Desde hace bastante tiempo no se veía a San Lorenzo superior a un rival.
No faltará el mufa que diga que Godoy Cruz está jugando copa y que puso un equipo muy verde. Sin embargo hubo sobrados casos durante los últimos años, en Copa Argentina y en el mismo campeonato que hemos enfrentado rivales muy inferiores sin poder dominarlos cabalmente.
El equipo de Pizzi presiona alto y lo hace bien, logra recuperar rápido la pelota y exige a sus jugadores a moverla rápido. Ocupa espacios y encuentra pase: logra posesión y que no te duermas como en el ciclo anterior.
A los 5 minutos se juntaron Pitton y Reniero y construyeron una jugada hermosa con el barbado Peruzzi. Dos paredes, pasa el lateral haciendo un surco, llega al fondo: tira un centro perfecto para que Alexander convierta su gol, el chico pifia pero la número 5 le queda perfecta al perrito quien esquina con fuerza un remate que infla la red. Lindo gol de factura holandesa el del equipo de Pizzi.
San Lorenzo mereció más en aquella primera parte. Muy bien Pitton y el Turbo Maciel. Muy bien Reniero y el Perro. Alexander es capaz de aguantar una heladera con la espalda. Se la recontra banca ¡Hasta el Rúben Botta jugó bastante bien!
Un primer tiempo muy bueno, tanto desde los rendimientos individuales como desde el funcionamiento táctico. Mereció más. Pizzi está parando un 4-2-3-1 que lo muestra bien compensado en todos los sectores del campo.
El complemento comenzó con la misma tónica. Toda la superioridad moral que te hace perder elecciones, que nubla le vista y que confunde las sensaciones se expresó. San Lorenzo estaba para golear. Tocaba, se floreaba, mostraba dinámica y confianza.
La realidad se expresa en un instante. Es sólo un momento, como dice Vicentico. Abrí los ojos y los cerré y perdíamos 2 a 1. Era inexplicable, un balón al fondo del Morro, centro y toque. Pelotazo desde el fondo a espaldas de Peruzzi, una serie de rebotes y gol.
Todo mal. El fantasma del equipo que nunca maduró, otra vez sopa.
San Lorenzo se sostuvo con Reniero y Barrios.
Con la categoria del Turbo (no erró un pase). Pizzi movió las fichas. Puso a Cerruti: un montón de inadaptados chiflaron a Botta. Hay mejores maneras de canalizar la angustia que maltratando a un muchacho que juega lo mejor que puede. La tv lo mostró llorando. Lamentable. No jugó mal Ruben, para nada.
Juan Antonio ubicó a Insaurralde por derecha y a Peruzzi por izquierda: fue el galán Gino quien sorprendió con un cabezazo y empató el partido.
San Lorenzo se encontró con la victoria gracias a un penal inventado por el referí que la última vez que vino al Bidegain hizo una payasada y expulsó a Coloccini.
Fue Blandi, el castigado Nicolás, y ubicó la pelota junto al palo.
Mejor que parecer es ser: San Lorenzo mereció ganar con comodidad un partido que complicó su inmadurez. Sin embargo, con algunas armas leales y la colaboración del juez, pudo sobreponerse y llevarse lo que mereció. En el debe quedará la necesidad de expresar el momento favorable y ese momento lunar de diez minutos en los cuales toda la noche se nos vino encima como un piano que cae desde un edificio muy alto. Cae lento y seguro de destruirse contra el suelo.
Hoy por hoy Barrios y Reniero están para titulares: sería una picardía vender a cualquiera de los dos.
Bien por Juan Antonio: embocó en los cambios y en el planteo inicial. Se nota cómodos a los jugadores y en algunos casos inclusive mostrando su mejor versión desde que llegaron al club.
Ahora a concentrar la energia en embocar un golcito en Asunción y pasar la fase.
No será un miércoles cualquiera.