Un auténtico bodrio protagonizaron San Lorenzo y el pequeño Independiente. El día estaba hermoso, una brisa recorría el Bidegain y los sanlorencistas cumplían el sueño de Fernando Miele: salir bien bronceados. El equipo plantó una línea de 3 con dos laterales volantes (una forma muy elegante de hablar de línea de 5), nuestro Paul Pogba afianzado en el centro del campo, los fantásticos desaparecidos de Botta y Belluschi, el tímido Fertoli y el leoncito Blandi.

Durante el primer tiempo los equipos se midieron, amplios y revolucionarios. Cargados de ideologías. Ambos técnicos son famosos en el ambiente por cultivar un fútbol de ataque, vistoso y ganador. Holan tiene buena labia y es experto en drones. Dicen que inclusive se junta a comer con Moyano y con Macri para hablar de política. Un culto del fútbol.
Durante el primer tiempo hubo un solo tiro al arco producto de la única gambeta en toda la tarde. Loaiza, nuestro Pogba, encaró a campo traviesa y habilitó al tímido Fertoli quien amagó y dejó como un espantapájaros a Britez quien se vió obligado a bajarlo. Penal para San Lorenzo. Se hizo cargo nuestro alicaído capitán: se ve que el coqueteo veraniego con el Gremio lo dejó un poco deprimido. Uno no sabe sino no tiene feeling con el afásico DT (dicen que tampoco la tenía con Biaggio) o si simplemente está como un adicto a la cocaína en pleno proceso de abstinencia. Su droga es el gol. Lo pateó más o menos como yo: anunciado y débil. Atajó Campaña.
Al minuto del complemento el amonestado Britez cortó una contra con la mano y fue expulsado. Sólo a Moyano lo pueden bombear un poco más que a Lammens y a Tinelli. El principal enemigo del gobierno nacional es, fue y será el movimiento obrero organizado. Por su parte el binomio cuervo amenaza desde AFA, desde una eventual candidatura a la ciudad del progresista Lammens y desde la conocida onda peronista de Marcelo Hugo. Así y todo, con un hombre más San Lorenzo fue improductivo, previsible y aburrido. Entró Renteria y demostró que es un jugador muy común.

El fútbol tiene dos aspectos. Es importante defenderse bien y que no te hagan goles y hay que lograr convertir. Puede ser a través del monopolio de la posesión (como intenta Almirón) o a través de la verticalidad (como hacía Biaggio). Lo que es imposible es progresar en el campo rival sin que algún jugador tuyo gambetee al menos a un rival. Mover el balón y nunca sacarse un hombre de encima es igual a no atacar.

Desde que llegaron todos estos maravillosos refuerzos San Lorenzo no ha convertido ni un gol. Con el plantel anterior, ese que no era del gusto del DT por lo menos logró convertir 3 goles (2 a Aldosivi y uno al pincha).

Necesitamos ganar como sea y dejar de esperar 25 minutos en cada programa deportivo para encontrarnos en la tabla de posiciones: cuando pasan el pelotón del décimo al vigésimo y no encontras a CASLA la cosa se pone triste y se te queman los fideos.

Ojalá cambie la mano pronto y logremos dejar de ser este inofensivo equipo que tiene la pelota hasta adormecer a propios y extraños.