Tengo pocos recuerdos del ´82, era muy chico. Esa campaña fuimos con mi familia a todas las canchas. Ningún estadio soportaba la marea de cuervos, en cada partido quedaba gente afuera que entraba con el partido empezado y se metía hasta en la popular visitante. Lo recuerdo como algo intenso, un poco perturbador. La campaña en Primera B fue una de las grandes gestas azulgranas y mi inicio como hincha. Las imágenes siguen siendo confusas, se mezclan y cambian de sentido con el paso de las anécdotas y de los años. Pero de este partido creo que me acuerdo, o más bien dicho, me acuerdo de esta foto. Fue en el Amalfitani, en épocas en donde nadie iba a la cancha con cámara de fotos salvo los reporteros gráficos. Al parecer salí en la revista Goles cosa que quedó en el imaginario familiar ya que nunca tuvimos la versión en papel e ese ejemplar.

Aquel día le ganamos a El Porvenir con un gol casi sobre la hora de Rubén Insúa y minutos más tarde la gente invadió la cancha, la euforia era una cosa de no creer. San Lorenzo volvía a Primera. En ese momento no me daba cuenta de todo lo que pasaba. Creo recordar que las salidas y entradas a los estadios eran un caos, y yo iba en andas de mi viejo para no perderme entre la gente, eso me lo acuerdo muy bien. Y recuerdo también que en ese año aprendí a gritar los goles, los gritaba como si fueran míos. A veces a la noche repasaba las jugadas en la cama antes de ir a dormir.

De aquel año todavía tengo la sensación: la presencia indeleble de la marea humana sacando nuestro querido San Lorenzo de sus años más oscuros.