Por Gonzalo Gamallo

 

El match comenzó recordando aquella tarde contra Godoy Cruz: con un San Lorenzo débil en la defensa y en el aspecto mental del juego. Desconcentrado y errático se dejó llevar por delante por un Tigre que amenazaba y a los 5 minutos concretó con un disparo de Menosi quien al encontrarse solo tras un débil despeje de Gonzalo colocó el balón con maestría en el ángulo. A los pocos minutos nuestro golero Navarro incurrió en todas las fallas posibles en una misma jugada: con el equipo abierto y en posición de ataque jugó un balón débil al centro de la cancha directo al pecho de un rival: habilitación y gol de Gonzalez. Iban 10 minutos y San Lorenzo estaba dos goles abajo. Nos vimos mal y preocupados.
De a poco La Pampaneta se despertó y se metió en el partido. De la mano de Ariel Rojas y el camión Moyano. Tuvo un cabezazo de Reniero muy claro y un tiro libre de casi gol de Ariel Rojas (todavía perdíamos uno a cero). A los 24 minutos luego de una confusa jugada donde se implementó de forma muy criolla el VAR el capitán Blandi descontó tras de una serie de rebotes y de una serie de discusiones de la terna arbitral (y de alguno más que hablaba por handy). Canuto estuvo muy generoso y a los 36 minutos devolvió la gentileza con un toque horrible hacia atrás que permitió a Reniero empatar el partido. Tigre y San Lorenzo intercambiaron golpes y errores y se fueron al descanso con el 2-2.

Durante los primeros 25 minutos del segundo tiempo San Lorenzo mereció ganar el partido. Dos de Botta, una media vuelta muy buena de Blandi, una clarísima de Reniero. Tigre tuvo las suyas y la sensación que quedó es que se podría haber ganado pero el resultado es justo. En este fútbol de hoy es indispensable facturar lo que se genera.
Para destacar lo de Reniero dando una mano en el medio, jugando con soltura y sacrificio. Mouche y Rojas entraron bien al equipo, uno aportando órden y progreso y el otro buscando siempre y generando varias situaciones de gol. La consolidación de Moyano y Senesi: silenciosamente se asientan en primera y demuestran que tienen una enorme jerarquía.
Preocupa la falta de variantes. Tenemos muy pocos mediocampistas y la venta de Piris se siente mucho más que la de Paulo. Ojalá Bellu vuelva pronto y en buena forma y el Pampa tenga la sapiencia y el temple que demostró hasta ahora. Es fundamental recuperar la solvencia defensiva que nos caracterizó en las últimas temporadas: desde allí se puede soñar con un San Lorenzo competitivo que aspire a estar en los puestos de vanguardia. Habrá que ser cautos y entender que estamos en una etapa de transición donde se apuesta a un equipo plagado de juveniles. Ahora a defender el hat trick conseguido en el escritorio contra el bravo Temuco.
¡Vamos ciclón!