No lo podés perdonar de esa manera

6/Mar/22

San Lorenzo volvió a perder por la Copa de la Liga Profesional y es el único grande que no ganó un partido desde el inicio del campeonato. Fue 0-1 contra River en el Nuevo Gasómetro y el gol gallina lo hizo Paulo Díaz, cumpliendo con la ley del ex. Cuando el marcador todavía se encontraba en cero, Uvita Fernández desperdició un penal a los 30 minutos del primer tiempo que pudo haber cambiado el partido. El equipo de Troglio muestra algunas mejoras, pero no aprovecha las pocas oportunidades que tiene y pierde marcas en momentos claves del partido. Los resultados lo presionan y apenas suma dos puntos de quince en juego.

El marco era ideal, el Nuevo Gasómetro estaba lleno, tanto que la popular local tuvo que cerrar sus puertas porque estaba repleta y lamentablemente esto incluyó algunos disturbios con gases lacrimógenos. Con los cuatro costados de la cancha llenos, San Lorenzo tuvo unos primeros minutos en donde se olvidó de que sólo tenía dos puntos y que enfrente estaba el último campeón y tan temido equipo de Gallardo. Presionó bien la salida del rival y tuvo mayor control de la pelota con un Martegani que no tiene miedo de frenar, gambetear y levantar la cabeza para dar el pase. Aun así, no tuvo ninguna jugada de peligro y las faltas que logró conseguir cerca del área contraria fueron desperdiciadas. Pero a los 20 minutos River descubrió que con tres pases podía llegar al área de San Lorenzo. La pelota fue en profundidad mientras Zapata salía lejos y Gattoni tiraba la ley del offside, Brian Romero corrió perfectamente la diagonal, pero cuando se encontró con Torrico quiso colocar la pelota esquinada y ésta tocó el palo y se fue al banderín del córner. El Ciclón se empezó a caer. Cinco minutos después, el conjunto de Gallardo llegó con una jugada preparada mientras la defensa azulgrana dormía la siesta y Romero volvió a cabecear solo, pero por suerte Torrico voló por el aire y sacó la pelota al costado.

El conjunto de Troglio pasaba sus peores 10 minutos del partido, pero iba a llegar la más clara para nosotros. Centurión y Uvita presionaron bien la salida de la defensa gallina, se llevaron la pelota hasta el área y luego de una serie de rebotes, cuando Braida quiso dar un pase para Uvita Fernández, el defensor Pirez puso la mano y el árbitro no tuvo otra opción que cobrar penal. Luego de discutir con Centurión sobre quién sería el ejecutante, y con la intervención de Rojas como mediador, Uvita tomó la pelota y se encaminó hacia los 12 pasos con ciertas dudas en su rostro. El penal fue pésimamente ejecutado, no fue ni esquinado ni con fuerza y Armani, que sólo atajó 5 penales desde que está en River, apenas tuvo que estirar los pies de su lánguido cuerpo para sacar la pelota del área. Como dijo el mismo Pedro Troglio “A River no lo podés perdonar de esa manera”.

Los ánimos bajaron y el equipo de Gallardo aprovechó esto. Para colmo los de Nuñez se dieron cuenta que por el costado derecho estaba Flores, que ya de central venía mostrando ciertas dudas y de lateral confirmó que tiene pocas habilidades para la primera de San Lorenzo. Pero más allá de caerle al jugador, hay que recordar que ese puesto lo ocupó durante toda la pretemporada un jugador que hoy estaba en el banco de suplentes de River. Difícil poder tener un equipo armado cuando no hay en el plantel un 4, ya que Peruzzi encima de ser malo parece no querer jugar. Difícil es también para el técnico que se entera la semana antes del campeonato que se va su lateral titular y no le traen ningún refuerzo. Algo que ya pasó en esta dirigencia con aquellos que deciden sobre el futbol masculino, cuando vendieron a Piris Da Motta o a Ramirez días antes de comenzar el torneo sin reemplazo. Falta de planificación y organización deportiva y económica nos traen a este presente futbolístico.

Primero fue un palazo de Enzo Fernández que de milagro no entró el arco y luego fue Barco quien no pudo contra Torrico en el mano a mano. El gol estaba al caer, y vino de la mano de un córner a los 36 minutos de primer tiempo. Paulo Díaz, que sabemos tiene muy buena presencia en los córners metió un cabezazo fulminante y pidió disculpas. Antes de terminar el primer tiempo River tuvo otra opción de gol por el costado derecho de la defensa azulgrana. Terminó el primer tiempo, con un gol abajo y con la bronca del penal malogrado.

El segundo tiempo no fue tan emocionante como el primero. A los 16 segundos Uvita llegó hasta el fondo y metió un centro pasadísimo, que terminó de romper la relación que en algún momento tuvo el público azulgrana con el pequeño delantero. River intentó aprovechar el gol a favor para aumentar la ventaja con alguna contra, pero a diferencia del partido con Defensa y Justicia, la defensa azulgrana retrocedió mucho mejor y casi no dejó espacios. Las jugadas de peligro del visitante fueron apenas algunos tiros desde afuera del área y eso que faltando diez para el final luego de los cambios, quedó jugando de lateral por derecha Gordillo (a quién podemos criticarle su desorden, pero no su entrega). San Lorenzo tuvo dos claras a partir de dos tiros libres. Uno a los 19 minutos donde Gattoni bajó muy bien la pelota para la entrada de Zapata, pero González Pirez se la sacó justo para enviarla al córner. Y otra sobre el final del partido, en donde el centro de Ortigoza fue cabeceado por Gattoni, la pelota cayó llovida sobre el área, Armani la fue a buscar y chocó contra Blandi, dejando la pelota servida para Zapata quien la envió adentro del arco, pero el árbitro Fernando Espinoza cobró falta. Para este autopercibido cronista la jugada no fue falta. Armani sale mal y cuando lo ve a Blandi se deja caer. El árbitro vaciló tanto que dejó la mano a medio camino y todos en la cancha dudamos sobre qué estaba cobrando. Los jugadores de San Lorenzo no lo festejaron siquiera, es difícil cuando no te la crees ni vos mismo. El partido fue victoria para River, pero un empate era también un traje que le calzaba al desarrollo de encuentro o por lo menos, no era algo tan descabellado si vemos la posesión de la pelota.

El partido dejó una serie de sinsabores difíciles de procesar. El conjunto de Troglio muestras ciertas mejoras de la mano de Mercau, Martegani, Zapata, Rojas, el esfuerzo de Gordillo y algunas cosas de Centurión. Mención aparte merece la figura del ciclón, el Cóndor Torrico, quien es el arquero de todo el fútbol argentino con más atajadas en este 2022. De acuerdo a las estadísticas de DataRef, en total paró 28 disparos en estas cinco fechas, lo que da un promedio de 5.6 atajadas por encuentro. De a poco aparece el equipo titular y probablemente si San Lorenzo hubiera jugado como ayer en alguno de los otros partidos del torneo hoy tendría más puntos. Sin embargo, la paciencia se agota. En el banco hay poco y nada; y no te queda otra que ganar en Córdoba y el clásico contra Huracán de local para seguir vivos. Vivos ya no sabemos si es intentar estar entre los cuatro mejores o no pelear el descenso. Pase lo que pase institucional y deportivamente, ojalá Troglio tenga tiempo para trabajar en San Lorenzo. Eso de cambiar técnicos cada cinco fechas también nos trajo a esta situación. Situación de la cual algunos deberían hacerse más responsables. Deportivamente el ciclón mereció más o por lo menos su hinchada merecía una alegría. Ojalá ese aliento tenga pronto un premio, pero no hay que perdonar más al rival cuando tenés tan pocas cartas para el juego.

San Lorenzo cayó ante River y se hunde en la tabla de posiciones y promedios. Los próximos juegos son ante Talleres en Córdoba y contra Huracán de local.

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Un vuelo sin color

12/Feb/22

Arrancó el campeonato, Copa de la liga, Liga de la copa, campeonato de la copa o Copa campeonato andá a saber cómo se llama esta vez. Después de un 2021 oscuro el Ciclón renovaba ilusiones, esas que te mantienen a flote en el medio de un mar, esas que te iluminan en una noche negra, que te dan algo de calor cuando el frío congela todo o, en mi caso, te hacen encontrar una puerta en medio de un incendio. La llegada de Pedro Troglio parece haber generado un aire distinto, si bien el mercado de pases fue de discreto para abajo en el verano se vio un equipo ordenado, con rigor defensivo y con ganas de revertir la imagen.

El rival fue el Banfield de Dabove. Un equipo dinámico, rápido, metedor, corredor, de cortar con foul y que basa su fútbol en embarullar el juego sin dar 3 pases seguidos por abajo (colectivero style). En el primer tiempo el local fue más, se plantó en campo azulgrana, dominó el trámite del partido y generó una sensación de superioridad. San Lorenzo por su parte jugó un primer tiempo chato donde el medio nunca encontró la pelota. El tándem Gordillo y Nico Fernández tuvo un rendimiento pobre, si bien el colombiano no es una luminaria con la pelota y su fuerte es cortar el juego, no logró imponerse en ese ítem y el zurdo está empezando en un puesto nuevo donde tendrá que aprender algunas cosas más a la hora del entramado organizativo de las jugadas. Por los costados Cerutti sigue siendo un jugador de discretísimo rendimiento y Centurión mostró algunos destellos que se vieron opacados por un bajo nivel físico notorio. Arriba Bareiro y Uvita se destacaron por la lucha, por las ganas y poco más. Lo mejor del primer tiempo azulgrana estuvo en la línea de fondo con un Zapata cada vez mejor, que ordena y hace que sus compañeros jueguen mejor. Pese al dominio de Banfield realmente nunca logró inquietar con continuidad y en la que logró romper la línea final apareció el eterno Torrico para mantener el 0.

El segundo tiempo fue otra cosa. San Lorenzo fue superior y hasta pudo ganarlo. El azulgrana creció a partir de la mejora en el rendimiento del tándem en el eje central del terreno. Yeison empezó a llegar a tiempo a casi todas, Nico Fernández logró hacerse amigo de la pelota y de su nuevo puesto; y en consecuencia el equipo se adelantó en la cancha. Sin lograr claridad para el último pase, el equipo apretó bastante, logró recuperar muy rápido tras pérdida y claramente ejerció el dominio del partido. Pese a esto no pudo ganarlo, faltó un poco más de frescura en el último cuarto de la cancha, una cabeza que piense distinto, que encuentre un resquicio por donde jugar, alguien que identifique que costura de la defensa rival está más floja para atacarla hasta romperla, el que con un pincel le ponga un color al lienzo. Está claro que lo más difícil en el fútbol es encontrar quien cumpla ese rol y San Lorenzo no lo tiene; quizás con el tiempo, el funcionamiento colectivo genere movimientos que abran callejones para llegar con mayor peligro ofensivo. Pedro buscó en el banco la solución a este dilema de la claridad del último pase y mandó a la cancha primero a  Martegani y luego a Ortigoza. El juvenil fue a jugar de mediapunta y no se halló en el partido, mientras que el ídolo entró para re-organizar el armado pero esto no sucedió. Con el ingreso de Ortigoza el Ciclón perdió el medio nuevamente y Banfield volvió a venirse en el final. Fue un aburrido empate 0-0, con características somníferas, intenso pero feo, difícil de mirar.

El podio azulgrana fue Zapata, Torrico y Yeison Gordillo. Lo que habla del partido sin la necesidad de explayarse mucho más. También es cierto que en un primer tiempo como el de ayer el año pasado nos íbamos seguro un gol o dos abajo, hay una notoria mejoría en el aspecto defensivo que ayer se mostró como una continuidad de lo visto en el verano, ojalá se sostenga y se mejore para empezar a construir con algunas certezas un equipo mejor, un equipo que gane más de lo que pierda, de atrás para adelante parece ser la idea de Troglio y… el fútbol es así; ya está (casi) todo inventado.

La crónica de Cafu Amador del empate por la primera fecha del campeonato frente a Banfield. 

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Ni ganando

14/Dic/21

San Lorenzo despidió otra campaña que ni siquiera califica como mediocre. Directamente fue mala y pudo ser catastrófica sin el sprint de las últimas fechas.
Nada hace suponer que lo que viene será diferente: sin técnico y con un póker de rechazos a cuestas. Con la notable mezquindad de no ir a buscar a Gorosito porque es amigo de tal y no de cual.
San Lorenzo recibió a Newell´s y le ganó. Levantó dos veces un partido, lo cual sin dudas podría ser noticia. En medio de una catarata de puteadas logró empatarlo y hasta hizo una buena jugada para meter el tercero. Luego, con dos hombres más (hasta la expulsión de Sabella), terminó colgado del travesaño.
Fue un 3 a 2 raro. A los 5 minutos entre Fernández Mercau y Rosané perdieron una pelota tonta por izquierda que propició un ataque rápido de la visita. Zapata esperó todo lo que pudo, tanto que no opuso resistencia cuando lo encararon, tiraron el centro y entró un chiquito de nombre González a poner el 1 a 0.
Aquellos que están yendo a la cancha solamente a putear tuvieron lo que necesitaban. Podían chiflar a Zapata, a Di Santo, a Tinelli y a Lammens.
Como si ganar o perder fuera todo lo mismo.
A los 17 Bittolo insultó al lineman y lo echaron dejando a Newell´s con uno menos. Hubo un penalazo a Uvita a los 32 que, igual que el otro día con el rojo, parecía que no nos querían cobrar. La evidencia en el rostro de Fernández habló por si sola o ¿Hay un VAR de facto en Argentina? Ortigoza fue y la puso al ángulo.
Apenas unos minutos después nos hacen un gol tontísimo, con un hombre más. Un centro feo, que se desvía, que nadie saca y que Fernández logra conectar desde el borde del área. En el descuento y mientras puteaban a Lammens sin parar, vaya paradoja, gran pase de Ortigoza para Pocho, centro a Zapata: la baja y aparece el resistido Di Santo para empatarlo cuando se moría el primer tiempo.
Apenas al minuto y medio Di Santo conectó otro centro de Cerutti y puso cifras definitivas. Bajo un mar de puteadas, el lungo de sueldo europeo, se despachó con dos goles importantes. Lo que siguió fue mediocre y si bien San Lorenzo tuvo chances de ampliar la ventaja, no logró terminar cómodo en el partido. Ni siquiera cuando Newell´s se quedó con 9. Al final y para ponerle emoción, Sabella se hizo echar tontamente.
El ciclo Montero fue muy malo, con Monarriz la cosa mejoró un poco. San Lorenzo tuvo pasajes en este campeonato donde ni siquiera dio la talla para competir. El punto más bajo fue sin dudas la visita a Unión y los partidos siguientes. Comenzó el campeonato con Ramírez y los Romero y terminó sin los 3. Comenzó el campeonato aspirando a entrar a una copa y terminó aspirando a no salir último.
Sabemos que los jugadores no están a la altura. Sabemos que muchos dirigentes no están a la altura y que aún hoy, en este berenjenal, siguen con la mezquindad y la soberbia de tomar decisiones entre cuatro paredes. Aún cuando no pegan una hace un buen rato.
La gente está impaciente y tiene sus razones. Ojalá esa mística de apoyar en las buenas y en las malas mucho más, no sea simplemente un pasaje de una canción y se convierta en una realidad efectiva. Estamos mal, pero acostumbrados. Como diría Inodoro Pereyra. Tanto que ni ganando se nos va la preocupación.

San Lorenzo cerró un pésimo año con un triunfo ante Newell’s. La crónica del partido, a cargo de Gonza Gamallo.

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Aullidos de tempestad

20/Nov/21

En una nueva fecha de un torneo que ni tengo idea ya como se llama, San Lorenzo perdió frente a GELP por 1-0. El gol del lobo lo hizo Erick Ramírez de cabeza tras un córner desde la izquierda. El equipo azulgrana sigue coleccionando derrotas, debe empezar a sumar pronto al menos para encarar lo que viene con alguna mínima certeza.

Lo peor es que San Lorenzo está saladísimo. Alguién nos tiró todo el salar de Uyuní por la cabeza. No sólo atraviesa una crisis sino que no pega una, nunca, ni de casualidad. Comete errores pavos, genera poco y cuando consigue hilvanar una de riesgo erra goles insólitos. Pero encima ayer lo que cambió es que generó muchas, Rey atajó todo, hubo tiros en los palos y algún que otro defensor atajando con los pies. La pelota tampoco quiso entrar.

El baterista Monarriz quiso realizar algunos cambios tácticos y sacó a los pibes, dejó sólo a Nico Fernández de volante por izquierda, cambio muy pedido en un montón de ámbitos. En su primer partido en esa posición el pibe que es lo mejor lejos que tiene este equipo, se perdió aunque por momentos se movió de manera inteligente. No es lo mismo ser lateral que mediocampista ofensivo. El tipo de juego en el lateral es un poco más lineal que de carriles, muchas veces se llega a encarar en velocidad cuando mientras tanto el mediocampista tiene otras aptitudes para ocupar carriles internos. Ayer el pibe jugó en un puesto nuevo, mostró algunas cosas interesantes pero perdió un poco de la sorpresa que implica llegar de más atrás. Hay que darle un poco de crédito y seguir probándolo en esa posición porque la adaptación no es instantánea. Por otra parte el gordo tuvo un ratito medio “The Last Dance” cuando se picó el partido con el embutido fino Alemán. Tocó de primera, pisó, se encendió el genio pero no alcanzó aunque por primera vez en mucho tiempo San Lorenzo supo sostener por un rato la pelota y el juego. Donatti se fue al terminar el primer tiempo con una actuación flojita. La roja a Cerutti no parece ser una falta para segunda amarilla. Por su parte Uvita tuvo una muy clara en la que definió muy bien pero luego no gravitó, lo mejor que hizo fue pelearse con el Pulga Rodríguez en lo que prometía un cruce pugilístico de peso mosca apasionante. Ya con la expulsión después de hacer tiempo en todas las pelotas paradas, en cada falta y en cada cambio el lobo de Pipo Gorosito agarró una fisonomía que se condice más con el DT y empezó a tocar la pelota y por suerte no nos hicieron el segundo porque el equipo estaba absolutamente descompuesto. Esa tempestad logró pasar y San Lorenzo en el final volvió a mejorar y tener chances.

Eso del partido en sí pero me quedaron en el tintero algunos comentarios. El primero es que la zona está muy jodida, siempre lo fue, pero el contexto social la hace incluso más complicada. Ayer sin los camiones de gendarmería, Perito Moreno se antojaba algo vacía porque policías de la ciudad no había.  Algo hay que hacer, el club tiene que generar algunas facilidades en la medida que puede hacerlo una institución pero el que tiene el poder de policía es el Estado de la Ciudad de Buenos Aires. El entramado es más complicado. El segundo ya es adentro de la cancha ¿Por qué salieron todos los pibes y volvieron los grandes? ¿Para que pongan la cara ellos? Es llamativo como Rosané desapareció del mapa, como solamente quedó ayer Nico Fernández, creo que Martegani estaba tocado. En ese caso porque Nico es el segundo cambio por jugar un partido un poco tenue en una posición nueva como si la culpa fuera toda suya y no parte de un proceso de adaptación.

No es nada nuevo que la existencia es cíclica, todo es cíclico, todo está en continuo cambio, ahora lo único que parece inmóvil desde hace un par de años es que a San Lorenzo le cuesta ganar, le cuesta hacer un gol, siempre que se distrae lo embocan y en todos los ámbitos las piezas están como torcidas. En algún momento tienen que terminar, todo ciclo tiene ritmos pero parece que el nuestro aún en el vértigo constante de la crisis se encuentra lento como espeso y no cambia de signo. Ya pasará. Deberá pasar. Ojalá pase pronto. Es muy difícil perder tanto, tener una crisis y que eso no influya en el futuro, tiene que pasar pronto. No se puede vivir entre los aullidos constantes de una tempestad que siempre parece hacerse más grande. Siempre que llovió ¿Paró?

Otra derrota azulgrana, esta vez ante el Lobo del Pipo Gorosito.

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Tocando fondo

8/Nov/21

San Lorenzo volvió a perder y no pudo sostener la pequeña mejora en el juego que tuvo la semana pasada. Fue 2 a 1 contra Vélez Sarfield, quien no nos ganaba desde el 2014 y que en términos generales no mereció tampoco quedarse con los tres puntos. El equipo de Monarriz tuvo un segundo tiempo con mayor protagonismo en el juego, pero las desconcentraciones en los momentos claves, la falta de ideas a la hora de buscar el gol y los errores individuales abonaron a sumar una nueva derrota y dejar al Ciclón en el puesto 24 de 26 equipos.

Desde el arranque sabíamos que el partido iba a ser difícil, el equipo de Liniers tiene una obsesión con San Lorenzo y su público fantasías en relación a nuestra rivalidad. Teniendo en cuenta que desde hace muchos años no nos ganaban, que estaban con posibilidades de tener hinchas en la cancha (siendo un club que desde su nacimiento se preparó para vivir una pandemia y cumplir con el aforo), y sabiendo la distancia que existe en la tabla de posiciones entre los dos presentes futbolísticos, todo indicaba que la presión en los primeros minutos iba a ser fuerte. A pesar de eso, el Ciclón no duró ni dos minutos con el arco en 0. El conjunto local pudo en el primer minuto del partido, salir con la pelota desde abajo, colocar un cambio de frente de izquierda a derecha, pasar en velocidad al ataque y colocar un centro preciso al medio del área para que Lucas Janson entrara solo y cabeceara con mucha fuerza la pelota al fondo de la red. Dos minutos de juego y Flores y Zapata ya habían dejado absolutamente solo al único jugador contrario que entraba por el centro del área.

Con el gol prácticamente desde el vestuario la tarde se ponía negra y más de uno en sus hogares dudó en apagar la TV y volver a la sobremesa larga del asado del domingo. Sin embargo, el desarrollo del juego se fue emparejando. Primero fue un córner desde la derecha, en donde Zapata ganó en altura y la pelota se fue cerca del travesaño. Y luego, a los 17 minutos vino el empate momentáneo. Nicolás Fernández Mercau recuperó una pelota desde el fondo, y a diferencia de otros jugadores a pesar de recibir empujones y diferentes intentos de falta, siguió con el balón para adelante, como Totín con la esponja. Las ganas de jugar que tiene el juvenil y lo bueno que es tratando la pelota es una caricia al alma ante tanto desconcierto. Con ese empuje se llevó el esférico hasta pasar la mitad de la cancha y abrió para Martegani, quien con su pierna zurda sacó un muy buen centro, que no pudo alcanzar primero Di Santo, y que antes de que le quede a Uvita Fernández por el segundo palo, el defensor de Vélez, Francisco Ortega terminó atropellando el balón y mandándolo al fondo del arco.

San Lorenzo empataba el partido, era 1 a 1 y por un rato pensamos que la historia podía ser otra. Los locales buscaban, pero no eran claros. El veterano Mancuello intentó un gol olímpico que se fue cerca del travesaño. San Lorenzo no generaba peligro, pero tenía la pelota. Los laterales eran claves para el desarrollo del juego, y aunque le falta siempre un poco de prolijidad para cubrir los espacios, la presencia de Gordillo en el medio anulaba a los juveniles habilidosos contrarios. Pero el primer tiempo no se iba a ir sin dos clásicos de los últimos tiempos, un gol que se come Torrico y un mano a mano que desperdicia Uvita.

Primero, a los 29 minutos fue el gol de Vélez. Un gol infantil, casi igual de ingenuo que el primero. En este caso, Hoyos pateó largo, Flores despejó mal una pelota que, para un central que juega en primera, la verdad llama la atención. La pelota le quedó a Janson, que en el amor debe estar mal, pero en el juego ligó todas, porque desde ahí sacó un remate que no fue ni muy esquinado ni muy fuerte, pero le picó al Cóndor Torrico justo a la altura de su mano y termino siendo gol. Una vez más, a San Lorenzo le convierten desde afuera del área y con la complicidad del arquero. Sin hacer mucho el partido estaba en ventaja para los locales.

Al poco tiempo y para demostrar que todavía Torrico es un gran arquero, el Cóndor voló y le sacó un lindo cabezazo de sobre pique a Mancuello. Aun así, las dudas sobre su absoluta continuidad como titular en el arco del Ciclón siguen en pie. Pero eso no fue todo en las clásicas tardes de San Lorenzo. Antes de que termine el primer tiempo, Torrico sacó largo, Di Santo anticipó el cabezazo y la pelota quedó para que Uvita peleara la posición con el defensor de Vélez. El Uvita, siempre luchador, ganó con el cuerpo y encaró al arquero. Pero una vez más su remate se encontró, como en varios otros partidos del campeonato, con la humanidad del portero contrario. El primer tiempo se terminaba, San Lorenzo entró dormido a la cancha y en su mejor momento se dejó meter un gol infantil.

Durante la segunda etapa la posición de la pelota fue claramente favorable al conjunto azulgrana. Entre Fernández Mercau y Ortigoza se manejó la pelota delante de la mitad de la cancha, pero a diferencia de algunos momentos del primer tiempo, la combinación por derecha entre Palacios y Herrera no tuvo un solo resultado positivo. Antes de que se cumplieran los 10´, Palacios y Martegani salieron del terreno y entraron en su lugar Cerutti y Barrios.
Desde ese momento el principal foco de ataque del Ciclón fue por izquierda, apostando a que la dupla Mercau y el Perrito pudieran hacer la diferencia. El resultado no fue el esperado y lo único que consiguió San Lorenzo en el segundo tiempo fueron varios tiros libres cerca del área y córners a favor. Uvita tuvo un buen remate de tiro libre cerca de la medialuna, pero la pelota pegó en la barrera y, aunque el desvío complicó al arquero Hoyos, éste logró sacar el remate. Los chicos de Vélez no podían hacer pie para el contragolpe, y hay que decir qué, a la joyita de ellos, que ya la tienen vendida, el colombiano Gordillo lo pudo anular bien hasta que salió de la cancha. En un córner a favor de San Lorenzo el partido se picó. El arquero Hoyos repartió piñas impunemente y debió ser expulsado, pero el equipo que hoy viste nuestra camiseta además de ser malo con la pelota se caracteriza por ser bastante “verde” y de aquella trifulca nos llevamos tres amarillas mientras ellos sólo recibieron una.
Sobre el final Vélez tuvo algunas, aunque ninguna muy clara. Fernández Mercau sacó una pelota casi en la línea con un fuerte remate que por suerte se fue por arriba del travesaño. Luego de esa, el conjunto local descubrió las bondades de nuestra defensa y logró entrar con pases hasta dejar habilitado a Orellano, quien sacó un buen remate que con oficio sacó el Cóndor Torrico. El cambio de Sabella por Flores terminó de desordenar a San Lorenzo. En un extraño movimiento táctico, el colombiano Gordillo pasó a jugar de dos. Monarriz intentó copar la mitad de la cancha con mejor pie, pero el ingreso del juvenil no terminó aportando eso y a su vez se perdió la recuperación en la mitad de la cancha. Aún así y desde un tiro libre, fue Sabella quien tuvo una de las últimas posibilidades de gol, cuando el arquero Hoyos despejó con los puños una especie de centro-remate que casi se cuela en el primer palo.

De esta manera, el Ciclón volvió a perder puntos y a desperdiciar los malos resultados de los contrarios, que todavía lo dejan con chances de ingresar a la Copa Sudamericana. Y es que a pesar de perder 4 de los últimos 5 partidos, todavía estamos a seis puntos de entrar a esa copa, aunque se siguen perdiendo oportunidades. El equipo mostró algo más de actitud y capacidad para tener el balón bajo control. Pero la falta de ideas para generar situaciones de gol es evidente. Gran parte del segundo tiempo el Pocho Cerruti y el Perrito Barrios agarraban la pelota y se encerraban para ganar una falta. La falta de precisión en las paredes y pases filtrados son una constante de este plantel. Quedan sólo cinco partidos de este fatídico torneo, parece difícil, pero es necesario dejar de perder puntos de esta manera, aprovechar las que se tienen y dejar de regalar un gol por partido.

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Cambio de ropa

1/Nov/21

San Lorenzo cambió de ropa, se bañó, puso el hombro y le ganó al duro conjunto mendocino por 1 a 0 con gol de Di Santo.

La victoria no fue ni justa ni injusta. Fue un partido típico del fútbol argentino, muy parejo y disputado, con ratos de dominio de uno y otros ratos del otro. San Lorenzo se defendió bien, encontró un gol y logró llevar el partido a su zona de confort. Desde el banco le tiraron un mimo con los cambios.

Durante los primeros 25 minutos lo más saliente fue el emotivo homenaje a Diego Armando Maradona. Siempre hubo un feeling mutuo entre el pueblo de Boedo y el genio del fútbol mundial.

En ese lapso San Lorenzo era mejor, insinuó con un remate de Juli Palacios y con algunos sprints de Martegani. Encontró profundidad en una jugosa jugada de Uva a los 20. Abrió para Palacios, éste filtró en el momento y el tiempo justo para que Uva la tire larga y defina mano a mano a lo Romario. El arquero Espíndola estuvo atento y lo tapó.

Aunque le esté faltando el gol, éste cronista quiere enviar una misiva de apoyo a Fernández, a quien no le pesaron los sucesivos goles que se viene morfando. Sino que siguió jugando y siendo siempre una oferta para sus compañeros.

Así fue y robó una pelota a los 37. Fue un verdadero carterista, apareció en la confusión y extirpó el balón. Sin dudarlo le abrió la pelota a Franco. El lungo controló y remató cruzado haciendo inútil la estirada del arquero. Un golazo que nos rescataba luego de diez minutos complicados, donde la visita había logrado llevar agua para su molino.

Hubo tiempo para sufrir durante el final del primer tiempo: a los 44 no nos empataron de milagro tras una jugada preparada a la salida de un córner.

El segundo tiempo fue bastante malo.
Godoy Cruz tuvo una a los 15 y una a los 17 evitadas por Torrico y por Flores (metió un mágico cruce tras un error de Herrera que pudo ser muy caro). San Lorenzo tuvo un tiro libre de Uvita y un tiro de afuera del área de Sabela. No mucho más.

Monarriz tuvo la lucidez de sacar al equipo del fondo cuando las cosas se complicaron. Sacó a Martegani y a Palacios por el Perrito y Peralta Bauer. Sacó al 20 cuando se fatigó demasiado. Sabella le devolvió presencia en el medio al equipo aunque se hizo notoria la ausencia de un jugador que pida la pelota y la haga circular. Entró Alexis por un ovacionado Uvita.

El partido se fue yendo y toda la bronca del clásico perdido con él.
Como renovada, la hinchada cedió el lugar que ocupaban los murmullos y las puteadas y se permitió disfrutar. Hubo un resonante festejo luego del pitido del referí.

Zapata y Flores muy bien, correctos los laterales, voluntariosos los delanteros. A los laterales los presionaron mucho y les costó el partido. La buena noticia fue que no sufrimos los últimos 10 minutos de la forma en la que los venimos sufriendo. Sino nos hacemos goles tontos, podemos ganar los partidos.
Ganó San Lorenzo y eso es saludable. Tal vez tengamos una semana de calma, quién te dice.

Luego de una semana dura por la caída en el clásico ante Huracán, Gonza Gamallo te cuenta cómo fue el regreso al triunfo ante Godoy Cruz en el Bidegain.

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Urge volver a las fuentes

18/Oct/21

Era un partido difícil desde el comienzo, por el runrún de tribuna del domingo pasado y por las acusaciones cruzadas en la semana ante el pésimo pasar cuervo. Todo ese cúmulo de pequeños fracasos pesaba a la hora de competir contra el puntero del torneo, en su estadio, con un equipo mayoritariamente compuesto por la cantera de nuestro club.

San Lorenzo arrancó bien parado, pasando la mitad de la cancha con algún que otro pase cruzado y generando algunas aproximaciones al área de los de blanco y rojo. Luego de un dudoso penal no cobrado ante un remate de Di Santo, y una rápida reacción riverplatense, Torrico tapó la primera chance de gol del partido que tuvieron las gallinas.

En los primeros 30´, River se entretuvo a espaldas de Peruzzi colgando pases en profundidad. El zaguero, nobleza obliga, estuvo algo más firme que Zapata con los pies, el estilo del colombiano desesperó desde un comienzo: su trote tranquilo -demasiado tranquilo para las condiciones que ostentó vistiendo la azulgrana-, y sus pases atrás complicando por momentos al golero.

Rosané, que fue amonestado tempranamente, se vistió de Ortigoza y supo administrar el medio de la cancha probando por lo alto con Uvita y con Di Santo. Gustó. El perro, picante como siempre, buscó desequilibrar y cometió algún que otro foul estratégico para evitar las avanzadas de River.

A los 21 minutos, Uvita, prolijo como sastre, dejó picar el lateral de Herrera y se la sirvió a Fernandez Mercau, que con un sablazo de zurda anotó el tanto azulgrana. Ahí nomás, salió lesionado De la Cruz y cambió la morfología del mediocampo en River. Sobre el minuto 31, Julián Álvarez, que está en un nivel superlativo para el fútbol argentino, clavó rozando el palo un remate de derecha, a expensas de Zapata y sin mucho que hacer para Torrico.

El mismo Álvarez casi convierte el segundo gol, minutos después, y aunque San Lorenzo supo acomodarse y pilotear el asunto, el primer tiempo terminó en empate.

River arrancó el segundo tiempo profundizando bastante mejor que CASLA. Fernandez Mercau demostró por la banda y jugó un partidazo, más allá del resultado. Aun así, en el minuto 19, por ese costado y en un centro cruzado que Rojas interceptó en el área para luego rematar, el bueno de Álvarez volvió a convertir, empujando la pelota que quedó boyando tras la tapada del arquero.

De ahí en más, el equipo se desanimó. Salió Barrios por Martegani, que aportó control en el mediocampo. Entraron Ortigoza y Palacios, por Herrera y Sabella. Sin embargo, más allá de algún avance bien dirigido, el vendaval parecía inevitable.

El tercer gol de River fue un fiel reflejo del momento azulgrana. Un equipo que cuando concreta un avance comete dos retrocesos, una moneda al aire que siempre cae del lado del rostro no deseado, una acumulación de errores no forzados que postergan la salida a flote de un club que continúa agudizando su mal presente.

En un domingo de sol, un 17 de octubre, San Lorenzo no supo ser leal a las aspiraciones de su gente y al malestar que se respiró durante las semanas anteriores. Montero quedó trastabillando en la cuerda roja. Más allá de los nombres y las transigencias, ojalá el ciclón asome la cabeza y empiece a salir del pantano. Nos lo merecemos. Ser leales a los nuestros es, también, permitirnos volver a las fuentes, apostar a la identidad y al sentido de pertenencia con el club. La única certeza entre tanta incertidumbre, arriesgo, es que el corazón del nuevo proyecto estará en los chicos del club, en los pibes que, a pesar de tener que capear esta tormenta con poquísimas herramientas, demuestran condiciones y amor a la camiseta. Urge fijar ese norte y alentar hasta alcanzarlo.

La crónica de Mateo Barros de la derrota por 3 a 1 frente a River. 

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Malhumor

12/Oct/21

El fútbol es el único espectáculo performático que frente a la vuelta de la audiencia puede permitirse algún sentimiento diferente a la alegría.
El caldo para la indignación es una sopa que mezcla muchos ingredientes. Frustración acumulada, alguna puteada que quedó en el tintero, mal humor social por la pésima situación económica del país, el mal momento económico y deportivo de la institución, un extraño y desproporcionado sentimiento de superioridad (mal entendido como “la grandeza de San Lorenzo”) y por supuesto la bronca que dan algunas actitudes que rozan la adolescencia tardía. También apareció un perro calcinado en la popular y hubo piñas en Ciudad Deportiva.
Todo era felicidad y vino el minuto de silencio por las víctimas del COVID. En ese momento, y desde la derecha de la popular local se comenzó a putear a Tinelli. La canción prendió rápido en los 4 sectores. Todo un mensaje para el licenciado.
En ese momento comenzó a rodar la pelota y en una jugada de lo más desgraciada se chocaron feo Zapata y Donatti. Estuvieron casi muertos durante unos minutos.
Quizás ya nadie lo recuerde pero San Lorenzo despertó más de un aplauso en aquel primer tiempo. Salió jugando bien varias veces, Ortigoza y Rosané jugaban perfecto entre ellos y lograban mover la pelota de lado a lado rápido y encontrar alguna jugada casi siempre por izquierda, donde la presencia de Fernández Mercau se agigantaba. San Lorenzo preocupó varias veces al último campeón del fútbol argentino con la movilidad de Uva y el Perro. Uvita tuvo 2, una ni llegó a patear (y pareció sentirlo en su estado de ánimo) y la otra donde recibió de frente al arco y la tiró afuera. Zapata tuvo una muy clara a la salida de un tiro libre con el esférico picando y disponible. Remató al bulto. El andar competitivo del equipo tenía apaciguada la tristeza social hasta que en la última jugada dormimos la siesta imperdonable. El Perrito le pidió a Mercau que lo deje tirar un tiro libre, fueron los dos centrales. El tiro libre, frontal y a unos 40 metros del arco, quedó corto. Paolo Goltz hizo de CR7, despejó y corrió toda la cancha para llegar al área y desnudar la tibia vuelta de nuestro conjunto. Nos hizo otro gol más. Colón había tenido las suyas, pero era 0 a 0 y al descanso. San Lorenzo no merecía irse perdiendo.
Allí la indignación y el desánimo volvieron a cobrar centralidad y ya quedó muy poco para el análisis sobre el segundo tiempo.
Paolo sacó a Zapata (quien quedó grogui del choque del principio) y puso a Sabella. En fútbol sacar un defensor y poner un volante no es igual a atacar más. Fernández Mercau quedó parado de 3 clásico y ahí chau, casi no tuvimos aproximaciones al arco.
En determinado momento se decidió cantar contra los jugadores. En primer lugar usó un “Jugadores, a ver si lo entendemos…” lo cual es mucho más amigable que “Jugadores, la concha de su madre”. Digo, es una pequeña diferencia semántica. Con el correr de los minutos el malestar se convirtó en un marcado rechazo a Donatti y Peruzzi, un poco a Di Santo (aunque no la tocaba y no se notó) seguido de un “Vamo vamo los pibe”. Hubo palos para Lammens.
Del juego se puede decir que en una salida fatídica y un desencuentro entre los 3 delanteros, la agarró un tal Meza y la clavó en el ángulo desde 35 metros. Que Martegani tuvo su bautismo de gol y nos dio algo de esperanza con un golazo de afuera del área. Aún con la expectativa de empatarlo, la gente siguió chiflando a Peruzzi y a Donatti, como buscando una extraña reacción. Psicología inversa le dicen.
San Lorenzo no tuvo reacción, la gente no tiene más paciencia y Paolo no ayudó mucho con los cambios.
Perdimos 2-1 de local, calcinaron un perro en la tribuna, la gente puteó a medio mundo y San Lorenzo se hunde en la tabla. Fin del cuento.

La vuelta del público al estadio no fue de la mejor manera. Gonza Gamallo te cuenta todo de una nueva derrota azulgrana.

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Sucio y desprolijo

3/Oct/21

La tarde del sábado nos trajo desde Tucumán un empate 0-0 que no fue feo, sino difícil de mirar. Si de traer cosas se trata prefería que desde esa provincia me trajeran un sanguche de milanesa. El partido no sólo fue feo, de escaso nivel técnico sino que también hubo que fumarse los comentarios del resentido de Gustavo López (te manda saluditos Angelito Correa, no te pongas rojito de vergüenza) que entre algunas verdades intentó pintar por momentos a San Lorenzo como el feo y a Atlético como el bueno cuando la realidad es que el encuentro fue bajo hasta desde lo técnico. Fueron 90 minutos de dos equipos que maltrataron la pelota quitándole al deporte más bello todo el anhelo estético y de poesía que a veces dibuja desde las gambetas y la geometría del pase. En síntesis el partido fue un embole, un bodrio gigante, una lenta agonía de 98 minutos que sirvieron para traerse un punto y poco más.

San Lorenzo venía de una victoria por 2-1 a Defensa y Justicia que confirmó ciertas buenas sensaciones que venían del partido con Central donde se fue derrotado pero tuvo 30’ en que el equipo pareció jugar al fútbol con cierta idea y plasmarlo aunque perdiendo en los minutos finales. Frente al colectivero no jugó bien pero ligó lo que no había ligado el partido anterior, con algunas confirmaciones de rendimientos que empujaban un poco el destartalado auto de Montero destacándose el buen andar de Nico Fernández y Rosané, sumando eso a algunos destellos de Sabella y un buen ingreso de Barrios. Todo lo que los últimos partidos significaba una leve mejoría empeoró pero no significó una derrota (algo es algo). De entrada por momentos no se entendía cuál era el esquema, el equipo al salir de atrás intentaba atraer con 3 defensores y los laterales en el medio, con Ortigoza como eje. Siempre se incurre en el mismo inconveniente, si Ortigoza baja ahí tiene que encontrar a Rosané más adelante como opción de pase pero cuando eso sucede hay un hueco enorme entre el medio intentando gestar un ataque y los delanteros, ese hueco lo suele ocupar Cerutti mientras Uvita juega marcadamente de delantero, ayer nadie estaba ahí para intentar un pase más en lugar del acostumbrado pelotazo del medio o los stoppers a Di Santo (tuvo uno de los peores partidos desde su llegada). Lo particular es que por momentos San Lorenzo también tenía una línea de 4 en el fondo lo que creo que aporta un granito de arena a la confusión generalizada. Se defiende con 3/5 o con 4 pero con las dos cosas a la vez creo que solo puede hacer que los jugadores se pierdan en la cancha.

Con esta descripción y todo San Lorenzo tuvo la más clara del primer tiempo en los pies de Uvita Fernández con un tiro raso que el destino mezquinamente eligió que pegara en el palo en lugar de dos centímetros adentro. El primer tiro al arco fue a los 40 minutos del primer tiempo, mientras los locales patearon alguna más pero ninguna de esas fue una distancia menor a 3 metros del palo más cercano. En el segundo tiempo Zapata le tiró un chancletazo a Torrico que de milagro no terminó en gol en contra. No hace falta intentar salir de abajo en todas, no hace falta convertirse en el equipo de Almirón que por momentos regalaba goles insólitos sin que lo ataquen. Basta de este loop interminable del día de la marmota, la pelota es un ente viviente al que no le tenés que tener miedo, ni tratar mal pero tampoco hace falta aburrirla en una secuencia de pases en tu campo porque se enoja y se te cuela en el arco sin esfuerzo rival sólo para castigarte por no tener ni una idea más que esperar que el tiempo pase.

Promediaba el segundo tiempo y uno tendía a creer que incluso jugando feo podíamos ganar en alguna jugada porque el rival también era muy pobre futbolísticamente pero a los 35’, tan solo 3 minutos después de su ingreso Palacios fue justamente expulsado. Julián entró y enseguida pareció tener un arranque de ira digno de Tony Soprano, de esos que luego se daba cuenta que había metido la pata entera en la mierda. El pibe fue con los dos pies para adelante en el medio en una jugada intrascendente con el rival retrocediendo, luego se fue insultándose con algún tucumano y el Ciclón se metió más atrás a seguir esperando que el tiempo pase ya casi sin perspectivas de una contra o hilvanar una jugada. Hasta ese momento entre tanto martirio futbolero, el azulgrana había tenido alguna chance que desperdició por malas decisiones o falta de coordinación en el anteúltimo pase, centros a ninguna parte o malos controles. En la última tuvimos un tiro libre desde el costado izquierdo que ilusionó con la épica de un victoria sucia y desprolija pero en una mala ejecución terminó siendo un empate pobre y feo. Menos mal que terminó y después me fui al cine…

La crónica de Cafu Amador del opaco empate del equipo de Montero en Tucumán

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Primavera con los pibes

27/Sep/21

El deporte más maravilloso del mundo no conoce la justicia. La semana pasada San Lorenzo jugó bien y pudo ganar y terminó perdiendo. La bonita tarde primaveral del Bidegain nos regaló un partido parejo, disputado, que pudo ser para cualquiera, pudo ser un empate justo y terminó siendo una victoria festejada del azulgrana.Con goles de los pibes Fernandez y Rosané, San Lorenzo logró una linda victoria por 2 a 1. Como en espejo, ambos conjuntos pusieron un esquema parecido. Defrensa es, de alguna forma, lo que San Lorenzo no vino pudiendo lograr. Coherente en la elección de técnicos, tiene una línea futbolística y no depende de grandes nombres para ser un equipo protagonista. Así las cosas, la visita presionó durante los primeros 20 minutos. Eso no parecía inquietar al conjunto de Paolo. No había pasado mucho (una gran atajada de Torri tras un cabezazo) cuando Sabella generó un tiro libre a los 22 luego de embarullarse, casi perderla, recuperarla y sufrir infracción. Fue el Uva. Pateó fuerte a la barrera, le volvió el balón. Pateó fuerte de nuevo: volvió a pegar en una barrera ya desarmándose. Fue en ese agujero por el que pasó el fuerte remate del otro Nico Fernández. Tiró seco, con empeine, como los que saben patear. La pelota voló luego de hacer sapito y se clavó en la ratonera. Un gran gol de esta gran aparición de la cantera azulgrana. El pibe tiene una técnica impresionante y juega con mucho aplomo. En la última del primer tiempo tuvimos otro golpe de suerte. Otra pelota parada, centro fuerte de Sabella, cabezazo de Rosané, carambola y gol ¿Era mucho premio irse al descanso con tamaña ventaja? El complemento fue previsible. Defensa se vino con todo y San Lorenzo se acovachó y perdió presencia, apostando siempre a la contra. Sin embargo, fue el visitante quien descontó de contra tras una salida torpe de San Lorenzo. Pizzini recibió mano a mano a espaldas de Herrera y logró definir por debajo de Torrico. Paolo acertó con los cambios. El ingreso del perrito renovó a San Lorenzo y le dio aire a Di Santo (corrió mucho como siempre, aunque estuvo nublado para resolver algunos ataques). Tuvo la muñeca de sacar a Ortigoza cuando este dejó definitivamente de correr. Si bien Elías se comió un gol increíble que pudo liquidar el partido, por lo menos aportó marca cubriendo espacios. Nunca nada muy determinante lo del muchacho. Se sufrió mucho sobre el final. Hubo dos de Bou que rozaron el mismo palo: incluída la última pelota del partido. Cabeceó solo por detrás y lo erró. Nos está costando defender con concentración los últimos 15 minutos. San Lorenzo ganó sin brillar contra un equipo bastante más armado. Se jugó como quiso en algunos tramos, sufrió en otros y tuvo en su arquero y en la suerte los argumentos restantes. Excelente primer tiempo de Ortigoza, gran partido de Donatti y de Torrico. Solidarios Uvita y Di Santo y decisivos los pibes. Sabella, Rosané, Herrera y Fernandez son cosa seria y merecen protagonismo.Vale reconocerle al charrúa que el cambio de esquema muestra un San Lorenzo mejorado y competitivo. En sus mejores momentos es un equipo corto para defender que se abre como un fueye para atacar.Montero pedía unidad en el equipo, les gritaba “¡Cortos!”, como pidiéndoles que se junten y se amontonen. Ojalá ese sonido y ese grito, contagie al resto del ambiente del club.

San Lorenzo volvió al triunfo, derrotando 2 a 1 a Defensa y Justicia, el análisis del partido lo tenés acá.

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Lunes otra vez

14/Sep/21

Al San Lorenzo de Montero se le escapó sobre el final el clásico en un lunes atípico. Fue 1-1 contra Racing, en un partido que tuvo poco, pero que estuvo cerca de romper la mala racha que acumulamos contra el conjunto de Avellaneda. Con planteos cerrados en ambos equipos, los goles llegaron desde afuera del área, lo que deja en evidencia la falta de creatividad ofensiva en los dos. Aún así, en un San Lorenzo con muchos pibes, de recambio y con pocos jugadores de renombre, es de destacar que en términos generales no era injusto si se robaba los tres puntos. En un partido por momentos chato, sobresalieron las actuaciones de Nicolás Fernández, Alexis Sabella y Donatti.
Los lunes en general suelen ser tristes, pero este era todavía peor. Al comienzo de la semana se le sumaba un resultado electoral inesperado, un viento frío y violento que nos alejaba de la esperada primavera y una posible probabilidad de lluvia, que por suerte no llegó. En ese contexto, el clásico entre San Lorenzo y Racing venía a cambiar la rutina, con la esperanza de que el Ciclón pudiera volver a la victoria. Para eso, el uruguayo Montero volvió a parar en cancha un 5-3-2 con muchos laterales y con algunas ausencias importantes de los últimos partidos, como lo son el expulsado Uvita Fernández y el lesionado Zapata.
En los primeros minutos la única combinación que el conjunto azulgrana realizó, fue por el costado izquierdo entre Nicolás Fernández y Sabella. Aunque por el mismo costado Racing tuvo la más clara, cuando desbordaron luego de una buena pared y el cabezazo de Coppetti se fue por el costado izquierdo del arco de Torrico. Minutos más tarde, luego de una buena salida de Fernández, el Pocho Cerruti se encontró con un mano a mano en el área rival, pero que a la hora de rematar el balón se topó con la humanidad de un defensor blanquiceleste. A los quince minutos Nicolas Fernández se animó a pegarle desde afuera del área y la pelota se fue cerca del travesaño. Inesperadamente San Lorenzo buscaba mejor.
Luego de eso, Racing tuvo un tiempo más la pelota, pero pasados los 25 minutos no existían jugadas de peligro en ninguna área. Un mañoso Pocho Cerruti logró aprovechar un lateral en ofensiva a favor del Ciclón y se las ingenió para dar una media vuelva y sacar un potente remate que contuvo Arias sin problemas. A fuerza de “Los Pibes”, que por momento empujaban al resto del equipo, el Ciclón comenzó a tener la pelota en ofensiva al final de primer tiempo. Por otro lado, en defensa el equipo sostenía una noventosa línea que jugaba al límite del offside, pero que hasta el momento se mostró efectiva ante los ataques del conjunto de Avellaneda. A los 44 minutos, una vez más la dupla Fernández-Sabella hizo de las suyas, cuando Nicolás habilitó a Alexis quien intentó tirar un centro al área, pero el rebote en el defensor contrario llevó la pelota al córner. Sin mucho más se fue el primer tiempo.
El comienzo del segundo fue sin cambios y bastante más dinámico, ya que tanto el equipo local como el visitante tuvieron de inmediato dos buenos remates desde el borde del área, aunque el del visitante Domínguez fue más peligroso. A los 4 minutos del complemento, Cerruti se quedó caliente por cómo le fue Mena en la jugada anterior, y lo barrió fuerte desde atrás, ganándose la primera amarilla del conjunto azulgrana. En tarjetas estábamos iguales también, ya que a los 38’ del primer tiempo Nery Domínguez se había ganado la suya.
Pero a los 12 minutos el marcador se iba a abrir, para premiar al que más intentó en el conjunto local. El “Gordo” Ortigoza buscó con una pelota en profundidad habilitar al Pocho Cerruti por arriba, el mal control lo dejó a Herrera habilitado, quien busco romper el arco de Arias con un fuerte remate, pero la pelota rebotó en varios jugadores de Racing saliendo lisita afuera de la misma. Allí le quedó servida al juvenil Sabella, quien cargó la barra con todo y sacó un remate perfecto que entró abajo al lado del palo izquierdo de Arias. Un remate hermoso que desató el grito de gol con furia de los allegados y de todo el plantel del Ciclón. San Lorenzo se ponía 1-0 y era hasta el momento, dentro de todo justo.
Úbeda de inmediato mandó a la cancha al 10 de su equipo, Matías Rojas, mientras que, por el conjunto local, el ídolo Nestor Ortigoza dejó su lugar para que entre el colombiano Yeison Gordillo. Racing no podía entrar con claridad, por eso intentó con varios centros llovidos y unos minutos después tuvo un muy buen cabezazo de Correa que se fue cerca del palo izquierdo del Cóndor. A los 22 minutos Peruzzi pecó de ingenuo y al no terminar de acompañar una pelota al córner, dejó que Coppeti recupere el balón de forma insólita, y ante la posible situación de gol, Yeison Gordillo cortó la jugada de peligro con un tiro libre que le costó una tarjeta amarilla. Por suerte, el tiro libre fue mal aprovechado por el conjunto de Avellaneda, pero el cinco recién ingresado iba a estar condicionado el resto del partido. En la tribuna el frío era cada vez más grande, pero se compensaba con los gritos ante cualquier despeje o recuperación de los jugadores azulgranas. Corrían los 25 minutos cuando Agustín Hausch entró a la cancha por el Pocho Cerruti de buen partido. A los 32’ Racing tuvo un tiro libre en el borde del área con mucho peligro. El rebote en la barrera se gritó como un gol, me imagino que en sus hogares paso lo mismo. Los últimos minutos fueron de absoluto nerviosismo. Montero se peleó con todos los árbitros para que entraran a los 44’ Alexander Díaz y Agustin Martegani, por Di Santo y el ovacionado Alexis Sabella. Racing seguía buscando con pases entre líneas, pero cuando la pelota lograba pasar a los defensores locales, la jugada quedaba anulada por el fuera de juego.
Se iba el partido y parecía controlado, pero era lunes y era un montón para la lógica cuerva arrancar la semana así de bien. Peruzzi regaló un tiro de esquina en el minuto final. A los 93’, Racing ejecutó el córner pasado y el rebote lo tomó de sobre pique Nery Domínguez, quien seguramente si le pega 80 veces a la pelota desde ese lugar, 79 se van afuera, pero la única que iba a entrar, la realizó en el final de este partido. La pelota entró potente, no tan esquinada, pero pasando por debajo de una infinidad de piernas y llegando a la red del arco de Torrico, que no pudo hacer nada para despejarla. El partido se moría y al Ciclón se le escapaban dos puntos cuando el partido se ponía 1-1.
De esa manera terminó un nuevo clásico, con un gusto amargo, principalmente porque la victoria se escapó sobre el final. Es verdad, que desde que San Lorenzo se encontró con el gol retrocedió mucho y no pudo hacer valer ningún contragolpe. Es cierto también, que durante el resto del partido el conjunto local no fue superior ni tuvo claras ocasiones de gol. Pero si vemos el partido anterior contra este equipo (el subcampeón del torneo), si vemos la película desde el comienzo del exilio de los jugadores diferentes (y conflictivos), el balance es un poco más optimista. Hoy el equipo visitante no fue superior. Los pibes que hasta hace unos meses le llevaban el agua a las estrellas paraguayas, no sólo juegan, sino que se animan, la pisan, encaran. El funcionamiento de Montero es extraño, pero pareciera compensar un equipo que venía desequilibrado en defensa y con jugadores lentos para el retroceso. Hoy se vio una de las mejores facetas de Donatti en San Lorenzo y sus dos laterales vestidos de centrales no desentonaron en esa línea de tres última. Lo que sí falta es jerarquía en el medio y en el ataque. Pero tanto lo de Rosané, Sabella y Nicolás Fernández es más que destacable para el pozo del que veníamos. Nos quedamos con un sabor amargo, pudo ser un muy lindo antilunes después del golpazo electoral, pero no se pudo. Igualmente la semana recién comienza, como este proceso de los pibes, y esperemos que más temprano que tarde, nos puedan devolver la alegría.

La crónica de Nahuel March Ríos del empate azulgrana ante el conjunto blanquiceleste

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