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Eli Medina: “No podría jugar ni enseñar en otro club que no sea San Lorenzo"

Llegamos a Ciudad Deportiva, a la puerta de la pensión de mujeres del club para encontrarnos con Eliana Medina. Eli es jugadora del primer equipo de fútbol 11 y del futsal femenino. Fue campeona dos veces de la liga, 19 del Futsal, coordina la escuelita de fútbol femenino, entrena la 4ta y, como si todo eso fuera poco, trabaja en la sede de Avenida la Plata. Toda una vida dedicada a San Lorenzo.

Mientras caminamos por la ciudad deportiva la saludan les trabajadores del club, jugadores y hasta la empieza a seguir una perrita que anda siempre por ahí. Una referente para las más chicas y parte fundamental del femenino del club. Nos cuenta de una parte poco conocida del club de nuestros amores

¿Cómo empezaste a jugar al futbol?

 

Yo soy del interior, y desde muy chica empecé a jugar allá. Tengo todos mis hermanos, tres hermanos varones, primos varones; entonces desde chica que juego. Estuve hasta cierta edad ahí en un club con chicos, después ya la liga no lo permitió así que no pude jugar más. Estuve ahí un tiempo jugando en el campito de casa y después estuve un año yendo y viniendo a Rafaela que me quedaba cerca y estuve un año así, después era mucho entre el colegio y ya me estaba yendo medio mal y mis viejos no les gustaba mucho, tuve que cortar ahí. Después me llegó la posibilidad a los 14 años de una prueba en Independiente, yo formaba parte del seleccionado de Córdoba y jugó el seleccionado contra independiente y ahí me vio el técnico y desde ese entonces estoy acá en Buenos Aires

 

¿Cómo era ser futbolista y mujer en esa época?

 

Siempre digo lo mismo, por suerte en el lugar de donde soy no tuve que pasar por toda esa que me cuentan las chicas de la discriminación, de no dejarlas jugar, etc. Tenía muchos amigos varones, entonces ellos me integraron, no me costó mucho. Sí me costó mucho que la liga lo aceptara, que de hecho solo lo hizo un tiempo y me tuve que quedar con las ganas de seguir jugando.

Por suerte al poco tiempo tuve esta posibilidad. No es profesional esto, pero sí puede venirme, dejar mi familia, empezar a hacer otro tipo de sacrificio. Creo que cualquier jugadora del interior lo que quiere hacer es llegar a AFA.

 

¿Te adaptaste fácilmente a vivir en las pensiones?

 

Sí, por suerte cuando pasé de independiente a San Lorenzo vinimos un grupo importante y la mayoría estábamos ya en pensión, entonces fue un poco más fácil la adaptación. En tu casa te dan los gustos en la comida, acá fue un tema más que nada ese, de adaptarte a comer bien, a estar metida las 24 horas con compañeras, con gente que tiene otra forma de vida. Por momentos está bueno porque conocés otras historias, conocés a tus compañeras, sabés de qué forma vivieron, lo que les pasa, lo que no. Después la convivencia tiene sus problemas, no somos todas iguales, no tenemos todas la misma forma de ser. Ahora me toca convivir con chicas muy chicas y por ahí ellas están pum para arriba todo el tiempo y yo llega un momento del día donde chicas bajen un poco que estamos grandes algunas (risas).

 

Cuesta llevarles el ritmo

 

En todo sentido, en la convivencia, en los entrenamientos. Yo ya tengo 31 años y por ahí muchas lesiones y yo las veo y veo que no paran nunca.

 

Llegar a la pensión con tus compañeras ayudó a la convivencia entonces. 

 

Sí, obvio, ayudó en lo deportivo, en lo personal. Venir ya con un grupo formado y no caer otra vez desde cero como me tocó llegar a independiente y volver a adaptarte a un grupo, la verdad que venir de esa forma acá a San Lorenzo nos ayudó mucho y también nos ayudó mucho en lo deportivo. Nosotras ese año que estuvimos en Independiente estuvimos peleando, quedamos segundas, perdimos la final con River y venir acá ya con un grupo formado, más las que estaban y las que se sumaron, hizo que San Lorenzo empezara a pelear ahí arriba.

¿Cómo ves el futbol femenino en el club?

 

En el club va creciendo, creo que a medida que pasan los años le dan otra importancia. Si bien decimos que faltan muchísimas cosas, hoy tiene un lugar donde entrenar, una cancha. Hay clubes que tienen que salir a buscar el lugar para entrenar, tenemos ropa para entrenar, las del interior, la mayoría cobra un viático, les dan la ayuda de la pensión, tenés el médico acá, entonces creo que han mejorado muchísimas cosas. También obviamente faltan un montón, que como faltan acá faltan en Boca, en River, no es que solo San Lorenzo.

Creo que de a poco va a ir creciendo, de a poco le van dando la importancia que el deporte merece y bueno, ojalá en algún momento esto sea profesional del todo.

 

Y a nivel institucional, después de los reclamos de las chicas de la selección en la Copa América, ¿se vio algún cambio a nivel más general? ¿Qué crees que debería hacer la AFA para darle al femenino una respuesta?

 

Creo que en la selección las escucharon porque de hecho fueron a una gira que era impensada en otro momento, iban a tener que juntarse 15 días antes del repechaje y ver qué pasa. Por suerte se ve que las escucharon, entrar a un mundial es muy importante, creo que las chicas pueden lograrlo pero siempre trabajando. Uno empieza a crecer a medida que se va trabajando, es difícil cuando se preparan 15 días antes y después vos escuchas un montón de gente que habla mal, que son un desastre, pero no saben todo lo que esas chicas tuvieron que pasar, tener que prepararse solo 15 días antes de una competencia es difícil. Yo lo pasé en futsal y es complicado después, vas y te medís con selecciones que llevan años preparadas.

Esperemos que sigan por este camino.

 

¿Y en futsal como es la situación?

 

Es igual, no se le da la importancia que debería tener, porque aparte a nivel futsal acá en Buenos Aires está mejor organizado, hay muchos más equipos, si bien es más fácil juntar 10 jugadoras que 22, uno sabe eso. Creo que en cuanto a organización a nivel de AFA está un poco más organizado el torneo de Futsal pero en cuanto a selección todo lo contrario. En selección tienen que estar peleando, no se paga un viático, vas a jugar afuera, dejas tu trabajo todo el tiempo que tenés que estar afuera y es como si nada. Las chicas de campo (fútbol 11) a medida que va pasando el tiempo lo van logrando, y es importante para toda la disciplina, porque si ahora la selección clasifica al mundial, si bien se va a hablar de la selección es un avance para el futbol en general. Creo que lo hicieron en el momento justo, hicieron un excelente papel, si bien no lograron el resultado que querían, ellas trabajaron 2 semanas antes y lograron un subcampeonato y le hicieron partido a Brasil, uno de los mejores del mundo, entonces si se ve ese trabajo con poco tiempo, si las chicas trabajan y tienen esa posibilidad de estar constantemente en ese rodaje creo que la selección pude hacer un papel importante.

 

¿Cómo es la experiencia de coordinar la escuela de futbol?

 

Es algo lindo: enseñar, que las chicas aprendan un poco de lo que sé, más que nada la parte humana. Yo tengo la cuarta con Lucrecia que se retiró; nos enfocamos mucho en eso, en que formen un buen grupo, eso fue lo que nos dio resultado a nosotras acá en la primera división, primero formar un buen grupo y después se puede lograr cualquier cosa. Lo futbolístico se va a ir dando a medida que ellas vayan trabajando, creciendo; son nenas muy chicas, en escuelita tenemos nenas que no han jugado nunca, es empezar de cero y hay que llevarlas de a poco y para eso estamos. Lo hago porque es algo que me gusta, no lo tomo como un trabajo. Es despejarme, sé que llegan martes y jueves cuando entrenamos con la 4ta y los lunes y miércoles con la escuelita. Lo hago, ando a las corridas, pero lo hago y es algo que me despeja, es un cable a tierra. Lo disfruto más que un entrenamiento a veces.

 

¿Sentís que volvés un poco al momento en que arrancaste a jugar? 

 

Sí, yo siempre les digo a las chicas que ellas tienen que estar agradecidas que tienen esta posibilidad. Yo la hubiera querido aprovechar desde chica y no la tuve, muchas de mis compañeras también han querido formar parte de una escuelita y no se pudo. Ahora se está dando que en la mayoría de los clubes hay escuelita y bueno, ellas tienen que aprovechar eso, que pueden empezar a formarse desde chicas. Tenemos nenas de 6 años a chicas grandes, vino el otro día una chica de 28 años que no había jugado nunca, eso está bueno porque se puede aprender a cualquier edad, que ellas tengan esa suerte que pueden arrancar de chicas es una suerte.

 

¿Tienen muchas chicas en la escuela?

 

Arrancamos con 20 chicas. Se fueron sumando, se van bajando. La escuelita no tiene una competencia, un torneo, a veces se complica y se cansan de entrenar; ahora volvimos a arrancar y va a venir una convocatoria grande esperamos. A ver qué pasa, si las podemos inscribir en algún torneo para que puedan tener otro tipo de rodaje.

La idea es que de la escuela puedan salir chicas que después jueguen en 4ta de futsal que son las más chicas y que también se queden en el club, que San Lorenzo pueda tener una reserva de campo y que esas chicas que están en escuelita puedan formar parte de eso.

 

Estando en el semillero, ¿cómo ves el futuro de San Lorenzo en el femenino?

 

Yo creo que es importante, de hecho con la cuarta tuvimos chicas que este año que no habían jugado nunca y nos sorprendieron. Ahora termina el torneo y estamos peleando para entrar al playoff, que es algo importantísimo para ellas porque es un crecimiento enorme. Las primeras cuatro fechas nos tocó perder y a la quinta que era la más importante, que era el clásico, lo ganaron y ahí se notó el cambio, que aprendieron. Antes por ahí no podían parar la pelota con la suela, que en el futsal es fundamental y hoy la paran como si nada. Es un avance enorme, que se dé o no entrar a los playoffs también es un avance porque eran chicas que no habían jugado nunca y la verdad que lo que hicieron y crecieron es enorme.

Yo les digo a los dirigentes que ellos tienen que cuidar este tipo de cosas, a las chicas más chicas, porque son las que van a quedar en un futuro. Tenemos hoy jugando a Rocío Vazquez, a Maricel Pereyra, a Ariana, la arquera de sub 20, son chicas muy chicas que tienen entre 15 y 16 años. Son ellas las que tienen que quedar en el club. El club debe empezar a preocuparse por esas chicas, a darles rodaje, que ellas empiecen a tomar confianza, a tener minutos en cancha y que el día de mañana, que yo que soy la más grande por ahí, que diga me puedo ir tranquila porque sé que en mi lugar va a quedar gente que va a seguir y va a estar el mismo tiempo que yo acá en el club.

 

Decías que tenés 31 años, sos la referente de las pibas en futsal y en fútbol de campo ¿Qué te queda ahora? 

 

Tuve la suerte de jugar con el club la Copa Libertadores en campo y en futsal, tuve la suerte de ganar torneos en fustal y en campo, de ser parte de la selección de futsal, de jugar un mundial, sudamericanos, tuve suerte de jugar todo lo que un futbolista quiere jugar. Me queda la copa libertadores que es por lo que vamos este año, sabemos que es difícil porque está Brasil, Colombia, Venezuela que son equipos duros, pero nosotras nos hicimos muy fuertes, mentalmente más que nada, formamos un buen grupo y creo que las incorporaciones que tuvimos este año también son importantes porque son jugadoras de nivel internacional, de nivel de selección, las venezolanas, las uruguayas.

Creo que este año por lo que voy es la Libertadores y ojalá se dé. El año que viene está complicado, como les decía, estoy grande. mis lesiones a veces juegan un poco en contra y quiero por ahí no dedicarme tanto a jugar sino empezar a pensar en hacer otra cosa, enseñar que es lo que me gusta y después ver, por el momento no lo quiero pensar.

 

¿Te gustaría seguir en San Lorenzo? 

 

Siempre digo que si no es San Lorenzo, en AFA, en otro club no podría ni jugar ni enseñar. Si no es en San Lorenzo será en mi pueblo o en Córdoba mismo.

 

Terminamos siempre las entrevistas con un pingpong, te decimos una palabra y nos decís lo primero que se te venga a la cabeza.

 

 

AFA: el torneo más grande que creo que hay, y que cualquiera quiere jugar.

 

Marta: es crack, igual ahora chicas más chicas que son más crack que ellas. Yo te cambiaría marta por Banini que es nuestra.

 

Pipi Romagnoli: es mi ídolo.

 

San Lorenzo: hoy lo es todo para mí, me hizo crecer como jugadora, como persona y le debo muchísimo al club.

 


Toto responde 02/08/2018

Toto ¿Qué opina de los periodistas deportivos?

Andre, de Balvanera

Opino que tienen que hablar demasiado tiempo de algo que no tiene tanta frescura y que por ende no les queda otra que vender humo sin parar. Lo desgraciado del asunto es que los mismos practicantes profesionales del fútbol consumen mucho de este humo y la ingesta que les provoca tamaña cantidad de monóxido de carbono hace que termine siendo todo una especie de elipsis degradante. Debatir el rol de los medio creo que no es el asunto de esta organización de modo que dejaremos el asunto para más adelante.

¿Que le dirias a los q dicen que el pampa no sabe nada?

Alberto, de Milán

¡Qué bueno que nos sigas desde tan lejos Alberto!Les diría que la modernidad del fútbol que pudimos observar en el Mundial, donde los equipos hacían culto al despliegue físico y a embocar cualquier gol de chiripa que ande dando vueltas, donde el campeón obligaba a su super estrella blonda a marcar y a correr a nuestro querido capitán, donde el susodicho combinado convirtió más del mitad de sus goles de pelota parada, les diría que Claudio Darío es un DT cuyos jugadores se comportan prácticamente en el futuro que acaba de llegar: todos corren, todos meten, todos se sacrifican. Ahí está el poder mágico de La Pampaneta: si usted lo que quiere es conmoverse con belleza y cambios de frente, toques de primera y gambetas en los metros finales tal vez debería dedicarse a ver la Premier League y esas ligas que son beneficiadas con la actual División Internacional del Trabajo.

Toto: ¿Mouche es más que Cerruti que supuestamente era más que el Tito Villalba?

Gustavo, de Barrio Parque

Mire, no lo sé. No porta con mi simpatía a priori pero podemos darle el crédito que se merece cualquier persona que se ponga la camiseta de San Lorenzo. Tito eligió la tranquilidad de la ciudad de Atlanta: lo de Cerruti termina siendo inexplicable aunque imagino que no encontró lo que si encontraron Piatti y Tito. La otra vez vi por televisión la parrilla que se mandó a construir Nacho en su casa de Canadá: imaginate vas a jugar, nadie te putea, si perdés a nadie le va a enloquecer nada, si ganás sos un capo y encima te toca saborear la tostada capitalista del lado que tiene más mermelada. Debe ser difícil para un muchacho como Cerutti vivir en una desierto tal.

¿Toto por qué los putean tanto en Twitter?

Juan Manuel, de Bahía Blanca

No es bueno llevarle el apunte a los puteadores de twitter. Hemos sido injuriados por algunos y está todo bien. Con algunos, de carne y hueso, hemos podido hablar y explicarles que somos un grupo de socios organizados con ideas y ganas de colaborar en la Vuelta a Boedo. Otros no sabemos que existe pero también está todo bien. No queremos generar una onda de ida y vuelta cloacal, para nosotros es interesante contar el día a día del club, darle espacio a las distintas disciplinas que se practican, a través de nuestra comisión de género pelear por que cada día nuestro club sea más inclusivo y le de mayor espacio a las mujeres. Que acá no hay nada raro detrás y que si bien entendemos que no somos una cosa muy usual cada vez hay en más clubes grupos como el nuestro, de hinchas que no están de acuerdo con las S.A. y que se ocupan de velar por los distintos menesteres de cada club. Hay un micromundo divertido detrás del odio en las redes sociales que simplemente funciona como termómetro. Está todo bien.

Toto, me quedé sin trabajo y tengo 3 pibes. No puedo poner plata en el Fidelcomiso ¿De qué manera puedo colaborar con la Vuelta a Boedo?

Camila, de Boedo

Hablar con los vecinos, convencerlos de que no solamente tendrán mucha gente dando vueltas los días de partido, sino que el club tiene un plan de integración del barrio, proyecta una escuela, actividades culturales en el polideportivo y un sinfín de nuevas oportunidades para que los vecinos de Boedo puedan disfrutar en familia.
Participar de la vida activa del club, acercando propuestas. Desde acá podemos afirmar que hay una dirigencia abierta a las propuestas participativas, que cree que San Lorenzo no es solamente un equipo de fútbol que sale a ganar todos los fines de semana: los sanlorencistas creemos firmemente en la función social de nuestro club. En lo importante de sacar a los pibes y a las pibas de la calle. Con los valores que el deporte pregona.

Toto en el mundial me pareció que Messi no se la banca y que es hora de que se vayan todos estos pecho frío.

Fernando, de Barracas

Mire, yo entiendo que en la vida moderna el éxito mueve la aguja. Que ganar es lo único que vale. Que la perspectiva de las cosas está supeditada al mísero valor de la victoria. Yo no creo eso; sí le digo que no entiendo porque estos jugadores boicotearon al inmenso Bauza, porque aparentemente nos les gustaba su estilo conservador y fueron a pedirle al tacticida de Sampaoli que se convierta en el Patón. Hay algo ahí que me rompe bastante la paciencia. Si la idea era jugar cuatro cuatro dos con el estilo que mejor asegure el 0 en nuestro arco entonces el error clave de este proceso de Elminatorias y Mundial fue haber depuesto a Edgardo. Los sanlorencistas sabemos perfectamente de la mística y el carisma de aquel gran conductor. Héroe, genio y figura. La situación actual muestra un claro dominio del fútbol del viejo continente. Borges decía que la democracia era el imperio de la estadística y mire si desde el 98 hasta aquí apenas dos equipos sudamericanos han accedido a la final del mundo, siendo dos veces Brasil y una vez esta generación de Messi y sus compañeros. Yo creo que algún mérito tiene que existir en esta subdesarrollada patria donde el modelo agroexportador de la generación del 80 ha conquistado nuestra lógica de criar pequeños talentos para que se desarrollen afuera.

Toto no entiendo si Tinelli es radical o peronista y si Lammens es como Ibarra o un poco mejor ¿Tenés algo de luz entre tanta oscuridad?

Fernando, de Colonia Suiza

Mire, Matias es de San Lorenzo. De modo que inevitablemente es un poco mejor que cualquiera que no sea de San Lorenzo. Su gestión al frente del club y sus opiniones sobre macropolítica sin dudas lo ubican en el costado progresista del tablero. Como egresado del Nacional Buenos Aires podemos también encontrar otra similitud. Sin embargo seamos claro: todas las personas son distintas y su pregunta sin dudas tiende a molestar.
A Lammens lo operan de todos lados porque justamente no es ni radical ni peronista, no viene del riñón de la política tradicional argentina y eso lo vuelve una enorme oportunidad para desafiar la tan rancia y alicaída credibilidad de los políticos. Al igual que Marcelo, viene de la gestión privada. Tenemos un presidente en el país que también viene de la gestión privada. Pero claro: ninguno de los nuestros ha hecho millones con la obra pública, ni ha forjado su fortuna defraudando al estado, ni por negociados extraños con cloacas ni con la compra de empresas de correo. Ninguno fue beneficiado con la estatización de sus propias deudas. A lo que voy es a que es probable que Tinelli sea peronista, aunque ni los peronistas están seguros de eso. Ser peronista es una cosa bastante ambigua en un punto: mientras deseen la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria lo serán. Yo no tengo dudas que han hecho un gran bien por nuestro club y que si algún día deciden lanzarse a la política llevarán consigo las banderas que de algún modo han sabido acompañar desde San Lorenzo. Aunque claro: todo es posible en este costado del Río de la Plata.


Calm over the horizon

Many years ago, I worked for my parents who own a video production company. Because it is a family business, you inevitably end up wearing many hats and being the czar of many different jobs. I mainly managed projects and worked as a video editor. On production, there were times that I was called on to work as an audio tech and was made to wear headphones on long production days. In those days, having a really good set of headphones that picked up every nuance of sound was essential to making sure the client got what they needed.

First impressions.

Naturally, my first impression of these headphones is based off of the look of them. They have a classic over-the-ear style that is highlighted by a blue LED light that indicates the power for the noise canceling. The padding on the ear pieces seems adequate for extended usage periods.

They are wired headphones, but the 3.5mm stereo mini-plug cable is detachable. Something else I noticed right of the bat was the very nice carrying case that comes with them. It has a hard plastic exterior with a soft cloth interior that helps to protect the surface of the headphones from scratches. I never truly appreciated cases for headphones until I started carrying them from place-to-place. Now I can’t imagine not having a case.

A perfect fit.

Once I gave the headphones a thorough once-over exam, I tried them on. As I mentioned, they have a classic over-the-ear style and just looking at them, the padding on the ear pieces seem adequate and the peak of the headband seemed to be a bit lacking, but you don’t really know comfort unless you try on the product. So, I slipped the headphones on and found them to be exquisitely comfortable.

Quality.

Now that I had the headphones on my head, I was finally ready to plug and play some music. I plugged the provided cable into the jack on the headphones and then the one on my iPhone 6. Then I called up Pandora. I tend to have a very eclectic music purview and have many stations set up for different moods. From John Williams to Fallout Boy, the sound quality of these headphones was remarkable. There is an amazing depth of sound and incredible highs and lows that make listening to music a truly breathtaking experience.

It’s safe to say that because of my unique professional experiences, I’ve tested out a lot of headphones.

In order to test how voices sounded, and the overall art of sound mixing, I pulled up Netflix on my iPad Air 2 and watched a few minutes of a movie to hear all the nuances of the film. None of them were lost. In fact, I ended up hearing sounds that I hadn’t heard before. Echoes…birds chirping…wind blowing through trees…breathing of the characters…it was very impressive what the headphones ended up bringing out for me.

I would highly recommend these to any sound mixing specialist.


Inspired by clouds

Take your time.

I’ve got a Fujifilm X100s. It runs about $1300. It’s easily the best camera I’ve ever owned. I take care of it as best as I can, but I don’t let taking care of it impact the photography. Let me elaborate on that a bit better. You’ll get better at each section of what we talked about slowly. And while you do, you’ll be amazed at how much easier it all is and how the habit forms. The best way to get better at photography is start by taking your camera everywhere. If you leave your house, your camera leaves with you. The only exception is if you’re planning for a weekend bender — then probably leave it at home. Other than that, always have it slung over your shoulder. It would probably help to get an extra battery to carry in your pocket. I’ve got three batteries. One in my camera, one in my pocket, one in the charger.

When it dies, swap them all.

For me, the most important part of improving at photography has been sharing it. Sign up for an Exposure account, or post regularly to Tumblr, or both. Tell people you’re trying to get better at photography. Talk about it. When you talk about it, other people get excited about it. They’ll come on photo walks with you. They’ll pose for portraits. They’ll buy your prints, zines, whatever.

Clouds come floating into my life, no longer to carry rain or usher storm, but to add color to my sunset sky.

— Rabindranath Tagore

Breathe the world.

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Heavy hearts, like heavy clouds in the sky, are best relieved by the letting of a little water.

— Christopher Morley

Enjoy the morning.

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There are no rules of architecture for a castle in the clouds.

— Gilbert K. Chesterton

Free your mind.

The best way to get better at photography is start by taking your camera everywhere. If you leave your house, your camera leaves with you. The only exception is if you’re planning for a weekend bender — then probably leave it at home. Other than that, always have it slung over your shoulder. It would probably help to get an extra battery to carry in your pocket. I’ve got three batteries. One in my camera, one in my pocket, one in the charger. When it dies, swap them all.

I’ve got a Fujifilm X100s. It runs about $1300. It’s easily the best camera I’ve ever owned. I take care of it as best as I can, but I don’t let taking care of it impact the photography. Let me elaborate on that a bit better. You’ll get better at each section of what we talked about slowly. And while you do, you’ll be amazed at how much easier it all is and how the habit forms.

For me, the most important part of improving at photography has been sharing it. Sign up for an Exposure account, or post regularly to Tumblr, or both. Tell people you’re trying to get better at photography. Talk about it. When you talk about it, other people get excited about it. They’ll come on photo walks with you. They’ll pose for portraits. They’ll buy your prints, zines, whatever.

Photography is better shared.


Make it clean and simple

Create your header preset in just few clicks.

Just the other day I happened to wake up early. That is unusual for an engineering student. After a long time I could witness the sunrise. I could feel the sun rays falling on my body. Usual morning is followed by hustle to make it to college on time. This morning was just another morning yet seemed different.

Witnessing calm and quiet atmosphere, clear and fresh air seemed like a miracle to me. I wanted this time to last longer since I was not sure if I would be able to witness it again, knowing my habit of succumbing to schedule. There was this unusual serenity that comforted my mind. It dawned on me, how distant I had been from nature. Standing near the compound’s gate, feeling the moistness that the air carried, I thought about my life so far.

This is what has happened to us. We want the things we have been doing forcefully to fail. And then maybe people around us would let us try something else or our dreams. We are accustomed to live by everyone else’s definition of success. We punish people for the things they are passionate about, just because we were unable to do the same at some point in our life.

I was good at academics, so decisions of my life had been pretty simple and straight. Being pretty confident I would make it to the best junior college of my town in the first round itself, never made me consider any other option. I loved psychology since childhood, but engineering was the safest option. Being born in a middle class family, thinking of risking your career to make it to medical field was not sane. I grew up hearing ‘Only doctor’s children can afford that field’ and finally ended up believing it. No one around me believed in taking risks. Everyone worshiped security. I grew up doing the same.

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‘Being in the top will only grant you a good life’ has been the mantra of my life. But at times, I wish I was an average student. I wish decisions would have not been so straightforward. Maybe I would have played cricket- the only thing I feel passionate about. Or maybe I would have studied literature (literature drives me crazy). Isn’t that disappointing- me wishing to be bad at academics. It’s like at times I hate myself for the stuff I am good at.

I feel like these concrete buildings have sucked our desires and our dreams. We are so used to comfort that compromise seems like a taboo. We have lost faith in ourselves. If we can make through it right now, we can do the same in the days to come. You only need a desire to survive and nothing more- not money or cars or designer clothes.

Staying locked up in four walls have restricted our thinking. I feel like our limited thinking echoes through this wall. We are so used to schedules and predictable life that we have successfully suppressed our creative side.

When you step out of these four walls on a peaceful morning, you realize how much nature has to offer to you. Its boundless. Your thoughts, worries, deadlines won’t resonate here. Everything will flow away along with the wind. And you will realize every answer you had been looking for, was always known to you.

It would mean a lot to me if you recommend this article and help me improve. I would love to know your thoughts!


When you are alone

You will remember the people more than the place.

When you are alone for days or weeks at a time, you eventually become drawn to people. Talking to randos is the norm. I’ll never forget the conversation with the aquarium fisherman, forest ranger, and women at the Thai market. It’s refreshing to compare notes on life with people from vastly different backgrounds.

When you meet fellow travelers, you’ll find they are also filled with a similar sense of adventure and curiosity about the world. Five days of friendship on the road is like five months of friendship at home. It’s the experiences that bond you together, not the place. A rule I followed that worked well: be the first to initiate conversation. I met some incredible people by simply being the first to talk.

Make a radical change in your lifestyle and begin to boldly do things which you may previously never have thought of doing, or been too hesitant to attempt. But once you become accustomed to such a life you will see its full meaning and its incredible beauty.

Travel can be affordable.

Long term travel is different than a luxury vacation. The point is to see the world, not stay in a 5-star hotel. During the trip, I stayed on a strict budget. The goal was to spend no more than $33 per day on accommodations. After a year, I was able to spend only $26.15 per day by booking through HostelWorld and Airbnb. When I wanted to meet people, I’d stay in a shared room at a hostel. When I wanted to be alone, I’d book a private room with Airbnb.

Take the cost of your rent or mortgage + food per month and divide it by 30. This is how much it costs per day to live at home. You will find that it’s possible to travel the world for roughly the same amount. Or, if you live in an expensive city like San Francisco, far less.

English is a universal language.

I was surprised how many people spoke English (apparently 1.8 billion people worldwide). Places where English was less prevalent, I made an effort to learn a handful of words and phrases in the local language. Even though it’s passable, I do desire to learn another language fluently. You can only take the conversation so far when all you can say is: “¿Esto contiene gluten?”

It’s possible to communicate a lot without saying a word. For instance, I left my phone at a restaurant in Chile. I pointed at the table where I was sitting, put my hand to my ear like a phone, then shrugged — 2 minutes later, my phone had been retrieved.

Trust your intuition.

I learned to trust that tiny voice in my head a bit more. When you are alone in a foreign country and your phone is dead, you are forced to trust your intuition. Is this neighborhood safe to walk around? Is this person someone I should interact with? Am I heading the right direction? Intuition is like a muscle. The more you use it, the stronger it becomes. It’s feels like a sixth sense when you’re able to read between the lines of a situation.

The world is endless. The world’s a tiny neighborhood. My fav people are the ones who can hold two impossible ideas in their heads.


Real time design tools

Just the other day I happened to wake up early. That is unusual for an engineering student. After a long time I could witness the sunrise. I could feel the sun rays falling on my body. Usual morning is followed by hustle to make it to college on time. This morning was just another morning yet seemed different.

Witnessing calm and quiet atmosphere, clear and fresh air seemed like a miracle to me. I wanted this time to last longer since I was not sure if I would be able to witness it again, knowing my habit of succumbing to schedule. There was this unusual serenity that comforted my mind. It dawned on me, how distant I had been from nature. Standing near the compound’s gate, feeling the moistness that the air carried, I thought about my life so far.

I was good at academics, so decisions of my life had been pretty simple and straight. Being pretty confident I would make it to the best junior college of my town in the first round itself, never made me consider any other option. I loved psychology since childhood, but engineering was the safest option. Being born in a middle class family, thinking of risking your career to make it to medical field was not sane. I grew up hearing ‘Only doctor’s children can afford that field’ and finally ended up believing it. No one around me believed in taking risks. Everyone worshiped security. I grew up doing the same.

This is what has happened to us. We want the things we have been doing forcefully to fail. And then maybe people around us would let us try something else or our dreams. We are accustomed to live by everyone else’s definition of success. We punish people for the things they are passionate about, just because we were unable to do the same at some point in our life.

I feel like these concrete buildings have sucked our desires and our dreams. We are so used to comfort that compromise seems like a taboo. We have lost faith in ourselves. If we can make through it right now, we can do the same in the days to come. You only need a desire to survive and nothing more- not money or cars or designer clothes.

Staying locked up in four walls have restricted our thinking. I feel like our limited thinking echoes through this wall. We are so used to schedules and predictable life that we have successfully suppressed our creative side.

When you step out of these four walls on a peaceful morning, you realize how much nature has to offer to you. Its boundless. Your thoughts, worries, deadlines won’t resonate here. Everything will flow away along with the wind. And you will realize every answer you had been looking for, was always known to you.

It would mean a lot to me if you recommend this article and help me improve. I would love to know your thoughts!


Stumbled the concept

If you’re not sure how much time you are actually spending on various tasks, use a tool like Rescue Time (their free version is excellent!) which runs in the background and tracks where your time is being spent. It can even send you weekly reports so you know exactly how much time you wasted on Facebook, or spent in your email inbox! You can assign different websites or programs/applications on a scale of very distracting to very productive, so you can see at a glance things like: which days of the week you’re most productive, which times of the day you’re most productive, and the sites on which you’re spending the most distracting time. I stumbled upon the concept of margin while reading a post by Michael Hyatt, which led me to design my ideal week.

Richard Swenson, M.D. (who wrote the book: Margin: Restoring Emotional, Physical, Financial, and Time Reserves to Overloaded Lives) describes margin like this:

Last year I wrote about why booking too far in advance can be dangerous for your business, and this concept of margin so eloquently captures what I had recognized had been my problem: I was so booked up with clients that I wasn’t leaving any margin for error, growth, planning, or reflection. I wasn’t really growing my business in a sustainable way; I was just booking one client after the next. At the time this seemed like a good thing: doesn’t growing my business mean getting more clients?

What if instead of booking up to 100% capacity (which more often than not ends up being closer to 120%), we only booked up to an 80% capacity?

What if we left more room for growth (personal or professional) and stopped being one with “busy-ness”?
I spent nearly a year turning down every new project (and even getting rid of old ones) so that I could reduce my workload, build in more margin, and create what is now Digital Strategy School. It takes time to build margin into your schedule.

What could you accomplish with 20% more time?

Write a book. Create a program. Update your contracts and proposals (which has been on your to-do list for how long..?) Spend more time with your family. Go above and beyond for a client. Learn something new. Actually follow through on the things that have been nagging at you for a long time.

When you design your ideal week, you start to see that the time you think you have is often not in alignment with how much time you actually have.

After designing my ideal week, I had a much clearer idea of how to create a framework for my week that would empower me to feel more focused by theming days of the week, and even parts of the day. SO simple, I know. Some of you have been doing this for ages and you’re already a pro, and some of you who saw my schedule said “woah, that’s so rigid, I need more flexibility!”

Structure enables flexibility.

If you’re not sure how much time you are actually spending on various tasks, use a tool like Rescue Time (their free version is excellent!) which runs in the background and tracks where your time is being spent. It can even send you weekly reports so you know exactly how much time you wasted on Facebook, or spent in your email inbox! You can assign different websites or programs/applications on a scale of very distracting to very productive, so you can see at a glance things like: which days of the week you’re most productive, which times of the day you’re most productive, and the sites on which you’re spending the most distracting time. Turns out I’m consistently “in the zone” around 3pm in the afternoon; so instead of trying to tackle highly creative work first thing in the morning (when my brain is barely functioning), I handle it in the afternoon, when I know I’m at my peak!

Creating more margin has been game-changing for my business.
What would be possible for yours?


Time is passing by

CSS selectors all exist within the same global scope. Anyone who has worked with CSS long enough has had to come to terms with its aggressively global nature — a model clearly designed in the age of documents, now struggling to offer a sane working environment for today’s modern web applications. Every selector has the potential to have unintended side effects by targeting unwanted elements or clashing with other selectors. More surprisingly, our selectors may even lose out in the global specificity war, ultimately having little or no effect on the page at all.

Any time we make a change to a CSS file, we need to carefully consider the global environment in which our styles will sit. No other front end technology requires so much discipline just to keep the code at a minimum level of maintainability. But it doesn’t have to be this way. It’s time to leave the era of global style sheets behind.

It’s time for local CSS.

In other languages, it’s accepted that modifying the global environment is something to be done rarely, if ever.

In the JavaScript community, thanks to tools like Browserify, Webpack and JSPM, it’s now expected that our code will consist of small modules, each encapsulating their explicit dependencies, exporting a minimal API.

Yet, somehow, CSS still seems to be getting a free pass.

Many of us — myself included, until recently — have been working with CSS so long that we don’t see the lack of local scope as a problem that we can solve without significant help from browser vendors. Even then, we’d still need to wait for the majority of our users to be using a browser with proper Shadow DOM support.

We’ve worked around the issues of global scope with a series of naming conventions like OOCSS, SMACSS, BEM and SUIT, each providing a way for us to avoid naming collisions and emulate sane scoping rules.

We no longer need to add lengthy prefixes to all of our selectors to simulate scoping. More components could define their own foo and bar identifiers which — unlike the traditional global selector model—wouldn’t produce any naming collisions.

import styles from './MyComponent.css';
import React, { Component } from 'react';
export default class MyComponent extends Component {
 render() {
    return (
      <div>
        <div className={styles.foo}>Foo</div>
        <div className={styles.bar}>Bar</div>
      </div>
    );
  }

The benefits of global CSS — style re-use between components via utility classes, etc. — are still achievable with this model. The key difference is that, just like when we work in other technologies, we need to explicitly import the classes that we depend on. Our code can’t make many, if any, assumptions about the global environment.

Writing maintainable CSS is now encouraged, not by careful adherence to a naming convention, but by style encapsulation during development.

Once you’ve tried working with local CSS, there’s really no going back. Experiencing true local scope in our style sheets — in a way that works across all browsers— is not something to be easily ignored.

Introducing local scope has had a significant ripple effect on how we approach our CSS. Naming conventions, patterns of re-use, and the potential extraction of styles into separate packages are all directly affected by this shift, and we’re only at the beginning of this new era of local CSS.

process.env.NODE_ENV === 'development' ?
    '[name]__[local]___[hash:base64:5]' :
    '[hash:base64:5]'
)

Understanding the ramifications of this shift is something that we’re still working through. With your valuable input and experimentation, I’m hoping that this is a conversation we can have together as a larger community.

Note: Automatically optimising style re-use between components would be an amazing step forward, but it definitely requires help from people a lot smarter than me.


Hey DJ play that song

Many years ago, I worked for my parents who own a video production company. Because it is a family business, you inevitably end up wearing many hats and being the czar of many different jobs. I mainly managed projects and worked as a video editor. On production, there were times that I was called on to work as an audio tech and was made to wear headphones on long production days. In those days, having a really good set of headphones that picked up every nuance of sound was essential to making sure the client got what they needed.

Keep me dancing.

Naturally, my first impression of these headphones is based off of the look of them. They have a classic over-the-ear style that is highlighted by a blue LED light that indicates the power for the noise canceling. The padding on the ear pieces seems adequate for extended usage periods.

They are wired headphones, but the 3.5mm stereo mini-plug cable is detachable. Something else I noticed right of the bat was the very nice carrying case that comes with them. It has a hard plastic exterior with a soft cloth interior that helps to protect the surface of the headphones from scratches. I never truly appreciated cases for headphones until I started carrying them from place-to-place. Now I can’t imagine not having a case.

All night long...

Once I gave the headphones a thorough once-over exam, I tried them on. As I mentioned, they have a classic over-the-ear style and just looking at them, the padding on the ear pieces seem adequate and the peak of the headband seemed to be a bit lacking, but you don’t really know comfort unless you try on the product. So, I slipped the headphones on and found them to be exquisitely comfortable.

Play me something for me and my darling, want you to make everything.

Now that I had the headphones on my head, I was finally ready to plug and play some music. I plugged the provided cable into the jack on the headphones and then the one on my iPhone 6. Then I called up Pandora. I tend to have a very eclectic music purview and have many stations set up for different moods. From John Williams to Fallout Boy, the sound quality of these headphones was remarkable. There is an amazing depth of sound and incredible highs and lows that make listening to music a truly breathtaking experience.

In order to test how voices sounded, and the overall art of sound mixing, I pulled up Netflix on my iPad Air 2 and watched a few minutes of a movie to hear all the nuances of the film. None of them were lost. In fact, I ended up hearing sounds that I hadn’t heard before. Echoes…birds chirping…wind blowing through trees…breathing of the characters…it was very impressive what the headphones ended up bringing out for me.