Los supermercados chinos y los quioscos de la 1-11-14 no vendieron tanta cerveza como es habitual. El alikal para los trasnochados de anoche y un juguito de frutas o bien un agua saborizada: nadie recomienda la gaseosa por la mañana. Amanecidos los cuervos y las cuervas se acercaron al Bidegain para ver al equipo de Almirón. En este extraño momento de tensa calma. San Lorenzo fue duramente sancionado por el comité de la agarola que considera apócrifos nuestros libros contables.

En el verde pañuelo apareció ese equipo de jóvenes del club que tanto ilusiona las almas del sanlorencismo. No es lo mismo que el Perrito Barrios quiera tirar una finta mágica y le rebote en el otro pie y se vaya cual blooper afuera que le pase lo mismo a un jugador X que no voy a nombrar para no herir suceptibilidades pero que uno no tiene la certeza de si está donde está porque hay un representante misterioso que trajo al DT (entonces atrás te traigo todos estos paquetes que tengo guardados acá en el depósito). Con los pibes en la cancha no hay suspicacias posibles. Si yo hago pan y queso y tengo que elegir entre Merlini y el jugador X no tengo dudas a quien elijo.

Los cuatro defensores del club (Rojas, Senesi, Ferrari, Herrera), el lobito Insaurralde, Nahuel Barrios y el Tanque Gaich y el partido fue más o menos igual (o un poco mejor) que los que disputa el equipo “titular”. San Lorenzo tuvo la pelota todo el tiempo, profundizó muy poco pero pudo haber convertido en aquella primera mitad. Como un amante de los números perfectos Jorge logra que sus jugadores armen triángulo sobre triángulo y vayan construyendo simetrías por todos lados. Sin embargo en el fútbol hay un arte mágico llamado gambeta que es la clave con la que se abren las puertas de la vida.

Sin gambeta no hay chance de gol. Tuvo una Fértoli en un córner y tuvo una Insaurralde en un tiro cruzado. 0 a 0 y al descanso.

El segundo tiempo fue un calco del primero. Cuatrocientos ochenta y cinco pases laterales, doscientos cincuenta centros  mal tirados desde tres cuartos, un puñado de situaciones de gol para cada lado y no mucho más. Gimnasia defendiéndolo con todo y San Lorenzo tocando sin profundidad. Debe ser sencillo enfrentar a San Lorenzo. No hay que hacer nada más que pararse en el área y cabecear centros. Gimnasia aprovechó una huevada de esas que signaron todo el ciclo Biaggio y luego de ganar una dividida salió rápido de contra y antes de que San Lorenzo se acomode a los cambios el morocho Hurtado le ajustó un poquito la cuerda a nuestro enflaquecido cuello. Salió Senesi y Ariel Rojas y entraron Gonzalo y Reniero.

El camino era este Jorge. Apostar a continuar el proceso anterior. Rentería también juega cagado. Nadie podía sospechar que el ciclo Lammens-Tinelli iba a terminar en un espiral de permanencia y sufrimiento.

Cuando todo parecía encaminarse a una derrota desesperante la figura de nuestro mediodía, el chico Herrera, enganchó, pateó de afuera del área, ya sobre el pitido final y con toda la fortuna del mundo logró el empate tras un desvío en un defensor.

Lo positivo es haber vuelto a servirnos del azar. Como con Central.  Sobre la hora se rescata un punto. Buen partido de Poblete y en general de todos los pibes (buena aparición de Alexis Díaz). Fértoli no se tiene que caer, tiene que seguir intentando e intentando. Esto es fútbol. El técnico no cambió a los laterales y uno de ellos empató ¿Obra divina? ¿Otro milagro de Jorge de Bajo Flores?