Amainaba el sol y apenas corría una brisa. El caluroso verano porteño daba una pequeña tregua y los de Monarriz saltaban al regado césped del Bidegain para enfrentar al siempre duro Estudiantes de La Plata.
Ahora que Gallardo empezó a usar la línea de 5 decidimos volver a la de 4: Peruzzi (Herrera está en el sub 23 porque Batista no se atreve a llamar a Montiel), Coloccini y Donati y el atractivo, sensual y comprador Pittón.
Tres en el medio: el torito, Poblete y Ramírez.
Arriba los mellizos y el presidencial Fernández.
El primer tiempo fue verdaderamente horrible. Apenas un cabezazo del debutante Donatti que pegó en el travesaño y no mucho más. Ambos equipos lucían faltos de fútbol, con imprecisiones e inconsistencias varias.
Fue un 0 a 0 con corte de luz incluído que no dejaba nada de tela para cortar. Dos equipos sin profundidad.
San Lorenzo mejoró un poquito en el segundo tiempo. Pateó Oscar, pateó Ramírez. Fue a los 17 del complemento que San Lorenzo enebró una mágica jugada de arco a arco donde Ramírez demostró porque es el jugador distinto: cambia la marcha. Tocó y recibió una pared mágica de Uvita, erró el mano a mano pero en el rebote el infalible Pittón anotó su sexto gol del torneo. Es rubio, ganador y goleador: todo lo que quieren las guachas.
Estaba todo dado: Estudiantes no podía lastimar a nadie hasta que sacaron al fantasmal Cauteruccio.
En la tribuna no nos pudimos poner de acuerdo si el gol se lo come Coloccini o Torrico.
Algunos teóricos dicen que el arquero no salió. Otros en cambio aseguran que el central cubrió horrible al chico Retegui.
Cuestión que sin ningún esfuerzo y con un pelotazo frontal Estudiantes empató y de ahí no se movió el score.
Cuesta todo mucho en este fútbol argentino como para regalar goles.
Donatti estuvo seguro en defensa y mal con la pelota. El torito mostró mucho carácter. A uvita le costó el partido pero participó del gol.
Para conseguir más juego habrá que entregar un 5 de marca aunque por el nivel de entrega que muestran los mellizos en defensa parece una tarea muy dura para el DT. Prácticamente no marcan.
San Lorenzo muestra una cara mejor que con Pizzi sin embargo parece que para campeonar faltan variantes y que de una vez por todas dejemos de hacernos los goles. Fue un 1 a 1 con gusto a poco. Como una cerveza sin alcohol, como los fideos sin queso, como el amor sin besos.