Pesadilla

17/Sep/18

Hay una bonita pieza musical de Lenny Kravitz, famosa en los comienzos de los años 90 cuyo título traducido al castellano es “no está terminado hasta que está terminado”. Parece que tenemos que habituarnos a que en los últimos instantes de los cotejos de San Lorenzo siempre pase algo.

San Lorenzo se trajo una dura derrota de Mendoza, no por verse superado por un rival complicado que viene haciendo buenas campañas y que acarrea una racha de 8 triunfos consecutivos como local sino por la calentura que supone perder un partido que estaba prácticamente cerrado y que nos condena a un triste puesto 18 en la tabla general. En un pobre comienzo de campeonato San Lorenzo registra 4 empates y una derrota. Un récord difícil de envidiar para cualquiera.

San Lorenzo jugó un buen primer tiempo donde generó algunas chances, con un afianzado Botta conduciendo, con Mouche jugando con dignidad y con Alexis Castro dando señales de vida. Algunos no quisimos decirlo en voz alta pero era el momento de marcar. Tuvo rápidamente dos chances y se mostraba punzante y capaz de complicar a Godoy Cruz. Gaich tuvo la suya tras una buena habilitación de Botta pero no logró vencer al joven arquero local. Fue parejo e intenso, como lo son prácticamente todos los partidos de la primera división.
En el complemento Godoy Cruz logró asentarse en la cancha y tomó el control del partido sin lograr complicar demasiado a Navarro. San Lorenzo retrocedió en el field y comenzó a sentirse la merma en varios jugadores. Alexis Castro comenzó a diluirse en un mar de impotencia y frustración. Como perseguido por un mal recurrente. Poblete corría a todos pero se mostraba errático en los pases. El menor de los Rojas está condenado a no lograr que ningún centro suyo supere al tipo que lo está marcando. Al mayor de los Rojas cada vez parecen costarle más los partidos evidenciando el escaso recambio con el que cuenta Biaggio a la hora de mover el banco y darle aire al equipo. Te faltan Blandi y Reniero y vos sentís que estás como Popeye sin la espinaca. El pobre Adolfo Gaich se resbalaba y hacía lo que podía. Como contra Unión San Lorenzo demostró su incapacidad para controlar el mediocampo y lentamente cedió el balón hasta lograr no patear prácticamente nunca al arco en todo el segundo tiempo.

Cuando el partido parecía sentenciado vino un centro del mejor jugador del local, un muchacho de apellido Angileri, quien viéndose “apretado” por Guidiño y Salazar y hasta por Poblete consiguió enviar un centro cruzado a pocos minutos del final que el chico Ávalos cabeceó al gol. Película repetida, otra vez sopa.

Uno entiende a un jovencito del club que está haciendo sus primeros pasos en primera que juegue nervioso, que tenga altibajos o que por momentos no dé la talla. Cuesta mucho más con jugadores por los que se ha hecho un esfuerzo económico y que venían a traer determinadas soluciones. La realidad hoy día es que tenemos un plantel muy corto, plagado de jóvenes. Hemos vendido dos titulares con el campeonato ya empezado. Los jugadores que vinieron no vienen de hacer grandes campañas en el Real de Madrid, ni vienen de descollar en sus respectivos clubes. Si esto es responsabilidad de quienes eligen a quien contratar o si tiene que ver con la realidad macroeconómica del club y del país no es este humilde cronista quien lo pueda dilucidar.

Si Gudiño hubiera hecho lo que tenía que hacer, marcar a la persona que le pidieron que marque, molestarlo, esforzarlo con su cuerpo, darle un topetazo, hacer algo más de lo que hizo nos hubiéramos traído un punto que tal vez hoy miraríamos con otros ojos. No porque esté bueno empatar los cinco partidos, sino porque era más acorde a lo que se vio dentro del campo de juego. Ni Freddy Krugger hubiera imaginado una pesadilla como esta: tener que jugarse tanto una sexta fecha contra Patronato de Paraná en nuestra cancha. Así están dadas las cosas.

En un pobre comienzo de campeonato San Lorenzo registra 4 empates y una derrota. Un récord difícil de envidiar para cualquiera. La crónica Soriana de la derrota con Godoy Cruz en Mendoza. 

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El espiral

2/Sep/18

Cuando miramos las planillas con las dos alineaciones fue un poco fuerte. En los papeles River impone respeto. Tiene un 9 por el cual pagaron fortunas, todos sus suplentes son jugadores caros y de algún modo valiosos. Cuenta con tres mundialistas. Según los especialistas tiene el mejor arquero del universo y los alrededores. Tiene un DT que araña a sus rivales. Logra que sus jugadores sean una máquina asesina de jugar a dos toques y pegarle a todo lo que se le ponga enfrente. Gallardo es para muchos el mejor entrenador del país.

San Lorenzo salió a jugar el partido con decisión y pudimos ver un vibrante primer tiempo. No iban 5 minutos y habían tenido una cada uno. Fue Blandi quien le ganó a Maidana y logró asistir al Príncipe Reniero, quien hizo que el mejor arquero del universo y sus alrededores demuestre por qué tanta gente vende humo con su figura. Gran estirada a contrapié para enviar el esférico al córner. Por su parte Pratto recibió de Santos Borré y buscó infructuoso el ángulo de Navarro. Palo y palo.

Quizás conmovida por la noticia de la disolución de los 10 ministerios o preocupada porque sin estabilidad cambiaria se hace muy difícil planificar el viaje a Uruguay para acompañar a la pampaneta en su excursión a Montevideo la hinchada decidió cantar el hit anti Macri.
En la jugada siguiente el referí Baliño omitió un claro penal luego de un violento disparo del Camión Moyano. Como si la vida fuera un espiral. Con el codo Enzo Pérez rechazó el balón.

Luego de una ambiciosa salida del fondo de esas que le gustan a los amantes del fútbol champagne San Lorenzo quedó mal parado y expuesto a la categoría de Juanfer Quintero. Golazo. Iban 40 minutos de llegadas para los dos. River conseguía irse al descanso en ventaja en un primer tiempo muy parejo donde pudimos ver que aquella superioridad moral que parecía tener no era para tanto. Que nuestro Pampa tiene tatuado el fuego de aquel campeonato del 95. Y que mantiene la vieja maña de aparecer en los partidos picantes, contra los rivales grandes.

En el segundo tiempo San Lorenzo controló la pelota pero no lograba lastimar demasiado. River se defendía compacto y amenazaba en cada contra. El tiempo pasaba sin pasar. La gente se impacientaba, algunos insultaban a nuestros nóveles players. Sedientos de sangre dijeron “Almirón… Almirón está sin trabajo…”. Son 3 puntos sobre 12. Esto es un fracaso. Se robaron todo. Que se vayan todos. El Pampa movió el banco. Merlini y el Perrito Barrios saltaron al campo. Fue el maguito quien corrió por izquierda y consiguió un córner. Botta lo pateó en forma espantosa. Un defensor tuvo la amabilidad de darle otra oportunidad a Rubén tras despejar directamente afuera.
Se escuchó con claridad “Andate Biaggio”.

Iban exactamente 965 minutos sin que el mejor arquero del universo y sus alrededores reciba una anotación. Botta volvió a cobrar el tiro de esquina. La pelota viajó lánguida hacia el primer palo. Como una cobra venenosa, El Capitán Blandi picó con su veneno y destrabó el maléfico hechizo del arco embrujado. Armani se quedó sin su récord y todos los fabricantes de humo tuvieron que hacerlo un rollo y stockearlo hasta nuevo aviso. Se acabó esa bobera de decir que a este pibe hace 7 meses no le hacen goles.
Un tal Mbappe… ¿Te suena?

El espiral de Baliño volvió a ensombrecer la noche cuando enceguecida de rencor por el penal no cobrado y porque nos amonestó a medio equipo (mientras condonaba tarjetas a cada gallina que se tiraba sobre un rival, lo pisaba o le metía plancha) la hinchada insultó a la madre de Baliño. Cabe resaltar que la madre de Baliño no tiene la culpa que su hijo sea un referí que tiende a favorecer al poderoso. Acto seguido el tipo va y echa a Reniero. A nuestro inmaculado Príncipe. ¿Casualidad o destino?

San Lorenzo volvió a empatar. Se consolida una columna vertebral con Coloccini, Poblete y Blandi como ejes. Enorme partido de los tres. La tarea de Biaggio no es sencilla y la impaciencia en el ambiente conspira contra los tiempos de maduración de un plantel tan joven. La gente debe estar frustrada o deprimida por algún otro motivo, sino no se entiende. Apostar a los chicos tiene sus riesgos. Tal vez a Moyano y a Pereyra les costó el partido más que otras veces. Es normal, están empezando. Reniero y Senesi son una realidad, eso es una noticia saludable. La lesión de Salazar preocupa porque no hay variantes en ese puesto y sea lo que sea tendremos que improvisar. Mouche está flojito.
La pampaneta se enfrentó a un equipo millonario, peligroso y rimbombante que venía de humillar al genio de Coudet y sus pergaminos de técnico ofensivo de fútbol de ataque. Fue un empate justo con situaciones para que ambos equipos pudieran ganarlo. Son 4 puntos en 4 fechas, no estamos para tirar manteca al techo. Tampoco para subirnos a este espiral de autodestrucción que los exitistas del minuto a minuto están pidiendo.

“Fue un empate justo con situaciones para que ambos equipos pudieran ganarlo. Son 4 puntos en 4 fechas, no estamos para tirar manteca al techo.” El análisis del empate frene a River, en la pluma de Gonza Gamallo. 

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Así es la vida

28/Ago/18

Mágico y azarozo deporte, maléfico y artero ¡Emotivo balompié, maldito sea el día que te comencé a amar! Este cronista tenía el goce calculado. Una invitación para que todos los que no creen en la pampaneta se suban: todavía hay tiempo. Si el irascible Mouche no hubiera definido con una masita fina de la Savona, como con un pañuelito de dulce de leche y pionono, o si tal vez en esa furtiva contra del primer tiempo Blandi hubiese devuelto el balón al medio en vez de intentar ese disparo a-la-Batistuta que terminó en el túnel subfluvial… tal vez si en esa última jugada quien quiera que haya perdido al enano ese que empató el partido, otro sería el cantar.

El vaso medio lleno nos dice que nos cagaron a pelotazos todo el segundo tiempo, que hace 12 años no ganamos en esa cancha y que Unión no pierde de local desde hace 15 partidos. Pero qué bronca gente: hasta el yeta del relator dijo que nos estábamos llevando 3 puntos muy lindos.

Poco había pasado cuando a los 11 minutos el mayor de los Rojas cabeceó para despejar un córner del local. Sonaron campanas y la luna llena en el cielo anunció que el mal que tanto nos vino aquejando comenzaba a sanar. Esta simple cuestión de lograr cabecear los centros de los rivales es mucho más que una anécdota floreada de quien suscribe. La pelota salió disparada y Mouche encabezó un contrataque letal. Aguantó la pelota y en el momento indicado filtró el balón hacia la posición del Príncipe Reniero. La tiró larga: nos paramos de nuestras sillas. Enganchó y cruzó para Blandi quien homenajeó a Pipo Gorosito con un centro en comba para que nuestro pequeño Príncipe cabecee en palomita convirtiendo al gigante de Nereo Fernández en un estéril expectante del tanto. Golazo. Una estrella fugaz cruzó por el cielo de Boedo y cuentan los que la pudieron ver que pasó exactamente cuando los dos Nicolás se abrazaron.
San Lorenzo tuvo otra contra en la cual Reniero volvió a mostrar su tremenda categoría. Esta vez Blandi quizo ser Batistuta y no devolvió el balón. Esto ya lo dije. Tuvo una Unión en la cabeza del viejo Jony Bottinelli. Por suerte cabeceo al medio.

Enorme primer tiempo del náufrago Coloccini y en general de todo el equipo. Lució muy concentrado y metido en cada pelota.

Hay teóricos del fútbol que hacen de la superioridad moral una bandera. Se supone que San Lorenzo es más que Temuco, porque es más grande. Se supone que Boca le va a ganar a todos 4 a 0 y después resulta que si no le regalan un penal no puede convertir. Se supone que existe un fútbol donde la gente cambia de frente y todos la paran de pecho con elegancia. Incluso lo supone gente que cuando juega al fútbol grita pidiendo un lateral y es capaz de pegarle una patada a uno que le tiro un caño: qué le vamos a hacer. Lo que es real es que el fútbol en Argentina es sacrificio, sacrificio, concentración y aprovechar cada pequeño error del rival. Y más sacrificio.

El segundo tiempo fue un parto (en sentido figurado, por supuesto). Navarro se tiró para un lado y se tiró para el otro. Atajo una, dos y tres. Todos pelotazos cruzados de un equipo que conoce el cajón en el que juega y que te mete a pelotazos. Así es la vida. El referí inventó un penal para el local y Navarro fue y lo atajo con un ojo. Tremendo lo del arquero, ojalá siempre atajara así.
Hubo situaciones para ganarlo y hubo situaciones para perderlo. San Lorenzo lastima y sigue mostrando que es un equipo capaz de generar situaciones de gol con contraataques. Eso se trabaja. Sigue sufriendo mucho los envíos aéreos y no tiene esos jugadores capaces de parar la bocha y hacer correr el tiempo. Ahora le dicen defender con la pelota. Madurez, sapiencia. ¡Paciencia cuerv@s!
Este torneo es de una paridad lastimosa, que duele y obliga a los que buscan en el fútbol un espectáculo de sutil belleza un refugio en las series prepagas de Netflix.

“San Lorenzo lastima y sigue mostrando que es un equipo capaz de generar situaciones de gol con contraataques.” La crónica del empate con Unión. 

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El vuelo de la Pampaneta

23/Ago/18

Amantes de la exigencia lírica y el desencanto constante miran con cierta desconfianza al hombre mediterráneo. Tal vez lo juzgan porque no posee esa labia de doctorado que poseen otros expertos en posesión de balón y previsibilidad futbolera. Son estilos, formas de vida. Hay noches y noches.

En el comienzo del partido Nacional salió a demostrar que es un equipo grande del continente, copero, con jugadores de jerarquía. Tuvo el balón y volvió a mostrar este asunto de los comienzos de los partidos: damos un look dubitativo. A medida que San Lorenzo hizo pie en la cancha logró controlar la pelota y hasta puso a su defensa a jugar en el mediocampo: como le gusta a los guardiolistas. El mágico de Pereyra volvió a enviar un poético balón pasado directo al pecho de Reniero. Bocha cruzada, rebote en Erramuspe y a cobrar. 20 minutos y San Lorenzo comenzaba ganando el partido. Como es costumbre en la doctrina Biaggio, no necesitamos tener el balón, ni dominar el trámite. San Lorenzo es vertical, veloz, con poca transición. Es dueño de un pelotazo frontal que viene lastimando rival tras rival. Tal vez eso no le guste a la gente: preferiría ver toques laterales ininterrumpidos o posesión estéril de pelota. En una impresionante presión alta Salazar congestionó la salida de Nacional y a los 32 produjo otro gol de San Lorenzo. El pujante e incisivo Blandi anotó el 2 a 0. Tercer partido en la temporada en la que hacemos 2 goles en el primer tiempo.

Buen primer tiempo de los laterales: Pereyra juega como si tuviera 10 años en primera. Salazar viene en franco asenso, dejó la mochila en su casa y se liberó: parece ser ese jugador que fueron a buscar los especialistas. San Lorenzo pudo hacer uno o dos goles más. El mejor primer tiempo del semestre y en el mejor momento posible.

El segundo tiempo comenzó de la misma manera. Con un Nacional enojado y un San Lorenzo que es como esos boxeadores que se hacen los pasivos mientras esperan la oportunidad para meter una buena piña. Era importante de cara al segundo tiempo conseguir que no nos conviertan goles: por la serie y para corregir nuestra principal falencia.

El trámite era normal: los charrúas empujaban y el Ciclón contemplaba sagaz mientras deglutía oportunidades. De la tribuna bajaba aquel canto sobre levantar los escalones en Boedo y el referí cobró penal. Fue Gonzalo Bergessio quien cruzó el balón lejos de Navarro y llegó el temido descuento.

Los plateistas de la vida se frotaban las manos. El deseo y la mala energía de aquellos que quieren ver caer a Biaggio alimentaron la fuerza de Nacional.

Hubo un tiro libre a metros del área para El Bolso. A quién le importa cuántos minutos iban. No corría el tiempo. Solo el sonido del miedo.

La pelota estaba ideal para que Viudez tire un centro y todos los fantasmas del balón detenido digan presente.

El hombre tiró al arco, la pelota se fue al córner y el córner le cayó a Senesi. El crack corrió con el balón al pie recordando a Gareth Bale, metió un lindo pase largo para que Gudinho encare dude y consiga un penal.

Blandi y 3 a 1. La tribuna recuperó el pulso místico y entusiasta y el ánimo de los jugadores mejoró.

San Lorenzo volvió a convertir goles y ya nadie puede dudar de la suerte o de alguna ayuda del Papa Francisco. Poblete y Rojas han solidificado al equipo. Jugaron todos bien: todo mérito del DT. Reniero y Botta bien. Blandi no para de mojar y los dos volantes centrales tienen carácter e inteligencia. Navarro tuvo la delicadeza de no hacerse ningún gol. 3 a 1 y con justicia. Que nadie lo discuta.

Queda un mes para la revancha y ya nos ilusionamos con lo que se viene. Si alguien conoce alguna manera mejor de llegar a la Libertadores 2019 que ganando esta Sudamericana que se contacte con este cronista: estará por siempre agradecido.

“San Lorenzo volvió a convertir goles y ya nadie puede dudar de la suerte o de alguna ayuda del Papa Francisco.” La crónica de Gonza Gamallo del gran triunfo por Sudamericana contra Nacional. 

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Con lo que cuesta armar un full

20/Ago/18

No hizo falta regar el cesped. Entre los rayos de sol se divisó una lluvia que pareció ser torrencial y sirvió para que la temperatura descienda lo justo y necesario como para helar a más de uno.

En el día del niño San Lorenzo se enfrentó a Lanus: su bestia negra en los últimos 10 años. Se enfrentaron dos equipos que transitan una trabajosa transición. La visita venía de desperdiciar una ventaja de dos goles y el local venía de levantar una desventaja de dos goles.

Nadie puede hacerse el sorprendido ahora que el peor resultado del futbol dijo presente de nuevo.

Plagados de juveniles saltaron al campo como si lo del día del niño fuese en serio. La pampaneta lució un marcado 4-4-2 con Botta y el Perrito en las puntas y Poblete y el camión Moyano en el centro. Mouche y Blandi confeccionaban una clásica delantera, Senesi y Gonzalo en la dupla central. Fue a los 7 minutos que Lanus tuvo la primera tras una confusa jugada. Los gritos de Mouche resonaban aún por sobre los bombos. El partido parecía estudiado. De ajedrez. El previsible Lanus y el combativo San Lorenzo.

Iban 25 minutos cuando un anticipo con despeje de Senesi se convirtió en un pase con triangulo y un mano a mano de Botta quien resolvió con paciencia (y algo de fortuna) tras una larga carrera frente a Sara. 1 a 0 para los de Boedo. Era cantado que el primero que se equivoque lo pagaba. Así son las cosas hoy día. Lanus siguió inquietando con la pelota cruzada, con cierta facilidad para enviar balones desde los ¾ del campo cuervo, llenando el área de gente en cada aproximación. Una parábola fantástica hizo el balón que envió el debutante Elias Pereyra y el capitán Blandi solo tuvo que empujarla al gol. Parecia demasiado a esa altura: asi es el futbol de hoy. Iban 36 minutos y ganábamos 2 a 0. Algún sentimiento extraño de emparejamiento le debe surgir al Ciclón: como si la abundancia le sentara mal. El arquero Navarro dio un largo rebote a los 41 y permitió que Rivas descontara y Lanus de la nada se vaya al descanso con un solo gol de diferencia.

Un remolino sopló en el Bidegain y la lluvia dijo presente de nuevo. Estaba más helado aún. Sólo un minuto había pasado cuando a San Lorenzo le volvió a doler la cabeza. Thaller cabeceó un envió cruzado y otra vez nos embocaron de pelota parada. Incomprensible situación: con lo que cuesta hacer goles en la superliga Casla convirtió 2 y se dejó empatar. Con lo que cuesta armar un foul, juntar un juego en este paño verde y tener algo para apostar no nos podemos dar el lujo de hacernos un gol por partido y otorgar tantas facilidades en jugadas de pelota parada.

El tramite siguió siendo parejo. Tuvimos algunas chances aisladas mientras ninguno sacaba nítidas ventajas. Lanus tuvo una situación clarísma y el palo jugó a favor de San Lorenazo.

Al conjunto de Biaggio se lo vió mejor parado que otros días, siguen lastimando mucho los envíos aéreos y se sigue incurriendo en errores demasiado costosos ante la visible paridad del torneo nacional. Bien el debut de Poblete, un jugador de carácter y pase automático. Salazar fue de menor a mayor y terminó redondeando un partido bueno. Bien Pereyra.

San Lorenzo necesita imperiosamente recuperar solidez defensiva y comenzar a cerrar el 0 en su arco. No hay muchas posibilidades de construir nada sin esa fortaleza que supimos tener. Para crecer en el juego hay tiempo. A planificar con inteligencia el duelo con Nacional, con convicción.

“San Lorenzo necesita imperiosamente recuperar solidez defensiva y comenzar a cerrar el 0 en su arco. No hay muchas posibilidades de construir nada sin esa fortaleza que supimos tener.” El análisis del empate con Lanús. 

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Fiel a su estilo

16/Ago/18

San Lorenzo salió a jugar como avergonzado por el hat trick conseguido en los tribunales de disciplina. Desorientado, confundido y atiborrado por el bravo Temuco se refugió e hizo lo que pudo. De no ser por nuestro guardameta en el primer tiempo los verdes bien pudieron empatar la serie. Travesaños, cabezazos, desaciertos defensivos y un sin número de revolcones convirtieron a nuestro golero Navarro en la gran figura del primer capítulo.

San Lorenzo adolece: sabemos que es una etapa muy complicada de la vida. Según la Organización Mundial de la Salud este momento dura hasta los 27 años y nosotros pasamos de ser un equipo de señores mayores a ser un equipo de jóvenes promesas. Los plateistas de la vida podrán agarrarselas con el Pampa o con la dirigencia.

El segundo tiempo no pareció muy diferente al primero. El ciclón defendiendo cerca de su área (y mal) y la escuadra chilena buscando con más actitud que fútbol. Una y otra vez Navarro se revolcó de acá para allá y siguió sacando pelotas.

A los 51 minutos se produjo un milagro: una jugada asociada de la Pampaneta. Para desgracia de todo Boedo el menor de los Rojas no llegó a parar un intrépido pase de Merlini

De ahí en más el partido pareció plancharse: inclusive tuvimos tres chances bastante claras. Dos de Blandi y una del hábil Reniero.
El hecho de que un delantero como Reniero esté jugando de mediocampista no es más que una radiografía cabal del momento del plantel. Cuando a un equipo lo atacan con facilidad y no logra progresar en ataque con soltura es porque no logra hacer pie en el centro del terreno. Y eso no necesariamente es culpa de los mediocampistas: la compra de Alexis y Gudiño no parece resultar, Mussis y Belluschi siguen afuera, Moyano y Rojas solos no pueden. Duelen las partidas de Mercier y de Piris. Se sienten demasiado.

En esta transición habrá que tener conciencia y tranquilidad. Conciencia del momento y tranquilidad para acompañar la consolidación de este joven plantel.
Ya en el descuento y después de un par de chances de Castro llegó el anecdótico gol de Temuco. Todos sabemos que la justicia es subjetiva.
Lo único rescatable de esta serie es el cheque de Conmebol.
Mucho para mejorar ciclón. Mucho para pensar. Mucho para trabajar y muchos interrogantes. Esperemos que la suerte siga de nuestro lado. Ojala contra Lanus encontremos un funcionamiento mejor. Que no decaiga.

“En esta transición habrá que tener conciencia y tranquilidad. Conciencia del momento y tranquilidad para acompañar la consolidación de este joven plantel.” El análisis de la derrota con clasificación frente a Temuco. 

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Un debut con luces y sombras

11/Ago/18

El match comenzó recordando aquella tarde contra Godoy Cruz: con un San Lorenzo débil en la defensa y en el aspecto mental del juego. Desconcentrado y errático se dejó llevar por delante por un Tigre que amenazaba y a los 5 minutos concretó con un disparo de Menosi quien al encontrarse solo tras un débil despeje de Gonzalo colocó el balón con maestría en el ángulo. A los pocos minutos nuestro golero Navarro incurrió en todas las fallas posibles en una misma jugada: con el equipo abierto y en posición de ataque jugó un balón débil al centro de la cancha directo al pecho de un rival: habilitación y gol de Gonzalez. Iban 10 minutos y San Lorenzo estaba dos goles abajo. Nos vimos mal y preocupados.

De a poco La Pampaneta se despertó y se metió en el partido. De la mano de Ariel Rojas y el camión Moyano. Tuvo un cabezazo de Reniero muy claro y un tiro libre de casi gol de Ariel Rojas (todavía perdíamos uno a cero). A los 24 minutos luego de una confusa jugada donde se implementó de forma muy criolla el VAR el capitán Blandi descontó tras de una serie de rebotes y de una serie de discusiones de la terna arbitral (y de alguno más que hablaba por handy). Canuto estuvo muy generoso y a los 36 minutos devolvió la gentileza con un toque horrible hacia atrás que permitió a Reniero empatar el partido. Tigre y San Lorenzo intercambiaron golpes y errores y se fueron al descanso con el 2-2.

Durante los primeros 25 minutos del segundo tiempo San Lorenzo mereció ganar el partido. Dos de Botta, una media vuelta muy buena de Blandi, una clarísima de Reniero. Tigre tuvo las suyas y la sensación que quedó es que se podría haber ganado pero el resultado es justo. En este fútbol de hoy es indispensable facturar lo que se genera.
Para destacar lo de Reniero dando una mano en el medio, jugando con soltura y sacrificio. Mouche y Rojas entraron bien al equipo, uno aportando órden y progreso y el otro buscando siempre y generando varias situaciones de gol. La consolidación de Moyano y Senesi: silenciosamente se asientan en primera y demuestran que tienen una enorme jerarquía.

Preocupa la falta de variantes. Tenemos muy pocos mediocampistas y la venta de Piris se siente mucho más que la de Paulo. Ojalá Bellu vuelva pronto y en buena forma y el Pampa tenga la sapiencia y el temple que demostró hasta ahora. Es fundamental recuperar la solvencia defensiva que nos caracterizó en las últimas temporadas: desde allí se puede soñar con un San Lorenzo competitivo que aspire a estar en los puestos de vanguardia. Habrá que ser cautos y entender que estamos en una etapa de transición donde se apuesta a un equipo plagado de juveniles. Ahora a defender el hat trick conseguido en el escritorio contra el bravo Temuco.
¡Vamos ciclón!

“Preocupa la falta de variantes. Tenemos muy pocos mediocampistas y la venta de Piris se siente mucho más que la de Paulo.” La crónica de Gonza Gamallo del empate con Tigre. 

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