Se iba la primavera de 2011 en alguna cortada entre Boedo, Pompeya y el Bajo Flores. Parecía que se iba a la B nuestro querido San Lorenzo. En la religiosa “previa” a los partidos de local se compartían utopías, deseos y plegarias. San Lorenzo nos había congregado para combatir la soledad en los rituales. De ir a la cancha solos o de a dos, a que las alegrías y, sobre todo, las tristezas se experimentaran mejor con otra gente. Empezamos a conocernos: amigos de amigas, hermanos y hermanas de conocidos, compañeros de laburo, familiares lejanos pero cercanos en el corazón azulgrana. Nos encontramos para ir juntos a nuestro hermoso Nuevo Gasómetro, pero también para organizarnos para sacar entradas, reunirnos alrededor del televisor cuando nos prohibieron ir a otras canchas o mirar la tabla de posiciones y especular con resultados ajenos.

 

Las hazañas sanlorencistas nos hermanaron. Transitamos aquel 2012 con el corazón en la boca y con la certeza de que, pasara lo que pasara, a San Lorenzo lo hacía grande -muy grande- su gente. Fuimos parte de los 100.000 cuervos y cuervas que reventaron la Plaza de Mayo aquel inolvidable 8 de marzo, construyendo el hito fundacional de la Vuelta a Boedo. A pesar de que ninguno de nosotros conoció el Viejo Gasómetro, no concebimos a San Lorenzo afuera de Boedo. Por su historia, la de todos los deportes y la familia en el club, de los bailes y carnavales que atraían a gente de todos lados; por su presente, por los cientos de pibes y pibas haciendo deportes en el Polideportivo; por el futuro, por nuestra tercera cancha y por la posibilidad de volver a hacer de Av. La Plata un faro deportivo y cultural en Boedo, Buenos Aires y el mundo.

 

Luego de tocar fondo en 2012 los cuervos nos levantamos y logramos la recuperación institucional de nuestro club, el campeonato de 2013, el fideicomiso por la Vuelta a Boedo, la inolvidable Libertadores de 2014, la ampliación de obras en nuestra Ciudad Deportiva, el 4-0 a Boca en Córdoba, la construcción del polideportivo Roberto Pando en Boedo, entre otras cosas que son la demostración de que estamos creciendo. Hoy aquel grupo de hinchas que en 2012 se juntaba para engañar a la tristeza se transformó en agrupación para sumar a este crecimiento, no sólo en el fútbol, sino en todos los deportes y todas las actividades del club. En 2016, al calor de debates internos y reuniones largas se terminó de forjar La Soriano, un espacio de participación abierto y plural con el objetivo de construir un San Lorenzo cada vez más grande. Dimos hace poco un paso fundacional, erigiéndonos como agrupación con metas, ideas y propuestas claras; con el desafío de organizarnos no sólo para alentar a nuestros colores sino también para que nuestros esfuerzos estén al servicio de objetivos mayores para el club.

 

Nuestro nombre recupera el legado cultural del gran Osvaldo Soriano, periodista, escritor excelso y azulgrana enfermo. El nombre del Gordo sintetiza buena parte de nuestros valores rectores, sentimientos e ideas que desplegó desde su pluma a lo largo de toda su obra. Como hombres y mujeres jóvenes, nos sentimos parte de una nueva generación que, tras haber visto como viejas dirigencias arrastraban al club a distintas crisis económicas, futbolísticas e institucionales, no quiere repetir viejos errores. Nos sentimos herederos de aquellos socios e hinchas que el 30 de noviembre del año 2000 le dijeron NO al gerenciamiento de nuestro club. Desde aquel año, todos los 30 de noviembre los cuervos y cuervas celebramos el Día Internacional del Hincha de San Lorenzo en honor a ésa gesta heroica que nos salvó de la catástrofe. Para nosotros, la defensa de los clubes como sociedades civiles sin fines de lucro es la única manera de preservar a nuestro San Lorenzo y a nuestro fútbol de especulaciones económicas que lo único que logran es enriquecer a unos pocos a costa de nuestras finanzas. Al concebir a los clubes como espacios de socialización y recreación, sostenemos que un San Lorenzo grande debe vincularse con la comunidad, particularmente con los barrios del sur de la ciudad, los más postergados de nuestra querida Buenos Aires, promoviendo la participación e inclusión de los pibes y pibas de los barrios cercanos en los deportes y las actividades del club.

 

El lanzamiento de esta web es un paso más en este camino que emprendimos. Nos proponemos, más que hablar “de” San Lorenzo, hablar “desde” San Lorenzo. Es decir, desde lo que para nosotros representa una identidad, un modo de ver el mundo y habitar en él. Porque ser de San Lorenzo, además de una locura, es un modo de ser. Abrimos este canal de comunicación apostando al contenido y a las formas, a que sea un espacio de reflexión y de debate. Trataremos también desde aquí de constituirnos en un medio por el que puedan transitar cuervos y cuervas que representen el sentir por estos colores: dirigentes, jugadores, glorias, trabajadores del club, cuervos reconocidos en el mundo que tengan algo para decirnos. Por historia, somos un club vinculado a los deportes, las artes y la cultura. Desde este lugar nos sumamos a la rica vida cultural que florece alrededor de San Lorenzo, con el objetivo de potenciar y amplificar el trabajo de muchos colectivos de todo tipo que aportan a los colores algo más que noventa minutos de aliento.

 

A La Soriano la hacemos día a día, a pura alma y nervio, un grupo de cuervos y cuervas que en bandada despliegan sus banderas, sus líneas rectoras, puntos de partida; un grupo nutrido de jóvenes con distintas experiencias, oficios y profesiones, voces y maneras de ver el mundo. Una bandada que piensa y siente por igual. Nuestro común denominador es el amor por estos colores. La Soriano es una manera de hacer las cosas, de mirarnos a nosotros mismos, los cuervos, de trazar un puente hacía lo que viene. La Soriano piensa más allá de la línea de cal y la formación inicial, más allá de los noventa minutos (¡pero sin esos noventa minutos no puede respirar!). La Soriano se organiza porque entiende que la organización vence al tiempo. Y en este tiempo quien anide solo tendrá menos lugar para soñar. Mejor en bandada, mejor en colectivo. La Soriano es el barrio de nacimiento y el putativo, es la larga caminata de los sueños de Boedo hacia el sur. Y si “Boedo tiene quien le escriba” queremos

ser pluma negra y tinta de esta historia. Somos, por definición, una agrupación sanlorencista de base. Un espacio abierto, en construcción, reflexivo y activo, una nueva voz para hacer un club cada vez más participativo. Para hacer un San Lorenzo cada vez más grande.