En la sesión del día de hoy en la Legislatura porteña, la Villa 1-11-14 cambió formalmente de nombre y pasó a llamarse Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli. El nuevo nombre representa una conquista histórica para los vecinos, que durante años se dedicaron a reivindicar y difundir la obra del Padre Ricciardelli.

No solo vecinos autoconvocados: instituciones, delegados gremiales, docentes, organizaciones sociales y políticas, párrocos; la comunidad entera mancomunada tras las banderas de la solidaridad y la diversidad, con el apoyo incondicional de nuestro querido San Lorenzo y con un rol protagónico en la gesta de la Parroquia Madre del Pueblo. Además, con el impulso decisivo del bloque en la Legislatura del Frente de Todos.

La historia de Ricciardelli merece ser contada. Fue Secretario del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en los años 70, luchó contra las topadoras de la dictadura que querían “erradicar” a las Villas de la Ciudad y defendió toda su vida a los más postergados. No ocultó nunca su adhesión al peronismo y su militancia parroquial. En el 2008 escribió junto a otros sacerdotes villeros una carta al entonces jefe de Gobierno, Mauricio Macri, en donde advertía que si la “urbanización” implicaba la colonización de la cultura porteña por sobre la cultura villera entonces no estaba de acuerdo.

Su obra social en el Bajo Flores dejó un inmenso legado. Su voz, mensaje de solidaridad, de paz y de respeto a la diversidad, se ha convertido en la identidad del barrio que tantas veces es señalado por los medios y funcionarios como causante de muchos de los problemas de la Ciudad.

A partir de hoy, el barrio deja de ser un número, a partir de hoy el barrio por su nombre. Todos los cuervos y cuervas que conocemos y queremos el Bajo Flores, celebramos y felicitamos a toda la comunidad por los años de amor y de lucha.