“Si te lo ponés a pensar en frío es una locura total: le sacamos 30 mil metros cuadrados a una multinacional en el medio de la ciudad”, cuenta sobre el final del film el presidente de San Lorenzo, Matías Lammens. Para ese momento, el documental de Sergio Criscolo habrá transitado por las movilizaciones a la Embajada de Francia, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y la histórica Plaza de Mayo. “Veía a los cuervos con las patas en la fuente: era nuestro 17 de octubre” retrata Adolfo Res sobre el 8M 2012, con reminiscencias a un peronismo que también aparece con imágenes de Eva y Juan Perón durante el esplendor del mítico estadio.

Antes habían pasado un sinfín de personalidades: el Nene Sanfilippo, que se quiebra contando la vez que su padre se sentó nuevamente -ya ciego- en unos tablones de Avenida La Plata que conserva en una de sus casas; Mario Rizzi, autor del último gol en el que fuera el Wembley Porteño; Sergio “El Sapo” Villar, el jugador con más presencias en la historia del club y el que más veces pisó aquel cesped; Adolfo Res, que más allá de sus vaivenes políticos dentro del club siempre detentará el copyright de la locura de una vuelta que luego se hizo colectiva; y hasta un cura cuervo que trasladó parte del viejo estadio a una capilla en Merlo, San Luis, a más de 700 km.

También hay espacio para la juventud azulgrana, de la mano del Grupo Artístico de Boedo, omnipresente a partir de sus murales, pero también de la palabra de sus integrantes, de los Cuervos de Poe y sus creativos videos, y de Mariano Jordan, más conocido como “El Gordo Ventilador”, el embajador de las pieles y las remeras al aire. El mundo de las letras aparece de la mano de los hermanos Casas -tan distintos y parecidos a la vez- y de Pablo Calvo, que vuelve al tema de la multinacional con una anécdota de una conversación con…¡la guerrilla colombiana de las FARC!. “Uno, dos, tres, mil Vietnam decía el Che. Si no aprueban este proyecto, va a haber mil proyectos” vuelven a aparecer las armas en las palabras de Res en Plaza de Mayo, cuando 100 mil cuervos fuimos uno sólo y parecíamos dispuestos a todo por el sueño.

Volver a Boedo es un documental necesario, importante para seguir explicando por qué el estadio de San Lorenzo debe volver a estar allí, donde siempre, en Avenida La Plata al 1700. Casi 90 minutos (¡justo!) que cuentan como la última dictadura cívico-mililar se enconó con el club social más importante del Sur de la Ciudad. Un film que emociona a la par que los entrevistados rompen en llanto desnudando el micro-mundo de ese lugar alephiano donde cabían todos los mundos. Sergio Criscolo, director y protagonista, cuenta su exilio familiar anhelando el estadio; y aparece el desarraigo, ese que sentimos todos los cuervos hasta la firma del boleto de compra-venta. Luego vienen los festejos, aquella tarde calurosa de diciembre donde la popular pasó a estar, por 2 hs, en la Platea Norte. Tenía razón Lammens, a quien le tocó, tal como el cuenta en la película, hacer apenas el gol tras una jugada colectiva: es una locura que se está haciendo realidad. Vamos a volver.

FICHA

* “Volver a Boedo. Una película sobre la pasión”. Salamanca Cine.
* Guión y dirección: Sergio Criscolo.
* Producción: Jorge Leandro Colás y Carolina M. Fernández.
* 88 minutos de duración.
* Estreno en cines: Diciembre de 2018.