Como si le hubieran avisado a Juan Antonio que se venía el corralito, los muchachos pasaron por el cajero y estaban dulces. No pasaron 3 minutos que Oscar tiró un córner fuerte y bien tirado, de esos que hace 5 años que no vemos en el Bidegain y Ángel saltó y frenteó con la guapeza del que mezcla el mate con jugo y lo toma bien frio y a cobrar. Fueron diez minutos de lujo y vulgaridad, de un lado al otro de la cancha. Unión parecía desconsolado, corría la pelota de un lado al otro como un perrito viejo. Menossi, Poblete, tiki tiki, Oscar, los laterales, Senesi, Colocha, todos tocaban y se movían. Todos menos el capitán, quien ofrecía su estatismo al servicio del resto.
Entre los 10 y los 16 minutos San Lorenzo volvió a mostrar esas anomalías defensivas. Esos lapsus en los cuales muestra su fragilidad. Comienza perdiendo pelotas tontas y termina estático y evidenciando que sólo 6 jugadores no pueden contener 10 rivales. “Destape” Navarro tapó una pelota tremenda, de gol, con un chiquito de Unión llamado Comas con la pelota bajo la suela en la puerta del area chica: a su lado el canterano Damián Martinez pedía a gritos la pelota luego de hacer una buena jugada. No fue gol.
Pasó lo peor y otra vez Ángel frotó la lámpara tras una jugada formidable de todo el equipo, de muchos toques, de un lado al otro, como jugaba Almirón pero con el botón de la cámara rápida apretada. Parece que en Boedo hay un ángel que quiere dejar de ser la sombra del hermano. Puso un caño divino para que el Tucu Salazar meta su segunda asistencia consecutiva. Fue Pitón, el gran goleador del semestre, quien paró la pelota y metió un balazo que afortunadamente se desvió y puso el 2 a 0.
Mucha dulzura, azulgrana… El equipo ganaba y cuando entraba en sintonía da gusto verlo jugar, con la precisión y la velocidad que tiene.
El resultado era holgado y transmitia una justicia inexistente. Unión fue enebrando toques y metiendose en campo azulgrana. Comprendió que si a San Lorenzo lo atacás frontalmente lo superas en número rápido y lo complicás. Así las cosas con tres toques precisos nos metieron un bonito gol que nos obligó a pedir la hora e irnos rápido a la ducha. El descanso llegó en el momento indicado. Luego de que nuestro esbelto golero saque otra pelota complicada.
En el entretiempo Pizzi tomó la decisión de sacar a Blandi y poner a Ramirez. La idea de acomodar al 92 de los Romero bien de punta y de sumar gente en el medio no trajo buenos dividendos. San Lorenzo debe mejorar el plan de juego defensivo: ese que la vida misma te lleva a necesitar en determinados momentos. Como con Cerro salió a jugar 20 metros más atrás.
Todo parecía una metáfora del sueldo mensual de un laburante promedio.
Sale del cajero, se pone en ventaja, calcula los gastos que tiene por delante, paga las cuentas, desperdicia su dinero, se queda sin nada, sufre, se deprime, comienza el mes siguiente.
Unión no logró apretar del todo pero el segundo tiempo fue pura incomodidad para San Lorenzo.
Llama la atención la repelencia de Juan Antonio con los 9 clásicos: él, que era un 9 clásico. Llama la atención porque el equipo juega mejor cuando hay un tipo clavado reteniendo a los centrales rivales. Sin esa referencia y extrañando mucho a Belluschi y con la impresión de que Oscar no está para el mediocampo en un fútbol tan físico, todo se hizo cuesta arriba. Tal vez la entrada del otro Pitton debió ser si la idea era ceder la pelota y apostar a una contra que nunca llegó.
El partido se resolvió cuando Poblete guapeó una pelota y tiró una magia frente al canterano Martínez quién agradecido por toda la formación que le brindamos en inferiores cometió una clara falta y fue bendecido con la segunda amarilla.
Pero no fue el único que tuvo ganas de devolvernos algo de lo que hicimos por él. Jonny Bottinelli le tiró un pelotazo al caído Poblete. Amarilla. Al verla en el aire le dijo a Lamolina “¿No ves que me formé acá? ¡echame ya mismo!” .
Y así, en psicomágico acto, se retiraron los formados en el club. Quedará para que reflexionemos los hinchas si aún cuando una persona comete un acto tan noble como hacerse echar para que ganemos tenemos que seguir puteandolo.
Este cronista envía sus más calurosos saludos a ellos dos y a Madelón.
Fue 2 a 1. San Lorenzo sigue siendo puntero y contruyendo un equipo que entusiasma, que aún debe consolidarse defensivamente. Pero que está dulce y tiene viento a favor.