“Me gusta ser ese equipo que es la piedra en el zapato de los poderosos”

“La gente de San Lorenzo analiza la gestión mucho más allá de lo que pasa el domingo en la cancha”

“Me enorgullece la pelea que dimos, aun habiendo empatado -porque no perdimos- contra cuarenta años de un poder generado con una lógica perversa, enquistado en los valores más deplorables que uno pueda conocer”

“¿Después de cuarenta años de Grondona quién va a venir, Gandhi?

Como agrupación de socios y socias de San Lorenzo, entrevistar al actual presidente del club es en sí interesante; más si se trata de un dirigente durante cuyo mandato el Ciclón abordó institucionalmente la Vuelta a Boedo y ganó su primera Copa Libertadores.

Lammens nos recibió en sus oficinas y respondió sobre cuestiones de fondo, esa es la impronta que le daremos a esta página web. Luego de un rato largo de conversar nos dijimos: “Che ¿y si prendemos el grabador?”. Por momentos y porque es un entrevistado habilidoso, llevó la conversación hacia un terreno que le resultaba cómodo; por momentos le sacamos la pelota -y el cassette- y ahí sí se armó partido. Lo que sigue es extenso, pasen sírvanse a gusto. La Soriano invita.

 

EL HINCHA PRESIDENTE

 

P: El hincha tiene entre sus afectos a jugadores, técnicos como Pellegrini o Bauza ¿Siendo dirigente te colaste en esa galería?

 

R: A veces parece que uno tira estas respuestas por default pero lo más lindo que tuve en estos cinco años como presidente de San Lorenzo es el cariño de la gente. Ese es el combustible que te alienta a seguir porque uno deja de lado cuestiones personales, familiares, le pone muchas horas -interrumpe para atender un llamado de su mujer (risas)-. Justo. Uno se hace mucha mala sangre cuando las cosas no salen como uno espera pero el cariño de la gente es conmovedor, en la calle, en la cancha, con la gente de las peñas del interior, que a una peña le hayan puesto mi nombre… es más gratificante esto que cualquier satisfacción deportiva.

 

P: Más allá de los resultados deportivos, y pensando en una sociedad que ve a la clase dirigente de reojo ¿por qué creés que se da esto?

R: Creo que la mayoría de la gente y hasta los más chicos se acuerda muy bien del lugar del que venimos, y no fue hace tanto. A veces uno escucha que se dicen cosas, pero que no nos condenen a olvidarnos del pasado porque si no escuchamos el pasado no podemos pensar bien el futuro. Entonces creo que nosotros fuimos… bah, yo siempre digo que los artífices, y lo digo de verdad, fueron los hinchas de San Lorenzo, fueron los cincuenta mil socios nuevos, fue la gente reventando el estadio. Yo siento que nuestro rol fue interpelar a esa gente, esa gente estaba dormida y necesitaba que alguien le hablara, que alguien le tocara el corazón, y creo que nosotros se lo tocamos. Nosotros fuimos la cara de esa reconstrucción de San Lorenzo. Creo que tiene que ver con eso y con que es la primera vez, o al menos la primera vez en mucho tiempo, en que el dirigente es “uno de nosotros”. Creo que luego del primer partido después de la primera elección que fuimos a la cancha de Tigre y el diario La Nación que publicó una foto que tenía por epígrafe “el hincha presidente” como si fuese una dicotomía, o como si uno pudiese ser presidente de una institución sin conocerla, sin quererla, sin tener hasta la historia familiar ligada al club. Yo creo que esas cosas tuvieron que ver, la gente lo ve.

 

LA IDENTIDAD CUERVA

 

P: Antes de encender el grabador hablabas de San Lorenzo como una parte constitutiva de tu identidad ¿qué valores representa para vos San Lorenzo?

R: Creo que en Argentina donde el fútbol se asocia con una cuestión idiosincrática a mi me gusta hablar de San Lorenzo en términos de una identidad cultural, en el aspecto más sociológico del asunto. Los hinchas de San Lorenzo vivimos circunstancias que hicieron que seamos una clase de personas que no seríamos de no haberlas vivido (hace una pausa, piensa). Haber transitado la B, gesta que no recuerdo por una cuestión etaria, haber sido el primer grande que descendió, no haber tenido cancha durante muchos años, no haber salido campeones durante veintiún años, el hecho de haber sido hasta hace un tiempo el único grande que no había ganado la Copa Libertadores… yo creo que todo eso, cuando uno es hincha forma una identidad. En el colegio eras el que no era de River y Boca, eso forma la identidad de un sujeto… Creo que San Lorenzo representa muchas cosas que nosotros las hemos puesto en juego en la gestión, por ejemplo en gobiernos anteriores del club decían que el muro que separa a la ciudad deportiva de la villa tenía que ser más alto y nosotros planteamos lo contrario: abrir las puertas. Yo no tengo ninguna duda de que los valores fundacionales de San Lorenzo tienen que ver con eso, a mi me gusta que San Lorenzo tenga los colores que tiene porque había un cura que le decía a los chicos que jueguen al fútbol adentro de una iglesia y no porque pasó un barco y le pusimos los colores de la bandera que llevaba. Creo que eso nos pone orgullosos, es lo que hablábamos antes de prender el grabador: yo quiero estar a la altura de Boca y de River, pero me muero si nos convertimos en eso, me muero si mi hija se convierte culturalmente en lo que son Boca y River. A mi me gusta ser ese equipo que es la piedra en el zapato de los poderosos, pelearle de igual a igual, estar en esa disputa de poder pero sin perder nuestra identidad cultural. Ser de San Lorenzo implica plantarse de determinada manera ante las situaciones de poder que se dan en el fútbol argentino. Nuestro fútbol tiene serias (se interrumpe), de hecho el Presidente de nuestro país es el ex presidente de un club de fútbol…

 

EL CLUB

 

P: ¿Y cómo es el recorrido que va de gritar los goles y amargarse por las derrotas a decidir llevar las riendas del club desde lo dirigencial?

R: No se si hubo un recorrido. A mí siempre me gustó y me interesaba y tenía ganas de participar pero la verdad es que lo que desencadena esta participación nuestra es el año 2012, cuando vemos que pasa lo que pasa y Marcelo (Tinelli) me dice “algo tenemos que hacer”. La verdad es que no podíamos quedarnos sin hacer nada y luego de varias charlas e idas y vueltas Marcelo me pregunta si yo me animaba a ser el presidente… yo tenía treinta y dos años así que imaginate el miedo que tenía. Siempre me preguntan si tenía miedo y respondo que sí, que sería un inconsciente si no lo tuviese, pero que lo importante es tener miedo y poder vencerlo. Además, la verdad es que no teníamos colchón, el colchón era la B y la quiebra, sin exagerar. Era un club que tenía doscientos treinta y cuatro millones de pasivo, que no tenía activo corriente, si nos iba mal era descenso y chau. Institucionalmente era un desastre, no sólo en lo deportivo, la ciudad deportiva estaba mal, faltaban obras, no había nada. Bueno, mentira, estaba el hincha que fue el gran motor, pero patrimonialmente no había nada. Lo que cambió es… vos preguntabas sobre el hincha que gritaba los goles… bueno, eso no cambió, no quiero dejar de gritar los goles, de enojarme, pero se que cuando termina el partido hay que bajar frío al vestuario y pensar de otra manera. Creo que no hay que disociarlo, Galeano utilizaba una palabra que es el “sentipensante”, y creo que aplica, no perder al hincha en uno pero tampoco ser absolutamente irracional.

 

P: Agarran el club en la situación que bien describís y logran llevarlo a la cima de América ¿Cómo se mantiene vivo el hambre?

R: (Interrumpe) O evitar el aburguesamiento… es un gran desafío. Una de las cosas que nos está pasado ahora tiene que ver con eso, con un proceso natural, con un recambio, con un proceso que va a costar, porque muchos jugadores son ídolos del club. Tomemos el caso de Torrico, yo a Sebastián le tengo un cariño personal pero además es un ídolo, una vaca sagrada de San Lorenzo. Verlo hoy en el banco a todos nos… pero es un proceso que tenemos que ir haciendo todos. Por ahí a los dirigentes nos toca la parte más dolorosa, la parte de la cabeza fría y dejar a un lado el corazón pensando en lo mejor para el club. Yo creo que tenemos que pensar en un San Lorenzo, no sólo en lo deportivo, de acá a veinte años. Por eso después de algún golpe futbolístico, puntualmente después de la eliminación contra Lanús, escucho que se habla de crisis futbolística yo pienso que San Lorenzo está segundo después de Boca, es la cuarta Copa Libertadores al hilo que disputa, y queda afuera en cuartos de final… ojo, esto no quiere decir que nos conformemos, tenemos que estar ahí pero quedamos afuera en cuartos de una Copa que no jugó Boca ni Independiente ni Racing… hicimos semifinales de Copa Sudamericana, estamos en el Top Ten de equipos de la FIFA, todo esto va construyendo un proceso sólido. A mi me obsesiona que cuando nosotros nos vayamos en el 2019 todo esto sean cimientos y no que haya sido una primavera. Para que esto suceda hay que pelear deportivamente todos los años, hay que mantener y hasta incrementar la masa societaria, hay que hacer obras porque las obras no sólo le quedan al club sino que aportan socialmente al club sino que también en términos económicos funcionan como un multiplicador keynesiano, redundan en más socios. Por ejemplo el polideportivo de Boedo no es solamente para que juegue el basquet, es para que los vecinos vayan a ciclos de cine, todo esto tiene que ver con una estrategia, y esa estrategia tiene que ver con pensar dónde queremos que esté San Lorenzo dentro de veinte años. San Lorenzo tiene una posibilidad histórica y hay apariciones interesantes de grupos, están ustedes (La Soriano), están Los Cuervos de Poe, hay sangre nueva. Esto parece un mensaje muy “Cambiemos” aunque es exactamente lo contrario de lo que pienso yo en mi vida, pero hay que empezar a sumar nuevos actores, pero nuevos de verdad, que no atrasen. El tema es que muchos de los que hoy levantan el dedo y marcan lo que está mal ya estuvieron, ya tuvieron su oportunidad y no solamente les fue mal sino que casi nos llevan al desastre total. O sea, está bien que participen todos pero “ustedes” (señala con el dedo a un punto indefinido) ustedes, lejos.

 

P: La contrapartida de esto es lidiar con un exitismo creciente que piensa que la historia del club se parece demasiado a estos últimos años.

 

R: Ojalá que a partir de ahora “esto” sea San Lorenzo, pero no podemos olvidarnos ni de dónde venimos ni qué somos porque nos va a ir mal. Creo que una de las grandes virtudes nuestras cuando llegamos a la dirigencia del club fue hacer un buen diagnóstico de qué pasaba en San Lorenzo. Nosotros no podemos olvidarnos del pasado, diagnosticando bien, tocándole la fibra al hincha pasamos de veinte a setenta mil socios y ahí sí vamos a pelearle de igual a igual a los poderosos como lo estamos haciendo. Yo no tengo ninguna duda y hasta lo dijo D’Onofio (Rodolfo, actual presidente de River) en una entrevista, que San Lorenzo es el club que más ha crecido en términos de infraestructura en los últimos años. Entonces, que los más chicos piensen eso genial; y capaz que a partir de ahora es “eso”, pero siempre sin desconocer de dónde venimos ni qué somos, porque ahí entraríamos en algo mucho más grave y que es una crisis de identidad. Alguna vez Adolfo Res se enojó porque yo dije que San Lorenzo se hizo grande en la adversidad y el me corregía diciendo que San Lorenzo se hizo grande en los años treinta. Y sí, tiene razón, pero creo que terminamos de consolidar nuestra grandeza cuando perdemos el estadio, cuando nos vamos a la B, cuando no queda nada más que la gente, cuando éramos solamente un sello de goma y el hincha. Yo creo que si sólo nos fijamos en si la pelota entra o no estamos en un problema.

 

P: Está bien todo eso pero la eliminación de la Copa Libertadores ¿no marca una interrupción en un ciclo del club?

 

R: No (se pone firme). Es un golpe. Nosotros apostamos a clasificar siempre a la Copa Libertadores porque tenemos plantel y presupuesto para hacerlo. Es un golpe enorme, aún me cuesta digerirlo pero es importante que tomemos dimensión de las cosas, es una eliminación de la cuarta Libertadores consecutiva, en cuartos y por penales. Algunos hablan de crisis y yo creo que sólo un chico de cinco años puede decir que esto es una crisis y porque nació en 2012 y nos vio campeones, campeones de la Libertadores, Supercopa y jugar contra el Real Madrid. Para cualquiera con más de doce años esto no es una crisis (risas).

 

P: ¿Para hablar de crisis hay que tener mentalidad de infante?

 

R: (se pone serio) No, lo que digo es que hasta un nene de doce años, por una cuestión de experiencias vividas se acuerda de la Promoción. Creo que es un ejercicio de memoria. Nosotros tenemos nuestra responsabilidad en eso, tenemos que ser mejores comunicando. Por ejemplo, San Lorenzo le compró los terrenos a Carrefour siendo una asociación civil. Creo que la compra de los terrenos es el hecho más importante en la historia del club, pero me parece que fallamos en términos de poder comunicarlo. Yo creo que tenemos que hacer encuentros abiertos con el socio, en el polideportivo del club o donde sea; creo que tienen que servir para generar nuevos cuadros para el club. Creo que sería algo novedoso, pero que vengan de verdad, dispuestos a conversar de verdad, no se, sobre el tema del estadio. Yo en 2019 ya no voy a estar pero quiero que el estadio alguien lo haga.

 

P: Entre on y off the record van varias veces que lo mencionás. ¿Este proceso político termina en 2019 en San Lorenzo?

 

R: Es que San Lorenzo tenía reelección indefinida y fuimos nosotros justamente quienes pusimos el límite en dos mandatos consecutivos.

 

 

LA POLITICA DENTRO Y FUERA

 

P: De tus respuestas surge la noción de historia. Uno de los principales problemas de las figuras del poder es la construcción de descendencia. ¿Cómo te planteás esa generación de cuadros o el sostenimiento de este proyecto político a veinte años?

 

R: Es un tema que me preocupa, y me obsesiona lo que vaya a pasar en 2019, sobre todo porque me dolería mucho que tanto esfuerzo -no nuestro sino del hincha- cayera en saco roto. La apuesta es dejar todo preparado para que esto siga más allá de los nombres propios. Es un camino que hay que recorrer y es bueno y sano que haya alternancia. La permanencia en el poder genera un montón de cosas que no están buenas, entonces hay que ir cambiando. Fue justamente en ése sentido que nosotros decidimos modificar el estatuto. Ojalá podamos construir una línea sucesoria y sino lo que sí tiene que haber es espacios y cuadros que puedan proponer y ejecutar cosas buenas para el club. Nosotros no tenemos dudas de que el socio de San Lorenzo tiene la madurez necesaria para elegir a alguien que pueda continuar por este camino, surja de este espacio o no, eso es secundario. Lo importante es fijar esos ejes rectores de los que hablábamos antes. Más allá de el rol que nos toque en el futuro, el desafío es dejar el club en 2019 con los cimientos sólidos para que este proceso sea perdurable.

 

P: Más allá de 2019 como fecha límite que constantemente remarcás, la fórmula que integrás con Tinelli accede a la reelección a través de un resultado muy contundente. ¿no te asustó la posibilidad de la endogamia, de los amigos del campeón?

 

R: Si, y por eso lo hicimos al revés. Ganamos con el ochenta y ocho por ciento de los votos y en la primera reunión de Comisión Directiva nombramos ad hoc al fiscalizador que no había entrado por la oposición. Creo que es la forma de ejercer el poder y de construir. Creo que fue un gran espaldarazo más allá de que San Lorenzo es más que noventa minutos, siempre está todo sujeto a los resultados y no hay cheques en blanco. Dicho esto creo que la gente de San Lorenzo analiza la gestión mucho más allá de lo que pasa el domingo en la cancha. Creo que se logró una madurez, el hincha sabe que si las cosas están bien a nivel institucional aumentan las chances de los éxitos deportivos. La gente lo sabe eh, ojo, porque en 2016 nosotros veníamos de ganar la Supercopa pero habíamos sido eliminados en la semifinal, o sea, no veníamos de ganar todo y la elección fue contundente, fue histórica en términos de cantidad de votos, estuvo a cien votos de la mayor elección en la historia del club.

 

P: ¿Fue intencional o fue suerte esto de la constante interpelación al hincha, esta construcción de mayor “ciudadanía” del socio?

 

R: Tiene que ver desde qué lugar uno le habla al hincha. Hubo un proceso que tiene que ver con convocarlos y no se (piensa) sentarnos con grupos de socios todos los jueves a tomar café. Es algo que estoy pensando hace tiempo y que creo que lo vamos a lanzar en breve. Claro que es una apuesta consciente y estoy convencido de que es clave también por nuestra cuestión idiosincrática. Hay gente que quiere participar, gente sana, gente que tiene la capacidad intelectual para hacerlo, porque ser dirigente de San Lorenzo requiere una inteligencia multifacética. Yo siempre digo que si acá viene un CEO una compañía transnacional es muy probable que fracase porque acá es finanzas, barras y uno no puede desconocer ése universo.

 

BARRAS Y OTRAS CUESTIONES DEL FÚTBOL QUE TRASCIENDEN A SAN LORENZO

 

P: El tema de la barra lo sacás vos. En una entrevista con Revista Almagro mencionás que con los barras no se puede convivir pero que existen ¿Cuál es el límite entre la madurez política y el conformismo?

 

R: El financiamiento. Los dirigentes tenemos que dejar de ser hipócritas, no podemos negar que los clubes tienen barras y que sabemos quiénes son. San Lorenzo tiene barras y creo que debe ser la popular más segura del mundo, se puede en familia, no hay hechos de violencia, no se vende droga. Nosotros somos dirigentes de entidades deportivas, no somos fiscales ni jueces, ni tenemos cargos ejecutivos en el Estado. Yo ando de a pie, todo el mundo sabe dónde queda mi oficina, no tengo custodia y salvo un caso puntual… lo que no podemos es ser cómplices, y ser cómplices es financiar. En San Lorenzo no se vende droga, no se venden tours para turistas. Es difícil y muchas veces uno colisiona con los propios límites éticos, pero nosotros nunca los traspasamos. Lo que no se puede es ser hipócrita o intransigente, le pasó a Independiente, donde Cantero empezó como no negociador y terminó dándole la llave del club a Bebote.

 

P: En la misma entrevista decís “me enorgullece la pelea que dimos, aun habiendo empatado -porque no perdimos- contra cuarenta años de un poder generado con una lógica perversa, enquistado en los valores más deplorables que uno pueda conocer”. ¿Hay revancha en la AFA o se perdió una oportunidad histórica?

 

R: Poné eso (risas). Conmigo no cuenten. Ya está (se pone serio nuevamente). Si hay revancha yo no voy a estar. Sí, se perdió una oportunidad histórica -enfatiza- pero es una pelea que yo ya no tengo ganas de dar. Me encantaría que alguien la de. Yo aprendí mucho con eso. Tiene que haber voluntad política y en su momento no la hubo. Yo creí que desde ahí podía cambiar las cosas pero fue como pensar que un ministro de Economía puede cambiar un país y no, el Presidente lo llama y le dice “hasta acá llegamos”. Hace poco estuve en la Facultad de Sociales de la UBA y el director dijo “para mí es lógico que después de cuarenta años de Grondona venga ‘gente así’”. Claro, ¿quién va a venir, Gandhi? Salvo que se llegue al poder a través de una revolución y que se de un cambio absolutamente disruptivo no queda otra que una transición. Yo ya no tengo la voluntad.

 

P: ¿Considerás que de Grondona a la actual conducción de la AFA se dio un paso atrás?

R: Esta dirigencia está dando sus primeros pasos y no quisiera cometer el error de dejarme llevar por preconceptos. Creo que hay que ver qué hacen, no es bueno hacer valoraciones apresuradas.

 

EL ESTADIO EN BOEDO

 

P: Con el impulso de una gesta tan grande como la construcción de un nuevo estadio y siendo que la dirigencia que lo impulsó no va a poder llevarlo a cabo ¿no se siente cerca el fantasma de Independiente?

 

R: Está muy bien la pregunta y yo creo que la gente se la hace demasiado poco. No se si fantasma pero sí tener muy en cuenta lo que le pasó a Independiente. Hay que hacer una economía paralela, se puede hacer el estadio, conseguir las fuentes de financiamiento para hacerlo, pero hay que ser muy cauto. Sin duda que si vos asignás recursos ordinarios a algo absolutamente extraordinario y que va a costar setenta millones de dólares… esto hay que pensarlo en términos estrictamente racionales, más allá de lo simbólico y lo emocional. Por ejemplo, San Lorenzo desde hace tres años seguidos tiene buenos balances, hubo un incremento del patrimonio neto, antes el club tenía patrimonio neto negativo, es decir que los activos del club no alcanzaban para pagar las deudas. San Lorenzo ahora sí es sujeto de crédito, ese era uno de los objetivos, sino es imposible plantearse la construcción de un estadio. Pensemos que nosotros juntamos cien millones de pesos en una epopeya en la que la gente puso de su dinero sin ver un ladrillo. Juntamos seis o siete millones de dólares, bueno, hay que juntar diez veces más. No podemos pedirle todo a la gente. No hay fantasma de Independiente pero sí hay que tener presente la historia para no repetir errores.

El estadio se puede hacer y además es lo mejor para el club de acá a cincuenta años. Hay que ser justo y decir que toda la comunidad del club está trabajando en esto y que han sabido correr sus egos del medio y enfocarse en lo más importante que es que San Lorenzo vuelva a tener su estadio en Avenida La Plata.

 

P: ¿Hay que negociar mucho entre la utopía del estadio y lo que realmente se va a poder hacer?

 

R: No (responde tajante). Creo que San Lorenzo está muy cerca de la utopía. Se puede concretar el estadio que nosotros estamos pensando, uno con treinta y ocho mil personas sentadas, respetando normas FIFA, que sería con más capacidad que el que tenemos actualmente. En ese sentido no hay que negociar mucho, sí fue tremendo y hubo muchos bemoles. Ahora que terminó la negociación se puede decir, yo creo que San Lorenzo terminó pagando un valor simbólico porque compra treinta mil metros en una zona de la ciudad que no existe, que tuvo que ver con que fuimos inteligentes a la hora de negociar pero por sobre todas las cosas, porque cada uno de los actores de San Lorenzo puso el bien común por encima de su ego. Sino hubiese sido muy difícil. Todos eh, desde quien la empezó hasta quienes la terminamos y poniendo en especial relieve a las cien mil personas que fueron el ocho de marzo a Plaza de Mayo, o los que se ataron a las puertas de Carrefour acá y en el mundo. Fue un proceso colectivo interesantísimo, todos los actores comprendieron la importancia que tiene este momento histórico.

 

P: La promesa de un club social con fuerte presencia en el barrio, el polideportivo Pando ¿suman a la hora de “masajear” al vecino para sacarle sus temores?

 

R: Me gusta eso de masajear, no lo había pensado. Nosotros tenemos que demostrarle a los vecinos que lo mejor que puede pasarle al barrio es que San Lorenzo vuelva. Esta nota la estamos haciendo a siete cuadras de donde estaría el estadio, esto lo compré yo cuando empecé, con lo cual yo estoy absolutamente convencido de que esto es beneficioso. Cualquiera que camine por acá sabe que esto de Garay hacia el sur es otra ciudad. Acá hay temas de iluminación, de inseguridad, de falta de comercios minoristas porque la llegada del hiper (no nombra a Carrefour) arrasó con todo. Partidos va a haber cada quince días (cada semana, si clasificamos a las copas, corregimos), y luego va a haber un club con cinco mil deportistas federados en la zona, con un colegio que estamos planeando y que tiene que ver con necesidades de la zona, porque Boedo tiene muchos problemas con las vacantes escolares, sobre todo en materia de jardines maternales. Entonces ¡qué bueno!

 

FUTBO PAGO

 

P: En junio de 2016 Clarín publicaba declaraciones tuyas diciendo que el fútbol es un derecho adquirido

 

R: Me parece que tiene que ver con un cambio de época y creo que se podría haber resuelto de otra manera. El fútbol es una cuestión cultural para la Argentina. Hablan de los hospitales pero en los noventa TyC se llevó toda la plata y nadie pensaba en hospitales. No hubo ni más hospitales ni más escuelas, es más, salió la Ley Federal de Educación y las escuelas de Capital pasaron a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Entonces ojalá que la plata del fútbol vaya a hospitales y escuelas pero… se podría haber resuelto de otra manera. Si el objetivo era que el Estado no erogara se podría pensar en los veintidós millones de clicks en Internet en el mundo para ver fútbol argentino… Yo estoy de acuerdo que alguien acá no pague, pero en Nueva York… pero bueno, hay un negocio muy grande y tiene que ver con un cambio de época. Y no nos olvidemos que mantener el fútbol gratis era una promesa de campaña del actual Presidente.

 

P: ¿Hubo estrechez de visión o algo más?

 

R: No creo que haya habido corrupción, sino lo diría. Creo que va más allá, tiene que ver con un cambio de época y una presión de época. Los cambios se llevan puestos muchas cosas y en este caso puntual, se lleva puesto esto. Si la excusa para sacar el fútbol gratis era el tema presupuestario, había formas más creativas para que el Estado no erogara. No me cabe duda. Luego, si alguien quería mil cámaras y entrar al vestuario con los jugadores, bueno, se puede cobrar; pero sacarle algo al hincha que tiene que ver con el acervo cultural argentino…

 

P: ¿Cuánto hay de verdad y de rumores con respecto al salto de Lammens a la política?

R: Hoy son rumores.