la empujaba el delantero, nadie interviniendo, todos llegando tarde, el rival festejando y los hinchas agarrándonos la cara impávidos ante el estupor de una película repetida una y otra vez. Una especie de espiral o para continuar con la idea un pozo de una caída que no termina nunca.

Después del gol el partido iba a plantearse de otra manera. Palacios y Sabella iban a ser de lo mejorcito de un equipo con poquísimo juego, mucho pelotazo a Di Santo buscando una segunda jugada que llegó muy poco y las pocas veces que lo hizo se extinguió en un mal control, una pelota que quedó atrás, alguna falta de sincronización a la hora de picar. Cuando iban 12´ Palacios y Di Santo se conectaron entrando al área, el volante enganchó intentó un centro, recuperó el rebota y le dio al arco. La pelota rebotó en Torren y salió. Un minuto antes Sabella desde la izquierda recortó para adentro y sacó un bombazo de lejos que se le fue alto. Los juveniles al menos mostraban rebeldía, vergüenza deportiva. De por sí ellos solo con eso marcaban una mejoría respecto de los dos partidos anteriores. Poco más iba a pasar hasta los 38’ cuando Ortigoza cambió de frente para Sabella que en el vértice del área grande controló y sacó un derechazo que se fue cerquita en la más clara del Ciclón en la etapa inicial.

En el segundo tiempo las cosas iban a seguir en la misma tónica y Reniero, casi de arranque, cabecea prácticamente solo en el área para que Torrico se estire aunque la pelota se iba a ir un poco por arriba. Nada había cambiado mucho, solo el equipo de Milito empezaba a perder tiempo cada vez que podía, lo que en si no está bien o mal excepto por la falta de autoridad del pésimo árbitro Echavarría al que le tomaron el pelo todo el segundo tiempo. Iban 20’ cuando Zapata salió hasta el medio, no encontró pase, retuvo la pelota y la perdió dejándole una contra a la visita que tuvo que intervenir Torrico tapando un remate a quemarropa desde el punto del penal que partió de los pies de Hauche. Enseguida Zapata le sacó el segundo a Hauche que definía sin arquero tras una buena jugada del ex San Lorenzo.

Iba media hora de juego de la segunda mitad cuando San Lorenzo iba a tener un primer espasmo de reacción tras un córner cobrado por Ángel Romero. La pelota le cayó a Di Santo en el vértice del área chica, el lungo cabeceó sin fuerza como metiéndola otra vez y Cerutti la peinó pero Chávez se iba a quedar con la pelota que era el empate. En 41′ Uvita iba a robar en el medio, abrió para Di Santo que increíblemente se frenó entrando al área como con miedo de hacer el gol para convertirse más cómodamente en un asistidor para volver a tocar con Fernández pero le tiró un ladrillazo que el delantero no pudo controlar y así se iba la última chance de torcer el rumbo. No solo se jugó mal sino que tampoco salió una. El final del partido se iba a ir entre San Lorenzo corriendo detrás de la pelota como si jamás se hubiera estudiado a un rival que juega siempre parecido y Argentinos perdiendo el tiempo.

Los cambios fueron raros. Los hermanos terminaron entrando ambos ante la urgencia del resultado aunque tarde. Ángel de nuevo teniendo que correr al lateral y Óscar faltando 10 minutos. Uvita Fernández ingresó de arranque en el segundo tiempo cuando supuestamente no estaba para un esfuerzo grande. La salida de Sabella fue extraña ya que era por bastante el mejor de San Lorenzo, más sabiendo que no estaba jugando en su puesto que es al lado de un volante central sino en la banda. Fue clarito que Jalil Elías no andaba y que Ortigoza se cansa, entonces si encima de jugar mal los cambios se hacen tarde las cosas tienen un final anunciado. Ante la entrada de Cerutti San Lorenzo jugó al pelotazo encontrando siempre libre a Herrera para salir del fondo y en ese momento lanzando a los volantes y delanteros para meter el bochazo y nunca intentó que el que estaba parado de volante se acercara al lateral derecho permitiendo una opción de pase más cercana, arrastrando marcas, generando una distracción. Todo juntar gente arriba para meter un pelotazo. El ciclo de Montero está complicado aunque los errores del técnico no pueden tapar el triste presente que surge problemas económicos e institucionales y se devora a cualquiera que esté en el banco. Negar la influencia de la crisis institucional en el deporte más importante del club sería mentir o analizar olvidando la variable más decisiva.

Otro golpe más, una caída que continúa sin encontrar el final, ojalá lo de ayer haya sido el piso y desde aquí el agujerito sin fin en el que estamos se convierta en un resurgir. Para matizar un poco tanta catarsis debo decir que la camiseta nueva es hermosa, de las más lindas de los últimos 20 años. Ojalá prontito esa belleza sea honrada en cancha con un poquito más de ganas y fútbol.

La crónica de Cafu Amador de la derrota del Ciclón de local frente a Argentinos Juniors 

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Se inundó la cocina

17/Ago/21

San Lorenzo se trajo de Córdoba una derrota a la cual ningún adjetivo le es suficiente para ser descripta. Fue horrible, apático, triste, anodino, lento, amargo, decepcionante, insufrible. Monótono, dócil, blando, inverosímil. No bastaría todo el diccionario de calificativos. Podríamos estar noches y días sumando vocablos y aún seguirían apareciendo sensaciones.
Se podía adivinar que luego de la victoria al hijo de toda la vida, allá en la ribera, los rivales iban a intentar agarrarle la mano al equipo. Pero nadie esperaba una debacle tan pronunciada.
No hubo espejitos de colores, el andar del conjunto nunca fue superlativo. Pero tenía dos o tres certezas. Era duro, marcaba bien y jugaba con inteligencia e intensidad. Inclusive suponíamos todos y todas que con el arribo de los mellizos y la recuperación de Di Santo la cosa iba a mejorar.
Talleres ganó 2 a 0 con absoluta claridad y el dato destacable es que no nos golearon. Y bien que pudo pasar. San Lorenzo nunca ofreció resistencia. A los 15 minutos le cabecearon el 3er córner consecutivo y fue adentro. Cuando logró hacer un poco de pie, pasada la media hora del cotejo, inclusive logrando algún arribo aislado (tuvo una Óscar y hubo una de Di Santo que pareció penal), sufrió otro gol simple. Fran Flores quedó expuesto en los dos goles, perdiendo la marca de Enzo Díaz en el primero y perdiendo la referencia de Fertoli en el segundo. Cuando los equipos son horribles los centrales siempre quedan en off side.
Fertoli es un meme de la situación nuestra. Cuando jugaba en Casla tenía cara de chico triste y conflictuado, con marcas en la cara y con un peinado que no decía nada. Ahora tiene reflejos a la moda, juega con la 10, tira los córners y se da el lujo de pararla de aire, perfilarse y ponerla en el ángulo.
San Lorenzo está siempre en el mismo lugar. Si la goleada con Unión era un golpe en los tobillos del proceso Montero, esto es un golpe en las rodillas. Es esperable que los equipos más armaditos, cuyos técnicos tienen más tiempo a cargo, nos superen. Eso está dentro de la lógica.
Ahora bien, el nivel de los errores y la llamativa falta de ganas de los jugadores no tiene ninguna explicación posible. O no tienen ganas o no entienden al técnico o no lo quieren entender y no tienen ganas.
No parece que Paolo tenga a mano demasiado para cambiar y armar un equipo diferente, estos son los elementos con los que contamos. Su idiosincrasia tampoco parece ser la de un moderno y agresivo estratega. Es del Siglo XX y aún cree en el 4 4 2.
Del segundo tiempo la noticia es que hubo dos rojas (Peruzzi y Rosané) y que Torrico se revolcó de acá para allá para que no nos metan dos o tres goles más. Incluso a Talleres se lo vió relajado y sin ganas de vapulearnos.
San Lorenzo es como una casa en el delta. A contramano de todos los fenómenos vaticinados por la ONU, el agua creció. La tenemos en la entrada, ya tapó el muelle. Y está empezando a meterse por la puerta de entrada. Ese lugar lindo para tomar mate en la entradita, también conocido como palier, ha desaparecido por el paso devastador de la inundación. La madera y el agua se llevan muy mal. La segunda pudre a la primera.
Se nos inundó la cocina, de nuevo.

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Maldición iba a ser un día hermoso

7/Ago/21

Está difícil Santa Fé. No me acuerdo la última vez que ganamos allá pero tengo la sensación de que ha pasado bastante tiempo. Esta vez San Lorenzo se volvió con una goleada en contra. Fue derrota 4-0 ante Unión.
No sé que escribir sobre el partido porque después del segundo gol de ellos se miraba las imágenes sin pasarlas por el filtro de la razón. Como cuando estás y no estás. Incrédulo y semi-catatónico frente a la TV. La mañana había sido de sol, una hermosa jornada, con una temperatura agradable mostró de golpe unos dientes negruzcos y se tornó en mambo negro. El Ciclón hizo un partido espeluznante. En el arranque San Lorenzo intentaba salir por abajo pero más lento que de costumbre, jugando mal, falto de conexión y lucidez. A medida que el partido fue pasando se fue descomponiendo, perdiendo confianza, orden y hasta por momentos parecía un equipo cansado. Cuando vino el segundo gol la simbiosis entre mi desorden interno y el rendimiento del equipo era total. Con el primero todavía estaba eso de aferrarse a mejorar porque peor no se puede (Spoiler Alert: Sí se puede estar peor). La jugada del primero de ellos nace de un mal control de Ángel Romero sobre la banda, continúa con Torrico tirándose con el pie y finaliza con Gattoni llevándosela por delante y abriendo el marcador. Bueno, un tropezón no es caída, que sé yo, todavía se puede. Esas cosas que surgen desde el genuino optimismo de estar vivos. Lo mejor del ser humano. Ahora cuando Unión metió el segundo en esa jugada de afuera hacia dentro por la izquierda, con una defensa que perdió por completo la compostura, quedando desordenada fue cuando vino el mazazo. Enseguida hicieron el tercero y se terminó el primer tiempo. No tengo ni idea quien los hizo. Esta no es una crónica soriana, esto es una catarsis facundiana. Más que esto no puedo hacer, no puedo analizar mucho el partido (aunque cuando lo hago es de caradura). Solo puedo intentar ponerle palabras a mi sentir. En otro momento podía decodificar mi sentir ante estos resultados como ira, pero desde hace un par de años ni idea, es un sentimiento mucho más silencioso, templado pero no por eso menos negativo, sino que todo lo contrario es algo que sin dudas es peor que estar iracundo.
Unión venía siendo de lo peorcito del campeonato y San Lorenzo venía de una semana impresionante después de la aprobación de la Ley de Rezonificación. Concentración en la Legislatura, el festejo con la aprobación y la caravana a Boedo con la alegría de poder imaginar el futuro. Muy flechita para arriba. Estaba todo dado para ganarlo y coronar una semana increíble. Así que nos comimos 4 de visitante porque la vida no es una película de Disney y la de San Lorenzo menos. Habrá muchas cosas que analizar, mucho que mejorar en la semana, mucho que laburar porque esto recién arranca pero hoy el equipo dió varios pasos atrás, hizo mal lo que venía haciendo bien e hizo peor lo que ya venía haciendo mal. Da bronca pero nos viene pasando seguido comernos una goleada con un equipo random de alguna provincia. Tengo esta cosa optimista de no querer dejar que me termine de cagar el día la goleada, tal vez sea un intento fútil de tomarme las cosas de otra manera, tal vez esta catarsis este sirviendo o tal vez ese sentimiento tan negativo pero calmo me invada horriblemente en un rato nuevamente. Igual aunque se intenten formas saludables de procesarlo la horrible verdad es que fueron 4 y pudieron ser más.
No sé que nombre ponerle a este ensayo catártico pero tampoco sé cómo se llama lo que siento, parece decepción pero no, ella es como más vertiginosa. Tampoco es que terminó el partido y me deprimí. Pero bueno después de esta semana no puedo dejar que ese sentimiento me inunde. Así que ya fue. La semana que viene jugamos con Talleres en Córdoba, ojalá el Ciclón recupere la memoria y vuelva al triunfo. Este espacio me ha servido, espero que ustedes también, sino acudan a profesionales que han estudiado para eso, tienen matrículas y saben. La salud mental es muy importante.

La catarsis de Cafu Amador luego de la preocupante derrota de San Lorenzo en Santa Fé

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Perdidos como puntos en la neblina

2/Ago/21

San Lorenzo empató como local frente a Banfield 1-1. Uvita Fernández abrió el marcador, que solo duró dos minutos, y Enrique Paz empató para el Taladro. El conjunto dirigido por Paolo Montero no tuvo un buen partido, y aunque el empate fue justo para el desarrollo de encuentro, con una mayor concentración, el Ciclón se podría haber llevado los tres puntos. Los Romero todavía no entran en sintonía y al igual que en los anteriores ciclos, la defensa sigue siendo uno de los puntos a mejorar.
La jornada comenzó con un sentido homenaje a dos imprescindibles de este club, ya que Sebastián Torrico y Néstor Ortigoza, recibieron una remera especial por los 200 partidos disputados con el conjunto azulgrana. Terminada la ceremonia, Montero paró al mismo equipo que ganó en la Boca, 4-4-2 con los Romeros en cancha y Ortigoza con la cinta de capitán en su brazo izquierdo. Los primeros minutos fueron de ida y vuelta, en donde el conjunto de Boedo buscó principalmente a Ángel Romero por el costado izquierdo, quién en varias oportunidades logró combinar con las subidas de Rojas, pero con poco peligro. San Lorenzo presionaba la salida del Taladro, buscando recuperar la pelota rápido. Aunque, la primera jugada de peligro vendría de un pelotazo largo, donde Uvita Fernández tomó un mal despeje de la defensa de Banfield y remató desde afuera del área con muy poca potencia y bastante desviado. A los 10 minutos Ortigoza tuvo un remate que se fue lejos del travesaño, pero que despertó el aplauso exagerado de un pequeño público local que tiene devoción por el jugador número 20.
De pronto un fenómeno meteorológico iba a complicar la visión del encuentro, y mientras una niebla intensa caía sobre el Nuevo Gasómetro, dando la impresión de que el partido se disputaba en el centro de Londres, Banfield pasó a tener mayor control de la pelota. De esta manera, el Taladro a los 16 minutos tuvo la más clara, cuando Galoppo remató desde afuera del área y la pelota se estalló contra el palo izquierdo del cóndor Torrico. El equipo del uruguayo Montero tenía cada vez menos la pelota y comenzaba a sufrir. Banfield parecía encontrar un espacio en las espaldas del doble cinco. Sin embargo, San Lorenzo en la jugada siguiente armó la mejor elaboración colectiva de la noche. Óscar Romero buscó desmarcarse, y se fueron abriendo espacios con diferentes pases cortos. Un centro pasado le llegó a Ángel Romero, quien abrió para Rojas y el lateral metió un centro rasante que encontró a Julián Palacios en el centro del área listo para rematar, aunque su disparo se fue por el costado. En la réplica el equipo de Sur desbordó al mismo Rojas y el cabezazo del delantero de Banfield se fue cerca del travesaño de Torrico. Rememorando a un viejo programa de fútbol al mediodía, el ping pong estaba 2-2. Rondando los 25 minutos San Lorenzo buscaba tener la pelota entre Ortigoza, Óscar y Yeison Gordillo. Aunque los intentos mas desestabilizantes sólo salían cuando Ángel lograba combinar con Rojas por izquierda. Por el otro lado, entre Uvita, Palacios y Peruzzi había poco y nada. Aunque esa subida del 22 del Ciclón, también dejaba para Banfield la posibilidad de llevar peligro por ese costado. A los 34 minutos Rojas y Ángel quedaron parados tras una buena pared del ataque derecho de Banfield, desde donde sacaron un centro que encontró solo al volante Galoppo, quien por suerte le entregó con la cabeza la pelota a Torrico. Ahora Banfield estaba mejor y en una pelota larga Pons iba a quedar sólo para encarar al arco de Torri, y rematar fuerte y desviado. A los 39 minutos Pons volvió anticipar un muy buen centro con la cabeza, pero se fue desviado por el costado izquierdo del arco azulgrana. A esta altura el ping pong era favorable al Taladro, aunque las jugadas no eran muy claras. Aun así, un ratito antes de que termine el primero tiempo, se despertaron los hermanos Romero, quienes con paciencia y, algunas imprecisiones, fueron armando un buen ataque del Ciclón que terminó en una apertura profunda para Peruzzi, que con un buen centro atrás encontró a Uvita Fernández, pero que este nunca pudo posicionarse para rematar al arco.
El segundo tiempo arrancó movido, y a pesar de que el frio y la niebla hacían cada vez más difícil ver el encuentro, llegaron los goles. El conjunto local suele intentar aprovechar los primeros minutos de cada tiempo para abrir el marcador. Y si bien en el desarrollo del juego el Ciclón tenía mayor posesión, lo cierto es que Banfield había llegado con más peligro. Pese a eso, y porque el fútbol no tiene nada que ver con los merecimientos, a los 5 minutos San Lorenzo iba a encontrar el primer gol. El Ciclón armó bien la tenencia de la pelota, Ortigoza controló en el medio y buscó a un adelantado Peruzzi que pivoteó en la medialuna del área y le dejó la pelota a Uvita Fernández, que no había hecho mucho en el partido, pero que en esa oportunidad sacó un remate potente que se metió en el palo derecho del arquero de Taladro. Un golazo de Uvita que, aunque viene torcido en el juego, está filoso con el arco. Y desde afuera del área iba a poner el 1-0. Pero la alegría iba a durar muy poco. Ya que una defensa muy mal parada, dejó que Banfield con un solo pase desde el círculo central colocara el empate. El doble cinco del Ciclón quedó muy adelantado y ante eso, Gattoni intentó anticipar a Soñora. Pero el jugador de Banfield se sacó fácil de encima al defensor azulgrana y, desde la mitad de la cancha, colocó una pelota en profundidad para el volante Enrique Paz, quien le ganó en velocidad a Peruzzi y se fue solo contra el arco, definiendo de manera perfecta sin que Torrico pudiera hacer algo para evitar el empate. Apenas dos minutos duró la ventaja, y a los 7’ del complemento, el partido ya estaba 1-1. San Lorenzo se desconcentró en el momento que no tenía que hacerlo y desaprovechó un gol que podría haber sido la ventaja definitiva. A los 14 minutos, el autor del gol se iba a ir lesionado para que entre en su lugar el 33 Alexander Díaz. San Lorenzo estaba impreciso, pero tenía un poco más la pelota. Rondado los 20 minutos los Romero intentaban hacerse del esférico, pero todavía parecen no entrar en ritmo después de la Copa América. Óscar estuvo un poco mejor, aunque muy lentos en sus movimientos, mientras que Ángel no pudo hacer valer su habilidad prácticamente en todo el partido. Aun así, con un muy buen cambio de frente encontraron a Gino entrando en velocidad, quien de aire colocó la pelota en el centro del área, pero Alexander no corrió confiado a puntear el balón que recorrió toda el área chica y salió por el costado. San Lorenzo tuvo a los pocos minutos otra buena jugada de gol, que tras un centro de Ortigoza encontró a Ángel en posición de remate, pero aún con tiempo y muy cerca del área el disparo del paraguayo se fue por arriba del travesaño. Corrían los 29 minutos y luego de un tiro libre de Banfield, Ángel Romero casi mete un gol en contra con la espalda que hubiera sido el blooper del año. A la jugada siguiente y antes de que Banfield juegue un córner a favor, Alexis Sabella vino a la cancha por Julián Palacios.
El partido, además de por la niebla, comenzó a ser invadido por los nervios y los errores. En una de esas, Gattoni robó una pelota que se le fue larga a un defensor de Banfield, este se la dio a Alexander Díaz, quien desbordó bien y sacó un centro que encontró a Oscar Romero por el otro lado, pero que este nunca pudo acomodarse para el rematar. Ese costado de Banfield, el derecho, parecía ser ahora un buen lugar para dirigir los ataques, ya que por ahí y a los pocos minutos, Sabella logró llegar al fondo, encarar hasta el área chica y rematar al lado del palo del arquero. El frío, los nervios o vaya a saber que, hicieron que hasta Ortigoza pierda una pelota insólita en mitad de cancha que por suerte recuperó rápido el “Colombia”. A los 85 minutos Óscar Romero que todavía no volvió del todo de sus vacaciones, salió por el Perrito Barrios. Banfield iba a tener un muy buen remate desde afuera del área, que Torrico logró sacar con los pies después de un peligroso vivoreo. San Lorenzo parece tener poca pólvora en el banco de suplentes, ya que salvo por Sabella, los dos petisos que entraron nunca lograron hacer pie en el encuentro. Tanto así, que Diaz se durmió una siesta y su offside arruinó un hermoso sombrero con habilitación que Ortigoza realizó en la mitad de la cancha. El partido se fue yendo y solo quedó en el final, un tiro libre que San Lorenzo desperdició sin peligro antes del último pitido.
Como dijo un colega en un grupo de WhatsApp que compartimos, era un partido en donde el que hacía el gol ganaba, a no ser que te duermas en la primera reacción del contrario. De esta manera, y sin encontrar todavía una gran dinámica de juego, el Ciclón sigue invicto en el torneo. Y si bien, en el desarrollo del juego el empate fue justo, preocupa perder puntos de local contra equipos dentro de todo accesibles.

La crónica de Nahuel March del empate de San Lorenzo ante Banfield en el Nuevo Gasómetro

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