La gran gesta sanlorencista del 12 de septiembre se pudo leer en todos los medios: el bicampeón del basket argentino le ganó un amistoso al Real Madrid por 84 a 81. (N. del E.: luego vencería a su par de Barcelona). Después de cuarenta y seis  años, San Lorenzo empezaba su gira por España y se presentaba en el estadio municipal de Arganda del Rey como parte de las fiestas patronales. Se supo de los logros deportivos y vía televisión y redes, se hizo notar el apoyo de los ciento cincuenta cuervos que llenaron de color, alegría y sorpresa a los vecinos de este municipio a veintidós kilómetros de Madrid. Tras el primer partido de la gira, ya se sabe la gran historia, pero existen muchas más por contar.

 

Fue la historia de Andrés, a quien sus amigos apodan Koe, que se vino desde Valladolid a alentar por primera vez al Ciclón. Koe nunca salió de su España natal, pero tiene un tatuaje de un cuervo y el escudo en su pecho. Todo empezó hace cinco años, cuando accidentalmente se puso a ver un partido de fútbol con su abuelo. Vio el juego, a la gente y prometió hacerse hincha de ese club. Esa tarde, el resultado fue 3 a 2; el partido queda como adivinanza para el lector.

 

Fue la historia de Sergio, Jorge y Osvaldo, miembros fundadores de la peña Osvaldo Soriano de Madrid, que tuvieron que cambiarse de camiseta en el entretiempo. Tras una primera parte gracias al sudor, en el intermedio hicieron los honores formales de entregar y recibir plaquetas para el club y el ayuntamiento. En el segundo tiempo, volvió la transpiración.

 

Fue la historia de Carlos Perroni, que se sorprendió y emocionó de recibir los honores por parte de los hinchas de San Lorenzo en el entretiempo. No se lo esperaba, pero se lo merecía.

 

Fue la historia de Leo, con su gorra y con el clásico bombo de la peña de Madrid, que tanto ritmo puso en la plaza de Marrakech. Acompañado en los redoblantes por su hijo Valentino y por Jorge de Alcalá, no hubo canción que quedara por cantar. A mediados del primer tiempo, tanto el bombo como las banderas hicieron gala a modo de desfile en el corredor central de la platea para goce de los vecinos de Arganda y para hinchas del Real Madrid.

 

Fue la historia de Alejandro y Lydia, que se vinieron desde Málaga junto a cinco amigos más. Los Cuervos de la Costa del Sol son como los pingüinos de “Madagascar”. Son muchos, vienen juntos, con misma camiseta y encima están en el Twitter de Marcelo Hugo (Tinelli, Vicepresidente de San Lorenzo) Junto con Edu, que no sabemos si llegó a estar a las ocho de la mañana en el trabajo, agasajaron a la cuervada en el Soccer Bar con generosas docenas de facturas.

 

Fue la historia de Damián y de Fernando, también de la Osvaldo Soriano, que reclamaban la finalización del partido cuando San Lorenzo ganaba 2 a 0.  “La hora, juez”, se escuchó.

 

Fue la historia de Juan Cruz, a quien no conocíamos hasta el sábado pasado. En la reunión para ver el partido contra Rosario Central, ante una gran convocatoria en la pizzería La Muzza, accidentalmente fue a cenar ahí y se encontró con un parque temático sanlorencista. Sorprendido a más no poder, aún conserva el asombro y sumó a su hermano Martín al partido.

 

Fue la historia de Facundo Campazzo, que tuvo una sonrisa pícara cuando desde la tribuna le gritaron “erralo Campazzo, que vos sos argentino”.

 

Fue la historia de Denis, puntano que vive en Granada hace 15 años, también vio a San Lorenzo por primera vez. Arribado a Atocha con el tiempo justo, con poca batería en el teléfono y bajo uso de redes sociales, en el listado de entrega de tickets se dudaba de su llegada. Estuvo firme al grito de “dale Ciclón” y se volvió contento a su ciudad a la una de la mañana.

 

Detrás de un gran evento, hay pequeñas grandes historias y faltaría relatar las otras tantas. San Lorenzo hizo un gran esfuerzo para venir a España. El club se brindó con los hinchas, haciéndolos partícipes en los entrenamientos, acudiendo a reuniones y gestionando a última hora mejores lugares en el estadio. El ayuntamiento trató a los cuervos de excelente manera, con entrega de entradas y una gran cordialidad: ellos no se olvidarán de nosotros y viceversa.

 

Vinieron de todos lados. Vino gente de Israel, que los relatores españoles describían su sorpresa de movilización en la TV. Vino gente de toda España, a saber: Barcelona, Málaga, Valencia, Alicante, Granada, Valladolid, Gijón y Toledo. Vino gente de la Embajada argentina. Vino mucha gente de Madrid: los de siempre de la Peña Osvaldo Soriano, los que están hace poco, los que nos conocen hace semanas y los que nos conocieron ayer. Detrás de ellos, hay argentinos que vinieron hace mucho tiempo y se hicieron su lugar; hay argentinos que llevan poco tiempo y están haciendo sus primeros pasos como emigrantes; hay argentinos que están estudiando, que saben que están de paso; y también hay españoles, que aun teniendo un club cercano en sus ciudades, se hacen un lugar en su corazón para la pasión azulgrana.

 

Tras cinco días con actividades desde el arribo al aeropuerto hasta las últimas cervezas después del partido, estamos felices por cómo sucedió todo. ¡Encima ganó San Lorenzo! No queda otra cosa más que agradecer a todos por lo bien que lo hemos pasado.

 

¡Vamos San Lorenzo! Y gracias de corazón a todos.

 

 

(*) En representación de la peña Osvaldo Soriano