Cuando peleaba Tyson la gente se juntaba, compraba papitas, maní y cerveza. Un quesito Adler y un salamín. Una preparación de horas para un evento que finalmente duraba 10 segundos. El grone salía, le daba una viaba a su rival y listo. El partido del viernes a la noche fue todo lo contrario. Fue lento, aburrido, friccionado. Como una navidad con gente que te cae mal.

A despedir a San Martín de Tucumán fue San Lorenzo a jugar su último compromiso en este olvidable campeonato de primera división. Saltó al campo con la mente puesta en el compromiso del martes por Copa Libertadores con su equipo muletto. La vuelta de Botta y de los colombianos Renteria y Torres como lo más novedoso y con el resto del equipo que viene alternando.

Hubo muy poco para rescatar durante la primera mitad. Practicamente sin llegadas en ninguno de los arcos. El minúsculo Barrios fue lo mejorcito, seguido de cerca por Poblete (quien tuvo la más clara con un tiro bombeado que casi se mete por el segundo palo). San Lorenzo tuvo la pelota pero no logró profundizar ni generar situaciones claras de gol, no corrió demasiados sobresaltos aunque hubo una jugada que bien pudo ser penal para el local pero que el referí no pitó desatando la furia del querido y siempre bien recordado Caruso Lombardi.

0 a 0 y al descanso.

El segundo tiempo tuvo una tónica similar al primero.

Barrios metió magia a los 9 minutos: tiró un caño y gambeteó a un rival. Encaró de izquierda a derecha y tocó para que Renteria defina al medio y permita que el golero rival se luzca aunque sea un poco frente a su público. Hubo otra de Botta. Rubén necesita un gol como un paquero necesita el paco. Es tal vez el único de los que juegan para los suplentes al que no se lo termina de identificar nítidamente como un suplente: es un jugador que se puede recuperar o tal vez ubicar en un lugar del terreno donde pueda desplegar mejor su juego. Este cronista sigue creyendo en vos, Bottita.

Pensando en el martes salió el perrito. En tirar alguna finta con diagonal y asistencia. Hacer un amago y clavarsela al Melgar. En seguir alimentando el mito copero del Bidegain.

El partido termino como empezó, con poquitas llegadas y sin ese soporífero dominio del balón de San Lorenzo. Se arrimó un poquito el santo tucumano pero no llegó a asustar a nadie.

Se termino el torneo, el peor de nuestra historia tal vez.

No es poca cosa. Se habla de que se irán muchos jugadores y no está claro si podremos incorporar. El panorama ilusiona en Libertadores y preocupa en torno a la permanencia. Es una verdadera paradoja la que tendremos que afrontar los sanlorencistas y sobre todo aquellos hombres y mujeres que deben tomar decisiones en estas horas. Ojalá se iluminen y acierten. El mercado de pases será clave y nuestro prestigioso DT debe estar con ganas de contar con algun que otro jugador magistral que le de a este equipo (que logra jugar de la misma manera siempre y eso es algo loable) una gambeta, una cosa imprevista, algo que nos permita por fin tener situaciones de gol en medio de este mar de posesión permanente.

El fútbol tiene estas cosas, uno se dispone a disfrutar de un trago, se sienta en su mejor sillón con expectativas y ganas de desenchufarse de la dura realidad nacional y lo que le devuelve la pantalla es una cosa que dificilmente pueda llamarse “espectáculo” sino que se percibe más nítidamente como un “bodrio” o lisa y llanamente como una cosa aburridísima.