Fin de fiesta

10/Nov/21

En la noche de Asunción Las Santitas se despidieron de su participación en la Copa Libertadores femenina 2021. No pudo ser y cayeron por 2-0 contra Nacional de Montevideo. Las uruguayas supieron manejar la ventaja de goles y cuando se dio la apertura del marcador terminaron aprovechando el desconcierto para romper definitivamente el partido. Los goles los marcaron Yamila Badell a los 30 minutos del segundo tiempo y 2 minutos después Esperanza Pizarro puso cifras definitivas.

Tal como se podía prever el partido de la tercera fecha del grupo D iba a marcar los destinos de quien acompañara al conjunto brasileño que de antemano era el cuco del grupo. En participaciones anteriores los dos equipos jamás habían logrado superar la primera fase, con lo que ambos conjuntos tenían por delante una cita con la historia.

Las once que paró Nico Basualdo fueron: Vanina Correa; Cecilia López, Gisel Vidal, Florencia Salazar, Florencia Coronel; Naila Imbachi, Sindy Ramírez, Maricel Pereyra; Eliana Medina, Nicole Hain y Débora Molina. En el parado en la cancha Sindy arrancó desde la mitad y Naila Imbachi fue quien se metió entre las centrales con una suerte 4-3-1-2 que se transformaba en un 3-4-1-2. Por su parte el conjunto uruguayo formó con: J. Villanueva; M. Costa, V. Colman, A. Ferradans; C. Gómez, L. Gómez, J. Viera: A. Gómez, K Bermúdez; E. Pizarro y Yamila Badell con un 3-5-2 y dirigidas por Diego Testas.

En el comienzo del partido las azulgranas salieron con ambición de ganarlo de arranque. Iban 3´cuando Sindy bajó un pelotazo largo para Débora Molina que definió al primer palo y la pelota se fue cerca, antes de los 10’  la zurda metió un gran centro para el ingreso de Hain y cuando parecía que sólo quedaba festejar Villanueva a puro reflejo le calló el festejo sacándola con el pie. Luego de eso Nacional probó con un tiro de Badell que tras un gran enganche en el vértice del área grande sacó un remate que se fue por arriba, enseguida vino una salida de una pelota parada con un tiro que se fue alto. Cuando el primer tiempo ya se iba San Lorenzo logró asociarse con criterio por la derecha con Eliana Medina que encontró la ruptura de Maricel Pereyra que metió un pase atrás para Nicole Hain que no le pudo dar fuerza ni dirección a un remate que Villanueva contuvo con relativa facilidad.

En 30 minutos del segundo tiempo tras un lateral Badell hizo la solitaria, la peleó con Flor Coronel, ganó y sacó un remate violento al arco que Correa no logró direccionar en el rebote y se convirtió en el primero del partido. Enseguida las Santitas lo quisieron ir a buscar pero todavía sentían fuerte el golpe del primero. Habían pasado 2´ cuando en un desconcierto en el medio Nacional robó y sacó una contra para poner a correr a Esperanza Pizarro que cuando agarró velocidad nadie la pudo parar, encaró a Correa, abrió el pie y definió bárbaro abajo para poner el 2-0 definitivo. Las Santitas tuvieron unos 20 minutos para ir a buscar la heroíca pero no pudieron siquiera descontar pese a tener alguna chance. El final del partido marcó el final de la participación de San Lorenzo en la fiesta sudamericana del futbol femenino de clubes. Faltó un poco de pericia en la definición en el arranque y luego también algo de suerte.

No se pudo dar pero esto sigue en cuartos de final del torneo local contra Platense en fecha y horario a confirmar. Se terminó la fiesta de la copa, pero esto recién empieza.

Las Santitas quedaron eliminadas en primera ronda de la Copa Libertadores al caer 2 a 0 ante Nacional de Uruguay.

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Tocando fondo

8/Nov/21

San Lorenzo volvió a perder y no pudo sostener la pequeña mejora en el juego que tuvo la semana pasada. Fue 2 a 1 contra Vélez Sarfield, quien no nos ganaba desde el 2014 y que en términos generales no mereció tampoco quedarse con los tres puntos. El equipo de Monarriz tuvo un segundo tiempo con mayor protagonismo en el juego, pero las desconcentraciones en los momentos claves, la falta de ideas a la hora de buscar el gol y los errores individuales abonaron a sumar una nueva derrota y dejar al Ciclón en el puesto 24 de 26 equipos.

Desde el arranque sabíamos que el partido iba a ser difícil, el equipo de Liniers tiene una obsesión con San Lorenzo y su público fantasías en relación a nuestra rivalidad. Teniendo en cuenta que desde hace muchos años no nos ganaban, que estaban con posibilidades de tener hinchas en la cancha (siendo un club que desde su nacimiento se preparó para vivir una pandemia y cumplir con el aforo), y sabiendo la distancia que existe en la tabla de posiciones entre los dos presentes futbolísticos, todo indicaba que la presión en los primeros minutos iba a ser fuerte. A pesar de eso, el Ciclón no duró ni dos minutos con el arco en 0. El conjunto local pudo en el primer minuto del partido, salir con la pelota desde abajo, colocar un cambio de frente de izquierda a derecha, pasar en velocidad al ataque y colocar un centro preciso al medio del área para que Lucas Janson entrara solo y cabeceara con mucha fuerza la pelota al fondo de la red. Dos minutos de juego y Flores y Zapata ya habían dejado absolutamente solo al único jugador contrario que entraba por el centro del área.

Con el gol prácticamente desde el vestuario la tarde se ponía negra y más de uno en sus hogares dudó en apagar la TV y volver a la sobremesa larga del asado del domingo. Sin embargo, el desarrollo del juego se fue emparejando. Primero fue un córner desde la derecha, en donde Zapata ganó en altura y la pelota se fue cerca del travesaño. Y luego, a los 17 minutos vino el empate momentáneo. Nicolás Fernández Mercau recuperó una pelota desde el fondo, y a diferencia de otros jugadores a pesar de recibir empujones y diferentes intentos de falta, siguió con el balón para adelante, como Totín con la esponja. Las ganas de jugar que tiene el juvenil y lo bueno que es tratando la pelota es una caricia al alma ante tanto desconcierto. Con ese empuje se llevó el esférico hasta pasar la mitad de la cancha y abrió para Martegani, quien con su pierna zurda sacó un muy buen centro, que no pudo alcanzar primero Di Santo, y que antes de que le quede a Uvita Fernández por el segundo palo, el defensor de Vélez, Francisco Ortega terminó atropellando el balón y mandándolo al fondo del arco.

San Lorenzo empataba el partido, era 1 a 1 y por un rato pensamos que la historia podía ser otra. Los locales buscaban, pero no eran claros. El veterano Mancuello intentó un gol olímpico que se fue cerca del travesaño. San Lorenzo no generaba peligro, pero tenía la pelota. Los laterales eran claves para el desarrollo del juego, y aunque le falta siempre un poco de prolijidad para cubrir los espacios, la presencia de Gordillo en el medio anulaba a los juveniles habilidosos contrarios. Pero el primer tiempo no se iba a ir sin dos clásicos de los últimos tiempos, un gol que se come Torrico y un mano a mano que desperdicia Uvita.

Primero, a los 29 minutos fue el gol de Vélez. Un gol infantil, casi igual de ingenuo que el primero. En este caso, Hoyos pateó largo, Flores despejó mal una pelota que, para un central que juega en primera, la verdad llama la atención. La pelota le quedó a Janson, que en el amor debe estar mal, pero en el juego ligó todas, porque desde ahí sacó un remate que no fue ni muy esquinado ni muy fuerte, pero le picó al Cóndor Torrico justo a la altura de su mano y termino siendo gol. Una vez más, a San Lorenzo le convierten desde afuera del área y con la complicidad del arquero. Sin hacer mucho el partido estaba en ventaja para los locales.

Al poco tiempo y para demostrar que todavía Torrico es un gran arquero, el Cóndor voló y le sacó un lindo cabezazo de sobre pique a Mancuello. Aun así, las dudas sobre su absoluta continuidad como titular en el arco del Ciclón siguen en pie. Pero eso no fue todo en las clásicas tardes de San Lorenzo. Antes de que termine el primer tiempo, Torrico sacó largo, Di Santo anticipó el cabezazo y la pelota quedó para que Uvita peleara la posición con el defensor de Vélez. El Uvita, siempre luchador, ganó con el cuerpo y encaró al arquero. Pero una vez más su remate se encontró, como en varios otros partidos del campeonato, con la humanidad del portero contrario. El primer tiempo se terminaba, San Lorenzo entró dormido a la cancha y en su mejor momento se dejó meter un gol infantil.

Durante la segunda etapa la posición de la pelota fue claramente favorable al conjunto azulgrana. Entre Fernández Mercau y Ortigoza se manejó la pelota delante de la mitad de la cancha, pero a diferencia de algunos momentos del primer tiempo, la combinación por derecha entre Palacios y Herrera no tuvo un solo resultado positivo. Antes de que se cumplieran los 10´, Palacios y Martegani salieron del terreno y entraron en su lugar Cerutti y Barrios.
Desde ese momento el principal foco de ataque del Ciclón fue por izquierda, apostando a que la dupla Mercau y el Perrito pudieran hacer la diferencia. El resultado no fue el esperado y lo único que consiguió San Lorenzo en el segundo tiempo fueron varios tiros libres cerca del área y córners a favor. Uvita tuvo un buen remate de tiro libre cerca de la medialuna, pero la pelota pegó en la barrera y, aunque el desvío complicó al arquero Hoyos, éste logró sacar el remate. Los chicos de Vélez no podían hacer pie para el contragolpe, y hay que decir qué, a la joyita de ellos, que ya la tienen vendida, el colombiano Gordillo lo pudo anular bien hasta que salió de la cancha. En un córner a favor de San Lorenzo el partido se picó. El arquero Hoyos repartió piñas impunemente y debió ser expulsado, pero el equipo que hoy viste nuestra camiseta además de ser malo con la pelota se caracteriza por ser bastante “verde” y de aquella trifulca nos llevamos tres amarillas mientras ellos sólo recibieron una.
Sobre el final Vélez tuvo algunas, aunque ninguna muy clara. Fernández Mercau sacó una pelota casi en la línea con un fuerte remate que por suerte se fue por arriba del travesaño. Luego de esa, el conjunto local descubrió las bondades de nuestra defensa y logró entrar con pases hasta dejar habilitado a Orellano, quien sacó un buen remate que con oficio sacó el Cóndor Torrico. El cambio de Sabella por Flores terminó de desordenar a San Lorenzo. En un extraño movimiento táctico, el colombiano Gordillo pasó a jugar de dos. Monarriz intentó copar la mitad de la cancha con mejor pie, pero el ingreso del juvenil no terminó aportando eso y a su vez se perdió la recuperación en la mitad de la cancha. Aún así y desde un tiro libre, fue Sabella quien tuvo una de las últimas posibilidades de gol, cuando el arquero Hoyos despejó con los puños una especie de centro-remate que casi se cuela en el primer palo.

De esta manera, el Ciclón volvió a perder puntos y a desperdiciar los malos resultados de los contrarios, que todavía lo dejan con chances de ingresar a la Copa Sudamericana. Y es que a pesar de perder 4 de los últimos 5 partidos, todavía estamos a seis puntos de entrar a esa copa, aunque se siguen perdiendo oportunidades. El equipo mostró algo más de actitud y capacidad para tener el balón bajo control. Pero la falta de ideas para generar situaciones de gol es evidente. Gran parte del segundo tiempo el Pocho Cerruti y el Perrito Barrios agarraban la pelota y se encerraban para ganar una falta. La falta de precisión en las paredes y pases filtrados son una constante de este plantel. Quedan sólo cinco partidos de este fatídico torneo, parece difícil, pero es necesario dejar de perder puntos de esta manera, aprovechar las que se tienen y dejar de regalar un gol por partido.

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De pirueta a la ilusión

7/Nov/21

En la jornada del domingo cuando el Sol caía sobre Buenos Aires y Asunción, Las Santitas ganaron un partido clave, sufrido, disputado y chivísimo por 1-0 frente a Deportivo Capiatá. Con la victoria logran el primer triunfo en esta edición de la Copa Libertadores. La uruguaya Sindy Ramírez fue la autora del gol que enciende la ilusión de cara al miércoles donde se define todo frente a Nacional de Montevideo desde las 19:45hs.
La superposición horaria del final del partido del equipo masculino frente a su par de Vélez y el comienzo del duelo copero femenino me obligó a tratar de disociar un ojo del otro para observar ambos cotejos y la derrota en Liniers me dejó unas anteojeras un tanto pesimistas para ver el otro partido. Las Santitas tenían la obligación de ganar para llegar con chances al cierre del grupo, del otro lado el equipo paraguayo tenía la misma obligación, ambos conjuntos acarreaban una derrota en su primera presentación lo que no daba lugar a ninguna especulación. Más temprano Corinthians había hecho lo suyo goleando 5-1 a Nacional, abriendo la puerta para quien ganara en el atardecer guaraní.
El conjunto dirigido por Nico Basualdo tuvo otra fisonomía. Las once fueron: Alicia Bobadilla; Ceci López, Gisel Vidal, Sindy Ramírez, Flor Coronel; Naila Imbachi, Maricel Pereyra; Rocío Vázquez, Eliana Medina, Débora Molina y Nicole Hain. Por su parte el conjunto dirigido por Nelson Basualdo paró a: A. González; N. Genes, T. Riso, E. González, L. Cristaldo; T. Espínola, J. González, D. Cortaza, A. Martínez; G. Ávila y L. Peña. Duelo táctico de tocayos de apellido.
Las Santitas intentaron presionar arriba de arranque para ahogar y recuperar lo más arriba posible con un rival desplegándose para salir. Esta voracidad iba a jugar una mala pasada cuando antes de los 5’ Ramona Martínez salió de contra y definió con un tiro mordido contra Bobadilla que la llegó a rozar pero el peligro se mantuvo al acecho porque entraba por el otro palo Liz Peña pero Flor Coronel pudo anticiparla y la arquera volvió rápido para retener el peligro. Entre los 22’ y 24’ San Lorenzo contó con tres pelotas paradas para meter a su rival en el área pero no prosperaron. Así se fue un primer tiempo bastante trabado y con mucho roce.
El segundo tiempo iba a seguir en la misma tesitura. Cuando iban 13’ Bobadilla salió un poco lejos sobre el costado derecho de la defensa siendo anticipada por Liz Peña que metió un buen centro al área chica que Espínola cabeceó afuera cuando la golera volvía. Zafaban las nuestras.
En 32 minutos iba a llegar la jugada del partido. Chamy Coronel la metió al área, Gisel Vidal la peinó y Sindy Ramírez ensayó una acrobacia, una pirueta a la ilusión y cayéndose conectó de zurda una pelota que cayó por encima de la arquera González y se metió en el segundo palo para subirse al marcador como el gol de la victoria azulgrana. La uruguaya se paró en la segunda jugada como delantera goleadora como en la final con Boca que se cargó al hombro la responsabilidad, se puso la capa y se volvió a vestirse de heroína.
Cuando corrían 38’ en una pelota sobre un costado González le dejó la pierna arriba de manera innecesaria a Eliana Medina, Macarena Sánchez se enojó, la increpó y el partido se terminó de picar. Empujones, insultos, gente separando. Parecía la salida de algún boliche del conurbano (nunca fui muy de boliche pero militaba en una casa cultural en San Martín y cuando nos quedábamos de joda, escabiando hasta que no diera más y hubiera que desayunar salíamos con algo de morbo por la zona de la plaza y veíamos escenas similares pero con menos equilibrio) La defensora paraguaya vió la roja. Las Santitas intentaron un gol más que las dejara en una posición más cómoda de cara al duelo definitorio del miércoles para la clasificación a cuartos de final pero el partido terminó con la diferencia mínima.
El miércoles el choque con Nacional define quien pasa y quien se queda. Es un partido bien copero a matar o morir entre un equipo argentino y otro uruguayo, casi como una Copa Libertadores de los años 70. Las cuentas son claras: San Lorenzo debe ganar para clasificar porque pese a estar igualadas con sus pares uruguayas en puntos y diferencia de goles, el conjunto oriental cuenta con más goles a favor producto de la goleada a Capiatá en la fecha inicial. El miércoles desde las 19:45 juegan por el pasaje a la siguiente fase. Para dejar en claro: ambos equipos suman 3 puntos y diferencia de gol de -1, pero San Lorenzo cuenta con 1 gol a favor mientras que las uruguayas con 3 lo que les da una lucecita de ventaja de cara a la definición. No queda otra que ganar. Las Santitas saben de jugar finales.

Las Santitas le ganaron por la mínima a Capiatá con un golazo de Sindy Ramírez y continúan con la ilusión de pasar a la próxima ronda.

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A la altura

5/Nov/21

Las Santitas hicieron su debut en la Copa Libertadores de América. Un estadio similar al de Arsenal de Sarandí llamado Arsenio Erico en el Barrio Obrero de Asunción fue el escenario del choque con Corinthians de Sao Paulo. Fue derrota por 2-0 con goles de Erika Dos Santos y Yasmin.
La excursión a tierras guaraníes tenía de arranque una parada brava frente al Timao que es de las máximas candidatas a quedarse con el título. La versión femenina del Corinthians cuenta en sus vitrinas con 2 Copa Libertadores las cuales logró ganar en 2017 y 2019. En términos más generales de 12 ediciones de la Copa, los equipos brasileños se quedaron con 9.
El técnico azulgrana, Nico Basualdo, pensó en varios cambios tácticos y de nombre para emparejar el enfrentamiento. En los papeles las brasileñas están un escalón arriba y vamos a enumerar los porqué más adelante. La transmisión oficial ordenó a las jugadoras en un 4-3-3 que no se condijo con lo que luego se vio en la cancha donde Sindy Ramírez ocupó un lugar en la defensa cuando en la gráfica parecía arrancar desde el eje central del mediocampo. En el fondo 3 centrales acompañadas de 2 laterales, en el medio las habituales wines ocupando un rol defensivo, Maricel Pereyra de volante central, Nicole Hain un poco más adelante y al costado intentando hacer las veces de enganche y Eli Medina de 9. Así las once fueron: Vanina Correa; Ceci López, Gisel Vidal, Sindy Ramírez, Flor Salazar, Flor Coronel; Sabina Coronel, Maricel Pereyra, Débora Molina; Nicole Hain y Eliana Medina. Por su parte las paulistas formaron con: Kemelli; Kati F, Campiolo, Erika, Yasmin; C. Portilho, Dianu, G. Zanotti, Tamires; Victoria A. y Adriana S dirigidas por Arthur Elías.
El comienzo del partido confirmó una diferencia de posturas. Mientras las brasileñas presionaron alto sin dejar salir del fondo, Las Santitas en ataque fueron un equipo largo que casi no generó peligro. Está claro que hay una diferencia en funcionamiento, orden táctico, inversión de dinero, infraestructura y eso se vio plasmado en el terreno de juego. Las brasileñas parecían moverse a otra velocidad en un juego bastante más rápido producto de un orden táctico más aceitado, y también de otros sueldos que permiten dedicarse de otra manera a la profesión, de hecho en 2017 CONMEBOL y la CBF firmaron un convenio que exige que cada equipo brasileño masculino tenga un par femenino profesional si quieren disputar la Copa Libertadores. Los sueldos que perciben quienes integran ambas selecciones brasileñas están igualados. Esto no deja de ser poco más que un gesto porque sabemos que en las selecciones masculinas no se juega por la plata porque la misma está en los clubes pero el gesto existe. De más está decir que la situación económica y estructural brasileña es otra y que incluso se empieza a notar también en el fútbol masculino donde desde hace un par de años monopolizan las finales de copa como en la primera mitad de la década pasada cuando un equipo azulgrana les cortó la fiesta en aquel hermoso 2014.
Las de Boedo lograron empantanar el partido y complicarle el ingreso al área al Timao que si bien contó con dos jugadas claras previo al primer gol, no le encontraban la vuelta a un equipo que defendía de manera compacta casi adentro del área. Cuando parecía que llegábamos a un oasis en el cual poder refrescarnos para afrontar de otra manera los siguientes 45’, Erika tras un centro que le bajaron de manera perfecta puso el 1-0 faltando 2 minutos para el final de la etapa inicial. Promediando la segunda etapa bajo un intenso calor Yasmin metió un centro que tuvo destino de arco, Vanina Correa intentó un manotazo pero la pelota pegó en el palo y se coló para poner el segundo. Una victoria justa del elenco paulista y unas Santitas que metieron mucha garra y coraje, lograron por momentos hacer que las diferencias no fueran tan notorias pero claramente se vieron superadas.
En el segundo turno del grupo Nacional le ganó 3-0 a Capiatá, obligando a las nuestras a tener que ganar el domingo frente a uno de los conjuntos locales cuando a las 19:45 se enfrenten por la segunda fecha. Luego deberá enfrentar a sus pares uruguayas de Nacional el miércoles que viene a las 19:45. Esto recién empieza y el golpe fue lógico, ahora queda jugar mano a mano antes dos rivales que están a un nivel similar, Las Santitas pueden, lo han demostrado un montón de veces. Si ganan el domingo el miércoles tendremos una final ¿Cómo no tenerles fé?

Las Santitas cayeron 2 a 0 ante el duro Corinthians en su primer partido de la Copa Libertadores.

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Cambio de ropa

1/Nov/21

San Lorenzo cambió de ropa, se bañó, puso el hombro y le ganó al duro conjunto mendocino por 1 a 0 con gol de Di Santo.

La victoria no fue ni justa ni injusta. Fue un partido típico del fútbol argentino, muy parejo y disputado, con ratos de dominio de uno y otros ratos del otro. San Lorenzo se defendió bien, encontró un gol y logró llevar el partido a su zona de confort. Desde el banco le tiraron un mimo con los cambios.

Durante los primeros 25 minutos lo más saliente fue el emotivo homenaje a Diego Armando Maradona. Siempre hubo un feeling mutuo entre el pueblo de Boedo y el genio del fútbol mundial.

En ese lapso San Lorenzo era mejor, insinuó con un remate de Juli Palacios y con algunos sprints de Martegani. Encontró profundidad en una jugosa jugada de Uva a los 20. Abrió para Palacios, éste filtró en el momento y el tiempo justo para que Uva la tire larga y defina mano a mano a lo Romario. El arquero Espíndola estuvo atento y lo tapó.

Aunque le esté faltando el gol, éste cronista quiere enviar una misiva de apoyo a Fernández, a quien no le pesaron los sucesivos goles que se viene morfando. Sino que siguió jugando y siendo siempre una oferta para sus compañeros.

Así fue y robó una pelota a los 37. Fue un verdadero carterista, apareció en la confusión y extirpó el balón. Sin dudarlo le abrió la pelota a Franco. El lungo controló y remató cruzado haciendo inútil la estirada del arquero. Un golazo que nos rescataba luego de diez minutos complicados, donde la visita había logrado llevar agua para su molino.

Hubo tiempo para sufrir durante el final del primer tiempo: a los 44 no nos empataron de milagro tras una jugada preparada a la salida de un córner.

El segundo tiempo fue bastante malo.
Godoy Cruz tuvo una a los 15 y una a los 17 evitadas por Torrico y por Flores (metió un mágico cruce tras un error de Herrera que pudo ser muy caro). San Lorenzo tuvo un tiro libre de Uvita y un tiro de afuera del área de Sabela. No mucho más.

Monarriz tuvo la lucidez de sacar al equipo del fondo cuando las cosas se complicaron. Sacó a Martegani y a Palacios por el Perrito y Peralta Bauer. Sacó al 20 cuando se fatigó demasiado. Sabella le devolvió presencia en el medio al equipo aunque se hizo notoria la ausencia de un jugador que pida la pelota y la haga circular. Entró Alexis por un ovacionado Uvita.

El partido se fue yendo y toda la bronca del clásico perdido con él.
Como renovada, la hinchada cedió el lugar que ocupaban los murmullos y las puteadas y se permitió disfrutar. Hubo un resonante festejo luego del pitido del referí.

Zapata y Flores muy bien, correctos los laterales, voluntariosos los delanteros. A los laterales los presionaron mucho y les costó el partido. La buena noticia fue que no sufrimos los últimos 10 minutos de la forma en la que los venimos sufriendo. Sino nos hacemos goles tontos, podemos ganar los partidos.
Ganó San Lorenzo y eso es saludable. Tal vez tengamos una semana de calma, quién te dice.

Luego de una semana dura por la caída en el clásico ante Huracán, Gonza Gamallo te cuenta cómo fue el regreso al triunfo ante Godoy Cruz en el Bidegain.

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Los cosos de al lao

25/Oct/21

Las crisis suelen ser un círculo vicioso. San Lorenzo no sólo vive la sabida crisis económica, financiera y futbolística sino que también atraviesa una de identidad de tamaño colosal. El último semáforo rojo encendido es perder sobre la hora el clásico contra un rival al que no hace mucho alcanzaba con tirarle la camiseta sobre el field.

Nunca en mis años de conciencia estuve tantos partidos sin ganarle a estos cosos de Parque Poquitos. Jamás en estos 32 años de vida (29 de conciencia plena) y sentirme desde la cuna hincha de San Lorenzo había vivido una racha tan nefasta con ellos y con el hermano riachuelense, lo que marca que hoy no sabemos ni quiénes somos, les hemos ganado partidos insólitos con gol de cada tipo que después terminó tirando currículum en algún kiosco, que estar desde 2017 sin ganarles y haber cortado hace poco una racha de 5 años sin ganarle al hermano de la ribera me parece algo irrisorio y grave. Aclaro que es sin demeritar el trabajo que es dignidad, pero nadie sueña con ser kiosquero de chiquito, los sueños son de pantalones cortos y gritos desaforados de cara a la tribuna azulgrana que en el alarido desata una avalancha furiosa (bueno, les conté el mío desde que puedo patear una pelota, que sigue siendo el mismo pero sin posibilidad de ser cumplido jamás). El hecho no es no ganar sino la forma en la que se pierde, más propia de victorias nuestras que de ellos.

San Lorenzo logra empatarlo faltando poquito y enseguida se pierde el segundo, y ahí nomás desaprovecha la oportunidad de jugar con el miedo ancestral de los hijitos a los colores. Lo ya expuesto en varias crónicas en este último año del clima caldeado lógico después de comer mierda y de bastante tiempo de una caída estrepitosa que redunda en estos equipos llenos de pibes que juegan obligados a salvarnos sin haber tenido rodaje previo por decisiones espantosas a la hora de contratar futbolistas. El clima espeso y los insultos a la cúpula dirigencial son una manifestación de algo que no solo sucede en el campo de juego. Se maneja el fútbol sin tener una planificación de plantel, jugadores, técnicos e ideas que genera este penoso presente futbolero ¿Qué tenemos? ¿A qué queremos jugar? ¿Cuál es la impronta que le queremos poner a nuestros equipos? ¿Cuántos pibes suben de manera ordenada para que la situación no se los coma? ¿En qué puestos falta jerarquía? ¿Qué clase de jugadores traer? En síntesis, desde dónde nos queremos plantar para volver a competirle a Boca, River y algún colado más en estos tiempos que sufrimos fuertemente las consecuencias de malos manejos económicos. Decidir un camino para salir de este pozo y fijar un horizonte generando estructuras que nos saquen de este loop. Los problemas de dinero siempre empiezan a reflejarse en el fútbol, porque es el que genera los ingresos y egresos más fuertes, y las apuestas que pueden ser ganarse la lotería o quedar con números rojos.

Aunque nos empeñemos en resaltar que el fútbol femenino anda bien, que el futsal femenino y masculino pelean todo, que el vóley te sale campeón y que hasta su actual abandono (como un nene con un juguete viejo) el básquet ganaba todo lo que jugaba la realidad es que lo único que nos importa como hinchas es esa conexión primitiva con la pasión que nace desde los 11 hombres que visten este manto sagrado que soñamos con vestir nosotros, que nos regaló algún familiar muy querido cuando éramos niños o que elegimos. Todas las otras disciplinas deben funcionar, pero en el ánimo del club prima el fútbol masculino que es lo que cuando gana te alegra, te saca la pena o como una vez me dijo mi viejo te hace olvidar que no tenés para comer. Somos más que 90 minutos, pero esa frase también marca el peso gravitatorio en el ánimo general de la pelotita ¿Y saben qué? Está bien, nadie se hizo hincha de San Lorenzo por otro deporte que no sea el fútbol masculino.

San Lorenzo tuvo las más claras en el primer tiempo en los pies de Uvita, sin brillar, sin siquiera jugar bien. Por momentos fue un equipo que de haber golpeado primero podía ganar en ese reducto con pánico. Es obvio que Montero no era todo el problema, está enumerado más arriba, está enumerado en otras crónicas y los otros problemas son solo síntomas, pero es evidente que cualquiera es mejor DT y mejor opción que el uruguayo que fue un gran futbolista pero no ha dado la talla como técnico y menos para dirigir a un San Lorenzo que lleva varios torneos profundizando su crisis. Para experimentos era mejor dejar a Romagnoli que cuando tuvo que dirigir dejó en claro un par de cosas: que pone a los jugadores donde van y cuando le tocó armar los equipos sacó a varios de los refuerzos que supuestamente él había traído. Esto no es militancia por el Pipi DT, a mí también me gustaría que venga Heinze, Crespo o Cousillas, pero este fierro caliente no lo agarra cualquiera… Perdón la barbaridad pero no todo el mundo tiene las bolas, ni el compromiso (y está bien, no son hinchas) para dirigir en medio de un incendio arremolinado como el actual con un plantel bastante pobre y lleno de pibes a los que les pesa la situación. Yo creo que el mayor problema futbolero es la falta de viveza de varios de los grandes, porque es normal que los juveniles sean verdes. Cuando empatás un partido que viene mal y enseguida te perdés el segundo, si sos un poco pillo para jugar te ponés ordenadito con dos líneas de 4 compactas en la puerta del área y cuando la tenés tocás sin atacar y te haces faulear, lo más probable es que en ese juego ellos que son hijos, venían de banca por presente futbolístico y toda la vida nos han tenido miedo, firmaran el empate. Agrego que encima hasta en ese juego de conformismo capaz tenés una contra y los mandás a dormir. Todos queremos ganar pero a veces la sangría se corta con un puntito que te deje tiempo de buscar una mejor sensación, pararte y sumar puntos en lo que queda para encarar el año que viene desde alguna mínima certeza.

En el segundo tiempo Sabella lo pudo poner en ventaja, Pittón enseguida del empate también nos pudo hacer pasar al frente pero no sucedió y cuando un partido te da señales tenés que verlas; siempre un partido te da señales para ganarlo o para perderlo, por lo general en el fútbol se te avisa antes que suceda. Las señales del partido fueron claritas, cuando tenés las más claras y las errás es difícil que ganes por eso si empataste siempre es mejor no perder.

Otro golpe tremendo para San Lorenzo en un fútbol que es síntoma de problemas mucho más profundos. Perder con Huracán es tocar fondo, más cuando tu rival en un partido sin visitantes te canta “no tengas miedo podés cantar” marcando falencias graves, graves en serio de las que nos reiríamos a carcajadas con otro resultado. Festejaron estos cosos de al lao, está bien que festejen pero nosotros no podemos perder con ellos, nunca, a nada.

El editoral de Cafu Amador de la derrota en el clásico por 2 a 1. 

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En la pera

24/Oct/21

El sábado ponía rumbo a Avellaneda para transitar entre calles y pasajes con nombres de próceres nacionales y de clubes que llevan más o menos el mismo tiempo de fallecidos. El destino era el estadio Presidente Perón donde las Santitas debían enfrentar a Racing. Fue victoria por la mínima con gol de cabeza de Nicole Hain. Octava victoria en igual cantidad de cotejos disputados con los correspondientes 24 puntos, 37 goles a favor y sólo 6 en contra. Con esto aseguran el primer puesto en la zona A del Torneo Clausura 2021.

Con cambios en la alineación inicial, la mayoría obligados por lesiones o problemas físicos. San Lorenzo salió a la cancha con: Alicia Bobadilla; Karen Puentes, Florencia Salazar, Sindy Ramírez, Florencia Coronel; Valentina Tesio, Maricel Pereyra; Cecilia López, Nicole Hain, Sabina Coronel y Débora Molina dirigidas por Nicolás Basualdo. Por su parte el conjunto local dirigido por Agustín Benchimol paró esta alineación: Silvina Alfaro; Milagros Otazú, Aldana Narváez, Luana Muñoz, Eugenia Nardone, Florencia Curril, Camila Ulloa, Roció Díaz, Lina Gómez, Lourdes Martínez y Paloma Fagiano.

En el arranque del partido el local hizo el gasto presionando arriba, así generó un par de llegadas que no redundaron en peligro real pero que marcaron una posición en la cancha. Las azulgranas estaban experimentando nuevas sociedades y con la ausencia de Naila Imbachi en el medio faltaba algo de dinámica y una rueda de auxilio. Por su parte el local apretaba con algunos centros y tiros de afuera, las nuestras apostaban a su juego atildado pero con espacios, con llegada por afuera y Hain parada de enlace siendo quien cambiaba el juego de banda. Cuando promediaba la mitad del primer tiempo Valentina Tesio y Débora Molina sacaron una falta tocando corto para que la zurda metiera un centro que Alfaro iba a despejar con los puños unos 5 metros afuera del área chica. Ahí estaba Nicole Hain que con picardía cabeceó casi como si ejecutara una emboquillada y metió la pelota por encima de la humanidad de la línea defensiva de Racing que nada pudo hacer ante la ajustada definición de la 20. La jerarquía de las Santitas golpeaba primero con mano pesada en un partido parejo. Enseguida nomás Curril iba a mostrar dotes de karateca en el Ecuador de la cancha. Fue a buscar una pelota con la pierna arriba con total imprudencia cuando Valentina Tesio la anticipó pero la juvenil azulgrana se llevó una patada de knock-out en la pera. La jueza, Salomé Di Iorio, luego de dubitar un poco sacó la tarjeta roja. Tesio gritando, la platea local reclamaba insólitamente y desde algunos lugares del estadio se escuchaba vaya a saber qué reclamos. Un instante casi de Esperando la Carroza. Se elevó un poco el clima pero la tarde venía salada para el local que lo luchó con sus armas pero se vió superado por la capacidad individual azulgrana. Pese al gol y la expulsión que fue un mazazo que reacomodó el mapa del partido en favor de las nuestras, también tuvo que intervenir Alicia Bobadilla a los 39’ para sacar un pelotazo de afuera que tenía destino de gol. Tremenda volada para que el imbécil que le gritaba burra cada vez que tocaba la pelota se tuviera que tragar sus palabras.

El segundo tiempo tuvo la salida de Valentina Tesio y Sabina Coronel que fueron reemplazadas por Vidal y Correa. El reacomodamiento táctico empezó con el adelantamiento de Sindy al mediocampo quedando en posición volante central y con claras intenciones de lanzadora. Este cambio sumado a lo sucedido en la primera mitad derivaron en un desarrollo distinto del trámite del partido. El local intentaba llegar al empate pero no se descuidaba atrás y mantenía el orden para no sufrir una goleada que pudo haber llegado igual si las nuestras afinaban la puntería. Cuando iba 8´ Débora Molina cobró un córner desde la izquierda y Gisel Vidal tuvo en su cabeza la oportunidad de ampliar el marcador cuando conectó entrando por el segundo palo y a la carrera pero entre los reflejos de Alfaro y la reacción de Nárvaez casi en la línea le ahogaron el grito, el rebote quedó para Sindy que en el punto penal no pudo conectar bien y con la canilla la mandó por arriba del travesaño. Con el ingreso de Carolina Imbrogiano por Karen Puentes, fue Cecilia López quien se retrasó para jugar de lateral y San Lorenzo encontró las mejores sensaciones del partido. Toques de primera y triangulaciones en una banda para terminar con un pase en cortada en la otra o con un centro para el ingreso por el medio de alguna a definir. Así fue que Rocío Correa tuvo una clarísima tras un jugadón entre López, Imbrogiano, Sindy, Hain y Molina pero la pelota se fue por arriba del travesaño. En el final el local intentó apretar y algunas deficiencias en la salida local le dieron la posibilidad de tener alguna llegada. Al final como si fuera boxeo una buena mano de Hain definió gran parte del cotejo aunque fue Tesio a quien se la dieron en la pera… En la pera me la pienso dar mañana si… Bueno mejor no digo nada por si los servicios secretos me están espiando. Ganaron las Santitas y ahora ponen la cabeza de lleno en la Copa Libertadores.

Las Santitas clasificaron primeras en su grupo y ahora tienen la cabeza en la Copa Libertadores.
Cafu Amador te cuenta todo del triunfo ante Racing en Avellaneda.

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El peor final

21/Oct/21

San Lorenzo volvió a perder en el Nuevo Gasómetro y el termómetro de la cancha sobrepasó el clima primaveral tardío que por fin nos regala Octubre. Fue 1-3 frente a Lanús, en donde el Ciclón comenzó ganando con un gol del “Yacaré” Andrés Herrera, pero que no pudo sostener la ventaja a lo largo del partido. Una vez más, se escucharon cantos con insultos hacia la dirigencia y al director técnico Paolo Montero. El esquema del técnico uruguayo se mantiene ordenado en defensa, pero los cambios de ritmos de los contrarios y el abismo que existe entre las dos últimas líneas y el arco rival hacen imposible sostener un esquema competitivo en el actual fútbol local. Sin respuestas en los resultados y en el juego, el ciclo de Montero en San Lorenzo está terminado y según todo indica iremos a disputar el clásico a la Quema con técnico interino.

El día y horario del partido eran, por lo menos, complejo para garantizar una buena concurrencia al Nuevo Gasómetro. Sin embargo, las ganas de volver a la cancha hicieron que el aforo permitido estuviera más que cumplido y la respuesta del equipo a ese apoyo durante los primeros 15 minutos fueron aceptables. El Dt Montero volvió a parar un esquema parecido en el fondo y en el medio, pero modificó el dibujo de los puntas y media puntas, en donde “Uvita” Fernández, el “Perrito” Barrios y Sabella, armaron una especie de tridente con movilidad por todo el ataque. Salió de los 11 iniciales el veterano Di Santo, con una contractura en la previa.

San Lorenzo tuvo a los tres minutos un buen remate desde afuera del área del Perrito Barrios y un buen pasar hasta el primer gol. Sabella robó una pelota en la salida de Lanús a los 12 minutos. La jugada de peligro parecía desaparecer, pero luego de un pase de caño de Uvita para Sabella, éste controló en el borde del área y dirigió la pelota en profundidad para el “Perrito” Barrios, quien corrió contra el arquero y llego a puntear la pelota para un centro atrás que el Yacaré Herrera busco con desesperación y entre tres jugadores de Lanús, logro puntear la pelota y conseguir el 1-0.

Luego del gol el conjunto local cedió la pelota y cuando rondaban los 30 minutos Lanús intentaba con un San Lorenzo esperando bastante atrás. Ortigoza, con menos tareas en la marca por la presencia de Gordillo en la mitad de la cancha, corría y llevaba la pelota, pero la distancia entre los delanteros y el arco rival eran enormes. A los 35 minutos, San Lorenzo maneja mejor la pelota y luego de intentar dos desbordes, un córner de Sabella pasó con peligro por el centro del área chica y rozó varias cabezas para salir por el otro costado.

Una particularidad del planteo de Montero es que, aunque suele ser prolijo en defensa cuando lo atacan, pero en ataque llega con muy pocos jugadores. Y por momentos mientras Uvita o el Perrito aguantan la pelota en tres cuartos de cancha, los volantes tardan una eternidad en mostrarse como opción de pase.

Sobre el final del primer tiempo, el granate hacía poco para revertir el resultado del juego y le costaba pasar la línea de 5. Pero esa línea de cinco defensores (y tres medios de contención) lo que los mata es cuando el rival hace circular la pelota rápido y de primera, en retroceso. Fue así, que cuando se desarmó la mitad de la cancha con una pelota perdida por Sabella, Lanús paso rápido al ataque y en la lentitud de nuestros centrales no pudo correr nunca a Víctor Malcorra que pasó entre los dos centrales, remató y el rebote de Torrico le dejó la pelota servida a Lautaro Acosta, quien definió con el arco vacío para poner el 1-1.

Antes de terminar el primer tiempo, Sabella de manera infantil fue a buscar a un jugador visitante, para darle una patada obvia y de barrio, ganándose una amarilla de jardín de infantes. San Lorenzo se iba al entre tiempo empatando y con murmullos duros desde las cuatro tribunas del estadio.

Al minuto del segundo tiempo Gordillo trabó una linda pelota y Ortigoza logró abrir bien para Herrera, pero el centro rasante cruzo toda el área, demostrando que faltaba un 9. En respuesta, Lanús tuvo una parecida, pero por suerte el veterano Sand no entendió el centro.

A los 10 minutos Gordillo cortó una contra y se ganó una amarilla. Con dos amonestados en la mitad de la cancha Montero eligió sacar al pibe Sabella, que minutos antes estuvo cerca de ganarse otro cartón y puso en su lugar a Martegani. A su vez, entró un 9 como Peralta Bauer y salió el Perrito Barrios.

En una carambola Lanús casi se pone en ventaja, pero el flipper entre Torrico y varios defensores cuervos terminó con la pelota fuera del área. Recién a los 12 del segundo tiempo San Lorenzo, por primera vez, llegó a una jugada de gol tocando entre la línea defensiva por derecha, trasladando la pelota hasta la izquierda por abajo, con buenos pases y con un remate potente de Nicolás Fernandez que se fue afuera.

Pero el equipo de Montero parece que no puede hacer las dos cosas al mismo tiempo, y por derecha San Lorenzo tenía varios problemas defensivos y el “rasta” Malcorra desbordaba con facilidad y seguido a Peruzzi. Luego de los cambios, en donde Ortigoza y Herrera salieron por el debutante Luján y Rosane, Montero paró una línea de 4 en el fondo, y Peruzzi pasó a jugar de 4. En respuesta a estos cambios, desde las tribunas estalló un canto con insultos para el director técnico charrúa.

Con jugadores más jóvenes y rápidos San Lorenzo trasladaba la pelota rápida en los pies de Martegani, aunque la vuelta costaba mucho, y el partido parecía romperse y hacerse de ida y vuelta. Esa reacción se sintió en las tribunas, que por un buen rato alentó al equipo como antes de la pandemia. Pero mientras ese aliento bajaba, Lanús se venía y casi como en un recuerdo de aquella noche fatídica del 2016 en el Monumental, iba a ponerse en ventaja. Luego de un córner, Martegani se cayó cuando recuperó la pelota, Morel agarró el regalo por el costado izquierda y colocó un centro perfecto para que el joven De la Vega empuje con la cabeza el balón al lado de la línea de cal. A pesar del aliento extraordinario que bajaba de los cuatro costados el Ciclón perdía 2-1.

Para intentar buscar el empate, el DT sacó a Peruzzi, que se fue chiflado, para que entre otro delantero, Alexander Díaz. Faltaban 5 minutos, cambiar la historia estaba difícil y al mejor de los nuestros, Fernández Mercau, le sacaban amarilla. Fue él mismo quien con empuje peleó una pelota desde abajo, abrió para Luján quien colocó un muy buen centro y Alexander cabeceó solo pero a las manos del arquero contrario. San Lorenzo no se rendía y luego de varios rebotes tuvo otra clara, cuando Uvita entró al área y remató pero por arriba del travesaño. El partido se terminaba y el grana iba a agrandar el marcador. Luego de un pelotazo largo del arquero contrario, Zapata una vez más con parsimonia intentó marcar a González, y luego de engancharlo dos veces remató para extender la diferencia y terminar 3-1.

El partido terminó con un fuerte “que se vayan todos”, además de insultos a Montero y algunos jugadores. El malestar es entendible, si bien Montero armó un esquema prolijo en defensa no logra sostenerlo cuando el equipo contrario toca rápido y lo encuentra volviendo del ataque. Los pibes, demostraron en este momento que tiene pasta, que pueden jugar a algo más, pero para eso se necesita un técnico que sepa qué hacer con planteles de esta categoría. El máximo error de los dirigentes que toman las decisiones en el fútbol masculino no son las barbaridades que se dicen en redes y que se grita en las canchas, de aquellos que no ven el excelente labor que se realiza en otras áreas del club. El principal problema es no tener nunca un proyecto coherente con el plantel que se arma y el técnico que se busca. Se trajeron técnicos caros pero sin presupuesto, que querían jugadores de afuera y no se los podía dar. Y después, cuando se buscaron técnicos para potenciar el proyecto de inferiores, se traían jugadores caros, viejos y con mañas, que no dejaron que ese proyecto se priorice. La elección de Montero no fue fuera de esta lógica, a un técnico que no ha tenido ningún éxito y varios fracasos (hasta en la C de Italia), se lo trajo para contener un vestuario en llamas, una situación institucional difícil y un proyecto de inferiores a medias. Lamentablemente el final fue lo que se sospechaba y no nos dio ninguna sorpresa el técnico charrúa, que acumula fracasos y desdibuja con el tiempo su gran carrera futbolística.

San Lorenzo deberá ir el domingo a la cancha de Huracán a buscar por amor propio un buen resultado y al parecer lo hará con técnico interno. Ojala, en la búsqueda de un nuevo técnico para esta institución, de una vez por todas coincida el plantel con el profesional buscado y se deje de improvisar con lo que más le importa el hincha de un club en el Argentina, que es que la pelotita entre en el arco contrario. Mientras tanto ciclo cumplido.

La crónica de una nueva caída del San Lorenzo de Montero.

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Urge volver a las fuentes

18/Oct/21

Era un partido difícil desde el comienzo, por el runrún de tribuna del domingo pasado y por las acusaciones cruzadas en la semana ante el pésimo pasar cuervo. Todo ese cúmulo de pequeños fracasos pesaba a la hora de competir contra el puntero del torneo, en su estadio, con un equipo mayoritariamente compuesto por la cantera de nuestro club.

San Lorenzo arrancó bien parado, pasando la mitad de la cancha con algún que otro pase cruzado y generando algunas aproximaciones al área de los de blanco y rojo. Luego de un dudoso penal no cobrado ante un remate de Di Santo, y una rápida reacción riverplatense, Torrico tapó la primera chance de gol del partido que tuvieron las gallinas.

En los primeros 30´, River se entretuvo a espaldas de Peruzzi colgando pases en profundidad. El zaguero, nobleza obliga, estuvo algo más firme que Zapata con los pies, el estilo del colombiano desesperó desde un comienzo: su trote tranquilo -demasiado tranquilo para las condiciones que ostentó vistiendo la azulgrana-, y sus pases atrás complicando por momentos al golero.

Rosané, que fue amonestado tempranamente, se vistió de Ortigoza y supo administrar el medio de la cancha probando por lo alto con Uvita y con Di Santo. Gustó. El perro, picante como siempre, buscó desequilibrar y cometió algún que otro foul estratégico para evitar las avanzadas de River.

A los 21 minutos, Uvita, prolijo como sastre, dejó picar el lateral de Herrera y se la sirvió a Fernandez Mercau, que con un sablazo de zurda anotó el tanto azulgrana. Ahí nomás, salió lesionado De la Cruz y cambió la morfología del mediocampo en River. Sobre el minuto 31, Julián Álvarez, que está en un nivel superlativo para el fútbol argentino, clavó rozando el palo un remate de derecha, a expensas de Zapata y sin mucho que hacer para Torrico.

El mismo Álvarez casi convierte el segundo gol, minutos después, y aunque San Lorenzo supo acomodarse y pilotear el asunto, el primer tiempo terminó en empate.

River arrancó el segundo tiempo profundizando bastante mejor que CASLA. Fernandez Mercau demostró por la banda y jugó un partidazo, más allá del resultado. Aun así, en el minuto 19, por ese costado y en un centro cruzado que Rojas interceptó en el área para luego rematar, el bueno de Álvarez volvió a convertir, empujando la pelota que quedó boyando tras la tapada del arquero.

De ahí en más, el equipo se desanimó. Salió Barrios por Martegani, que aportó control en el mediocampo. Entraron Ortigoza y Palacios, por Herrera y Sabella. Sin embargo, más allá de algún avance bien dirigido, el vendaval parecía inevitable.

El tercer gol de River fue un fiel reflejo del momento azulgrana. Un equipo que cuando concreta un avance comete dos retrocesos, una moneda al aire que siempre cae del lado del rostro no deseado, una acumulación de errores no forzados que postergan la salida a flote de un club que continúa agudizando su mal presente.

En un domingo de sol, un 17 de octubre, San Lorenzo no supo ser leal a las aspiraciones de su gente y al malestar que se respiró durante las semanas anteriores. Montero quedó trastabillando en la cuerda roja. Más allá de los nombres y las transigencias, ojalá el ciclón asome la cabeza y empiece a salir del pantano. Nos lo merecemos. Ser leales a los nuestros es, también, permitirnos volver a las fuentes, apostar a la identidad y al sentido de pertenencia con el club. La única certeza entre tanta incertidumbre, arriesgo, es que el corazón del nuevo proyecto estará en los chicos del club, en los pibes que, a pesar de tener que capear esta tormenta con poquísimas herramientas, demuestran condiciones y amor a la camiseta. Urge fijar ese norte y alentar hasta alcanzarlo.

La crónica de Mateo Barros de la derrota por 3 a 1 frente a River. 

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El fútbol es para vivas

18/Oct/21

Jornada dominical, en pleno mediodía y con un Sol espectacular pero que quemaba las pieles de quienes aprovechando que se abrió oficialmente el acceso a socios nos congregamos a la Ciudad Deportiva para ser espectadores de un atractivo duelo entre San Lorenzo y Boca. Partido clave, clásico y reedición de aquella final de pocos meses atrás que coronó a Las Santitas en un partido dramático con empate sobre la hora y que tuvo su sentencia final en los penales consagratorios para las nuestras.

Fue victoria azulgrana por 2 a 1 con goles de Débora Molina y Nicole Hain, mientras que transitoriamente empató Stabile. Todos los goles en el complemento.

Las dirigidas por Nico Basualdo formaron con: Vanina Correa; Karen Puentes, Gisel Vidal, Flor Salazar, Flor Coronel; Cecilia López, Naila Imbachi, Maricel Pereyra, Débora Molina; Nicole Hain y Eliana Medina. Novedades tácticas con el cambio de posición de Ceci López que arrancó de mediocampista por derecha reemplazando en ese lugar a Sabina Coronel y su lugar en el lateral derecho de la defensa lo ocupó Karen Puentes, mientras que Eliana Medina jugó marcadamente de delantera y Nicole Hain se paró de mediapunta. El esquema en sí sufrió algunas modificaciones que cambiaron funciones pero no variaron tanto el parado de las jugadoras en la cancha. Por su parte las dirigidas por Pablo Jérez salieron con: Laurina Oliveros; Julieta Cruz, Florencia Quiñones, Camila Baccaro, Eliana Stabile; Miriam Mayorca, Camila Gómez Ares, Fabiana Vallejos; Carolina Troncoso, Andrea Ojeda y Clarisa Huber.

El trámite del primer tiempo marcaba un nivel más parejo que los partidos anteriores. Boca tomó la iniciativa del juego a partir de una buena presión en el mediocampo, una de sus virtudes es esa capacidad de tener músculo en el medio lo que complicó la acostumbrada salida limpia y elaboración del juego. Lógicamente ante la presión tanto Naila Imbachi como Maricel Pereyra se retrasaron en el campo más pendientes de la lucha que del juego. Con el posicionamiento en el campo de juego el trámite se hizo favorable a la visita. La más clara un tiro en el travesaño de Troncoso que bajó de golpe y no se metió de milagro. El duelo se hizo trabado, peleado, impreciso y por momentos aburrido, es parte de la lógica del fútbol actual donde todo es presión, cada pelota es una batalla, cada balón dividido una guerra civil y cada jugada un frente de posicionamiento táctico. En ese marco Las Santitas dependían de la conexión divina que tienen los pies de Eli Medina con la matrix, alguna maniobra espectacular, de la merma física rival o de la viveza para aprovechar alguna situación con agilidad mental y picardía de potrero. El primer tiempo se fue casi sin que las nuestras generen situaciones de peligro.

El ingreso de Sindy Ramírez fue clave para defender más arriba, sacar la pelota más prolija de atrás y crear ventajas para que Maricel Pereyra y Naila Imbachi hagan nacer el fútbol unos metros más arriba. Fue así que casi ni terminamos de acomodarnos en las tribunas tras el entretiempo que Maricel Pereyra encontró como jugar con ventaja para Eliana Medina que contra todo pronóstico frenó su carrera y cambió la pelota para la subida de Débora Molina que desde ¾ sacó una bomba espectacular de zurda que se coló en el ángulo ante la mirada de Oliveros que nada tenía que hacer. Impresionante remate de la zurda que usa la número 11 que así construyó una obra de arte. Golazo de otro partido. Cuando iban 5´ Boca consiguió un córner por la derecha que cobró Stabile con comba y se coló en el arco de Vanina Correa. En la tribuna no llegamos a distinguir si la pelota rozó en alguien o se metió directamente olímpico pero como nosotros nos autopercibimos hinchas de San Lorenzo jugando al periodismo no nos interesa el rigor científico solo podemos decir que enseguida llegaba al empate, lamentablemente.

El trámite iba a continuar por la senda de la igualdad hasta que a los 35´, tras la recuperación luego de un ataque comandado por Eli, fue Boca quien intentó salir jugando de abajo y San Lorenzo quien presionó la salida con voracidad. Baccaro quiso salir jugando con Oliveros pero donde todo el mundo veía un despeje, un volver a empezar, la viveza de Nicole Hain vio una chance de gol en el pase atrás, una posibilidad de llegar antes a partir de la agilidad mental y anticipando a la arquera la tocó para dormir a toda la defensa de Boca y marcar el gol del triunfo. Honrando las charlas de viejos en los cafetines, los consejos de padres y abuelos en el baby fútbol, los reproches de amigos en los potreros que repiten como mantra que el fútbol es para los vivos. Frase sobreinterpretada y apuntada desde moralinas éticas pero encarnada en cualquier futbolero de ley que haya jugado en el barrio, en la escuela, en el baby, en el potrero, en el asfalto o en este caso a nivel profesional. La viveza de Hain pudo más y San Lorenzo se llevó la victoria. Cuando el partido se iba Stabile se fue expulsada tras una patada de atrás áspera e innecesaria a Eli, la capitana que tuvo salir en camilla encendiendo las alarmas de preocupación por la gravedad de la lesión. La lateral de Boca la agarró desde atrás en una jugada sobre el costado en mitad de cancha y de espaldas. Tirarse de atrás así rozó la criminalidad. Tras 5´de adición el encuentro llegó a su fin.

Las Santitas pelearon un partido exigente, se llevaron los 3 puntos con dos genialidades: una como definición de Débora Molina y otra como agilidad mental de Nicole Hain que pensó más rápido que el resto y siguió confirmando la vieja regla.

La mirada de Cafu Amador de otra victoria de las Santitas, esta vez ante Boca en el clásico.

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