Recuerdo que para un futbolista amateur como yo era una tortura jugar a la mañana. Y aún dura el miedo, la sensación y el sobresalto de la pesadilla de Godoy Cruz. Tormenta mental.
El primer tiempo fue abominable. Banfield se esforzaba por no hacer nada y San Lorenzo se auto infringía dolor. Practicamente solos, como en los últimos partidos, nos hicimos un gol. Moyanito tocó sin ningún sentido alguno hacia el Polaco Gaich, el balón volvió. La hicieron mal y le quedó servidita al menor de los Rojas para despejar. El joven tuvo varias opciones recomendables desde lo conceptual, desde los fundamentos del futbol. El balón le viene de derecha a izquierda cruzada, con cierta velocidad, pero fácil. Pudo girar y salir de zurdo tranquilamente. Pudo girar y reventarla para arriba. Pudo intentar despejar como hizo pero hacia el campo rival. La jugada siguió luego de que apurado Gabriel patee para la zona desde la que venía el balón. Directo al puntero izquierdo de Banfield quien toca rápido para Sporle, lateral de Banfield. Llega Mouche con valentía a apremiarlo. Se barre. Parece heroico. El susodicho lateral hace un rodeo y lo gambetea como a un cono. El 37 se desentiende. Toda esa pasividad se concreta con la tibieza con la que nadie presiona a Datolo. Este se toma un café y se come dos medialunas, patea una vez, lee la parte de política de Clarín, camina con la pelota, twitea un mensaje evangelista mientras patea magistralmente sin que nadie lo presione. Mete el gol desde un ángulo imposible y entre mil piernas. El primer tiempo dejó la sensación horrenda de que ya no necesitamos dominar y no necesitamos que nos dominen. En un punto somos libres.

Confundido, ausente y pasivo. Asi se lo vió a CASLA.

Toda una metáfora de la adolescencia.
Durante el segundo tiempo estuvimos en partido hasta que fue expulsado nuestro capitán Gonzalo. Dos amarillas bastante tontas y concatenadas con un gol de córner de Cvitanich. Nos podrían haber goleado, podrían habernos convertido en Lanús o en el Velez de los últimos años.
El momento es delicado.

Los refuerzos cada vez juegan peor y hay una seguidilla de lesiones que complican todo. Se lesionaron Poblete, Coloccini, el menor de los Rojas, el capitán Blandi. Senesi hace una de Piqué y una de Luiz Fernando. Reniero por momentos está en onda Messi cuando está en esa onda Piatti de no me molesten no pienso tocar la pelota. El Pampa te deja afuera al 3 suplente y se lesiona el 3. Genial. Merlini juega acelerado, parece Tinelli cuando conduce el programa. Belluschi y Mussis están volviendo y da la sensación que son indispensables.

El equipo repite sus defectos. La falta de confianza de los jugadores se acrecienta partido a partido. El sistema de juego es rígido y no da ningún tipo de resultado. Tal vez el Pampa desea estar a la moda y jugar con tres delanteros y salir desde abajo. No lo sé. Quizás intenta contentar al paladar negro de los ricos aspiracionales que creen que el fútbol es una construcción semántica. El equipo no está pateando al arco y defiende mal.

El fútbol es maravilloso porque por ejemplo al Chavo Fucks le pareció que Mouche jugó un gran partido. Para mi fue la nada misma. Mi primo dice que Moyano no tiene nivel para jugar en primera. Si es tan fácil cortar y tocar rápido no entiendo porque el mayor de los Rojas no lo hace nunca . Uno espera personalidad y liderazgo y el chino languidece. Mi hermana me decía que no podía creer como Salazar se tiró así en una jugada de ataque del rival. La subjetividad lo es todo: estamos jugando mal y al equipo se lo ve apático y enroscado. Estamos muy sensibles.
Hay que meter un volantazo, Pampita querido.